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Por Nicole Bravo · 22 de Diciembre de 2020

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Con el sino de una violencia histórica de la cual es víctima más de la mitad de la población y donde los últimos cuatro alcaldes han terminados presos o investigados por corrupción, Buenaventura eligió como su mandatario en 2019 a un líder social que derrotó a las maquinarias y llegó con la promesa de gobernar sin clientelas y con diálogo.

A pocos días de cumplir su primer año en el cargo, el balance de Víctor Vidal es que pasó en limpio, sin escándalos alrededor de su gestión ni noticias de repartijas de puestos y desactivando las protestas que tuvo que enfrentar sin apelar a la Fuerza Pública.

Es decir, por ahora, uno de los ‘quijotes’ más emblemáticos de los que en las regionales del año pasado triunfaron sobre los políticos tradicionales, va cumpliendo la bandera que les prometió a sus electores: gobernar con decencia.

Incluso, en la tragedia común de los dirigentes del mundo este año -la pandemia del covid-, el mandatario marcó otro hito: por primera vez, llegaron 25 Unidades de Cuidado Intensivo UCI al puerto más grande del Pacífico.

Eso sí, desde varias orillas señalan que le falta mostrar más capacidad de gestión y la inseguridad sigue siendo uno de los cocos.

El aterrizaje

“Dios se vino a vivir a Buenaventura, porque sólo en un pueblo en el que Dios vive, en menos de tres años suceden dos cosas supremamente extraordinarias: un Pacífico que le cambia la lógica, la mirada, la autoestima a un pueblo y pone a un país entero a ver hacia acá y, en menos de tres años, un pueblo logra elegir popularmente, ¡popularmente! a su nuevo alcalde”, dijo Víctor Vidal en su discurso de posesión el 1 de enero de este año.

Sus palabras hacían referencia, además de su elección, a los paros cívicos del Pacífico que nacieron a la par en Chocó y Buenaventura y que paralizaron a la región en 2017. 

 

El mandatario llegó justamente como candidato del Comité del Paro Cívico, el movimiento ciudadano que hace tres años frenó a Buenaventura durante 21 días y, así, logró que el Gobierno Nacional se comprometiera a invertir 1,6 billones de pesos en obras clave para el Distrito.

Como contamos, en las elecciones, Vidal se enfrentó a la maquinaria del Partido de La U con Ligia del Carmen Córdoba; al músculo financiero del candidato Jaime Marinez (Verde y liberal) y a los apoyos políticos que recogió el aspirante Héctor Copete (Aico) y aun así ganó con una campaña puerta a puerta, con pocos recursos, a punta de donaciones de voluntarios para el día de las votaciones, sin eventos masivos y sin compromisos con ningún sector.  

Recibió una Buenaventura con más de 90 cuentas embargadas, un déficit de 280 mil millones de pesos, el único hospital público a punto de ser intervenido o liquidado por segunda vez, una confianza en la Alcaldía fisurada por los alcaldes caídos por temas de gestión y una ciudad golpeada por el conflicto armado que, con poco más de 311 mil habitantes, tenía más de 222 mil víctimas del conflicto armado registradas hasta el año pasado.

En estos 12 meses, Vidal ha mantenido sus promesas de anticorrupción y anticlientelismo.

La primera evidencia de ello es su gabinete.

Como contamos en esta historia, más de la mitad de sus secretarios fueron miembros del Comité del Paro, pero no sus cabezas.

Entre los designados por el alcalde Vidal no hay cuotas políticas y tampoco entregó secretarías para pagar favores de campaña. 

Sólo dos de sus altos funcionarios tienen conexiones con la política tradicional: la excandidata conservadora, con quien Vidal se enfrentó en las urnas, Libia Mosquera, que ahora es directora de asuntos internacionales; y Ulpiano Riascos, secretario de Gobierno y seguridad ciudadana que milita en el Polo. 

