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Por Andrés Ortiz | Manuela Galvis · 09 de Octubre de 2020

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Esta historia hace parte de la Sala de Redacción Ciudadana, un nuevo proyecto de periodismo colaborativo entre los periodistas de La Silla Vacía y miembros de organizaciones de la sociedad civil que cuentan con información valiosa.

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Crear empresa no es fácil. Sobrevivir a la pandemia como emprendedor es aún más difícil. Y si, además, la experiencia previa fue luchando contra el capitalismo, el esfuerzo es titánico. Sin embargo, hay decenas de desmovilizados de las Farc que, pese a todas las adversidades, han logrado sacar adelante sus proyectos productivos cuatro años después de haber dejado las armas.

Después de una década de combatir al Estado en las montañas del macizo colombiano, en el frente octavo del Bloque Oriental, Antonio Pardo es hoy la cabeza de una asociación cafetera creada ciento por ciento por reincorporados, y que reúne 35 cooperativas de excombatientes de Cauca, Valle, Nariño, Antioquia, Cundinamarca, Tolima, Huila, Cesar, La Guajira y Meta.

La Mesa Nacional del Café, como bautizaron al proyecto las cinco cooperativas de Cauca y Valle que lo comenzaron, es, en palabras de Antonio, “el primer intento de federación que tenemos para organizar todo el tema cafetero a nivel nacional de los reincorporados.”

  

Cientos de kilómetros hacia el nororiente, en Bogotá, nació un proyecto cervecero llamado La Trocha.

Su directora es Doris Suárez Guzmán, una tolimense que entró a las Farc a los 24 años. Estuvo más de 20 en el Bloque José María Córdoba, que operaba mayoritariamente en Antioquia, hasta que en 2003 la capturó la policía en Medellín, luego de que alguien la delatara.

Pasó 14 años y un día presa, en la antigua cárcel para mujeres de Medellín, en la de Valledupar, en la de Cúcuta, en la de Jamundí y finalmente en el Buen Pastor, de Bogotá, de dónde salió en mayo del 2017 a raíz de la amnistía con la firma del Acuerdo de Paz.

Hoy produce una cerveza artesanal tipo Ale Porter de 5,5 grados de alcohol, que puede conseguirse en bares y a domicilio. “Con esa quedas entonadito como con dos o tres de las normales” – nos dijo Doris.

  

Más al sur, en los municipios de Mesetas y Uribe, en el Meta, Hoover Aldana, excombatiente del frente 43 del Bloque Oriental de las Farc, es uno de los que jalona el proyecto de turismo Paraísos Ocultos, que articula las iniciativas de turismo de cuatro zonas de reincorporación de Mesetas y Uribe, con la agencia de viajes Catypsa Expeditions, fundada por campesinos y excombatientes.

Paraísos Ocultos ofrece senderismo, avistamiento de aves, visitas a cascadas y piscinas naturales como el Salto de la India, la cascada Caño Rojo y Cortinas del Diamante; turismo de aventura y visitas a viejos campamentos y lugares importantes en la época del enfrentamiento armado.

  

Los tres ex guerrilleros de las Farc y sus socios, ex guerrilleros como ellos, dejaron las armas y en cambio de saltar a la política se convirtieron en empresarios. Ha sido un reto mayúsculo, que no podrían haber conseguido si no fuera por los civiles que se arriesgaron a creer en ellos.

El mejor café del mundo

La idea de crear la Mesa Nacional de Café se le ocurrió a Antonio, un caleño de 32 años, junto con otros representantes de cinco cooperativas de Valle y Cauca, con el propósito de articular en una misma organización el trabajo de las varias y diversas cooperativas cafeteras de excombatientes que surgieron con el Acuerdo de Paz.

  

  

Entre las cinco cooperativas iniciales, y con la ayuda de Gerardo Montenegro, gerente del Comité de Cafeteros del Cauca, decidieron hacer una alianza con Ascafé, una empresa privada del Cauca, que produce diversas variedades de café y que exporta más de dos millones de kilos de café al año.

