Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Tatiana Duque · 01 de Diciembre de 2020

3548

1

No fue una sorpresa que a la primera -y tal vez única- reunión de la comisión asesora de relaciones exteriores convocada el viernes a regañadientes por el presidente Iván Duque no fuera ninguno de los cinco expresidentes: César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos.

 

Eso porque la reunión a la que asisten los expresidentes y congresistas de las comisiones segundas de Senado y Cámara es discrecional y desde el fallo de la Haya a favor de Nicaragua en 2012 no era convocada.

Y esta fue el resultado de una orden judicial del Consejo de Estado, tras una demanda de los senadores opositores Antonio Sanguino (Verde) e Iván Cepeda (Polo); ambos, en varias oportunidades, han pedido que se haga para debatir temas clave para el país como la situación migratoria con Venezuela, el contingente militar gringo en Colombia que llegó en pandemia o las elecciones de Estados Unidos.

A pesar de que sobre el papel hay temas clave de la diplomacia, como las relaciones con el nuevo gobierno de Joe Biden en Estados Unidos y la situación con Venezuela, Duque ni siquiera asistió (la presidió la canciller Claudia Blum), fue por zoom, y el Gobierno decidió que el único tema sería el manejo de la pandemia.

Fue una reunión inocua pero quedó en evidencia la distancia cada vez mayor entre Duque y dos de sus aliados al inicio de Gobierno: Andrés Pastrana y César Gaviria, quienes antes de la primera vuelta y para la segunda, respectivamente, terminaron apoyando al hoy Presidente.

Gaviria y Pastrana declinaron dar declaraciones para esta historia, pero La Silla Vacía consultó con siete fuentes (militantes uribistas, miembros del Directorio Conservador y del Partido Liberal, respectivamente) cercanas a los exmandatarios y a Palacio sobre las razones del distanciamiento.

En ambas orillas encontramos que las molestias van desde la postura de Duque sobre la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), hasta la forma en que el Presidente ha manejado su relación con los congresistas y la entrega de puestos para los godos y los liberales.

Con Gaviria el tema es de falta de agenda y la JEP

“No es útil atender reuniones cuando es claro que el convocante (Duque) no quiere escuchar opiniones distintas, ni le interesa en absoluto compartir sus ideas sobre lo que debe ser nuestra política exterior”, dijo el Expresidente César Gaviria en la carta en la que rechaza la invitación del Presidente a asistir a la Comisión.

Era la segunda vez en menos de tres meses que criticaba públicamente al mandatario.

Ya lo había hecho en la convención del Partido Liberal de este semestre, cuando habló contra “el lentejismo del Gobierno”, en referencia a la estrategia de Duque de no hablar con los jefes de los partidos sino transar directamente con cada uno de los congresistas; y contra la falta de apoyo al Acuerdo de Paz de parte del Ejecutivo.

Tres fuentes liberales, cercanas a Gaviria, nos reiteraron que esas fueron las razones por las que Gaviria rompió cobijas con la Casa de Nariño.

De acuerdo con dos asesores de la Dirección del Partido y un congresista que constantemente habla con él, el Expresidente no habla con Duque al menos desde el año pasado.

”(Duque) no quiere escuchar opiniones distintas, ni le interesa en absoluto compartir sus ideas”

César Gaviria, expresidente.

“Se cansó de ir allá (a la Casa de Nariño) para que Duque escribiera cosas en su agenda y por la noche atacara el proceso de paz, no tuviera agenda y ‘lentejiara’ a nuestros congresistas”, nos dijo un asesor de Gaviria.

 “Él (Gaviria) está más lejos del Gobierno que el resto de la bancada”, nos dijo un amigo del Expresidente.

Como contamos en su momento, Gaviria apoyó a Duque de cara a la segunda vuelta electoral a cambio de que el Presidente cumpliera su promesa de campaña de no “hacer trizas” el Acuerdo de Paz.

“Duque nos dijo (en su reunión con Gaviria para segunda vuelta) que se atenía a lo que la Corte dijera sobre el Acuerdo y la JEP”, nos reiteró una fuente roja.

