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Por Jerson Ortiz · 19 de Junio de 2019

De izquierda a derecha el precandidato Ronald Latorre, el representante Jimmy Díaz, el precandidato Jorge Coral, el exrepresentante Orlando Guerra y el precandidato John Molina.

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El Partido Conservador descartó, por ahora, tener un candidato único a la Gobernación de Putumayo. Detrás del aval están tres precandidatos que representan fuerzas que están peleadas y no se pusieron de acuerdo para escoger a uno solo.

Para no quedar mal con ninguno, el directorio nacional decidió que los tres quedan en libertad para buscar aval en otro lado, y que los militantes azules pueden escoger entre cualquiera de ellos a quien apoyar.

Eso podría atomizar su votación y restar sus posibilidades de ganar la Gobernación, como les pasó en 2015.

Mientras tanto, los movimientos alternativos escogieron al antropólogo Andrés Cancimance, de la Colombia Humana, como su carta para pelear la Gobernación. A él se suman otros cinco candidatos con avales asegurados y que están aprovechando la división conservadora para pescar en río revuelto.

La reventada

Los grupos políticos detrás del aval conservador vienen de enfrentarse en las elecciones a Congreso y siguen con las heridas abiertas.

 

De un lado está el equipo del exgobernador y ahora representante a la Cámara, Jimmy Díaz.

Está impulsando la campaña del ingeniero John Molina, quien renunció el año pasado a la gerencia de la Empresa de Energía de Putumayo, cargo al que había llegado en 2014 recomendado por Díaz.

Molina se ha movido fuerte en los municipios con una campaña que llamó ‘La fuerza del cambio’. Ha invertido en publicidad durante eventos masivos como las regatas que se hacen en los ríos del Putumayo, y hace un mes se montó al bus de una consulta popular contra el glifosato.

El representante Díaz también tiene puestos unos huevos en la canasta de la campaña de Ronald Latorre, quien fue su secretario de Desarrollo en el paso por la Gobernación y el candidato conservador a la Alcaldía de Sibundoy en 2011, como fórmula en ese municipio de Dìaz.

Del otro lado está el grupo que lidera el exrepresentante Orlando Guerra de La Rosa, al que Díaz le ganó la curul de la Cámara en marzo del año pasado.

Guerra está enfilado con la campaña de Jorge Coral Rivas, el candidato conservador a la Gobernación en 2015 que fue capturado por supuestas conexiones con grupos ilegales faltando unas semanas para las elecciones.

Como contamos, Coral Rivas se volvió a lanzar este año porque logró que en 2016 le tumbaran la medida de aseguramiento y porque el juicio en su contra no ha terminado. Además dice que tiene vivas sus estructuras porque estando detenido logró sacar 32 mil votos. (La verde Sorrel Aroca ganó con 53 mil votos).

Díaz y Guerra no pudieron ponerse de acuerdo para elegir cnadidato ni para definir un mecanismo para eso, la división que el directorio nacional conservador no quiso resolver para no quedar mal con uno o con el otro, aunque el presidente del partido, Omar Yepes, dijo que el conservatismo necesita candidato propio.    

Que eso pase está difícil.

Primero porque conocida la decisión en Putumayo las campañas empezaron a atacarse con cadenas y montajes de cartas falsas, como una en la que se decía que a Coral Rivas lo habían sacado del partido por su lío penal que el partido desmintió en un comunicado de prensa. 

Segundo, porque horas después del comunicado de desmentido el exrepresentante Guerra se fue lanza en ristre contra Díaz y Molina, pues los responsabilizó de lo que pasó.

“El doctor Jimmy nunca nos buscó para hacer consenso, definir una encuesta, una convención o una  consulta. Nunca. Y era su deber como Representante del partido”, dijo Guerra.

Por eso, si al final el conservatismo decide echar para atrás su decisión y le da el aval a cualquiera de los tres, será más por cálculo político hecho desde Bogotá que por consenso de sus bases en el departamento.

Para eso tiene el tiempo en contra, porque en una semana comienzan las inscripciones.

Mientras los conservadores de dividen, sus rivales aprovechan el desorden para fortalecerse.

Loa alternativos ya eligieron

El fin de semana los movimientos alternativos Polo, Alianza Verde, UP, Colombia Humana y Farc que se unieron en una alianza que se llama ‘Convergencia Putumayo’, escogieron su carta para pelear la Gobernación.

Se trata del antropólogo Andrés Cancimance, quien representa al petrismo, y fue uno de los que se la jugó desde el principio por lograr esa coalición.

A partir de su escogencia definieron la estrategia para crecer, que arranca por implementar ese mismo modelo de convergencia para las alcaldías de municipios como Mocoa, Orito, Valle del Guamuez y Villagarzón, que suman más del 50 por ciento del censo electoral.

“También queremos promover un voto programático, queremos que la gente se enamore del programa”, dijo Cancimance.

Aunque nunca se ha hecho contar en las urnas, el antropólogo Cancimance parte con la base de los sectores alternativos que se unieron en las presidenciales y le ayudaron a Petro a ganarle a Iván Duque en Putumayo en las dos vueltas.

Lo que está por verse es si esa confluencia trasciende a lo local o solo fue coyuntural, y si es capaz de pelearle a los partidos tradicionales que también están en carrera por la Gobernación.

Al margen de la pelea entre conservadores, hay al menos cuatro candidatos más que ya tienen aval o están cerca de conseguirlos: Leandro Romo del Partido Liberal; Buanerges Rosero de la ASI, Reynaldo Velásquez que está buscando el aval del Mais, y Byron Viveros del Partido de La U.

Por eso, mientras los conservadores se fracturan los demás sacan provecho y pican en punta.

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