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Por Jerson Ortiz · 15 de Julio de 2019

Gorky Muñoz y Carlos Ramiro Chávarro. (Foto @gorkymuñoz)

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Esta semana el exvicepresidente y excandidato presidencial Germán Vargas Lleras va a aterrizar en el Huila para anunciar que su partido Cambio Radical se la va a jugar a la Gobernación con el conservador Carlos Ramiro Chávarro y a la Alcaldía de Neiva con el liberal Gorky Muñoz. Ambos perdedores de las elecciones pasadas.

Esa movida puede agitar el tablero político regional porque, además de la maquinaria de la Gobernación que tienen con Carlos Julio González Villa, Cambio montó candidatos a alcaldías en 32 municipios y una lista fuerte a Asamblea que van a ser claves en el caso de la Gobernación.

Lo que está por verse es qué tanta acogida va a tener la decisión de Vargas porque por ahora los González Villa no han dado el banderazo oficial a sus líderes ni tampoco está claro si ahí va a estar el senador Rodrigo Lara Restrepo. 

Las alianzas

A pesar del fracaso de Vargas Lleras en las presidenciales (en el Huila no pasó de 17 mil votos versus los 190 mil que sacó Duque en primera vuelta), Cambio sigue siendo un atractivo electoral acá por el poder de sus cabezas: los hermanos González Villa.

 

Ellos se movieron para que la lista de Cambio Radical a Cámara sacara la segunda votación más alta (59 mil votos), por encima de los liberales y Centro Democrático, alcanzando una curul con el abogado Julio César Triana, que es de su confianza.

También movieron sus bases para que Rodrigo Lara Restrepo sacara la cuarta votación más alta a Senado en el departamento (22 mil votos), pasando a figuras como el expresidente Álvaro Uribe.

Por eso, desde finales del año pasado su apoyo para la Gobernación se lo estaban peleando los conservadores con Chávarro y los liberales con el excongresista Luis Enrique Dussán. 

Ambos buscaron a los González Villa, al representante a la Cámara Julio César Triana y al mismo Vargas Lleras para explorar una alianza. 

De la decisión de irse con Chávarro hay tres lecturas, según cinco fuentes del partido que consultamos. 

La primera es que los candidatos a las alcaldías que tiene Cambio en su mayoría se identifican con el conservador porque él los buscó desde que estuvo de gira por el departamento en medio de la encuesta que hizo su partido para definir quién iba a ser la carta oficial. 

Y que esa afinidad se la plantearon al representante Triana para que llevara la razón al partido. 

La segunda es que Chávarro se la jugó buscando directamente a Vargas en Bogotá. Ellos fueron compañeros de trabajo en la fundación Buen Gobierno, que creó Juan Manuel Santos y que fue una de sus plataformas para lograr la reelección; y también coincidieron en el Congreso. 

Como contamos, Vargas lo buscó el año pasado para que lo ayudara en la campaña presidencial, pero al final Chávarro y la mayoría de conservadores del Huila terminó apoyando a Duque. 

La tercera es que detrás de esa alianza hay acuerdos que van más allá de estas elecciones. El gobernador Carlos Julio estaría pensando en regresar al Senado en las elecciones de 2021, mientras que su hermana Cielo tiene definido pelear la Gobernación en 2022. 

Cualquiera haya sido la razón de fondo, ese apoyo le puede ayudar a Chávarro a crecer más allá de las bases conservadoras y a presionar al Centro Democrático para que desmonte la candidatura del empresario Manuel Macías, como ya lo vienen pidiendo varios líderes de ese movimiento, y se unan a él.

El representante uribista Álvaro Hernán Prada dijo en entrevista con La Nación la semana pasada que había que evaluar las posibilidades que tenía el empresario Macías dejando la puerta abierta para una alianza con los conservadores. 

En su columna de opinión del Diario del Huila el excongresista Jorge Eliseo Cabrera, quien hace parte de un sector conservador-uribista, dijo que las bases del CD debían sumarse a Chávarro para tener opciones reales de triunfo.  

Ampliar ese bloque a su favor va a depender de qué tanto le metan los González Villa porque hasta ahora la orden en sus equipos es esperar independientemente del respaldo institucional que va a anunciar Vargas. 

Dos alcaldes, dos diputados y tres candidatos de esa casa nos contaron por aparte que por el momento ni el Gobernador ni la exalcaldesa Cielo han dado la orden de irse de frente con Chávarro, aunque creen que al final va a ser así. 

“Eso puede ser porque están esperando encuestas”, nos dijo un diputado. 

“La cuestión es que hace cuatro años la campaña de Chávarro nos atacó fuerte en los municipios y eso dejó heridas. No es fácil decirle a la gente que ahora somos aliados cuando hace cuatro años éramos enemigos”, nos contó un alcalde del sur. 

Ese escenario lo podrían aprovechar otros candidatos como Luís Enrique Dussán que han ido buscando a alcaldes y dirigentes de maner individual sin importar el anuncio de Cambio. 

En el caso de la Alcaldía de Neiva, la decisión de irse con Gorky Muñoz está más despejada.

El disfrazado de firmas como Vargas

Aunque va a tener el aval de Cambio y posiblemente de otros más (tentativamente se habla de la ASI y el MIRA), Muñoz inscribió su candidatura por firmas porque eso le permitió mover publicidad antes de tiempo y no limitarse a la hora de recibir apoyos. 

Lo mismo que intentó hacer Vargas Lleras a la presidencia. 

Ganar el apoyo de Vargas fue fácil porque Muñoz fue uno de los líderes que le ayudó a recoger firmas para su campaña presidencial, y porque ayudó a mover votos para que la lista de Cambio a la Cámara ganara la curul con Triana. 

Además, Muñoz ya tenía en su bolsillo el respaldo de líderes de Cambio como la diputada Clara Vega y del grueso de los González Villa. 

Por eso, lo de esta semana simplemente va a despejar el camino para que todos se destapen.

CONTEXTO

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