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La culpa no es solo de la Niña

(Haga click sobre los símbolos para ver algunos de los casos más sonados de esta ola invernal)

Ver Emergencias invernales en Colombia en un mapa más grande


Mientras avanza lentamente el rescate de las víctimas enterradas por el alud en Bello, Antioquia, el gobierno anunció que decretará hoy el Estado de Excepción para enfrentar la crisis invernal, dado que, según el Ministro del Interior, los instrumentos legales con los que cuenta el Presidente ya no son suficientes. Anoche, Juan Manuel Santos también anunció desde Nueva York que la plata recaudada durante la Teletón de la próxima semana será destinada totalmente a atender las víctimas del invierno; el Banco Interamericano de Desarrollo le prestará al país 350 millones de dólares para la recuperación de las zonas afectadas; El Grupo Santodomingo donará cinco millones de dólares para la tragedia en la región Caribe; y hasta el Papa colaborará, según anunció el embajador ante la Santa Sede.

Atender a los damnificados del invierno en todo el país es la prioridad nacional. Pero no sobra preguntar también por la responsabilidad política de quienes pudieron evitar, aunque sea en parte, la tragedia que hoy viven por lo menos dos millones de colombianos. Porque si bien la Niña ha provocado un récord histórico de lluvias, la culpa no es solo de ella.

Las responsabilidades van desde las alcaldías que no hacen cumplir las regulaciones del uso del suelo hasta las corporaciones autónomas regionales, muchas de las cuales han sido convertidas en fortines políticos más dedicadas al clientelismo que a regular el uso del agua. Y en la mitad están aquellos que aprovecharon para apropiarse de las ciénagas y las riberas de los ríos.

 

Más atención que prevención de desastres

Cada vez que hay un deslizamiento, una inundación o un terremoto, el país recuerda la existencia de las oficinas de prevención y atención de desastres. Pero muchas veces se les dice sencillamente 'oficina de atención de desastres'. Y es que la debilidad de los programas de prevención es patente.

Después del terremoto de Popayán y el desastre de Armero, se creó el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres, una red de entidades locales que está coordinada desde el Ministerio del Interior, en la Dirección de Gestión del Riesgo para la Prevención y Atención de Desastres (DGR). En este tema son responsables la DGR y los departamentos, municipios y distritos. La idea es que entre todos prevengan los desastres y, cuando no puedan evitarlos, atiendan esas emergencias.

Según un conocedor del tema, los avances en las oficinas de prevención y atención de desastres, que existen en todos los departamentos, municipios y distritos, son muy diversos. Mientras que en lugares como Bogotá, Medellín y Nariño se han consolidado instituciones sólidas, en otras partes del país la atención y prevención de desastres es precaria. Eso es clave porque mientras que la Nación tiene el dinero, los alcaldes son los que tienen el conocimiento de un río que se puede desbordar o de una comunidad que se asienta en una zona de alto riesgo. Además, los cuerpos de socorro como los de bomberos oficiales o voluntarios dependen de las administraciones locales. Casos de eventual corrupción en bomberos como los que se han denunciado en Tunja o en Neiva, muestran las debilidades que pueden existir.

Además, el gobierno nacional es el que tiene la llave del dinero. El Fondo Nacional de Calamidades es un fondo que maneja la Fiduciaria La Previsora bajo una junta encabezada por el Viceministro de Interior y compuesta por otros miembros del gobierno nacional. En el presupuesto para este año, el Fondo tenía casi 150 mil millones para todo el país. Eso quiere decir que cuando existen amenazas de desastres, o cuando realmente se han producido, los alcaldes y secretarios locales deben presentar solicitudes al Fondo para conseguir dinero. En estos días, por ejemplo, el alcalde de Aguachica anunció que había conseguido ayudas del Fondo para los damnificados por el invierno. Esto quiere decir que las entregas de dinero del Fondo están sujetas a tejemanejes políticos, especialmente cuando no hay situaciones de emergencia. Y cuando hay emergencias, como suele pasar cada año, se termina aumentando el presupuesto. En 2009 se hizo en tres ocasiones; en noviembre de este año se había agotado el dinero y se trasladaron 27 mil millones de pesos adicionales para el Fondo.

