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Por LaSillaVacia.com · 23 de Julio de 2018

Juan Manuel Santos en una visita a La Hormiga, Putumayo.

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A dos semanas de terminar el segundo gobierno Santos, el balance de inversión para los departamentos del Sur tiene altas y bajas. Hubo avances en infraestructura con la construcción de nuevas vías nacionales y urbanas, en medio ambiente con la delimitación de páramos y ecosistemas importantes del Amazonas, pero faltó seguimiento a algunas obras como la vías de Putumayo, que tienen un futuro incierto. Revisamos algunos de los compromisos más ambiciosos que asumió Santos con esta región en el Plan de Desarrollo 2014-2018.

Esto es lo que cumplió y lo que no en los departamentos del sur.

Lo que dejó

1

Comprometió la plata del sistema estratégico de transporte público de Neiva

El gobierno Santos dejó comprometidos a través de un Conpes más de 160 mil millones de pesos que le meterá al Sistema Estratégico de Transporte Público de Neiva de acá al 2023. En ese Conpes quedaron definidas las obras que se van a hacer para mejorar la malla vial de la ciudad (dos intercambiadores, pavimentación de nuevas rutas, andenes, paraderos) y la manera como deberá operar la empresa que va a integrar todo el sistema de transporte, como una especie de Transmilenio.

Según Josué Benavides, gerente del SETP, hasta la fecha el gobierno Santos ha cumplido con el giro de 30 mil millones de pesos, el resto de la plata deberá llegar en los próximos cinco años de acuerdo al calendario que se fijó. La Gobernación del Huila y la Alcaldía de Neiva deberán poner entre las dos otros 85 mil millones para completar el proyecto.

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Concesionó las dos vías 4G que cruzan el Huila, pero una no arranca

La promesa de conectar al sur del país con vías modernas bajo el esquema de Alianzas Público Privadas quedó a medias en el Gobierno Santos. Si bien cumplió firmando los contratos de mantenimiento, rehabilitación y ampliación las vías Neiva-Girardot y Neiva-Mocoa con empresas privadas en 2015, a cambio del recaudo de cinco peajes, los dos proyectos tienen retrasos porque los contratistas escogidos no han cumplido, y el Gobierno no los ha presionado para hacerlo.

Y eso ha generado el cierre de las vías por derrumbes, paros en el Huila por la demora en las obras y hasta huelgas de los diputados en la Plaza de Bolívar de Bogotá, afectando no solo las economías del Huila sino de Caquetá y Putumayo. El caso más preocupante es de la 4G Neiva-Mocoa, porque como contamos el dueño de la concesión, el superpoderoso Carlos Solarte, enfrenta líos judiciales y financieros por salir salpicado en el escándalo de Odebrecht y por eso los bancos no le han prestado la plata para apalancar las obras.

Ante el incumplimiento la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, lo amenazó con declararle la caducidad del contrato pero no ha pasado nada. En el caso de la 4G Neiva-Espinal, el concesionario Autovía al menos ya entregó la primera obra que era la rehabilitación del tramo Neiva-El Juncal. Pero aún no arranca con la doble calzada de Neiva-Aipe.

3

Delimitó oficialmente los páramos que ya estaban protegidos

Aunque los páramos Cruz Verde-Sumapaz, nevado del Huila, Los Picachos y Guacanacas-Puracé que ocupan el mapa del Huila y sus vecinos Cauca, Meta y Caquetá ya tenían una delimitación por parte de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena, CAM, el Gobierno Santos terminó de blindar estas zonas contra la minería y la agricultura de gran escala. Esta delimitación debe ser tenida en cuenta en los planes de ordenamiento territorial y de desarrollo que adelanten los diferentes gobiernos locales.

 

Lo que faltó

1

La terminación de vías estratégicas con Meta y Cauca

Unas de las promesas del Gobierno Santos con el Huila fue conectarlo vía terrestre con Meta, a través de la transversal de la Macarena, y con el Cauca a través de la vía La Plata- Totoró-Paletará. Pero ambas carreteras quedaron a medias y sin compromisos de plata a futuro.

En la transversal de La Macarena solo se pavimentaron unos 13 kilómetros entre los municipios de Baraya y Colombia, en el norte del departamento, por intervención del Batallón de Ingenieros Militares. La apuesta de esa vía es conectar al Huila con el oriente del país pasando por el municipio de La Uribe, Meta, para pasar a Villavicencio y demás ciudades de la zona oriental. Después de los 13 kilómetros el Batallón de Ingenieros levantó su base. Y el gobierno Santos no dejó claro el futuro de la obra, por eso en campaña a Presidencia varios candidatos como Iván Duque o Germán Vargas Lleras se comprometieron a terminar este proyecto.

En el caso de la transversal del Libertador (Totoró-Belén-La Plata), si bien hubo unos avances como la construcción del puente en el sector de Puerto Valencia, el Gobierno Santos tampoco pudo cumplir en los ocho años porque aparte del incumplimiento de algunos contratistas de la fase 2, y de los problemas por fallas geológicas en la zona, se les sumó que no se dejó comprometida toda la plata para intervenir más de 160 kilómetros.

El Invias contrató hace dos años una intervención parcial por 70 mil millones de pesos, pero según la Veeduría del Huila se necesitan como mínimo unos 250 mil millones para hacer funcional el tramo. La transversal del Libertador es fundamental porque permitiría conectar al Huila con el pacífico a través del departamento del Cauca.

2

Plata del nuevo campus de la Usco

En el 2015 se anunció con bombos y platillos que el Gobierno Santos iba a financiar la construcción de un nuevo campus para la Universidad Surcolombiana, que tiene unos 11 mil estudiantes. Aunque la Universidad ya tiene un lote de 15 kilómetros para su ubicación, las obras no tiene la financiación todavía. Como esta promesa solo hizo parte del Plan de Desarrollo, y no de un documento Conpes, es incierto el futuro del proyecto que, según las directivas de la Usco, necesita una inversión inicial de entre 80 mil y 100 mil millones de pesos.

3

Un Quimbo multipropósito

Uno de los proyectos estratégicos de interés nacional que el Gobierno Santos fijó en el Huila fue el de hacer de la represa de la hidroeléctrica El Quimbo una apuesta multipropósito y no limitada solo a la generación de energía. Esto, porque con la inundación de más de 6 mil hectáreas, se afectaron sectores de la economía local como la pesca tradicional y la agricultura de pequeña escala. Y además se podría hacer del embalse un atractivo turístico como se hace actualmente con la otra represa que hay en el departamento, la de Betania.

Pero terminó la era Santos y el proyecto ni siquiera despegó. Primero porque la dueña de El Quimbo, la multinacional Emgesa, aún no ha cumplido con las compensaciones ambientales, sociales ni económicas, y segundo porque en el Congreso no ha avanzado la ‘Ley de Embalses’ que regularía las actividades económicas en estas represas. Los llamados de dos recientes gobernadores del Huila, Carlos Mauricio Iriarte y Carlos Julio González Villa, por exigir ese Quimbo multipropósito tampoco surtieron efecto en el Gobierno Santos.

Contexto

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