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Por Jineth Prieto · 11 de Marzo de 2021

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En los últimos meses, Tomás Uribe Moreno, el hijo mayor del expresidente Álvaro Uribe Vélez, ha venido asumiendo dentro del uribismo un rol más político del que jamás había tenido.

Aunque se mantiene en que no quiere ser candidato para 2022, su figuración en el Centro Democrático no solo tiene viva, sino que le está dando forma, a la posibilidad de que se termine lanzando a la Presidencia o como cabeza de la lista al Senado. 

Diez fuentes del uribismo le confirmaron a La Silla que luego de asumir la estrategia de defensa del expresidente Álvaro Uribe, Tomás se volvió tan visible internamente que todos tienen claro qué opina y cuál es su visión para el partido encabezado por su papá.

Esas mismas fuentes nos detallaron que se ha reunido con bancadas, asiste a reuniones, habla de la agenda legislativa, tercia en discusiones, aconseja a la bancada sobre cómo resolver diferencias y opina para 2022.   

Un papel que rompe con la imagen del hijo de Uribe empresario y consejero ocasional del partido; y que revela una metamorfosis hacia una vida política cuando todo está dado para que su papá se margine de participar electoralmente. 

Si concreta el paso, el rol de Tomás será llenar ese hueco.

La metamorfosis

Que Tomás Uribe Moreno figure políticamente en el Centro Democrático no es nuevo.

 

En todas las campañas del uribismo él se ha encargado de hablar con juventudes, entregar volantes o hacer correrías con su papá. Además, en redes sociales no es extraño verlo defendiendo el legado del expresidente y al uribismo, y atacando a sus contradictores. 

Lo nuevo es que, a partir del liderazgo que asumió en la definición de la estrategia de defensa de Uribe cuando la Corte Suprema de Justicia lo detuvo, pasó a la primera fila del uribismo y justo cuando se calienta la precampaña para 2022.

Congresistas del Centro Democrático nos dijeron que el hijo mayor del expresidente empezó a intervenir de frente en la agenda legislativa del partido para el último año de Duque, que no solo opina en los chats internos, sino que pasó de reunirse esporádicamente con congresistas a hacerlo seguidamente, e incluso que ha participado en reuniones de bancadas regionales con el Gobierno.

Según nos explicaron tres congresistas y un directivo del partido, Tomás interviene en función de fortalecer la agenda que ya ha planteado el expresidente Álvaro Uribe -más subsidios para las familias pobres, educación superior gratuita y reducción de gastos del Estado-, por lo que en el fondo no envía un mensaje nuevo.

Sin embargo, el papel activo que asumió para unificar el mensaje en la bancada sí es un cambio de fondo en el rol que venía desempeñando.

“En Antioquia, por iniciativa de Tomás, se ha reunido la bancada y se ha discutido la plataforma para la próxima legislatura”, explicó el senador José Obdulio Gaviria.

“Él hace reflexiones importantes. Sobre la  reforma tributaria, sobre la austeridad del gasto, la necesidad de un mensaje concreto y unificado”, contó a La Silla Juan Espinal, representante a la Cámara que se reunió con Tomás esta semana junto con la senadora y precandidata presidencial, Paola Holguín.

Además de esas intervenciones, Tomás se está reuniendo con concejales y diputados, figurando en foros, teniendo charlas con estudiantes y conversatorios con empresarios y hasta ha asistido a reuniones oficiales del partido. De hecho, estuvo hace un mes en una cena en Medellín entre la bancada paisa y el ministro del Interior, Daniel Palacios.

La Silla supo que Tomás también ha servido para mediar enfrentamientos de los congresistas del partido, y que, incluso, le ha pedido a la bancada que tramite internamente sus diferencias para evitar que hacia afuera se hable de fracturas.

En otras palabras, Tomás Uribe está dedicado a la política.

El desdibujado no

La participación de Tomás en las elecciones de 2022 sigue siendo incierta, pero diez de las fuentes con las que hablamos nos aseguraron que el ‘No’ inicial que dio el hijo mayor del expresidente Uribe es cada vez más difuso. 

La percepción generalizada es que Tomás sí está tanteando el terreno, para decidir si busca un cargo en 2022. 

Esta semana quedó despejada la principal sombra que cargaba con el fallo del Consejo de Estado que definió que en la Zona Franca de Occidente ni él, ni su hermano Jerónimo, se habrían favorecido por un cambio del uso del suelo.

Sin embargo, la eventual aspiración del hijo mayor de Uribe dependerá de qué tanta tracción tenga su nombre en la opinión pública.

“Tomás está indeciso. Las circunstancias de la campaña serán las que definirán todo”, le dijo a La Silla un directivo uribista. “Negarse a defender el legado de su papá, si todo muestra que tiene posibilidades de hacerlo, sería más difícil que lanzarse”.

En caso de que salte al agua, Tomás sería un activo clave para la lista al Senado, dado que con su apellido podría arrastrar una porción importante de los votos que atraía directamente el expresidente Álvaro Uribe y que fueron una tercera parte de la votación del uribismo de 2018.  

Sin Uribe en el tarjetón, es probable que el Centro Democrático sea incapaz de sostener las 19 curules que logró en el Senado hace tres años. 

Si el camino que toma es el de la Presidencia, seguramente traería discusiones de fondo sobre la estrategia electoral del Centro Democrático.

Por un lado, porque resucitó con fuerza el nombre de Óscar Iván Zuluaga tras las recientes declaraciones del condenado hacker Andrés Sepúlveda, quien afirmó que declaró contra esa campaña por presunta presión del entonces Fiscal General, Eduardo Montelaegre. 

Y por otro porque, aún sin ninguna sombra grande, Tomás no tiene experiencia directa como político y su aspiración cortaría con la fila que varios llevan haciendo dentro del Centro Democrático para competir por el primer cargo del país.

Además, y es la razón más importante, como hemos contado, el uribismo está buscando una coalición en la que podría ocupar un papel secundario con el propósito de asegurar la unidad de la centro derecha para competirle a Gustavo Petro y al candidato que salga del centro.

Si Tomás termina siendo el candidato del Centro Democrático, los demás aspirantes a convertirse en “el de Uribe”, a pesar de no ser propiamente uribistas, pueden sentir que no cuentan con las garantías del expresidente para una competencia en igualdad de condiciones con su hijo. Y buscar otro camino para la Casa de Nariño.

Este fin de semana, el Centro Democrático tendrá convención nacional para sentar las bases de las estructuras regionales para las legislativas y las presidenciales. Los ojos estarán puestos en el hijo mayor del expresidente para interpretar su siguiente paso.

Comentarios (1)

Wilozada

12 de Marzo

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Mejor dicho, igual de morrongo al papá.

Mejor dicho, igual de morrongo al papá.

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