Montenegro fue quien presentó a Pardo con Carlos López, gerente de Ascafé, y entre ellos surgió un acuerdo en el que la empresa se comprometió a sembrar 550 nuevas hectáreas de café alrededor de las zonas de reincorporación de Miranda, Buenos Aires, Caldono, Argelia y Tuluá, a apoyar a las cooperativas en la comercialización del café pergamino (que es cuando el grano de café ya está seco y lo cubre una cáscara amarilla), y también a contribuir en la formación técnica de análisis, físico y sensorial, de café.

Tomar esa decisión no fue fácil para ninguna de las dos partes.

Como nos dijo López, cuando en Popayán se supo que estaban apoyando los proyectos de excombatientes, varios colegas e incluso amigos cuestionaron duramente su decisión. “Ustedes es que se enloquecieron, cómo se les ocurre, qué les pasa”, recuerda que le dijeron. “Pueblo chiquito, infierno grande”.

Además, “hubo miedos y prevenciones por lo que nosotros representábamos”, dijo Antonio. De parte de los guerrilleros, contó López, hubo desconfianza de aliarse con una empresa privada. Al fin y al cabo, eran el “enemigo” en su vida anterior.

En todo caso, siguieron adelante con la idea. López siempre ha creído que el café puede sacar de la pobreza al Cauca y vio en la colaboración con los excombatientes una buena oportunidad para perseguir ese objetivo.

Pero la apuesta de Ascafé no dejaba de ser arriesgada, pues los desmovilizados no sabían nada del procesamiento del café.

Tanto Antonio como López se ríen hoy de la primera siembra del café en el ETCR de Buenos Aires, en el Cauca, cuando unos excombatientes que venían del Pacífico sembraron, por error, las 3600 plántulas de café recién germinadas, lo que llaman las chapolas, sin sacarlas de las bolsas de plástico negras.

“Usted sabe lo que es decirles que eso había que desembrarlo y volverlo a sembrar porque si no no íbamos a tener café nunca. Llevaban como siete días trabajando”, cuenta López. “Hoy son anécdotas bonitas, pero en su momento situaciones complejas que hacían dudar.”

En el camino, fueron aprendiendo y la desconfianza se fue desvirtuando. Hoy ambos se alegran de trabajar juntos.

Fue de la mano de esa empresa que la Mesa Nacional del Café logró la que es su mayor victoria hasta ahora.

El año pasado entraron a participar por el Premio Ernesto Illy, un reconocimiento al mejor café del mundo que entrega la empresa italiana Illy Caffè, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Con una muestra de café cultivado por excombatientes y víctimas del conflicto en las montañas del Cauca, específicamente entre Miranda y Corinto, compitieron entre 5 mil muestras de café de diversos países cafeteros del mundo.

De esas se escogían las mejores 27. Si quedaban entre esos, habrían cumplido con lo que era una meta para los siguientes 5 años: que su café fuera reconocido por su calidad, y no solo porque venía de excombatientes.

Quedaron entre los 27.

Después, los jurados clasificaban esas 27 muestras y el primer puesto sería condecorado con el reconocimiento de “Lo mejor de lo mejor”. Pero ninguno tenía mucha esperanza, pues competían con el mejor café de grandes potencias como Brasil y Etiopía.

Comenzaron los jurados a nombrar desde el puesto 27 hacia arriba y la ansiedad crecía: 15,14,13.. nada que nombraban a Colombia. “No nos imaginamos llegar hasta ahí, pero ya uno comenzaba a soñar”, dice López. Siete, seis, cinco. Desde el tercero, hubo silencio absoluto y cuando anunciaron a Colombia en el primer puesto “esa sensación de recordar todo el esfuerzo, de recordar las bolsas sembradas, las discusiones, las adversidades, ese día lo valió absolutamente todo”, cuenta López, que fue a recibir el premio junto con el gobernador del Cauca.

Antonio estaba en Popayán, porque a pesar de que hizo todo lo posible, no logró viajar porque Estados Unidos todavía tiene a las FARC en su lista de organizaciones terroristas extranjeras.

“Cuando me enteré fue una alegría gigante, sobre todo cuando nos enteramos de que Colombia nunca se lo había ganado. Mucha alegría, también un reconocimiento al esfuerzo hecho y al café de los pequeños productores”

Antonio Pardo,director de la Mesa Nacional del Café.

