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Por Tatiana Duque · 19 de Marzo de 2020

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Hoy la directora del Instituto Nacional de Salud (INS), Martha Ospina, aseguró ante el Congreso, que el laboratorio de la entidad está siendo subutilizado. Es decir, que si bien tiene la capacidad de procesar 1.200 muestras diarias para detectar el Coronavirus, están llegando diariamente cerca de 800.

 

“Estamos a punto de publicar todas las fechas de ingreso de las muestras, departamento por departamento, y las fechas de salida, para demostrar que los tiempos (que se demoran para hacer las pruebas) son exactos”, dijo en una audiencia en el Congreso.

La denuncia de la funcionaria evidencia los cuellos de botella que hay ahora para la detección del virus en el país: el traslado desde las ciudades hacia Bogotá para que el INS (con más de 100 funcionarios trabajando 24 horas al día desde el inicio de la emergencia) detecte si la gente tiene la enfermedad.

Esos transportes están regulados desde hace 11 años por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la ONU, que exigen tener capacidades especiales de congelamiento y tratamiento de las muestras al moverlas.

Ese dato es clave porque, como contamos, los datos de cuántos contagiados hay en el país es uno de los que usa el presidente Iván Duque para tomar decisiones como la de hoy del cierre de la frontera aérea a partir del lunes festivo, y el que permite determinar cuándo el país entrará a la fase de mitigación (cuando se pierde el rastro de cómo la gente se contagia), que es inevitable, como una posterior cuarentena nacional.

La falta de transporte

El cuatro de marzo, dos días antes de que el Ministerio confirmara el primer caso en el país, el ministro Fernando Ruiz trazó los lineamientos con todos los departamentos para enfrentar la pandemia que se avecinaba. Ahí quedó concertado con las Secretarías de Salud, que serían éstas las encargadas de enviar las muestras y pagar por ese servicio.

Y, según supo La Silla Vacía, desde ese momento, en el Ministerio de Salud había alerta porque 15 departamentos del país no tenían contratados servicios especiales de transporte de las muestras biológicas que recolectan las Secretarías, para trasladarlas a Bogotá.

Entre esos departamentos estaban Santander (dos casos), Norte de Santander (tres casos), Huila (ocho casos), Cundinamarca (tres casos) Chocó (sin casos), Caldas (un caso), Bolívar (ocho casos), Valle (14 casos), Cauca (sin casos), Risaralda (cinco casos), Quindío (dos casos), Magdalena (sin casos), Nariño (sin casos), Cesar (sin casos) y Sucre (sin casos). 

“No están llegando todas las pruebas que esperamos”, nos dijo un alto funcionario del Ministerio de Salud, que pidió reserva de su nombre porque no es vocero. Una versión similar nos dio un funcionario de una Alcaldía que ha estado en reuniones con el Ministerio y el INS.

Ante esa falta, el traslado de las muestras de los primeros casos registrados por fuera de la capital, como el de Valle (confirmado el 9 de marzo), fueron costeados por el INS. Pero lo hace de manera extraordinaria porque es una obligación departamental.

Consultamos a todos los secretarios de salud de estos departamentos y revisamos el sistema de contratación pública para confirmar las contrataciones de este transporte. Y logramos establecer que cinco de esos 15 departamentos ya adjudicaron los contratos, la mayoría de ellos con la empresa Elite Logística.

En Magdalena el 11 de marzo (cinco días después de la confirmación del primer caso del país) adjudicó el contrato por 30 millones de pesos; Nariño, este lunes 16 de marzo (10 días después del primer caso), por 20 millones de pesos; Huila también lo hizo; en Norte de Santander, el secretario Carlos Martínez, nos dijo que también tenían contrato vigente, pero en la página de contratación no estaba esa información; y la secretaria de Quindío, Yenny Trujillo, nos dijo que contrató “por caja menor”, sin especificarnos las modalidades de la licitación, ni la empresa.

En Valle, desde el 3 de marzo (antes del primer caso), abrieron el proceso de licitación para la contratación. Al cierre de esta historia seguía sin ser adjudicado. 

En los otros departamentos, sus secretarios no nos respondieron, ni tampoco encontramos registro en la página de licitaciones.

Que no haya transporte garantizado puede retardar el momento en que el laboratorio del INS, el de la Secretaría de Salud, que fue habilitado para realizarlas el viernes pasado, y el de la Secretaría de Antioquia, habilitado esta semana, reciban las pruebas.  Es decir, en que se sepa en tiempo real cuántas personas en el país están contagiadas de Coronavirus.

La directora del INS, Martha Ospina, nos dijo que todas las pruebas que llegan al laboratorio se procesan y no duran más de 24 horas en la entidad. Hacen cuatro rondas de testeo de muestras de seis horas cada una en nueve termocicladores (máquinas para detectar el virus).

”No están llegando todas las pruebas que esperamos”

Fuente Minsalud

“Quiero ser muy enfática, todos los días llegan las pruebas. Se trabaja todos los días y todos los días salen los resultados”, dijo.

Dentro del laboratorio del INS se pueden procesar 1.200 pruebas al día. En el de Bogotá y en el de Antioquia, 400 cada uno en el mismo tiempo. Según la directora Ospina, hay suficiente oferta por ahora para manejar las pruebas.