Otro problema del Sistema ha estado en que trabaja poco en prevención. Ha sido más una red de respuesta a desastres puntuales, a pesar de que la idea es que también sea un apoyo para que en la planeación de temas urbanos o ambientales se tenga en cuenta la prevención de desastres y la mitigación de riesgos. Esto se debe, en parte, a que se trata de un sistema flexible y descentralizado. Esto le da la ventaja de estar más cerca de las realidades, pero también la desventaja de que la voz de la DGR es muy débil frente a los encargados de temas medioambientales o de vivienda, que tienen en la Ministra de Ambiente un portavoz con más poder. Sin embargo, casos exitosos como el de haber realizado en Tumaco tres simulacros de alerta por tsunami y una evacuación exitosa en 2007, muestran que la prevención es posible y deseable.

Esta precariedad de la prevención se refuerza porque la Defensa Civil, que es quizás el cuerpo de socorro más sólido e importante, está orientada a atender la prevención inminente y la asistencia en casos de desastres. En otras palabras, el principal músculo del Sistema está pendiente de los desastres y no de su prevención. Con presencia en unos 800 municipios y menos de 100 mil voluntarios, su radio de acción es limitada. Y con un presupuesto de poco más de 20 mil millones para este año, tampoco podría desarrollar acciones de prevención más profundas. Para eso están, de nuevo, las autoridades locales.

La falta de planeación

El domingo un alud de tierra sepultó a cerca de 125 personas en el barrio Calle Vieja, del municipio de Bello, en Antioquia, y hasta ahora sólo han sido recuperados 23 cuerpos. Diez días antes, en el barrio El Poblado de Medellín, la casa de un reconocido empresario paisa quedó sepultada por un alud, el movimiento de la tierra apenas les dio a sus ocupantes el tiempo para salir. Y en barrios subnormales de Bogotá, Cali, Cúcuta y otros más (ver mapa), la lluvia está a punto de acabar con barrios completos. ¿Quién tenía la responsabilidad de que esto no sucediera?

La responsabilidad está en gran parte en las alcaldías que no obligan a cumplir las normas de planeación a las constructoras, no impiden los asentamientos ilegales y finalmente no hacen cumplir las normas ambientales que impiden cualquier tipo de construcción en las zonas de ladera. Las construcciones mal planeadas hacen que la lluvia debilite las montañas y ocasione tragedias.

En los barrios periféricos de Soacha, en el sur de Bogotá, específicamente en los barrios Loma Linda y La Capilla, tuvieron que ser reubicadas cerca de quince familias que construyeron en la ladera un asentamiento informal. Allí, al contrario de buscar la manera de reubicarlos y recuperar la zona, la Alcaldía de Soacha les está construyendo el sistema de alcantarillado.

Lo de El Poblado, en Medellín, por ejemplo, es un problema de más de treinta años cuando aún los estudios ambientales no eran un requisito y quienes contaban con recursos tajaron parte de la montaña para construir sus casas.

Lo ocurrido en Bello, Antioquia, o en San Cristóbal, en Bogotá, se debe en parte a la negligencia de las alcaldías locales de evitar este tipo de invasiones o construcciones en laderas que, tarde o temprano, se pueden venir abajo porque no existe una base vegetal que las sostenga.

Además, lo que sucede en las zonas rurales, donde están las cuencas de los ríos, influye directamente en lo que ocurre en las zonas urbanas porque si, por ejemplo, hay usos de la tierra indebidos en zonas que deberían ser de reserva, el crecimiento del agua alcanza las cabeceras cuando los aguaceros son muy fuertes.

También está el problema con los caños que cruzan las ciudades y los humedales que hay en poblaciones del interior donde tampoco deberían autorizarse construcciones circundantes.

Con los planes parciales de ordenamiento territorial se ha avanzado en la regulación de la construcción de acuerdo con normas ambientales. Pero aún con estos planes, en la zona occidental de Bogotá, la Secretaría de Planeación autorizó construcciones nuevas cerca al río Juan Amarillo y cerca al humedal. Estas familias han tenido que soportar dos inundaciones que no les permiten salir de su casa.

Las corporaciones autónomas regionales convertidas en fortínes políticos

La responsabilidad de prevenir emergencias invernales como la que padecemos actualmente recae principalmente en las autoridades ambientales como las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), el Ministerio del Medio Ambiente y el Gobierno Nacional.