Desde entonces, la Mesa, en alianza con Ascafé, ha exportado su café a Australia y concretaron un acuerdo comercial con Illy Café para exportar a Italia el café de las cooperativas vinculadas a la Mesa.

  

Dos hermanos y una cerveza

En el caso de La Trocha, el apoyo de los hermanos Elías y Santiago Helo fue lo que hizo que Doris y otros cuatro de los diez excombatientes que hoy son socios del proyecto, le apostaran a la cerveza a pesar de que su conocimiento sobre ella no pasaba de saber tomársela.

  

  

Los Helo son dueños de una pequeña cervecería artesanal en el municipio de Carmen de Carupa, a media hora de Ubaté, que se llama La Popular.

En una charla de socialización del Acuerdo de Paz en la Universidad Nacional, Doris conoció a Camila Acuña, estudiante de esa universidad, y amiga de Santiago Helo, que los puso en contacto pues sabía que los hermanos llevaban años estudiando sobre conflicto armado.

Fueron ellos, el uno ecólogo de la Universidad Javeriana y el otro antropólogo de la Universidad Nacional, los que les propusieron la idea de hacer el proyecto cervecero.

“Nosotros les dijimos, si ustedes se quieren meter en esto, nosotros vamos a tener toda la disposición de ayudarles, porque era un compromiso de cambio que siempre hemos tenido y porque ese parche de ellos de La Trocha nos pareció muy chévere”, contó Elías.

Comenzaron, entonces, a realizar las capacitaciones en la planta de La Popular, en donde aprendieron cuáles eran los insumos necesarios para hacer cerveza, cómo funcionaban las máquinas, cuáles eran las propiedades de cada ingrediente y en general, el funcionamiento de una planta cervecera.

Además, contaron también con el apoyo de la Universidad Nacional, cuya Facultad de Ciencias Agrarias les ofreció dos cupos en su diplomado “Elaboración de Cerveza Artesanal”. Allí conocieron a Camilo Rivera, Ingeniero Químico de esa Universidad y quien cuenta con una amplia trayectoria en la elaboración cervecera. Él se encargó de hacer la cata de la cerveza y de dar retroalimentación para su mejora.

En enero de este año terminaron la producción de su primer bache, que alcanzaron a distribuir en algunos bares, antes de la pandemia. Todavía no han logrado el punto de equilibrio, porque, como dice Doris, “somos todavía muy bebecitos.” Su objetivo ha sido por ahora posicionar la marca, con lo que les ha ido bien pues ya La Trocha comienza a conocerse a nivel nacional.

Aún así, el proyecto ha sido un reto pues, dice Doris, “el Estado Colombiano no da muchas garantías para los microempresarios.” De hecho, como contamos acá, las microempresas, que representan el 90 por ciento del tejido empresarial y contratan a la mitad de la fuerza laboral formal del país, no figuran mucho en el plan de reactivación económica de Duque.

Y aunque ya la suya comienza a consolidarse y en ese sentido comienza a hacer parte del sistema capitalista que un día juraron desmontar, Doris no se siente precisamente una empresaria. “Yo no siento que yo sea parte del sistema. Yo sigo pensando que el capitalismo no es el sistema indicado y que hay que pensarse alternativas a él. Nosotros renunciamos a las armas, pero yo me sigo sintiendo muy comunista y muy fariana.”

Doris, además de ser la directora del proyecto, es la única mujer en el grupo. Sin embargo, eso no ha representado un obstáculo de ninguna manera. Después de todo fue ella la que tomó la iniciativa, hizo la convocatoria, la que asumió el liderazgo cuando estaban en las reuniones y en general del proyecto.

“Yo sé que tengo que lucharla como la luchan las demás mujeres que incursionan en este medio, pero también en la guerrilla estábamos acostumbrados a que fuéramos pocas las mujeres, y cuando uno se destacaba o le asignaban una misión, los muchachos no tenían ningún problema en que uno ejerciera el mando y acá tampoco. Si no estuviera dando resultados ya habrían buscado algún reemplazo”.

Pero les ha ido bien, y Doris, por lo pronto, continuará a la cabeza de La Trocha, que para ella es mucho más que una cerveza.

“Detrás hay un esfuerzo colectivo, no solamente de excombatientes sino de sociedad civil que nos ha ayudado mucho, y eso es otra faceta de la reconciliación”

Doris Suárez, directora de Cerveza La Trocha.

