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Por Tatiana Duque | Jineth Prieto · 03 de Noviembre de 2020

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Hace una semana, durante la visita del Presidente Iván Duque a Caldas para ratificar su promesa de construir el Aeropuerto del Café, el Contralor General, Felipe Córdoba, propuso que esa obra, que es una de las pocas que ha emprendido directamente este Gobierno, llevara el nombre del mandatario.

Lo hizo en medio de los aplausos de toda la comitiva presidencial, de varios políticos locales y de la prensa.

 

Una movida que en principio muestra la típica complacencia que hay entre políticos -por lo menos en público-, pero que en el fondo es solo un botón de la forma como se mueve el encargado del ente de control que debe vigilar la inversión de recursos públicos en el país y de recuperarlos en caso de que se pierdan. 

Córdoba es una excepción porque los poderosos no hablan mal de él, ni fuera de micrófonos. Las 26 fuentes con que hablamos lo definen como una persona inteligente para hacer política y que es capaz de congraciarse con todo el mundo para, en palabras de una de ellas, “acumular gratitudes”.

El Contralor no solo tiene entrada en el Congreso, donde prácticamente toda la clase política lo respalda, sino que, aunque apenas tiene 40 años, ha tejido una red de relaciones que le ha permitido tener conexiones en las Cortes y el Palacio de Nariño. Es decir, en las tres ramas del poder. 

Por eso, es un actor clave dentro de las movidas de poder más y menos visibles, cuando además es el encargado de controlar el gasto de dinero de muchos de esos poderosos. 

La nueva generación de la manzanilla

En momentos en que la política tradicional atraviesa una crisis de credibilidad, la forma en que Córdoba ha tejido su red de poder replica la vieja manzanilla de entregar puestos, hacer favores y tener amigos; similar a la que ejerció -entre muchos otros- su suegro, el cacique caldense, Omar Yepes, hoy director nacional del Partido Conservador.

Carlos Felipe Córdoba llegó a los 38 años a la Contraloría, luego de que, como contamos cultivó una red de amigos, aliados y conocidos en varios altos cargos en la Contraloría de Sandra Morelli; la Alcaldía de Pereira, la campaña presidencial de Germán Vargas Lleras; las Altas Cortes que lo eligieron Auditor General y finalmente, el Congreso.

En sus primeros dos años en la Contraloría dio puestos a amigos suyos, a amigos de su esposa Marcela Yepes, y a amigos de políticos de casi todos los partidos que votaron por él en el Congreso, como demostramos acá y acá.

Esa repartija pasó cuando el presidente Iván Duque no había entregado burocracia a políticos de la coalición, por lo cual Córdoba terminó siendo clave.

“Cuando Duque estaba de puritano, él (Córdoba) sí aflojó cartera y mermelada”, dijo a La Silla un congresista de la coalición de Gobierno. “Llenó el vacío de poder de mermelada que no entregaba Duque”. 

Una versión similar nos la dieron tres congresistas más. 

Consultamos a Córdoba para tener su versión en esta historia pero hasta su publicación no había contestado nuestras llamadas y mensajes.

Eso, sumado a que su relación es prácticamente de ‘uno a uno’ con ellos (los llama, los atiende, les contesta, los adula, y si se lo solicitan, ayuda con favores dentro y fuera de la Contraloría), le ha abierto campo para que en la práctica no tenga críticos. De hecho, hasta con la oposición tiene buenas relaciones.

Incluso, lo ven como un buen contralor. Por aparte, los senadores Antonio Sanguino (Verde) y Ernesto Macías (Centro Democrático), y el representante verde Fabián Díaz, nos contaron que ven que cuando ponen denuncias fiscales, las que maneja la Contraloría, avanzan las investigaciones.

Aunque la Fiscalía y la Procuraduría también tienen la misma herramienta de mostrar avances en los procesos y les ha funcionado para mantener buenas relaciones, la diferencia es el trato personal de Córdoba.

“Es meloso, te dice ‘jefe’, te invita a un tinto, a almorzar. A diferencia de Carrillo o el Fiscal, él se siente mucho más cercano”, nos dijo un magistrado de una Alta Corte, quien pidió no ser citado para no quedar mal con el Contralor y sus compañeros en la rama judicial.

Por eso, Córdoba logró que sin mayores inconvenientes que en Cámara y Senado le aprobaran la reforma a la Constitución que le dio más dientes a la Contraloría para apretar funcionarios, más plata y más burocracia.

El espejo fue la poco exitosa estrategia que al mismo tiempo llevó a cabo el Gobierno de negociar uno a uno los proyectos y artículos con los congresistas. Casi todos terminaron hundidos.

Ahora que Duque cambió su estrategia y repartió ministerios a los partidos La U, Cambio Radical y Conservador para ampliar la fuerza de su coalición, tres congresistas del uribismo y del partido de La U, nos dijeron, por aparte, que “la cancha se niveló” en relación con la burocracia que les entrega cada poder.

Eso no quiere decir que haya competencia con la Casa de Nariño y el Contralor.