A Gaviria ese compromiso le pareció suficiente para apoyarlo, porque, en todo caso, Gustavo Petro, que era la alternativa, le parecía una peor opción para el país.

“El presidente Gaviria acompañó este gobierno bajo la propuesta de que Petro no llegaría a la Presidencia. Se hicieron acuerdos programáticos: JEP, tributaria, pero a nuestro modo de ver (el Gobierno) ha venido fallando”, nos dijo el congresista gavirista Fabio Fernando Arroyave. “Lo que hace un Expresidente, al ver temas que no funcionan, es tratar de enviar mensajes políticos”.

En todo caso, una vez arrancó Duque, Gaviria convenció a su bandada de declararse  partido independiente del Gobierno, lo que le permitió por un lado mantener un canal abierto con Casa de Nariño y, al mismo tiempo, que su partido, por ejemplo, se opusiera al polémico artículo del IVA a la canasta familiar en la primera reforma tributaria que al final se cayó, algo que los liberales gaviristas señalan como una ‘victoria’ del Expresidente.

Pero las objeciones a la JEP que Duque presentó en marzo de 2019 y que mostraron su cara más uribista hicieron que Gaviria se sintiera traicionado por Duque. Y desde ahí, según las tres fuentes que lo saben de primera mano, Gaviria no ha vuelto a tener relación con Palacio.

Dicen que Gaviria critica que el Presidente no tenga una agenda definida de Gobierno y también su estrategia de no hablar con los jefes de las bancadas sino con los congresistas, uno a uno, para sacar adelante sus propuestas.

“Gaviria busca una relación institucional, para concertar agendas y este gobierno no tiene agenda”, nos dijo uno de sus asesores.

Una postura que no comparten los senadores liberales que se oponen a la jefatura de Gaviria, como Luis Fernando Velasco, Andrés Cristo, Julián Bedoya o Guillermo García.

Varios de ellos dijeron a La Silla que lo que realmente le molesta a Gaviria es que no tenga puestos relevantes en el Ejecutivo, una versión que el Secretario General del Partido le dijo a La Silla que es falsa.

En una orilla contraria, y por razones inversas, a Pastrana le molesta lo mismo: el manejo burocrático y la postura del Gobierno sobre la JEP.

Con Pastrana el tema es la JEP, pero también por puestos

Aunque el Expresidente Andrés Pastrana no criticó a Duque en su carta de excusa a la Comisión Asesora, también se ha alejado del mandatario.

La primera razón, reiterada por una de las fuentes del Partido Conservador que lo conoce de primera mano, es porque Duque no fue capaz de sacar adelante las objeciones a la JEP en el Congreso.

En el acuerdo pactado entre Pastrana y el exsenador Álvaro Uribe para las elecciones de 2018 para llevar un candidato único de la centro-derecha a la Presidencia, incluyeron, entre otros, sacar adelante reformas a la JEP que reflejaran la postura del No que ambos impulsaron y que ganó el plebiscito.

Según otra fuente muy cercana al Expresidente, Pastrana resintió que Duque no le hubiera “metido el pecho a eso”. Cree que no tenía la suficiente voluntad de hacerlo.

“El Gobierno cuando quiere sacar una iniciativa la saca, como la última tributaria, y no tiene problema. En este caso no fue así”, nos dijo la fuente que estuvo presente en ese pacto.

”Hay objetivos que se han negociado con socios de última hora”

Andrés Pastrana, expresidente

Como contamos, a Duque no le dieron las cuentas para que el Congreso apoyara sus objeciones, pese a que su coalición inicial del Centro Democrático, godos y cristianos, sí la apoyaba.

Hace dos semanas, en la convención conservadora, Pastrana criticó la JEP y la falta de acción del Gobierno frente a lo que llamó “un organismo espurio que no respeta a las ramas del poder público”.

Con Duque en el mismo evento, Pastrana dijo en un video: “El poderoso Ejecutivo se paraliza ante sus desmanes (...) insistir sobre los reiterados incumplimientos, mentiras y desafíos (de la JEP) al Gobierno sería llover sobre mojado”.