  

De caminos guerrilleros a senderos turísticos.

Para Hoover Aldana el cambio de chip también ha sido grande.

“Aparte de los campamentos, los caminos por donde transitabamos y por donde remolcábamos la economía son muy simbólicos para nosotros”, dice. El camino que hoy es el sendero turísitico Huellas de Manuel, en Mesetas, por ejemplo, solía ser, en épocas de guerra, un viejo corredor guerrillero por donde se movía el frente 43 de las Farc, y por donde se movían provisiones, medicamentos, armas y plata.

  

  

Llevar turistas por senderos que fueron hechos para la guerra “trae muchos recuerdos de situaciones que uno vivió en esos momentos, de compañeros que fallecieron en la guerra, muchos recuerdos que también hacen parte de la reincorporación”, dice. “Pero, al mismo tiempo, una sensación de tranquilidad, de saber que uno va por ahí y no lo van a emboscar o no le van a disparar de alguna orilla, entonces es un giro muy tremendo. Ahora son una herramienta para contar una historia y que eso sirva para que no se vuelva a repetir.”

Casa Verde, el Helicóptero y Filo Pescuezo, que fueron todos lugares en los que estuvo el viejo secretariado de las Farc, también están entre los recorridos que ofrece Paraísos Ocultos.

Incluso hay oferta gastronómica típica guerrillera. Las cancharinas, una especie de arepa frita dulce que comían sobre todo durante largas marchas cuando no podían detenerse a cocinar, así como el arroz guerrillero y la chucula, que es una especie de colada de chocolate con trigo y que tomaban de sobremesa por las tardes o en la noche con cancharinas, están dentro del menú.

Para Paraísos Ocultos, lo decisivo fue el espaldarazo del gobierno noruego, con su programa Ambientes para La Paz, que buscó crear organizaciones asociativas entre excombatientes y campesinos locales de Meta y Caquetá para generar proyectos productivos que tuvieran un componente ambiental.

“Lo que queremos es mostrar los paraísos que nadie conocía porque la guerra no lo permitía”

Hoover Aldana,coordinador de Paraísos Ocultos

En octubre de este año terminan una serie de capacitaciones en operaciones y asesoría turísticas e inglés, gestionadas por el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) y dictadas por el SENA, para 31 personas de las cuales 11 son excombatientes y 20 son campesinos de la zona, con lo que comienzan a contar con guías bilingües certificados y propios del proyecto.

Entonces, también están involucrados campesinos de la región, que además de participar como guías y expertos locales, han adecuado sus casas para prestar servicios de alojamiento.

Trabajar con ellos, sin que ya medie la intimidación de antes, también ha sido, en palabras de Luis Salazar, campesino oriundo de Uribe y miembro del comité directivo de Catypsa, “muy chevere, muy bueno, ellos siempre son muy colaborativos, muy atentos, muy trabajadores, entonces nos han enseñado bastante como esa disciplina y ese cumplimiento al trabajo, hemos aprendido de ellos bastante.”

  

El aporte del gobierno

Según lo acordado en la Habana, los proyectos productivos son un componente fundamental de la reincorporación. El gobierno se comprometió a entregarles 8 millones a cada uno de los 13,934 excombatientes (acreditados por la Agencia de Reincorporación y Normalización ARN) que dejaron las armas para hacer un proyecto productivo de manera individual o a través de cooperativas manejadas por la exguerrilla.

En el punto 3.2.2.4 del Acuerdo de Paz las Farc se comprometieron a entregar un listado completo y actualizado de todos los miembros de su organización, incluyendo a milicianos y presos, para que el Gobierno Nacional la revisara y con ello, y con base en esta hoja de ruta, acreditara a cada miembro de las Farc como tal, para poder acceder a las medidas acordadas en La Habana.

Según la ARN, al 30 de septiembre había 1614 proyectos aprobados, entre individuales y colectivos, a los que ya les fueron desembolsados recursos para su ejecución, por un valor total de 48.413 millones de pesos, de los cuales 33.341 millones son del Gobierno. Hay otros 24 que, aunque aprobados, no cuentan todavía con recursos.