Un alto funcionario de la Contraloría y dos altos funcionarios del gobierno Duque nos confirmaron, por aparte, que la relación entre Córdoba y Palacio es directa, principalmente con el Presidente y su jefe de gabinete, María Paula Correa, la mujer más poderosa del Gobierno.

“Es amigo mío y es un político de cabecera. Cuando a él lo elige el Congreso de esa manera (203 votos a favor de 248 posibles) ves que tienes que sentarte con él para tener influencia”, resume un alto funcionario de Iván Duque.

Además de sus relaciones con el Palacio y el Congreso, Córdoba también tiene aliados en las Cortes, lo que le permite moverse como pez en el agua para ayudar a definir movidas de poder.

La red

Con las altas cortes Córdoba comenzó a tejer relaciones desde hace al menos seis años, cuando salió de la Vicecontraloría de Sandra Morelli (con quien él y su esposa fueron primero cercanos y luego testigos en su contra) y fue elegido Auditor General, un cargo que designa el Consejo de Estado.

Desde ese momento tiene entrada en esa Alta Corte, con amigos cercanos y visibles, como el presidente del tribunal, Álvaro Namén; o Nicolás Yepes, magistrado de la sección tercera, e hijo del exmagistrado Hernán Yepes, primo hermano de su suegro Omar.

Es una red de aliados que se extiende a otras cortes con funcionarios de la Contraloría.

Por ejemplo, el contralor delegado para Nariño, Diego Ortíz Delgado, a quien nombró en septiembre de 2019, es el hermano de la presidenta de la Corte Constitucional, Gloria Ortíz Delgado, quien hizo público el nexo ante la Corte; también lo hizo la magistrada Cristina Pardo, quien declaró que su prima Marta Lucía Vargas es contratista desde 2012 en la Contraloría y Córdoba ha mantenido en funciones de auditoría fiscal.

Por estos nexos las magistradas se declararon impedidas para revisar la reforma constitucional que le daba superpoderes a Córdoba, aunque sus compañeros les negaron los impedimentos.

Este año la Corte encontró que esta norma está ajustada a la Constitución.

“En campaña para un puesto, no está bien que no estés con él. Se volvió un paso obligado”, nos dijo una alta fuente del Consejo de Estado sobre la influencia del Contralor.

“El rey de acercarse a los magistrados es Pipe, pero también juega duro Alex (Vega, Registrador Nacional)”, complementa un magistrado de la Corte Constitucional.

Son cercanías que se evidencian en elecciones de cargos de alto poder.

Por ejemplo, este año en el Consejo de Estado la elección del reemplazo del magistrado Carlos Zambrano estaba entre Luis Ramiro Escandón y José Roberto Sáchica. Del primero fue público que Córdoba lo apoyaba.

Una alta fuente del Consejo de Estado nos confirmó esa versión. “Lo que pasa es que Sáchica es un grandes ligas, nada qué hacer”, nos dijo, en referencia a que Sáchica -un abogado de experiencia sobre todo entre los banqueros- ganó la votación en marzo.

Otro ejemplo, según cinco fuentes, es que también se metió en la elección de Francisco Barbosa como Fiscal General.

“Felipe no tiene una relación particularmente cercana con Barbosa, pero sí se movió para ayudarlo a elegir porque Duque le pidió que le ayudara”, nos dijo una fuente de un ente de control que dice saberlo de primera mano y que tendría cómo acceder a esa información por su cargo.

Otra fuente, que también dice saberlo de primera mano y tendría cómo saberlo lo confirmó: “Duque quería sacar ternado a Barbosa, y llegó Pipe y sacaron adelante ese tema”.

Este año, como contamos, Barbosa nombró a la esposa de Córdoba, Marcela Yepes, como Directora Ejecutiva de la Fiscalía. En 2018 Córdoba ya había nombrado a Walfa Téllez, la esposa de Barbosa, como contralora delegada para el Medio Ambiente.

Aunque Yepes salió hace unos meses por diferencias con Barbosa, Córdoba mantiene en su cargo a la esposa del Fiscal General, quien llegó a ese cargo porque, como contamos, fue profesora del Contralor y se conocían de atrás. Así por lo menos el nexo se mantiene vía Téllez.

Un tercer ejemplo es que, como contamos, le dio el guiño al enjuiciado exgobernador de Santander, Didier Tavera, para reemplazarlo en la Federación Nacional de Departamentos, el gremio de los gobernadores.

Córdoba empezó a tejer relaciones con ellos desde que fue Auditor General de la República, un paso que le dio vía para que luego lo eligieran como director de la Federación Nacional de Departamentos.

Su madrina fue la entonces gobernadora del Valle, baronesa electoral del Pacífico y precandidata presidencial, Dilian Francisca Toro, quien le dijo a La Silla que le hizo campaña al ahora Contralor porque conocía su trabajo como Auditor, y porque para ese momento ya lo consideraba “amigo”.

Córdoba llegó a ese cargo sin mucha resistencia a inicios de 2018 y aunque estuvo en él menos de menos de seis meses, ese tiempo le alcanzó para estrechar relaciones con los mandatarios locales.