Las 33 CAR que hay en el país son entidades autónomas en distintas regiones que deben encargarse de construir planes de emergencia en caso de desastres naturales, y financiar proyectos para el cuidado de cuencas y ríos. Si el Ministerio de Medio Ambiente dicta políticas generales para todo el país, son las CAR las encargadas de implementarlas.

Las CAR se crearon hace 15 años para darle autonomía a las regiones sobre sus políticas ambientales, bajo la lógica que quien conoce los problemas ambientales a nivel local encontrará mejores soluciones. Por esto también se les otorga un presupuesto que pueden manejar autónomamente y que asciende a unos 1,3 billones de pesos anuales. El problema es que las CAR no deben rendirle cuentas a ningún ente de control: ellas controlan que las empresas que explotan en la región cumplan con los estándares ambientales, pero también son inversionistas de recursos públicos en la zona cuando desarrollan proyectos y por lo tanto terminan siendo juez y parte.

Cuando Uribe salió elegido la primera vez prometió acabar con las CAR, que ya tenían graves problemas de corrupción. Pero luego, terminó extendiendo el período de sus directores de tres a cuatro años antes de su primera reelección.

Muchas CAR -con notables excepciones- en cambio de cumplir a cabalidad con sus labores han sido tradicionalmente fortines burocráticos de los políticos. Uno de esos casos es el de Cormagdalena, que según dijo una fuente confiable de la Costa a La Silla Vacía se convirtió en fortín electoral de los senadores de La U Piedad Zuccardi y José David Name. Otro caso es el de CorpoBoyacá: varios alcaldes del departamento han criticado en este año la gestión ambiental de su director Miguel Arturo Rodríguez y dicen que la rotación de personal corresponde a palancas políticas del senador conservador Juan Córdoba.

Varias Corporaciones Autónomas Regionales también fueron cooptadas por los paramilitares y sus eslabones en la política en la última década. Según le denunció la revista Cambio a finales del año pasado, el exsenador Juan Carlos Martínez -capturado por la Corte Suprema por sus vínculos con los paramilitares- mantenía su cuota más grande en la Corporación Autónoma del Valle, una de las regiones donde la tragedia invernal ha sido más dura. Y del ‘Gordo’ García, el exsenador sucreño condenado a 40 años por parapolítica, se dice que tiene su fortín electoral en la CarSucre y CorpoMojana, responsables también de los ríos que hoy están desbordados. La Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge serían el fortín de Juan Manuel López Cabrales, esposo de la hoy senadora liberal Artleh Casado, según el periódico Vanguardia.

El agua también se despoja

 

Según lo documentó el informe sobre Tierras del Grupo de Memoria Histórica, en el país se produjo en los últimos 20 años un proceso de despojo de las ciénagas en la Costa Caribe.  Este despojo fue realizado sin que las autoridades ambientales y municipales movieran un dedo, y son uno de los factores de los desbordamientos actuales de los ríos en la Costa.

Las ciénagas son alimentadas de agua a través de una red de canales y caños que permiten el flujo entre los principales ríos de la región (Cauca, Magdalena, San Jorge y Sinú) y sus afluentes. En medio de la ciénaga existen los playones, que son unas  islas de tierra donde suelen vivir una parte del año los campesinos. En las ciénagas del Sur de Sucre, en el norte de Córdoba y en María la Baja en Bolívar, epicentros todos de la tragedia invertal, grandes hacendados aumentaron sus propiedades taponando los caños y canales y desviando del cauce pequeñas quebradas con el fin de depositar sedimentos entre los playones. Así aumentaron los playones dentro de la ciénaga o unieron la frontera de sus fincas con el playón, lo que les posibilitó meter más ganado y agrandar gratis sus propiedades.

El otro método que también aplicaron en los Valles del Río Sinú y San Jorge, según el mismo Informe, fue aprovechar los períodos secos para desecar las ciénagas. “En ocasiones, al descender el nivel del agua, despejándose tierra firme, los hacendados y narcotraficantes contratan maquinaria pesada para la construcción de barreras de contención denominadas por los campesinos “camellones”, con los cuales en los períodos de invierno se detiene el retorno de las aguas a su cauce natural, ampliando los potreros de la hacienda. Paralelamente, inversionistas han instalado motobombas y sistemas de drenaje para el secamiento de las porciones de tierra ‘ganadas a la ciénaga’ contribuyendo a las sedimentación de los ecosistemas, y a veces, al contrario, a la inundación de las poblaciones de pescadores-agricultores cercanas".

