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Por Juanita Vélez · 22 de Abril de 2019

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Los 15 pueblos indígenas de Putumayo siguen en asamblea permanente, pues no llegaron a ningún acuerdo en las mesas de negociación que instaló el Gobierno en Semana Santa. La Minga insiste en que, al igual que en el Cauca, sus peticiones no son nuevas y que Duque les ha mandado funcionarios que no tienen capacidad para tomar decisiones.

Con esa movida, y justo cuando se vienen una marcha cafetera el miércoles y un paro nacional el jueves, la Minga en Putumayo es la primera mecha de las movilizaciones y pinta difícil que el Gobierno y los indígenas logren llegar a acuerdos pronto.

Sin tierras no hay acuerdo

El corazón de las peticiones de los indígenas putumayenses, como pasó con los del Cauca, es la tierra.

 

Esa fue la discusión gruesa que el martes pasado, en plena semana santa, tuvieron la Minga y la comisión del gobierno. Se levantaron de la mesa con un acta que concluye que “se cierra este espacio, debido a que la Minga considera que no hay respuestas de fondo por parte del Gobierno Nacional”.

Del lado de la Minga firmaron el acta representantes de nueve de los 15 pueblos, dos delegados de la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana, Opiac (que agrupa a 11 de los 15 pueblos) y uno más de la Organización Zonal Indígena de Putumayo, Ozip, que existe hace más de treinta años.

Del lado del Gobierno la comisión la integraban una directora del ministerio de Agricultura y dos asesores del viceministro de esa misma cartera; un enlace del ministerio del Interior en Putumayo, dos de la Agencia Nacional de Tierras (ANT)un funcionario de la Agencia de Renovación del Territorio y otro de la Unidad de Restitución de Tierras.

No fue el viceministro de Participación e Igualdad de Derechos, Juan Carlos Soler, que había viajado desde antes de Semana Santa a instalar los diálogos, ni ningún ministro. Eso de entrada hizo que los indígenas llegaran a discutir en reversa, pues sienten que si no van ministros las cosas no se van a mover.

La discusión de ese día, que fue clave porque de ahí los indígenas salieron con la decisión de seguir en Minga, giró en torno a tres puntos y en ninguno se ve una luz cerca para llegar a acuerdos.

Esto es lo que piden y la posición del gobierno

1

Que el Gobierno instale una oficina de la Agencia Nacional de Tierras en Mocoa

Según cifras de los indígenas, solo en Putumayo hay 168 solicitudes (la ANT dice que son 130) de constitución o ampliación de resguardos. Por eso, dicen que no da abasto la oficina de la ANT en Nariño que cubre a Putumayo. También ven insuficiente el único punto de atención en Mocoa, porque solo puede recibir las solicitudes, pero no decidir sobre ellas.

La posición del Gobierno es que pueden abrir otro punto de atención en Mocoa y uno adicional en Puerto Asís. Aunque aceptan que un punto de atención no es igual a una oficina que sí tiene capacidad de decisión, según pudo averiguar La Silla, la ANT no tiene la capacidad institucional para tener de una oficina por departamento. Hoy solo hay siete unidades de atención territoriales en todo el país. “No creo que sea posible lograr algo distinto a un punto de atención. No hay plata para más”, nos dijo una fuente que lo sabe de primera mano y que pidió no ser citada porque no es vocera.

 
2

Que la Agencia Nacional de Tierras tenga un equipo técnico conformado por indígenas de la Minga

El argumento de fondo es que dada la desconfianza histórica de los indígenas con el Gobierno, creen que si no hay miembros de la Minga que se encarguen directamente del cumplimiento de las solicitudes, no les van a cumplir.

Pero la posición del Gobierno fue que ese tema también se discutió con el Consejo Indígena Regional del Cauca, Cric y con la Organización Nacional Indígena Nacional, Onic, y la respuesta fue la misma: no están dispuestos a contratar grupos específicos de comunidades indígenas porque dicen que para eso ya está el enfoque étnico y las oficinas de asuntos étnicos y que ellos son interlocutores válidos en todos los procesos.

 
3

Piden que el Estado les compre tierras:

En concreto,los indígenas  piden que se cumpla lo que arrojó el diagnóstico elaborado por ellos mismos: que Putumayo tiene 238 cabildos, pero solo 67 resguardos constituidos, según le explicó a La Silla Sur Robinson López, vocero de la Opiac. Para lograr que cada cabildo tenga su resguardo estén pidiendo más tierras, que según ellos costarían unos 98 mil millones de pesos.

La posición del Gobierno es que no hay suficiente plata para comprar las tierras. Además, dicen que los procesos de constitución de resguardos son demorados. Según le explicó una fuente que ha estado en esos procesos a La Silla, si no hay dificultades puede durar casi un año pero, como siempre las hay -desde que no se puede hacer levantamientos topográficos hasta conflictos de tierras o problemas de seguridad para entrar a predios- toma más tiempo.

“La agencia (ANT) podría optimizar procesos, tener más gente, pero también hay una realidad del territorio muy difícil”, nos dijo una fuente de adentro de estas discusiones. “Súmele que el problema general de presupuesto es muy serio. No es solo este sector, es en realidad todo el Estado el que tiene problemas de plata”, agregó.

Para darse una idea de lo demorado que es, la ANT ha participado en constituir tres resguardos desde que se creó en diciembre de 2015. Eso es uno al año y en Putumayo píden 171.

Por eso, la propuesta que el Gobierno llevó a la mesa fue que en un año se comprometían a constituir tres, pero claramente la propuesta no les gustó a los indígenas, pues dicen que este es un problema de hace muchos años y que a ese ritmo, nunca les van a cumplir lo que piden.

 

Así que como en ninguno de esos puntos, que son los fundamentales, hay humo blanco, la posición de los indígenas se endureció.

La estrategia

Aunque se pararon de la mesa el martes sin acuerdos y antes de Semana Santa taparon las vías en Mocoa y Villagarzón, por ahora la Minga no anunció nuevos bloqueos, pero sí que sigue en asamblea permanente.

Eso quiere decir que están en proceso de discusión y que hasta que no vayan ministros o el Presidente, van a jugar a una estrategia de presión.

“Más que voluntad política, se requieren garantías presupuestales para resolver el tema de tierras”, dijo a La Silla López, de la Opiac. “Siguen mandándonos funcionarios sin poder de decisión y así no avanza ninguna discusión”, agregó.

La presión que sigue de aquí en adelante, según dijo López a La Silla, se enmarca, por un lado, en hacer incidencia en medios de comunicación para poner a sonar sus peticiones y por otro, en mandar una delegación  al foro permanente para las cuestiones indígenas de la ONU en Nueva York. “Queremos buscar apoyo internacional”, nos dijo López.

Aunque no descartan volver a las carreteras, por ahora la estrategia es “buscar acciones que contribuyan a generar un ambiente de diálogo y concertación”, dice López. Lo claro es que para eso piden, como lo señaló un medio local, que vayan ministros con presupuesto. 

Falta ver qué responde el Gobierno, que desde que se paró de la mesa no ha dicho nada, y tendrá que capotear en una misma semana a sindicatos y cafeteros. 

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