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Por Camilo Andrés Garzón · 10 de Junio de 2020

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La alcaldesa de Bogotá Claudia López arrancó junio con su Plan de Desarrollo, con capítulo Covid incluido, en el bolsillo, después de que el Concejo le aprobara una versión con menos presupuesto pero mismas prioridades, como contamos en esta historia.

 

Justamente, lo de las prioridades queda claro al encontrar que, pese a los cambios obligados por la crisis del Covid, su hoja de ruta mantiene una apuesta ambiental mayor a la de su antecesor Enrique Peñalosa, pese a que el presupuesto asegurado para el sector (1,3 billones) es prácticamente el mismo de la anterior Administración, como contamos aquí

Durante su campaña, la hoy Alcaldesa firmó el Compromiso Ambiental, que es una iniciativa de 28 organizaciones ambientalistas de la ciudad que resume en un documento 17 puntos verdes, y que le sirvió en ese momento y aún le sirve para mandar una señal política de desmarque de Peñalosa, quien siempre estuvo asociado con la idea de ser un alcalde que sobreponía el cemento a lo ambiental.

Revisamos en detalle el Plan 'Un nuevo contrato social y ambiental para la Bogotá del siglo XXI' y cotejamos si los cinco principales compromisos ambientales de campaña (aunque hay más) se ven reflejados y cómo expertos ambientalistas reciben las apuestas verdes de esta Alcaldía, incluyendo la oposición petrista.

La conclusión es que la mandataria incluyó sus promesas y, por ahora, un sector amplio de los ambientalistas que había cuestionado al antiguo alcalde está tranquilo con el camino propuesto, aunque le queda por delante más de una puja.

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Calidad del aire

El mejoramiento de la calidad del aire en la capital ha sido una de los temas más notorios del activismo ambientalista. La ciudad alcanzó niveles de alerta roja en varios puntos desde finales de enero e incluso después de que se declaró la cuarentena y se había reducido el tráfico, por cuenta de otros factores como los incendios forestales en distintas zonas del país.

En el compromiso que firmó en campaña en septiembre del año pasado, López había prometido  actualizar el plan decenal de descontaminación del aire (que se vence este año y había firmado el exalcalde condenado por corrupción Samuel Moreno en 2010). Eso quedó como una de sus metas en el Plan.

Para mejorar el aire, López propone un presupuesto de 30.000 millones de pesos destinados a reducir un 10 por ciento promedio (en una primera versión del Plan había propuesto ocho) la concentración de material particulado PM10 y PM2.5, que es el que normalmente se usa para medir contaminación. Quiere bajar a 33 microgramos de PM10 por metro cúbico y hoy está en 38 microgramos.

En su momento, Peñalosa se había puesto la meta de mantener las concentraciones de PM10 por debajo de 50 microgramos, pero no especificaba hasta cuándo lo quería bajar, por lo que la meta de López es más ambiciosa.

Hoy la ciudad produce un promedio anual de 38.3 microgramos de PM10 por metro cúbico, que es casi dos veces el límite máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), algo que está todavía muy por debajo de los 33 microgramos a los que aspira la Alcaldía. Bajar esa cifra sería salvar vidas, pues se estima que al año mueren en la ciudad dos mil personas por enfermedades relacionadas con la mala calidad del aire.

Líderes ambientalistas locales, como Daniel Bernal, creador del portal aireciudadano, que hace veeduría del aire, dice estar contento con lo que se pone de objetivo, aunque cree que será difícil lograrlo.

“No va a ser fácil de lograr porque el control de las emisiones es muy complejo y requeriría cambiar la forma como opera el transporte de carga, algo que tiene un costo político muy alto, como ya lo comprobó Claudia cuando le salió a protestar ese gremio”, nos dijo Bernal.

Además, hacer modificaciones al transporte de carga -la fuente móvil que más aporta en contaminación del aire- para, por ejemplo, agilizar la chatarrización de vehículos viejos, es algo que no está en las manos de López, pues es competencia de la Nación.

Para Bernal, es positivo que se aprobara el operador público de Transmilenio porque será más fácil negociar así en una nueva licitación que uno de los lotes de los buses sea eléctrico, lo que no pudieron hacer en la época de Peñalosa; también que el Plan contemple no hacer troncal por la Séptima porque reducirá la contaminación en esa vía ya que los buses que circularán por ella serán eléctricos (hoy entre los buses de troncales y el Sistema Integrado de Transporte Público SITP producen alrededor del 9 por ciento de las partículas contaminantes de la ciudad).