 

Los ríos se desvían en función de los macroproyectos

Con el auge de los macroproyectos económicos fruto de la confianza inversionista, el mapa hídrico del país está siendo alterado a velocidades impensables hace unos años, como lo reportó hace un año un artículo de La Silla Vacía.

Con el aval del Ministerio de Ambiente, anualmente se otorgan permisos y licencias ambientales para los grandes proyectos impulsados por los ministerios de Minas o Agricultura que buscan desviar ríos u ocupar sus cauces fomentando la exploración de carbón, la construcción de embalses o hidroeléctricas, o la creación de nuevos distritos de riego para cultivar desde palma africana hasta arroz.

Sin la modificación de los cursos de estos ríos muchos de estos megaproyectos serían inviables. Sin embargo, desviar un río u ocupar su cauce tiene un impacto ambiental y social. “Todo el mundo vive del río. Si se afecta el río, se afecta todo el ecosistema humano, vegetal y animal que vive de él,” dijo Juan Martínez de la Defensoría del Pueblo a La Silla Vacía en diciembre del año pasado.

Algunos de estos impactos incluyen cambiar la corriente y flujo natural del agua, alterar la calidad y cantidad de agua y las especies que viven de ella, y aumentar o disminuir el caudal que afecta a todos los organismos que viven en las riberas.

El problema es que en muchos casos los impactos no se pueden anticipar y las licencias ambientales se otorgan en la parte final de diseño de los proyectos, a pocos días de comenzar la obra en los territorios que se adecuan para los macro proyectos.

 

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Las predicciones fracasadas y los augurios ciertos: así votaron las regiones en la primera vuelta

Que Antanas Mockus iba a ganar en Bogotá, que Juan Manuel Santos iba a perder en las zonas de frontera y en los departamentos donde hubo falsos positivos, que los liberales iban a barrer en Santander y la izquierda en Nariño, nada de eso salió. La bola mágica se dañó. Este artículo recoge todas esas predicciones fallidas y uno que otro augurio regional que si salió como lo dijeron los analistas. Pero son pocos.

Ver análisis debajo del mapa

 

 


Los pronósticos que no salieron

 


Bogotá no fue verde

Las apuestas fallaron, pues el fortín de Mockus no fue Bogotá. Santos mantuvo en la capital el promedio de votos que sacó en las grandes ciudades. Y quedó de primero, dejando claro que los uribistas de opinión también se movilizaron por él. Fuera de eso, el Partido de La U tenía a su favor una fuerte estructura partidista que los llevó a ser la mayor fuerza política en las elecciones legislativas en Bogotá. Por el contrario, Antanas se quedó con casi un 30 por ciento de la votación, pese a que con el éxito de la consulta verde todos esperaban que barriera. Ni con tres ex alcaldes de Bogotá a bordo, ni con sus dos senadores más votados fuertes en Bogotá, la ola verde logró los votos que esperaba.

Los "rolos" sorprendieron votando por Germán Vargas Lleras, quien sacó su más alta votación en el país en Bogotá. Obtuvo el 15 por ciento de los votos, lo que le ayudó mucho a ser tercero a nivel nacional, pues su promedio en las demás regiones fue del 8 por ciento a nivel departamental.


En el epicentro de los falsos positivos, ganó Santos

El ex Ministro de Defensa, que ha tenido que defenderse por el escándalo de los 'falsos positivos', obtuvo la más alta votación en los municipios donde estos ocurrieron y sacándole mucha ventaja a los otros candidatos. En Soacha, municipio donde vivían varias de las víctimas, Santos obtuvo 54.206 votos, 19.247 fueron de Mockus,y 10.061 para Petro. Y en Norte de Santander, Santos ganó en Ocaña con 16.099 votos y Mockus obtuvo el segundo lugar con 4.951. En Tibú ganó Santos con 4.037 votos y Mockus tuvo 1.767 votos.
 

