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Por Efraín Rincón | Daniel Pacheco · 23 de Febrero de 2021

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El 17 de febrero arrancó la vacunación en Colombia. Casi una semana después de comenzar a aplicar las primeras 50.000 dosis de vacunas de Pfizer, ya aparecen denuncias en la priorización para vacunarse, hay preocupaciones sobre las bases de datos para citar a las personas de las siguientes fases, y tensiones sobre la lenta distribución nacional de las vacunas que ya llegaron. 

Según el último reporte, hasta ayer se habían aplicado 45.166 dosis. Es decir, 7.527 vacunas diarias. Lejos del objetivo de más de 100 mil del ministerio, aunque aún estamos en la recta inicial.  

La Silla Vacía habló con nueve fuentes expertas sobre lo que muestra el inicio de la vacunación en el país, y estas son sus conclusiones:

1

Los colados señalan fallas en el esquema de priorización

En Perú y Argentina se conocieron los primeros casos de personas del gobierno que se saltaron la fila de la vacunación. Varios perdieron sus puestos en medio de escándalos, como, la Canciller y la ministra de Salud peruanas o el ministro de Salud de Argentina. 

En Colombia aún no se registra un episodio de esa magnitud, pero sí hay al menos seis denuncias por colados en la fila de priorización entre el personal de salud. 

Un cirujano plástico en Santander publicó una foto el 19 de febrero en la que aparecía con su carnet de vacunación diciendo que ya había sido vacunado. Pero según Jorge Villamizar, secretario de salud, el médico no estaba priorizado para recibir una de las 2.388 dosis que llegaron al departamento.

De otro lado Juliana Moreno, presidente de la Asociación Nacional de Internos y Residentes (Anir), denunció que todavía hay médicos residentes que no están en la lista de vacunación de la primera línea. 

Esto refleja un panorama que contamos en esta historia (y en esta), en el que la comunicación entre las clínicas y hospitales, los gobiernos locales y el ministerio de Salud no ha sido del todo clara. Hasta la semana pasada, todavía había personal médico de primera línea que no aparecía en la plataforma de MiVacuna, que les dice cuándo y dónde vacunarse. 

Para Herman Bayona, presidente del Colegio Médico de Bogotá, entre los médicos hay dudas de los turnos. “Nadie asume responsabilidad sobre cómo se escoge o quienes pertenecen a cada etapa”, dice. 

En principio son las IPS (clínicas y hospitales) las que deben decirle al Ministerio cuál es su personal de salud de prierma línea. Pero dos situaciones demuestran que hay fallas en esa comunicación. 

De una orilla, el Ministerio le ha llamado la atención a las IPS por las demoras para actualizar las bases de datos del personal.

De la otra, como explica Juan Carlos Giraldo, director general de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, han existido “dificultades con la plataforma que debe cargar toda la información”. Una situación que contamos en esta historia, la semana pasada. 

Para Claudia Vargas, de la ONG Ifarma, el problema puede venir de antes. Cree que estos saltos en la fila también reflejan una debilidad en los sistemas de información de las IPS, que tercerizan la contratación de sus empleados. Así les es más difícil saber quién hace parte de la clínica o el hospital.

Por eso, los colados y ausentes de las filas de vacunación complicarán el Plan de vacunación, aunque por ahora no se trata de un problema generalizado o abrumador. 

Según Tatiana Andia, socióloga y experta en políticas de salud y economía, que “exista una obsesión por todo lo que salga mal” podría minar la confianza en las vacunas y promover la indignación sobre la campaña de inmunización.

Sobre todo porque lo que llevamos es un experimento pequeño de lo que será la vacunación masiva: solo los profesionales de salud de primera línea son unas 300 mil personas.

El próximo paso será la vacunación de los mayores de 80 años que, junto a la primera línea, suman 1.691.366 personas.

 
2

La utopía de las citas para vacunarse

Los primeros adultos mayores de 80 años que se van a vacunar son los que están en hogares geriátricos. Esto arrancará posiblemente esta semana, con las 82.694 dosis de la farmacéutica Sinovac designadas por el gobierno.   

Esta es solo la parte de esta población, que está concentrada en un lugar ¿Qué sucederá cuando toque ir a buscar a la mayoría, que están por fuera de los hogares geriátricos? Esta es una preocupación que tienen expertos como Giraldo o Andia.

Como contamos en el Pe a pa de la vacunación, las EPS y las secretarías de Salud son quienes deben contactar a los pacientes.

Después de recibir los datos de la base maestra del ministerio, las EPS deben contactar a la persona si está afiliada, para actualizar sus datos. Si la persona no está afiliada a ninguna EPS, será la Secretaría la encargada. 

La EPS o secretaría le asigna un puesto de vacunación a cada persona, y después les pasa esa base de datos a la IPS que tenga el puesto para que agende las citas. 

Este proceso incluye uno de los mayores retos del plan, especialmente para encontrar a los colombianos que son “estadísticamente invisibles”, como explicó el experto Roberto Angulo a La Silla en esta entrevista. Angulo recuerda que son quienes no están en las bases de datos o están con datos desactualizados o incompletos. 

Además de aquellos que, por estar en zonas apartadas, serán difíciles de contactar. 

Andia concuerda con Angulo sobre el reto de focalizar a la gente, y recuerda que también hay que pensar en el contexto cotidiano de las personas.

Por eso cuestionan el sistema de citas, pues puede que no a todo el mundo le funcione tener que desplazarse a un punto determinado, en un momento determinado, para cumplir una cita.