Hasta el momento, ni el Alcalde ni sus secretarios cuentan con ninguna indagación ni investigación por parte de los entes de control.

Este año, Vidal se acercó al sector privado y mantuvo su bandera de diálogo, como lo explica Julio González, miembro de la Sociedad Portuaria de Buenaventura (que se encarga del mantenimiento, la administración y la logística del puerto) y quien no estuvo en la campaña de Vidal. 

“Pensaba que por su ideología (de izquierda), iba a evitar el diálogo. Pero ha concertado con la junta. Él logra hacer el equilibrio para que las cosas caminen, le gusta conciliar y llegar a acuerdos para que las cosas funcionen”, dijo González, quien trabaja de la mano con el alcalde en la organización.

Este año, Victor Vidal fue elegido como presidente de la Sociedad Portuaria, una empresa mixta conformada por empresarios, la Alcaldía de Buenaventura y el Ministerio de Transporte. 

Según nos dijo González, quien también fue presidente de ésta, en 26 años sólo Vidal y otro alcalde han ocupado este cargo a pesar de que la Alcaldía siempre ha tenido puesto en la junta directiva y le pertenece el 15 por ciento de la empresa. 

Esto demuestra la cercanía de Vidal con la Sociedad Portuaria (clave para el desarrollo económico del puerto y la ciudad), su interés por participar en las decisiones de la organización y la aceptación de la junta directiva en su labor.

Otro ejemplo de diálogo se dio cuando, a raíz de la pandemia y exigiendo que las ayudas alimentarias llegaran a más barrios, algunos ciudadanos bloquearon las vías para llamar la atención del Alcalde.

Según La Fm, entre marzo y junio hubo más de 15 bloqueos pidiendo celeridad en la entrega de mercados.

El concejal Nilson García, del partido ADA, que hace parte de la coalición de gobierno, le dijo a La Silla que una de las debilidades de la Administración fue precisamente la poca coordinación que hubo entre Alcaldía, Gobernación y otras entidades que entregaron las ayudas humanitarias, ya que en ocasiones entregaron más de una ayuda a algunas familias mientras otras no recibieron ninguna.

La encuesta #MiVozMiCiudad del programa Buenaventura cómo vamos, que tiene como fin orientar la toma de decisiones de los gobiernos locales durante el covid y que recolectó los datos entre julio y agosto, dice que el 69 por ciento de los bonaverenses aseguran no haber recibido mercados ni ayudas económicas durante la cuarentena.  

Una situación compleja para un Distrito en el que el 57 por ciento de los habitantes (227 mil personas) vive en la informalidad, los cuales, con la cuarentena nacional, vieron reducidos sus ingresos y limitadas sus oportunidades de trabajo.

En lugar de enviar la Policía o el Esmad para despejar las vías, algo que iría no sólo en contra de su discurso sino de su experiencia como líder social del Paro Cívico, Vidal mandó representantes de la Alcaldía para llegar a acuerdos, se sentó con la Personería Distrital y con líderes barriales para tener una ruta de atención ante las exigencias de los ciudadanos y se comprometió a entregar más ayudas.

Así, aunque la gestión de la pandemia empezó débil, se fortaleció con las semanas. 

El covid, otros logros y los pendientes

En mayo, Buenaventura reportó el primer caso de covid y en junio ya contaban más de 1.500 casos en el Distrito. Ese mes, la secretaria de Salud del Valle, María Cristian Lesmes, dijo que la situación del puerto era “dramática” y la bancada Pacífico lanzó un SOS al Gobierno Nacional para tender la mano a la ciudad, mientras que gran parte del Concejo le pedía al Alcalde, que le apostaba a la pedagogía, usar mano dura con los ciudadanos para controlar los contagios.

Hoy el panorama es distinto en salud: el total de casos de contagio confirmados apenas supera los tres mil, el 90 por ciento de las personas con covid se han recuperado y, el logro más visible y que todos le aplauden al Alcalde, es que el Hospital Luis Ablanque de La Plata tiene sus primeras 25 camas de cuidados intensivos (UCI). 

