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HECTOR DAVID SUAREZ RODRIGUEZ

Lider Comunitario

Nací un dia 23 de octubre de 1980, en el Barrio Unidos, en un pueblo llamado Sabana de Torres, del glorioso departamento de Santander; mi madre una joven de quince años, madre soltera por cosas de la vida, su nombre el cual supe siempre Mireya, su apellido el cual supe a los veinte años Argumedo, a esa edad también supe que mi padre se llamaba Raúl, pero a el nunca lo conocí, ella fue mi familia hasta la edad de cuatro años, después de eso recuerdo solo haberla visto en dos ocasiones, de las cuales hablaré mas adelante, cuando eso decidió regalarme a la que pasaría a ser mi nueva familia, la que estaría conformada por el señor Hector Manuel Suarez León, Mi padre y la Señora Dominga Rodríguez Grosso, mi madre, hasta ese momento mi nombre era David, pero al llegar a esta nueva familia me fue asignado también el nombre de mi nuevo padre y a la edad de seis años fui bautizado y luego registrado con el nombre de Hector David Suarez Rodríguez. A esa edad ya me encontraba estudiando en la Escuela Urbana Unidos, en la cual terminé mi primaria y de la cual tengo muy buenos recuerdos, al igual que de mis profesoras; mi madre se preocupo por enseñarme cosas que ella creyó importantes para mi vida, todas ellas bajo el rigor del dolor y el sufrimiento, pues se que a ella como a la mayoría de las personas nunca las prepararon para educar a sus hijos y la única forma conocida era el maltrato, me enseño a leer, a escribir, a hacer oficios del hogar, pero también me enseño cosas importantes como la solidaridad, la confianza en los demás, la sencillez, entre otras cosas que aprendí de su ejemplo. A los nueve años entre a estudiar al Colegio Integrado Madre de la Esperanza, era un niño muy tímido, retraído y algo ensimismado por la crianza que había tenido que sufrir y las secuelas que esta estaba dejando en mi, no fui un buen estudiante y lo demuestra que de cada grado lo hice dos veces, pero la verdad no porque no quisiera aprender sino porque en el fondo de mi corazón me sentía prisionero en ese hogar donde me tocó vivir, muchas veces en mi infancia quise poder acabar con la vida de mis padres pues los odiaba, a ella por el trato que me daba y a el porque era como si no estuviera y lo despectivo que era conmigo, cuando tenia diez años ocurrió una de las cosas que empezó a cambiar mi vida, siendo un niño me revelé a mi madre y le dije que me dejará hacer mi vida, que yo podía solo, fue una explosión de todos aquellos sentimientos que tenía represados, mi madre me dijo que de ese momento en adelante no me ayudaría a hacer nada, que si quería ropa limpia, debería lavarla, si la quería planchada debería hacerlo yo mismo y así con otras cosas, pero el mayor logro que puedo atribuirme es que no me deje volver a maltratar físicamente, aunque tuve que seguir soportando su maltrato verbal y sicológico durante mucho tiempo. A la edad de doce años me encontraba haciendo séptimo grado por segunda vez, pero esta vez las cosas fueron diferentes, porque ya había despertado mas y empecé a ser una persona diferente, un rebelde, compinchero, que se guiaba por sus propias ideas y por las de sus amigos, fue un año difícil, pero al fin de cuentas logré pasarlo, cuando tenía trece, por primera vez tuve un enfrentamiento con uno de mis profesores por cuestiones que a mi modo de ver eran injustas e impulse un grupo de estudiantes que decidimos poner quejas en la Oficina de Derechos Humanos que existía en el municipio; cabe añadir que todos esos años fueron años difíciles en la vida del pueblo, pues la muerte asolaba por doquier y el temor de la gente era muy grande, pues los muertos eran muchos al igual que quienes se iban buscando un mejor lugar para vivir y en varias ocasiones buscando salvar sus vidas, bueno, pero continuando con mi historia esa fue otra de mis victorias pues a este