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Por Jerson Ortiz · 14 de Agosto de 2018

Más de 200 personas resultaron afectadas por las nuevas inundaciones de los ríos Mulato y Sangoyaco. (Foto @bluradio)

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Entre las 11 de la noche del sábado y la madrugada de este domingo, Mocoa, la capital de Putumayo, revivió la angustia de la avalancha que hace más de un año borró del mapa a barrios enteros y dejó 333 muertos.

La causa fue la misma: los ríos Sangoyaco y Mulato, que atraviesan a Mocoa, se crecieron con la lluvia. Esta vez, el barro se llevó 62 casas, dejó a 207 personas afectadas, tumbó un puente, dejó sin agua a media ciudad y volvió a dejar al descubierto que en este municipio el riesgo de una avalancha sigue más que vivo.

Por eso, lo que haga el Gobierno para evitarlo será el termómetro de la capacidad de reacción de Duque, que lo primero que hizo fue mandar a sus ministros de Vivienda, Jonathan Malagón, y de Ambiente, Ricardo Lozano, para que se pusieran al frente.

La nueva emergencia

Lo que han hecho hasta ahora los ministros de Duque es tratar de consolidar el censo de afectados, ampliándolo no solo a los afectados de Mocoa, sino a los habitantes de municipios vecinos de la capital como Villagarzón y Puerto Guzmán que también se han inundado por los desbordamientos de Sangoyaco y Mulato.

La idea es que este censo regional esté listo el jueves, y después de que la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres lo avale, se empiecen a tramitar las ayudas porque ya los alcaldes de estos municipios le dijeron al presidente Duque que no tienen plata para atender a los afectados.

Malagón y Lozano también han supervisado los trabajos de rehabilitación de las bocatomas del acueducto para que el agua vuelva a las casas este martes. Mientras tanto se reparten en carrotanque más de 18 mil litros de agua que llegaron de municipios de Cauca y Nariño.

Aunque con la presencia de los ministros los mocoanos sienten el acompañamiento del Gobierno Nacional, lo que más necesitan ahora es que se tomen las medidas de mitigación para que los ríos no se desborden cada vez que llueva en la ciudad. Y ahí es donde se medirá la capacidad de reacción del gobierno Duque porque de él dependerá que se consiga la plata para financiar estas obras.

Lo que se necesita

Esta vez no hubo víctimas mortales, pero la emergencia volvió a demostrar lo vulnerable que está Mocoa a que ocurran tragedias de gran magnitud.

Esto porque las obras de mitigación que se prometieron hacer desde el año pasado para evitar que los ríos se siguieran desbordando no se han hecho porque, según el alcalde de Mocoa, José Castro, el Departamento Nacional de Planeación no ha girado la plata.

Esas obras valen 130 mil millones de pesos.

Con esa plata se podría hacer la adecuación hidráulica y el encausamiento de las quebradas Taruca y Taruquita que desembocan en los ríos Sangoyaco y Mulato,  también el traslado de sedimentos en la quebrada San Antonio y la recuperación de la ronda hídrica de los ríos Mulato y Sangoyaco.

También se construirían diques y muros de contención para la intervención de los cauces.

Pero como la plata no la alcanzó a girar el gobierno Santos, a pesar de que está comprometida en un documento Conpes, depende de la gestión de Duque si el trámite sigue embolatado o se agiliza. Ayer, al hacer un balance de la emergencia, el Presidente se comprometió con la gobernadora Sorrel Aroca y el alcalde Castro a pedirle al DNP que libere los recursos.

Aunque la mitigación es la prioridad, con Mocoa también se pone a prueba la capacidad de gerenciar del nuevo gobierno porque el plan de reconstrucción que se prometió tras la avalancha del año pasado va a paso lento.

Como contó La Silla Sur, un año después de la tragedia lo único que pudo inaugurar el Gobierno Santos fueron 100 casas de las 1.200 que comprometió. El nuevo acueducto, la plaza de mercado, el hospital y las subestaciones eléctricas están a medias por dificultades que van desde la demora en la asignación de la plata y problemas para comprar los predios, hasta conflictos con comunidades indígenas.

Para destrabar esa reconstrucción Duque ya tomó la primera decisión: designar a Eduardo José González, director de la Unidad de Gestión del Riesgo, como el primer responsable de la reconstrucción. 

González, ingeniero civil, aunque viene de quemarse en las elecciones de Congreso donde aspiró al senado por el Centro Democrático, tiene experiencia en gestión del riesgo porque entre 1999 y 2006 se desempeñó como director de Prevención y Atención de Desastres - DPAD del Ministerio del Interior y de Justicia. 

Otro factor que se juega Duque en Mocoa es la confianza de los putumayenses, porque este fue el único departamento del Sur donde el candidato del uribismo no le pudo ganar a Petro. Si logra sacar adelante la reconstrucción y ayuda a evitar nuevas emergencias, no solo podría ganarse el respaldo de los habitantes, sino que le daría un empujón a su partido que el otro año quiere ser protagonistas en las elecciones regionales. 

Mientras eso pasa, con la emergencia del domingo en Mocoa quedó la sensación de que lo ocurrido el año pasado se habría podido prevenir.

Lo que funcionó y evitó otra tragedia

En la madrugada del domingo no se registraran víctimas mortales ni desaparecidos porque a las 3 de la mañana se activó una alarma que funciona desde el año pasado para advertir cuando los ríos sobrepasan los niveles normales.

El sistema comprende 12 sensores que están ubicados a lo largo de los ríos Sangoyaco y Mulato. Estos sensores le reportan información en tiempo real a cuatro estaciones que son monitoreadas las 24 horas en un puesto de mando que está a cargo del Sistema de Alertas Tempranas de la UNGRD.

Este trabajo de monitoreo es reforzado con lo que informan los campesinos que viven en las cuencas de los ríos y que comunican las novedades de los ríos vía radio teléfono o celulares.

Esa cadena fue la que permitió que ese día cerca de 30 mil personas evacuaran sus casas y se ubicaran en puntos seguros. Y aunque no evitó que las crecientes destruyeran casas y puentes, sí dejó claro que este tipo de emergencias se pueden minimizar.

Además de la alerta temprana, hace dos semanas en la ciudad se hizo un simulacro de evacuación en horas de la noche.

Esta experiencia, según el Ministro de Medio Ambiente, se debe convertir en ejemplo para otras regiones del país con condiciones de riesgo.

Pero aún con alarmas Mocoa sigue siendo vulnerable. De lo que hagan Duque y su equipo de gobierno dependerá si eso continúa así.

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