Por otra parte, cómo se ejecute la renovación de la flota de Transmilenio que se inició con Peñalosa, también tendrá implicaciones ambientales. López tendrá que continuar la renovación de flota que ya había comenzado con el exalcalde, con lo que le llegarán 483 buses eléctricos del SITP (sería la flota de buses eléctricos más grande de América Latina) de los cuales por ahora ha llegado solamente uno.

Esa renovación servirá para medir el impacto en la calidad del aire que produce el sistema de buses públicos, aún cuando hay otras fuentes más contaminantes como las mulas y las motos. Estas últimas se venderán más, cree Bernal, pues la gente tenderá a comprarlas para evitar usar transporte público durante la pandemia. Adicionalmente, a López probablemente le tocará licitar la renovación de la flota de fase 3 (la 26 y la Décima), pues ella se comprometió a continuar con el cambio en esos corredores, un asunto que la une al legado de Peñalosa.

Bogotá también tendrá que mejorar en la ampliación de la red de monitoreo de calidad del aire, para lo cual se espera llegar a 20 estaciones de medición instaladas, siete más de las que hoy están en operación.

 
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Protección de la reserva Van der Hammen y otras reservas

La reserva Thomas Van der Hammen, en el norte de la ciudad, fue la principal manzana de la discordia entre Peñalosa y los ambientalistas. Del Plan de Peñalosa, que buscaba urbanizar la mayor parte de la reserva con el fin de construir vías y edificios de apartamentos para 450 mil familias, López supo rápidamente desmarcarse y se bajó de su intención de intervenirla.  

Con esto les cumplió a los activistas del Compromiso Ambiental que pedían que se dejaran sin vigencia las solicitudes de realinderación y sustracción de la reserva que había radicado Peñalosa ante la autoridad ambiental CAR.  

En su Plan, López deja a la Secretaría de Ambiente la tarea de cumplir con el Plan de Manejo Ambiental para la reserva, para el que cuenta inicialmente con 53 mil millones de pesos, con los cuales va a buscar que se restauren 134 hectáreas (de casi 1.400 que tiene la reserva), se compren predios y se firmen acuerdos de conservación con los propietarios de los predios que se encuentran ya allí (35 hectáreas ya están ocupadas). 

Pero la ampliación de áreas de conservación va más allá de la reserva Van der Hammen y contempla otros lugares como el parque Entrenubes (donde la semana pasada capturaron a nueve personas por ocupación ilegal y en el que quieren recuperar 80 hectáreas), y los humedales Córdoba, Techo, Juan Amarillo, Tunjuelo, La Vaca, Jaboque, el Burro y Torca, donde antes quiso Peñalosa hacer Parques Ecológicos.

El ambientalista Bernal nos contó que algunos miembros del grupo del Compromiso Ambiental dijeron que la meta no es suficiente, no tanto por la plata, que consideran es adecuada, sino porque en concepto de ellos no es claro que se vaya a retroceder en las obras que ya Peñalosa había dejado contratadas y parcialmente construidas, como el puente peatonal sobre el humedal Juan Amarillo o la cicloruta en el humedal Jaboque.

 
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Plan de arborización

A pesar de que el Compromiso Ambiental no exigía nada explícito sobre planes de arborización, la Alcaldía se puso la meta de plantar 802 mil “individuos vegetales”, que  incluye árboles, arbustos y pasto en el área urbana y rural de la ciudad. 

El término de “individuos vegetales” no gustó en los debates del Concejo a concejales como Carlos Carrillo del Polo Democrático, porque no se podía medir tan claramente, pero la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, defendió que pensar la arborización solo como siembra de árboles grandes es inadecuado porque falta espacio y también porque igualmente importante es la siembra de arbustos para que las aves se puedan alimentar o tener pasto para mejorar la calidad del aire.    

Para áreas urbanas, la Administración de Peñalosa se había planteado la meta de sembrar 86 mil árboles nuevos, pero sólo logró sembrar 43 mil. López se comprometió a plantar 80 mil en áreas urbanas.

Para Manuel Rodríguez Becerra, exministro de Medio Ambiente y miembro del Foro Nacional Ambiental, la meta es alta para una ciudad como Bogotá, pero cree que hay que sacar la discusión de lo cuantitativo y dirigirla a la calidad de la siembra:  

“Lo importante va a ser no tanto el número sino que la arborización no sólo cumpla objetivos ornamentales, sino que tenga criterios ecológicos. Entiendo que el Jardín Botánico ha incorporado esos criterios en sus planes de sembrado y me tranquiliza que la Secretaría de Ambiente esté hablando de sembrar arbustos y no solamente árboles”, dice.

Otro contraste entre la propuesta de López frente a Peñalosa es que, mientras el segundo contemplaba utilizar obras de infraestructura para avanzar en el crecimiento de las áreas verdes, el Plan de la Alcaldesa no incluye esto.