Esos proyectos benefician a un total de 4158 excombatientes, de los 13.934 que hay en ruta de reincorporación. Eso quiere decir que en cuatro años desde la firma del acuerdo, y como lo manifestó la Procuraduría en un boletín en el que alertó sobre la desarticulación en la implementación de lo pactado en La Habana, todavía hay un 70 por ciento de excombatientes que no cuenta con ninguna alternativa económica, por parte del Estado, para su proceso de reincorporación a la sociedad civil.

Pero incluso en proyectos como éstos en los que ha habido grandes victorias, no han dejado de estar presentes los problemas: desde la falta de acompañamiento técnico para cumplir con los requisitos de la ARN para el desembolso del capital semilla (los 8 millones a los que tiene derecho cada excombatiente para el desarrollo de su proyecto), hasta la pandemia y los problemas de seguridad en sus regiones.

“La matriz (del plan de negocios que exige la ARN para el desembolso de los recursos) es muy compleja, te piden muchos requisitos, estudios, proyecciones, cartas de intención, sondeos de mercado, que nosotros no sabemos hacer”, dice Doris. “Lo que ellos exigen es para profesionales y la comunidad fariana es básicamente campesina, entonces nos dio muy duro eso”.

Cuenta Doris que fue a alrededor de 200 reuniones, charlas, capacitaciones y encuentros para sortear todos los trámites y que fue solo gracias al apoyo de la Universidad Nacional que lograron cumplir con todo.

La pandemia, por el contrario, y en contraste con miles de negocios en el mundo, no les pegó muy fuerte. Aunque no pudieron continuar vendiendo la cerveza en bares, les ha ido bien con los domicilios.

En promedio, aunque varía bastante, están vendiendo alrededor de 80 cajas de cerveza al mes. Tienen contratados ya dos empleados no excombatientes y un contador, a los que han podido seguirles pagando. Además, cuentan con el apoyo de un domiciliario amigo que no es empleado directo pero a quien “le damos una ayuda por todos los favores que nos hace”. También están involucrados publicistas y asesores de redes.

Para la Mesa Nacional del Café y para Paraísos Ocultos, por el contrario, el coronavirus sí fue un problema mayor.

Recurrir a la virtualidad para hacer reuniones y no frenar del todo el funcionamiento de sus proyectos ha sido difícil porque en sus regiones la señal de Internet es muy mala y así es muy difícil concretar los planes.

Luis nos contó que tenían ya algunas reservas de personas que desde Bogotá iban a ir a conocer los Paraísos Ocultos, y les tocó ponerle pausa, como también a algunos talleres y capacitaciones.

“Quedamos como que tocaba esperar unos días, pero nunca nos imaginamos que fuera tan largo y tan grave”, dice.

La pandemia también afectó las ventas del café a pequeñas tiendas que tuvieron que cerrar, o a las galerías (pequeños centros comerciales) de los pueblos, que también cerraron por la cuarentena.

Las exportaciones se retrasaron porque todo se hace por Buenaventura y con el cierre de las carreteras se complicó la llegada de la carga al puerto y, también, la recolección del café por parte de las cooperativas. Intentaron la comercialización en línea, pero salía más costoso el envío que el producto.

Sumado a eso, la violencia que se vive en varias regiones, que como hemos contado es cada vez más intensa y compleja, también les pegó a estos dos últimos proyectos.

Por un lado, nos contó una fuente del NAR El Diamante en Uribe, que prefirió resguardar su nombre por seguridad, que en junio de este año comenzaron a recibir amenazas de desconocidos y mataron a unos campesinos en la región, por lo cual decidieron abandonar el lugar.

Eso implicó dejar botados no solo los proyectos de turismo, que iban ya bien adelantados pues en ese espacio habían construido y adecuado unas cabañas para alojamiento, restaurantes y hasta habían conseguido caballos para cabalgatas, sino también otros proyectos que tenían: ganado, ovejas, pescado y abejas.

“Las masacres que la gente en las ciudades no percibe más allá de un titular de RCN o Caracol, implican en el territorio una zozobra, un miedo y un desplazamiento constante de las comunidades”, dijo Antonio Pardo. “Son los cultivadores los que están llevando el arrumbe por la violencia que tenemos ahora.”