La segunda razón, reiterada por las tres fuentes conservadoras consultadas, es que Pastrana no siente que Duque le dé juego a él y a sus aliados dentro del Gobierno.

Sus molestias fueron evidentes en dos momentos: la terna a Fiscal General en diciembre de 2019 y a Procurador General en agosto de este año. En ambos casos, porque Pastrana quería que Duque ternara a Camilo Gómez, excomisionado de paz de Pastrana y actual director de la Agencia Jurídica del Estado.

Duque ternó a Gómez en diciembre de 2019 para la Fiscalía pero lo hizo junto con su mejor amigo y verdadero candidato Francisco Barbosa, que ganó. “Duque hábilmente cumplió (con poner a Gómez en una terna), pero Pastrana no quedó conforme”, nos dijo un Senador enterado.

Al parecer, el Expresidente esperaba que Duque volviera a ternar a Gómez para la Procuraduría, pero éste puso a su ex ministra y hoy electa procuradora, Margarita Cabello, quien ganó, entre otros, por tener relaciones con la mayoría de bancadas que la eligieron.

Esas molestias se suman a las que contamos que existían en el círculo de Pastrana y de su aliada, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, por el poco juego que Duque le había dado en su gobierno a pesar de su larga trayectoria pública y privada.

Aunque durante estos últimos meses de la pandemia, Ramírez ha sido clave para la estrategia de reactivación económica y, junto con Duque, impulsan varias iniciativas en el Congreso.

Por ahora, las molestias de ambos expresidentes con Duque no tendrán efectos directos o inmediatos sobre la recta final de su Gobierno.

Más allá de su peso simbólico, ni Gaviria ni Pastrana ejercen un verdadero control sobre sus partidos.

Así quedó en evidencia en agosto, como contamos, cuando Gaviria no logró que su bancada apoyara a su aspirante a la Corte Constitucional, Marino Tadeo Henao. Salió elegido Jorge Ibáñez con el apoyo de varios liberales.

Pastrana, por su lado, lleva años distanciado de la dirección nacional conservadora y “no nos baja de corruptos”, como nos dijo un veterano congresista godo.

“Hay objetivos que se han negociado con socios de última hora a cambio de lo que se ha dado por llamar ya eufemísticamente gobernabilidad”, criticó Pastrana en su discurso en la convención goda, en relación a la coalición ampliada de Duque lograda a partir de la entrega de ministerios a los conservadores no afines a Pastrana (que tienen cuotas en el Ministerio de Agricultura), La U y Cambio Radical.

Además de que gracias a que Duque abandonó su política de cero mermelada ahora puede conseguir el apoyo de los congresistas por su lado, su agenda en la segunda mitad de su gobierno girará principalmente alrededor de la reactivación económica y de la distribución de la vacuna contra el Covid, dos temas para los cuales no necesitará tanto del Congreso.

La pregunta es si después de la ninguneada de Duque a los expresidentes, el jefe político del mandatario, Álvaro Uribe, puede repetir una coalición amplia que le permita llegar con un aspirante fuerte a las elecciones de 2022, que es el objetivo principal del referendo que está moviendo para derogar la JEP.

Comentarios (1)

Wilozada

02 de Diciembre

0 Seguidores

Pastrana todavía respira por la herida de la silla vacía de don Tirofijo en el Caguán. Uno no entiende de qué manera un petimetre como ese llegó a la presidencia de este país, tal como la vaca que aparece posada en un tejado. Impulsando el NO ese tipo, que nunca ha aclarado por qué viajaba en el avión del pedófilo Epstein. Quieren al país sumido en el conflicto, porque ellos no ponen los muertos.

Pastrana todavía respira por la herida de la silla vacía de don Tirofijo en el Caguán. Uno no entiende de qué manera un petimetre como ese llegó a la presidencia de este país, tal como la vaca que aparece posada en un tejado. Impulsando el NO ese tipo, que nunca ha aclarado por qué viajaba en el avión del pedófilo Epstein. Quieren al país sumido en el conflicto, porque ellos no ponen los muertos.

CONTEXTO

Las historias más vistas en La Silla Vacia