Peñalosa fue criticado por los ambientalistas por talar muchos árboles, así que ahí López está tratando también de cambiar el tono.

 
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Manejo de residuos

En materia de reciclaje, la Alcaldía se puso la meta de crear un sistema de separación en la fuente y reutilización de residuos para disminuir el número de toneladas anuales por persona que está llegando al relleno sanitario Doña Juana: hoy está en 344 kgs pero quieren que esté en 324 en 2024.

Otra meta de este punto es subir el aprovechamiento de recursos sólidos, es decir, los que se reciclan. Actualmente los recicladores están recogiendo apenas el dos por ciento de las toneladas que llegan al relleno. La idea es que esa cifra suba al 10 por ciento para 2024, y para ello servirá la operación pública del relleno, que estará a cargo de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos Uaesp que también se propone en el Plan y hoy funciona bajo un modelo privado.

Según la directora de esta entidad, Luz Amanda Camacho, el modelo público servirá para que se busquen nuevas alternativas en la dirección de energías renovables y se cambie el modelo de enterramiento de las basuras.

En esto también se desmarca López de Peñalosa, quien siempre le apuntó a un operador privado para el relleno, que es como funciona ahora.

Con esto le responde López parcialmente al Compromiso Ambiental, que le había pedido fortalecer las labores de los recicladores, pero no necesariamente a las otras peticiones, dirigidas a la no ampliación física de Doña Juana o la extensión de su vida útil, cosas que no están en el Plan.

En esta línea, Susana Muhamad, concejal por Colombia Humana que fue Secretaria de Ambiente de Gustavo Petro, dice que la Administración no soluciona de raíz el problema que afecta la salud de los habitantes cercanos del relleno, pues todavía no tiene un plan claro sobre cuál va a ser la alternativa al modelo de enterrar la basura.

Muhamad dice que le parece positivo que vaya ahora a operar un público el relleno, pero cree que le falta a ambición:

“Lo ambicioso sería hacer una ruta de cambio del sistema de residuos, hacer un pacto con las industrias para empezar a movernos hacia la no generación de residuos, usar más compostaje. Lo que quieren ver las comunidades aledañas es que el relleno se cambie, no que siga operando con todos los daños ambientales que produce”, nos dijo.

Juan Pablo Orjuela, experto en temas de medioambiente, y quien pertenece a la Mesa Ciudadana por la Calidad del Aire, también ha sido crítico y cree que la meta de reducción de residuos no es tan ambiciosa.

“Una reducción del 2,9 por ciento per cápita, como la que propone el Plan, tiene que verse en contraste con los datos de la Uaesp, que dice que los residuos crecen 2.3 por ciento cada cuatro años. Es decir que, cuando acabe su periodo, la situación de los residuos no estará peor, pero tampoco mejor”, dice.

Para Orjuela, a los residuos sólidos les pasa hoy lo que pasó con la calidad del aire hace cuatro años: hace falta una solución integral y de fondo, y no poner la carga de la solución en que los ciudadanos cambien su comportamiento.  

 
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Cuidado de los cerros

Claudia López rompe con la idea de Peñalosa de hacer un sendero que atraviese los cerros de sur a norte, que él llamó el Sendero de las mariposas y los ambientalistas siempre le cuestionaron porque consideraban que era una obra demasiado invasiva para ese ecosistema.

Lo que ella propone es invertir 35 mil millones de pesos en senderos y zonas de uso público en la parte de los cerros en la que se pueden hacer esas obras. Eso implica asegurar que los 50 kilómetros de senderos que ya están sigan operando, y habilitar otros 10 kilómetros nuevos de senderos y tres zonas de uso público.

Con el desmarque de López del proyecto del Sendero de las Mariposas, también le está cumpliendo al Compromiso Ambiental, que había pedido que se cumpliera la sentencia del Consejo de Estado que instaba a poner en marcha un área de aprovechamiento ecológico con fines recreativos.

La meta es llegar al 75 por ciento de cumplimiento del plan de manejo de la franja de adecuación de los cerros orientales e instalar un sistema de alertas tempranas para zonas propensas a incendios forestales.

Para el experto Manuel Rodríguez, sobre este punto lo que es más destacado del Plan es darle a la estructura ecológica principal, es decir, las zonas que le dan sustento a los procesos ecológicos de la ciudad, y que incluyen a los cerros, la más alta jerarquía territorial en la ciudad, de modo que ninguna obra o proyecto se puede realizar en estos lugares sin antes tener en cuenta la información sobre la sostenibilidad y biodiversidad de estos lugares y su posible efecto.

 

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