“Pipe es una gran persona. Siempre fue muy atento y en el poco tiempo que estuvo no hubo queja de su labor”, dijo a La Silla un Exgobernador. “No cae mal con nadie, no caza peleas con la gente, y lógicamente queda con las puertas abiertas”.

Esa cercanía fue la que le dio para convertirse en jugador en la elección de Tavera este año, cuando ya eran cercanos porque el exmandatario presidía la junta directiva de la Federación cuando el Contralor la dirigía.

Con todas esas movidas, todo apunta a que Córdoba se está allanando un camino político a largo plazo; sin embargo, aún es incierto lo que pueda recoger de esa siembra.

La cosecha

Aunque Córdoba suele ser reservado sobre sus aspiraciones políticas futuras, una fuente que lo sabe de primera mano, le dijo a La Silla que ha hablado de la posibilidad de ser presidenciable en 2026.

“Él piensa que tener aliados en todo lado le sirve para poder aspirar en 2026”, aseguró esa fuente a La Silla. No pudimos confirmar esa versión con ninguna otra fuente, aunque en general, la mayoría lo ve como un tipo joven con pinta y aspiraciones de presidenciable.

Que la fórmula de cosechar aliados para una aspiración en seis años es difícil de concretar aún por varias razones.

La primera porque su cargo solo va hasta 2022 y sus relaciones se pueden diluir si deja de tener el poder actual, y porque el Congreso y el Gobierno se renuevan -así sea en parte- casi al tiempo que él sale de la Contraloría.

La segunda porque en las elecciones de 2018 quedó claro que construir una carrera a punta de alianzas y relaciones está lejos de ser suficiente, el voto antipolítico ha tomado fuerza y tener como carta de presentación el apoyo de la clase dirigente que representa la mermelada y repartija de contratos puede restar en vez de sumar.

Y la tercera, que nos repitieron la mayoría de fuentes consultadas, porque cuatro años en política son mucho tiempo, falta ver cómo se acomoda una vez salga de la Contraloría, algo en lo que será clave la manera en la que se mueva para las presidenciales de 2022, y, sobre todo, qué resultados logra allá para proyectarse a futuro.

“Pipe es inteligente, sabe leer la política, también sabe jugar muy bien en política”, nos dijo un congresista. Otros cuatro y un funcionario que ha trabajado con él nos dieron una descripción muy similar.

Habrá que ver si esa sagacidad que le atribuyen le sirve para que la gente que no está en los círculos de poder tradicional lo conozca y así tenga fuerza de presidenciable.

Eso no pinta fácil porque tener logros como Contralor implica pisar callos, entre otros, de quienes hoy tiene en su lista de amigos, o de amigos de ellos.

Siendo Auditor General, mojó prensa con titulares y denuncias que dieron de qué hablar, pero que en algunos casos fueron criticados, porque eran imprecisos o carecían de sustento, y en su lugar terminaron sirviendo de insumo para peleas políticas de sus allegados, como Germán Vargas, a quien le ayudó a recoger firmas en precampaña y de quien fue secretario privado por un par de meses.

Cuando ya cruza por la mitad de su gestión en la Contraloría, con los superpoderes que pidió y obtuvo y una burocracia mucho más frondosa, la lupa a su gestión está puesta principalmente en el seguimiento a la plata de la pandemia y las regalías.

Hasta ahora ha hecho anuncios de hallazgos, pero falta ver si su entidad logra condenas a quienes sean responsables y puede recuperar dineros públicos perdidos.

Un congresista que lo conoce dice que a Córdoba “no le gusta perder”. Pero ahora tiene la disyuntiva de perder esa aspiración o perder parte de sus buenas relaciones metiéndole la ficha al control fiscal, algo que para el país sería una victoria.

Una que se ve tan lejos que la Contraloría está en el momento de peor imagen del siglo, desde que la Gallup Poll pregunta por ella.

 

Comentarios (2)

José Saramago ..

03 de Noviembre

4 Seguidores

De esos melosos que muestran los dientes hay que cuidarse,así como de los adu...+ ver más

De esos melosos que muestran los dientes hay que cuidarse,así como de los aduladores y también de los criticones. Sujetos como Santos o Petro centran su mundo en ellos mismos, y personajes como Felipe Córdoba llenan eso con manipulación. A Carlos Córdoba hay llamarlo politiquero(amigo de politiqueros) porque usa como “mermelada” la Contraloría -y todos contentos-para subir en el poder. Un peligro.

José Saramago ..

03 de Noviembre

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El gran logro de Carlos Felipe Córdoba Larrarte en la Contraloría es la “m...+ ver más

El gran logro de Carlos Felipe Córdoba Larrarte en la Contraloría es la “mermelada”; la reforma a la Contraloría le dio gran poder: esa es su carta de presentación de nivel mas alto en Colombia.
No se olvidara que Carlos Córdoba -cercano de Eduardo Montealegre- traiciono a la Contralora Sandra Morelli quien fue perseguida salvaje e injustamente por querer investigar al entonces Fiscal Montealgre.

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