“Esta no es una prueba donde colocas una gota y te sale en 10 minutos. Todo el proceso analítico puede tardar 18 horas, desde que llega la muestra hasta el periodo final. Las pruebas positivas hay que reconfirmarlas, son los tiempos que tenemos estandarizados”, nos dijo, a su turno, Carlos Julio Pinto, director de epidemiología de la Secretaría de Salud de Bogotá, a cargo del laboratorio distrital.

Ninguno de los dos funcionarios nos dijo las razones por las cuales los resultados de las pruebas tardan en llegar a los pacientes, como contamos que ocurrió en el caso de Jonathan Bock, director (e) de la Fundación para la Libertad de Prensa (que ayer le llegó y fue negativo).

Según Ospina, una vez salen los resultados, el INS y los laboratorios de Antioquia y Bogotá los reenvían a las Secretarías de Salud. “Esperamos que todos los prestadores de servicios, las prepagadas, las EPS y las secretarías tengan sus líneas operando en sus emergencias de salud pública, atiendan en las IPS, vayan a hacer las pruebas y envíen las muestras al INS, a Bogotá o a Antioquia”, dijo.

El otro cuello de botella, es más técnico y ni siquiera depende de los gobiernos, sino de la ciencia.

El factor reactivo

Para que el INS y los laboratorios que se van especializando hagan las pruebas químicas para determinar la presencia de Coronavirus en una muestra, se requiere un reactivo, que es básicamente un conjunto de químicos (un kit de sustancias) que resaltan la presencia genética del virus, basados en el Protocolo de Berlín, avalado por la OMS para detectar la enfermedad.

Ese reactivo, producido en laboratorios en Estados Unidos, México, Corea, Alemania y otros, está escaso en el mundo. Las razones son varias. 

Van desde que Corea del Sur está acaparando esos reactivos porque está haciendo pruebas a todas las personas, hasta que Alemania emitió una norma para no exportar reactivos para hacer sus pruebas locales, nos confirmaron, por aparte, del INS, la OMS y académicos consultados para la historia.

”Esperamos que todos los prestadores de salud hagan las pruebas”

Martha Ospina, INS

Una advertencia de sobredemanda que también hizo la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a los gobiernos de la región. Por eso, en la reunión virtual de presidentes de Prosur del lunes, decidieron comprar lotes para los países miembros, aunque no es claro cuándo podrán obtenerlos.

“Con la expansión de la pandemia, todos los países han aumentado su demanda de insumos, eso está dificultando los tiempos de entrega (de insumos), y se va a dificultar su adquisición por el precio del dólar, porque el precio puede subir”, nos dijo Pinto, del laboratorio distrital, que normalmente los compra a Estados Unidos.

Aunque todavía hay reactivos disponibles (no nos dijeron cuántos en el INS), porque todavía están cubriendo la demanda de las pruebas que les llegan, entre las cinco autoridades y cinco académicos consultados para esta historia creen que subirá exponencialmente.

Eso porque el virus está avanzando y a medida que los laboratorios regionales sean habilitados para practicar las pruebas, habrá más demanda de químicos, por lo que el reactivo puede escasear y comenzará la necesidad de tener alternativas.

Ante ese escenario, ocurrió el hecho histórico de la unión entre la academia y el INS.

La unión de fuerzas

Silvia Restrepo, vicerrectora de investigaciones de la Universidad de los Andes, Juan David Ramírez, director de la asociación de parasitología de Colombia y de la Universidad del Rosario, junto con otros académicos, comenzaron a trinar este fin de semana alertando de la situación.

“Hubo un poco de presión entre los académicos porque estábamos inquietos, me conseguí el celular de la directora del INS, hablamos y le ofrecimos nuestra ayuda”, nos dijo Restrepo. “Logramos que el INS se abriera y quisiera nuestro apoyo, eso es un hito”, nos dijo Ramírez.

El lunes, los Andes y el Rosario, la Nacional y Sanidad Militar se reunieron en el INS, para determinar cómo podrían ayudar. 

Ofrecieron la alternativa de hacer pruebas con otros químicos que permitan tener los mismos parámetros del Protocolo de Berlín.

“La idea es coger muestras del virus inactivo, para validar en estas técnicas. Uno coge un poco del kit autorizado y de pruebas autorizadas. Debemos demostrar químicamente que funciona y lo avalará el INS. Si mostramos que lo validamos ellos lo avalan”, explicó Restrepo.

”Estamos tratando de importar reactivos, pero siguen las trabas”

Silvia Restrepo, UniAndes

Luego de dos días de capacitación en el INS, los laboratorios de estas universidades comenzaron a trabajar para que, esperan, la próxima semana puedan tener la capacidad de recibir 500 pruebas diarias en el Rosario (con 16 bioquímicos) y 200 más en los Andes (con 15 bioquímicos).

En pruebas similares están los laboratorios regionales de Nariño, Atlántico, Norte de Santander y Arauca, para que las muestras no tengan que ser llevadas a Bogotá. Eso permitiría que el transporte de las muestras dure menos.

A la prisa que tienen por hacer las pruebas (están trabajando más de 18 horas diarias), mantienen la preocupación de conseguir los químicos para la avalancha de muestras que, según Ramírez, pueden ser más de 10 mil.

“Estamos tratando de importar reactivos, y el Invima tiene mucha tramitología para la importación. Necesitamos recursos para comprar los reactivos”, insistió Restrepo.

A medida que se aproxima la fase de la mitigación, en la cual el virus estará en el ambiente y aumentarán los casos (el Gobierno proyectó que serían casi 4 millones los contagiados), lo más probable es que se necesiten más pruebas, más equipos y más plata.

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