“Lo de las citas en Europa es un poco utópico y es una confusión. Además, confiar en las bases de datos y la capacidad de rastrear a la gente es, por decirlo menos, ingenua”, cuenta Andia.

Aquí sirve poner el espejo sobre experiencias como las de Chile, que usa una estrategia de convocatoria masiva a las personas por rangos de edad. Ese país va por el 15 por ciento de su población inoculada por lo menos con una dosis.

Otro ejemplo es Estados Unidos. Allá los problemas con el sistema de citas y las plataformas para agendarlas han contaminado la campaña de vacunación. 

A todo esto hay que agregarle que la base de datos maestra, la que arma el ministerio de Salud usando casi 20 fuentes de información, se está actualizando constantemente.

Por eso la cifra de cada grupo priorizado puede cambiar. Incluso las personas con obesidad, que están priorizadas en fases posteriores, no hay una cifra hoy. 

Aquí el experto en logística Nelson Mariño, quien le ha seguido la pista a la vacunación en el país, concuerda con Andia en que el plan de vacunación deberá responder a nuevos retos. 

Propone que existan centros masivos de vacunación para poder llegar mínimo a las 100.000 vacunas diarias que propone el ministro de Salud, Fernando Ruiz. Sin este ritmo no sería posible cumplir con el objetivo de los 35 millones de vacunados antes de que acabe este año. 

 
3

Se necesita de un plan flexible (y con Amazonas hay un comienzo)

Hay señales de que el gobierno está en proceso de adaptación, y que eso ha demorado el despacho del lote de vacunas Sinovac que llegó a Colombia el sábado. 

Como contamos en esta entrada de El EnVivo, Ruiz explicó que hay tardanza "porque antes de distribuirlas definen quién tendrá cada una de las dosis y eso implica un proceso engorroso y demorado”. Una situación paradójica, en la cual llegaron primero las vacunas que la resolución para repartirlas.

Esta demora no quedó aislada de la discusión pública, y en Twitter hubo un intercambio de trinos entre el ministro y la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. 

Más allá del debate político, un indicio de la adaptabilidad del Plan es la distribución de las dosis de Sinovac pues el Gobierno enviará 40.355 dosis a la región amazónica, una distribución desigual frente a otras regiones pero que tiene el propósito de hacer un bloqueo epidemiológico de la variante P.1 del virus, que viene de Brasil.

Aquí el debate estará entre priorizar la eficiencia, para lograr resultados como ese bloqueo, frente a la equidad entre regiones.

Sobre esto la postura del gobierno con el primer lote de vacunas fue priorizar la equidad, como lo dijo el ministro antes de que llegaran las primeras vacunas. De hecho, repartió las 50 mil dosis de Pfizer según una fórmula proporcional a la población priorizada por todo el país, lo que produjo envíos poco eficientes, como 12 dosis al Vaupés. 

Sin embargo el decreto 109 del 2021, que regula el Plan de Vacunación, deja abiertos los criterios, pues señala que “la adquisición y distribución centralizada garantiza los principios de solidaridad, equidad y eficiencia”. 

Con Sinovac el gobierno se demoró. Las vacunas llegaron el sábado y se quedaron en los almacenes de la zona franca de Bogotá, mientras se tomaba dos días para expedir la resolución 195 del 22 de febrero que define la distribución. 

Más allá de la demora, Mariño, Andia y Giraldo creen que será clave que el plan pueda adaptarse a otras circunstancias, incluso en la forma de priorizar. 

Giraldo, de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, lo plantea en una situación: si en los centros geriátricos se vacunan los mayores de 80 años y hay personas de 78, “¿por qué no hace una cobertura total?”, pregunta. 

Para Mariño, el experto en logística, cuando lleguen muchas más dosis será necesario apuntarle más a la eficiencia.

 
4

El no problema de la pérdida de vacunas

Tanto la Procuraduría como la Contraloría han emitido comunicados alertando sobre la pérdida de vacunas. 

Según la procuradora Margarita Cabello, “no vamos a descuidar un solo aspecto, por insignificante que parezca”, aunque no aclaró qué investiga, ni dónde. 

La Contraloría publicó hoy un comunicado en el que sí detalla las supuestas pérdidas: 15 dosis en cinco ciudades (cinco en Armenia, cuatro en Pereira, tres en Medellín, dos en Neiva y una en Sincelejo).

Son pérdidas insignificantes, de menos del 0,1 por ciento de todas las dosis administradas.

En de Armenia, donde habría más pérdidas, se han aplicado 216 dosis, por lo que la pérdida representa el 2,13 por ciento, muy por debajo del rango anticipado por el ministro de entre el 5 y 10 por ciento.

Sobre las denuncias, Ruiz explicó en un comunicado que “se podría perder una dosis por la forma en que se aplique o se extrae el líquido con la jeringa e incluso puede que se vaya un poco más de dosis con cada aplicación y eso va reduciendo el número de dosis”. 

Por lo pronto, aunque 50.000 dosis iniciales siguen siendo una pocas frente a las con las 2.308.000 de Sinovac que se espera lleguen en marzo, los primeros días de vacunación permiten entrever los retos que tendrá el país. 

Los ruidos que generan los colados y otras entidades del Estado, pueden empezar a sembrar desconfianza en el proceso. Mientras tanto, el gobierno enfrenta el nuevo panorama de no depender ya solo de la llegada de vacunas, sino el de la presión interna de poner las vacunas que tiene a su disposición.

 

CONTEXTO

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