Con gobernador a bordo, Santander le falló a los liberales

En este departamento donde los rojos fueron los grandes electores en la contienda del Congreso y donde Horacio Serpa es un gobernador que goza de mucha popularidad, Rafael Pardo quedó de cuarto. Germán Vargas, quedó de tercero, y le duplicó los votos. Mientras los liberales sacaron 55 mil votos, Cambio Radical sacó 90 mil. De primero quedó Santos y le siguió Mockus.


Chávez no decide los votos de la frontera

Dadas las malas relaciones que ha tenido el presidente Uribe con Hugo Chávez, y las consecuencias de esto en la economía nacional, se pensaba que en las zonas de frontera con Venezuela los votantes preferirían un candidato distinto al heredero del Presidente. Pero las predicciones fallaron. En Norte de Santander, Santos ganó con el 54% de los votos, y Mockus solo obtuvo el 19%. En la Guajira, donde el comercio con Venezuela tambien es importante, Santos tambien ganó con un 44% y Mockus quedó en segundo lugar con el 21%. Y en Arauca, Vichada y Guainía, Santos consiguió el 50% o más de la votación, un total de 41.385 votos en estos tres departamentos del Oriente del país.


Nariño se rebeló, pero no tanto

Hace cuatro años en los únicos dos departamentos donde ganó el candidato del Polo, Carlos Gaviria, fueron Nariño y la Guajira. En esta primera vuelta Nariño también apoyó el no uribismo, pero no tanto como en 2006. Pese a que los verdes contaban con el apoyo del grupo político del gobernador del Polo Antonio Navarro y tenían la simpatía del senador electo por la izquierda Camilo Romero, no les alcanzó para ganarle a Juan Manuel Santos

En este que era un departamento tradicionalmente de izquierda, Santos sacó 133 mil votos, Mockus 117 mil y Gustavo Petro 72 mil. Los verdes se quedaron con la ciudad de Pasto.


Ni la base liberal ni la conservadora salieron a votar o votaron con Santos

La única maquinaria que sirvió este 30 de mayo fue la uribista. Pues tanto el Partido Conservador como el Liberal disminuyeron a una tercera parte los votos que sacaron a Congreso. Esto demuestra que la estrategia de Santos de "rodar" votos bipartidistas funcionó, porque estos votos tuvieron que irse a algún lado.

Del millón setecientos mil votos rojos del 14 de marzo, Pardo sólo sacó 636 mil votos. Este candidato tampocó sacó lo de la consulta liberal que fue un millón quince mil votos. Lo mismo le pasó a Noemí Sanín. Los conservadores fueron la segunda votación al Senado, después del Partido de La U, pero ayer se quedaron en la casa o fueron a votar por Santos. La candidata azul sólo sacó 892 mil votos.
 

El voto uribista, también es de opinión

Es un hecho que a Juan Manuel Santos le fue mucho mejor a nivel departamental que en las ciudades grandes, y a Mockus le fue relativamente mejor en las grandes ciudades que en los departamentos. Pero igual, Santos le gana a Mockus en todas las ciudades grandes menos en Tunja, Pasto y Mocoa. En la ciudad que mejor le fue a Mockus fue Tunja con el 38 por ciento de la votación. Y solo en seis ciudades capitales sacó más del 30 por ciento, es decir que tampoco es cierto que la ola verde fuera un ‘fenómeno’ de opinión.


Los paisas quieren menos a Santos que a Uribe y a Petro que a Gaviria


Aunque Juan Manuel Santos sacó más votos que Álvaro Uribe en el 2002, sacó proporcionalmente muchos menos que los que ganó Uribe en 2006 en todas las capitales del Eje Cafetero y de Antioquia, comenzando por Medellín donde sacó 140 mil votos menos. En Manizales sacó la mitad, y en Armenia y Pereira también perdió. Lo mismo le sucedió al Polo. Gustavo Petro sacó mucho menos de la mitad de la votación de Carlos Gaviria en Medellín, Manizales, Armenia y Pereira. La Costa Atlántica los compensó a ambos.

 

 

 

Los aciertos

 

 

 

 

El sur del país, uribista

 

El agradecimiento a la Seguridad Democrática se vio en el sur oriente del país como se esperaba. A nivel departamental la mejor votación porcentual para Juan Manuel Presidente fue en el Casanare, donde los uribistas sacaron el 75 por ciento de los votos, sigue el Meta con el 61 por ciento, Huila con el 60 por ciento y Caquetá con 59 por ciento.