profesor le fue llamada la atención por su comportamiento con los estudiantes. Cuando me encontraba en la época final de mis trece años conocí a una mujer que me gustó mucho, ella era un poco mayor que yo y pertenecía al grupo juvenil de la Iglesia Católica, al cual le dije que quería entrar pero ella me dijo que no podía porque para ello debía tener catorce, esto era lo único que me atraía de la iglesia, porque mi madre siempre quiso imponerme y de hecho me obligó a asistir a la misa los domingos, cosa que para mi era de los mas aburrido, al igual que la infancia misionera a la cual ingrese a los diez años pero que no me gustó y por eso no regresé, contaba los dias en que pudiera ser parte del grupo juvenil y apenas tuve la edad me vinculé al mismo, que vacano compartir con otras personas jóvenes y aprender muchas cosas. Mi madre era tesorera de la Junta de Acción Comunal del Barrio, yo la acompañaba a la mayoría de las reuniones y actividades que realizaban, cuando ya tuve la suficiente conciencia, me empezó a llamar la atención ser parte de la junta y cuando tuve quince años pude alcanzar tan anhelado propósito y poco después fui elegido secretario de la misma y he tenido el orgullo de ser líder comunal durante casi quince años, ocupando otros cargos como presidente, delegado a la Asociación Comunal de Juntas y fiscal de la misma. En mil novecientos noventa y cinco inició el proceso del Programa de Desarrollo y Paz en la región del Magdalena Medio, proceso del cual hace parte Sabana de Torres y yo fui invitado a participar por el ese entonces presidente del Comité de Derechos Humanos, el profesor Mario Humberto Calixto, fui a la primera reunión, me encarreté y allí me quedé, me pareció interesante verme rodeado de tantos adultos y me sentí en mi ambiente, tanto que empecé a faltar a clases por asistir a las reuniones donde se planteaba como se pensaba el desarrollo del municipio y se empezaba a hablar de términos nuevos para mi como el desarrollo humano sostenible y la paz digna, aunque por mi edad era discriminado, ya que era el único menor de edad que había en el grupo, cuando definieron organizar comités por áreas y temas, al ver que no había mas jóvenes propuse conformar uno de jóvenes y así fue que desde ese momento empezó a hablarse del tema de jóvenes en el Núcleo de Desarrollo Humano Sostenible y Paz Digna, que mas adelante se llamaría Núcleo de Pobladores, aunque el tema de jóvenes no era de mi interés, pues yo no crecí entre estos y mi relación era con personas adultas, asumí la tarea de invitar a otros y otras jóvenes a vincularse al comité, todo esto empezó cuando transcurría el año noventa y siete y me llevó a hacer parte de procesos juveniles a nivel regional, como lo es la Red de Jóvenes del Magdalena Medio y a conocer a muchas personas valiosas y maravillosas, en estos procesos logre ocupar diferentes cargos como Coordinador local, Suplente del Coordinador Subregional, Dinamizador Subregional y Coordinador del Área de Educación en la Red. Llegar a la política fue otra experiencia enriquecedora en mi vida, en no pocas ocasiones de mi niñez acompañe a mi madre a las actividades políticas en que participaba, allí oí nombrar a personajes como Arístides Andrade, Tiberio Villa real, Horacio Serpa entre otros, porque mi madre siempre fue liberal, al igual que mi padre, y hacia parte del Frente de Izquierda Liberal Autentico FILA, en ese tiempo no entendía nada, pero hoy creo que eso también aportó a mi pensamiento, como estaba vinculado a diferentes espacios de participación y me interesaba mucho contribuir al desarrollo del municipio me nació el interés de ser concejal del municipio y por eso en año dos mil cuando andaba por los diecinueve años y me acercaba a los veinte me inscribí como candidato por el movimiento Nuevo Liberalismo y apenas unos dias de cumplidos los veinte años participe en mi primer proceso de elección popular, en esa