Café Paramillo, producto de una cooperativa del ETCR de Santa Lucía y uno de los proyectos insignia de la reincorporación en el municipio de Ituango, quedó en pausa y hasta hace poco volvió a comenzar operaciones pues, como contamos, ese Espacio tuvo que ser trasladado a Mutatá por la guerra entre las bandas del Clan del Golfo, los Caparros y las disidencias del antiguo Frente 18 que operaba en esa zona.

Por último, han enfrentado el reto de aprender a pensar como empresarios. Muchos siguen intentando tener la cadena de mando y los engorrosos procesos de decisión de la guerrilla, donde muchas cosas se decidían en asambleas. Eso les quita la flexibilidad y la creatividad que se requiere para sacar adelante un negocio.

Aún así, las personas detrás de estos proyectos ven con esperanza el futuro por venir.

En La Trocha comenzaron otra vez a visitar a los hermanos Helo para comenzar a preparar una nueva cerveza. “Solo sabemos que va a ser rubia”, contó Doris.

Elías Helo espera que la cerveza no se adhiera demasiado a los estándares internacionales, sino que la receta reúna sabores más autóctonos, tenga su propio sello y marque la diferencia en el ya gran mercado cervecero colombiano. Esperan también en unos años poder exportar La Trocha a varios países, comenzando por los garantes del Acuerdo.

En la Mesa Nacional del Café piensan consolidar alianzas con grandes empresas cafeteras europeas como la noruega Nordic Approach, así como con distintas tostadoras europeas para comenzar a exportar café verde. Además, les gustaría con sus marcas Café Paramillo, Tercer Acuerdo, Café Marú, La Esperanza, Café Marquetalia y Cosecha de Paz, convertirse en un referente nacional de paz y café, reconocido como el espacio de encuentro de pequeños productores, y también como asociación exportadora a nivel mundial.

Desde los Paraísos Ocultos, donde ya están recibiendo turistas y sus líneas están abiertas para reservas, esperan poder retomar los proyectos que suspendieron por la pandemia, y atraer cada vez más personas, no solo de Colombia, sino del mundo.

Pero sobre todo, todos esperan poder seguir contribuyendo a la reconciliación y a la construcción de paz a través de la generación de nuevas expectativas para los excombatientes y la población en general.

“La paz es esperanza y oportunidad, oportunidad de buscar algo de lo cual nunca hemos tenido”, dice Luis Salazar. “La paz significa oportunidad de buscar una mejor calidad de vida para mí, para los campesinos del territorio y para los excombatientes”

Les dejamos este directorio de proyectos productivos de excombatientes en ruta de reincorporación, que realizamos con la ayuda de sus representantes, para que si están interesados en alguno, puedan llamarlos directamente. 

Filtre su búsqueda por:

Remando por la paz

Rafting y ecoturismo en San Vicente del Caguán.
Caquetá
Contacto: [email protected]

Miel de La Montaña

Miel de abeja orgánica.
Antioquia
Contacto: 305-3464-079

Tejiendo Paz

El último grito de la moda confeccionado por excombatientes.
Tolima
Contacto: 312-7315-324

Cosecha de Paz

Café de tueste medio con fragancia de jazmín y notas de miel y macadamia.
Cauca
Contacto: 310-7362-857

Cerveza La Roja

Cerveza artesanal tipo Red Ale.
Tolima
Contacto: 313-4189-386

Del Amanecer

Miel de abeja y paquetes de fruta deshidratada como piña, pitaya, banano y más.
Valle del Cauca
Contacto: 311-4826-230

Amor a Tiempo

Las mejores Anchetas y Kits con café, cerveza, miel, chocolates, té.
Bogotá
Contacto: 304-3286-645

Café Maru

Café variedad Castillo, con fragancia a chocolate y caramelo herbal.
Meta
Contacto: 314-7847-156

Café Paramillo

Café arábigo con fragancia de caramelo, miel, chocolate y frutos rojos.
Antioquia
Contacto: 311-3747-507

Plátano en Arauquita

Plátano ciento por ciento orgánico y natural, sin químicos y engrosantes de ningún tipo.
Arauca
Contacto: 310-2720-449