Pacífico Mockusiano

Las encuestas se equivocaron en todo, menos en que había segunda vuelta y que a Mockus le iba a ir bien en la zona del Pacífico colombiano. Aunque los verdes no ganaron en ninguno de estos departamentos, como lo anunciaban las encuestas, si sacó mejores resultados que en el resto del país. Superó su promedio nacional cercano al 21 por ciento, en Cauca, Valle del Cauca, Nariño y Chocó. Y dos de las cuatro ciudades donde le fue bien electoralmente a Mockus, dos quedan en la zona Pacífica. Ganó en Pasto, y quedó de segundo en Quibdó con una votación superior a su promedio en ciudades intermedias: 35 por ciento de los votos.


Arleth Casado le cumplió a Rafael Pardo: sin ella no habría reposición de votos

Rafael Pardo se dio una dura pela en la opinión al recibir a Arleth Casado, esposa del parapolítico condenado Juan Manuel López Cabrales, en la lista al Senado. Pero ella le pagó bien, pues el departamento donde Pardo tuvo su mejor desempeño, fue en Córdoba donde ella es la baronesa electoral. Allí los liberales lograron casi el 15 por ciento de los votos, que es mucho mejor a lo que sacaron en el resto de departamentos. A Pardo también le fue bien en Vaupés y Amazonas, donde también quedó de tercero.

Sin los 60 mil votos que Arleth Casado le pusó a Pardo en está región, no hubiera sumado lo necesario para la reposición de votos. Pardo completó el 4.38 por ciento de los votos válidos y pasó a raz el umbral para que el Estado le pague por 2.067 pesos por voto. Pero sin Casado, sólo hubiera alcanzado el 3.86 por ciento de los votos y se hubiera quedado sin plata. Igual la reposición sólo le alcanza para mil millones.


La Costa le dio la mayor ventaja a Santos

Como se anticipaba, Santos molió a Mockus en la Costa Atlántica. Santos duplicó con creces la votación de Mockus en Barranquilla, en Cartagena y en Santa Marta. En Montería, lo cuadruplicó y en Sincelejo lo sixtuplicó.  En Cesar, Magdalena, Bolívar, Córdoba, y Sucre, los departamentos más uribistas, Mockus sacó la mitad de su votación promedio en el resto del país. Vargas Lleras, que se creía ganaría Barranquilla porque su fórmula vicepresidencial y su senador estrella son de allí, llegó de cuarto.
 

Petro Caribeño

Aunque el Polo perdió apoyo en Bogotá, Nariño y La Guajira, en estas elecciones fue el Caribe el que les ayudó. Los votos que consiguió Petro en Córdoba, Sucre, Bolivar y Atlántico son casi el 25% de su fortín electoral. En total, fueron 342 mil votos en esa zona, que dejaron a Petro en segundo lugar en los cuatro departamentos, por encima de Antanas Mockus. El candidato aprovechó anoche para agradecer a la región Caribe, y en su discurso dijo: "si fuera por ellos, estaríamos en segunda vuelta".


El eje cafetero le cumplió a Noemí

Noemí Sanín sacó el 12 por ciento de la votación en Caldas, el doble que el promedio nacional de la candidata. Y sacó dos puntos por encima en Risaralda, y tres arriba en Antioquia. En cambio, en el Valle, que le había dado el triunfo en la consulta interna del partido, solo sacó el ocho por ciento.


Las mujeres de Noemí


Donde Noemí sacó más votos, fue en los fortines electorales de los tres mayores electores conservadores, que son tres senadoras. A Sanín le fue muy bien en Antioquia, que es el fortín de Olga Suárez Mira y Liliana Rendón. Sin embargo, al ver los votos por municipio se hace evidente que ellas no le ayudaron tanto como Myriam Paredes. Y en Nariño, que en los últimos ocho años fue tierra de la izquierda. La candidata azul tuvo un promedio nacional de 5.8 por ciento de los votos, sin embargo en Nariño sacó 10 por ciento de los sufragios. El apoyo de Paredes, la tercera senadora más votada del Partido Conservador, se notó.

 

 

 

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