ocasión no alcancé a obtener ni cincuenta votos, teniendo en cuenta que para ser electo debía conseguir un poco mas de cien, pero aprendí mucho sobre una elección y una campaña política, en ese entonces para mi los partidos políticos eran lo de menos, no me interesaban y no creía en ellos, solo pensaba en poder hacer cambios en el pueblo. Todo cambió cuando hace alrededor de siete años la concejal y amiga Margarita Colmenares se acercó a mí y me invitó a hacer parte del parte del Partido Liberal Colombiano, le dije que yo no creía en los partidos, pero fue tan convincente en sus argumentos que me llevó a decir que me facilitara copia de los estatutos, los cuales leí y analicé, llegando a la conclusión que si uno pudiera lograr lo plasmado en ellos en el municipio, y esto sería un avance, además se hizo fuerte la convicción de que la mejor forma de cambiar las cosas es desde adentro y por ello me vinculé a la militancia del partido y a la fecha he tenido el orgullo y el honor de ser miembro de la Asamblea Municipal, del Directorio Municipal y ser Secretario de Organizaciones Sociales en el departamento, por causa de las roscas que se generan al interior del liberalismo, tuve que renunciar, ya que no me iban a dar aval para mi aspiración al Concejo Municipal y el Partido Alianza Social Independiente ASI, me abrió las puertas y hoy soy candidato de ese partido. En cuanto a mi formación académica, considero que he sido un autodidacta, pues en el año noventa y seis, después de pensarlo mucho decidí no volver al colegio, porque no encontraba sentido a muchas cosas de las que enseñaban y porque tenía muchas dificultades y problemas en mi familia, tiempo después volví a estudiar e hice nuevamente los grados que había cursado y terminé hasta noveno, ahí quedé pues cuando estaba en décimo, me fui a Bogotá a probar suerte y deje de estudiar, pero en la ciudad no demoré sino mes y medio, pues me aburrí, porque allá descubrí que yo no era nadie, era uno mas del montón y además extrañaba los espacios en que participaba en ese momento, tiempo después intenté continuar con mis estudios, pero no conté con los recursos necesarios para ello y el tiempo no me alcanzaba, por lo que quedo en stand by, no me arrepiento de eso pues durante estos años he tenido la oportunidad de aprender muchas otras cosas y participar en diferentes capacitaciones que me han ayudado a crecer personal y socialmente; en estos momentos tengo claro que debo concluir mi bachiller e ingresar a la universidad y eso está entre mis metas próximas. Siempre he sido un revolucionario y nunca me han llamado la atención los grupos armados, creo que las armas solo causan dolor y sufrimiento y por ello nunca fui a prestar servicio militar, creo que se deben haber otras formas de vivir y convivir y por eso es que en estos momentos tengo mas claro que nunca que mi interés es la política y que ese es el camino que quiero y que mi orientación gira hacia la izquierda, vista como la opción de generar mas oportunidades para que la gente pueda disfrutar de un mundo con mas equidad, que todos puedan ir a una escuela y tengan un plato de comida en su mesa, que no haya ningún tipo de discriminación y que se valore al ser humano, solo por eso por el hecho de ser humano. Hoy a mis treinta y un años, después de que mi madre (Dominga) ha fallecido hace mas de cinco años, de saber hace mas de diez años que tengo hermanos hijos de la misma madre (Mireya), vivo con mi padre quien lleva a cuestas mas de ochenta años de vivencias y experiencias y a quién como a mi madre aprendí a comprender y a querer hace algún tiempo, hoy tengo mas claro que nunca que jamás me voy a detener, que logré superar obstáculos difíciles, y he salido avante y que como dicen: “mientras mas bravo el toro, mejor es la corrida”. La revolución de las ideas debe continuar, porque se debe conservar y defender algo tan valioso como la vida misma, LA LIBERTAD.