Caguán Expeditions

Ecoturismo, deportes extremos y memoria histórica en San Vicente del Caguán.
Caquetá
Contacto: 317-5644-378

Fariana Confecciones

Sastrería que fabrica ropa de todo tipo para niños y adultos, hombres y mujeres.
La Guajira
Contacto: 323-4574-761

Filimarpaz SAS

Nueces, harina, aceite y proteínas en polvo de Sacha Inchi.
Arauca
Contacto: 320-3238-845

Café Sabor La Esperanza

Café de tueste medio alto y molienda media.
Cauca
Contacto: 317-4703-819

Tinto Café SAS

Café arábigo orgánico con notas de caramelo y chocolate.
Cundinamarca
Contacto: 321-8229-634

Muñecas combatientes de la vida

Muñecas de trapo que cuentan historias.
Cauca
Contacto: 314-7594-795

Cerveza La Trocha

Cerveza artesanal tipo Ale Porter.
Bogotá
Contacto: 350-5912-431

Catypsa Expeditions

Ecoturismo, deportes extremos y memoria histórica en Mesetas y Uribe.
Meta
Contacto: 314-2127-033

Frutos de Paz

Encuentre una gran variedad de productos como: café, panela, miel, botas, mochilas, gorras, libros y las muñecas combatientes para la vida.
Bogotá
Contacto: 322-3064-090

Tierra Grata Ecotours

Turismo ecológico y de aventura en Manaure.
Cesar
Contacto: 314-6728-773

Piscicultura

Trucha Arcoiris de la mejor calidad.
Cauca
Contacto: 314-7636-755

Confecciones La Montaña

Morrales, ropa y accesorios para camping y actividades a la intemperie.
Antioquia
Contacto: 305-4297-748

Cerveza Cacique

Cerveza artesanal tipo Beligan Pale Ale.
Tolima
Contacto: 320-2139-534

Aguacate Hass

Cultivado por excombatientes y campesinos de la comunidad bajo las condiciones del sello de calidad GlobalGap.
Cauca
Contacto: 314-7636-755

Telares y tejidos La Capechana

Hamacas y chinchorros tejidos a mano.
Santander
Contacto: 322-7172-158

CRAF

Botas y Zapatos hechos a mano.
Bogotá
Contacto: 323-2054-620

Café el Tercer Acuerdo

Café de tueste medio con notas cítricas florales y achocolatadas.
Tolima
Contacto: 316-4577-344

Porcicultura

Cerdos de raza premium de carne magra con cantidad mínima de grasa.
Cauca
Contacto: 314-7636-755

Innovaciones Marlins

Botas y Botines.
Bogotá
Contacto: 321-2553-663 o
314-2949-413

Café San Pedro

Café orgánico taza premium con fragancia de vainilla y almendra.
Tolima
Contacto: 314-2610-173

Tomate de árbol

Cultivado por excombatientes y campesinos de la comunidad de Caldono.
Cauca
Contacto: 314-2610-173

Hilando La Paz

Uniformes empresariales.
Cauca
Contacto: 314-7636-755

Esta historia hace parte de la Sala de redacción ciudadana, un espacio en el que personas de La Silla Llena y los periodistas de La Silla Vacía trabajamos juntos.

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Comentarios (3)

molibdeno

09 de Octubre

0 Seguidores

Claro que se puede, muy bien, felicitaciones, la paz es posible, la reconcilia...+ ver más

Claro que se puede, muy bien, felicitaciones, la paz es posible, la reconciliación es posible, desandar el camino es posible, por que es tan dificil hacer entender esto, menos gente en la guerra.

Wilozada

09 de Octubre

0 Seguidores

Todos tienen derecho a una segunda oportunidad sobre la tierra. Hay que record...+ ver más

Todos tienen derecho a una segunda oportunidad sobre la tierra. Hay que recordar que muchos de esos excombatientes no conocieron en su adolescencia otro camino que el de la guerra fratricida. El problema son esos tipos que están en el congreso. Allí solo deberían estar ideólogos u otros miembros de esa organización no señalados de crímenes de lesa humanidad. Son el caballito de batalla del C.D.

jemelo

09 de Octubre

0 Seguidores

Gracias por estas historias; los colombianos no estamos condenados a tramitar el odio y rabia a través de la guera.

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