Incluso en noviembre, el Ministerio de Salud dio su respaldo a la gestión de Vidal y catalogó como “muy exitosos” el esfuerzo y el manejo de la pandemia por parte de la Alcaldía y la Secretaría de Salud.

La entrega de las camas UCI era uno de los compromisos con el Comité del Paro, por lo que también representa un logro para su bandera de presionar que se cumplan esos acuerdos.

Otro caso es el de los giros del Gobierno Nacional a Fonbuenaventura (el fondo que garantiza recursos para un plan de desarrollo de 10 años en el Distrito) que este año cierra con más de 10 mil millones de pesos que están destinados a la recuperación del Polideportivo del Cristal y el estadio Marino Klinger Salazar y a la realización del Plan Especial Integral de Buenaventura.

El reto más grande sigue siendo la inseguridad que vive Buenaventura debido a su posición geográfica que hace que grupos armados ilegales que tienen presencia en la zona, como disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y la organización delincuencial La Empresa, se peleen el control territorial para, por ejemplo, controlar la salida de la coca por mar.

Desde el Distrito creen que esto ya es un tema que requiere que los gobiernos departamental y nacional metan mano.

Incluso, en julio, el mismo Vidal pidió al Gobierno Nacional que se creara una Mesa Nacional de Seguridad para Buenaventura.

Los hechos lo justifican: en agosto, dos hombres en moto lanzaron una granada en contra del edificio de la Alcaldía; sólo hubo ocho homicidios menos frente al año anterior (van 98 hasta el 10 de diciembre) a pesar de la cuarentena; y el mes pasado, el corregimiento turístico de Sabaleta fue noticia luego de la incursión de un grupo armado conformado por unos 20 hombres que quemaron una motocicleta, asesinaron una persona, dejaron otras dos heridas y amenazaron a la comunidad por medio de panfletos.

Por todo esto, el secretario de Gobierno y de Seguridad Ciudad, Ulpiano Riascos, ha sido cuestionado por su gestión.

El Concejo lo ha llamado a más de tres debates de control político, bajo argumentos como que, hasta mitad de año, no había ejecutado ninguno de los 2.600 millones de pesos del Fondo de Seguridad Local y tampoco había empezado el Plan Integral de Seguridad y Convivencia Ciudadana.

Ese asunto, que puede deberse a la falta de cancha en la gestión pública, es un punto que cuatro de las siete fuentes con las que hablamos para esta historia, entre líderes y concejales resaltaron. 

Esto podría deberse a que más de la mitad del gabinete no tiene experiencia en lo público, algo que notan y reconocen desde el mismo Paro.

“Los funcionarios públicos que se han pensado son altamente responsables y honestos, pero poco operativos administrativamente. En aras de garantizar ejemplaridad en el servicio público, se frena con el tema de no saber cómo administrar lo público”, le dijo a La Silla Adriel Ruiz, quien hace parte del Comité del Paro. 

Dos concejales agregaron que esperan que en los siguientes año Vidal se ponga al frente de algunos temas que, por los esfuerzos para frenar los contagios de covid, tuvieron menos protagonismo en la agenda.

Robinson Rentería, concejal del partido Colombia Renaciente, que se declaró en independencia, dijo que estaba seguro que sin el covid y con la gestión de Vidal (aún cuando al inicio no veía con buenos ojos esta Alcaldía), Buenaventura habría avanzado más, pero espera que en 2021 se dinamice la transformación del Distrito y le devuelva la vocación agrícola. 

Además de esos temas, a Vidal lo espera el reto de la reactivación para que los más de 5 mil desempleados, sólo de los sectores más afectados por la pandemia, puedan tener un mejor viento y mostrar el resto de la gestión que de él esperan quienes hoy le reconocen su buen comienzo.

 

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