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Por Jerson Ortiz | Juanita Vélez · 17 de Octubre de 2019

Dussán y Chávarro, candidatos con más estructuras a la Gobernación del Huila.

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La carrera por la Gobernación del Huila pinta en un cabeza a cabeza entre candidatos que representan las dos caras de los tradicionales. Por un lado, el excongresista Luis Enrique Dussán, que se lanzó por firmas pero tiene detrás la maquinaria del Partido Liberal y el apoyo de  Alianza Verde y Mais; y por otro, Carlos Ramiro Chávarro, la carta de los conservadores, la ASI, la U, y Cambio Radical, que en el Huila tiene nombre y apellido: la familia González Villa, hoy dueña de la gobernación en cabeza de Carlos Julio González.

El tercero que podría darles la pelea pero que no ha despegado es la carta del uribismo, Manuel Macías, que tiene la bendición del ex presidente Álvaro Uribe, quien el fin de semana pasado, justo días después de su indagatoria en la Corte, fue al Huila a apoyar a su candidato. 

A diez días de las elecciones, estos son los factores que podrían inclinar la balanza entre Chávarro y Dussán, a menos que Macías logre repuntar de aquí al día D por el empujón de Uribe. 

 

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El destino del voto de centro-derecha

Aunque en la campaña de Dussán dan por hecho que ese voto no va a llegar a sus toldas, sí puede ser definitivo para Chávarro.

Los dos partidos de gobierno, Centro Democrático y Conservador, que barrieron en las presidenciales en el Huila (296 mil votos para Duque) decidieron ir cada uno con ficha propia a la Gobernación y eso tiene dividido el nicho electoral de centro-derecha que representan.

El mayor bloque lo tiene Chávarro, que logró juntar a toda la dirigencia oficial azul (los hermanos Esperanza y Hernán Andrade, el representante Jaime Felipe Lozada, el exsenador José Antonio Gómez Hermida y los exprecandidatos Jorge Fernando Perdomo y Héctor Aníbal Ramírez) pero no al conservatismo-uribista que se la jugó por el empresario Manuel Macías. Por eso, según nos confirmó alguien muy cercano a Chávarro y que va a las reuniones internas, la apuesta de la campaña del conservador será capturar los votos de Macías, a quien ya ven por fuera del juego. 

Aunque a comienzos de año el exsenador Hernán Andrade buscó armar una coalición entre los dos grupos, eso no se dio principalmente porque Macías tiene de padrino al senador Ernesto Macías, cercano al expresidente Uribe y a las demás cabezas del partido, y ha insistido en que el uribismo debe ganar solo.

Después lo intentó el representante uribista Álvaro Hernán Prada, quien pidió evaluar el crecimiento de Macías y hasta sacó pecho por una dudosa encuesta que publicó el Diario del Huila para bajarle la caña a Macías. 

En los últimos días han relanzado la estrategia de bajar a Macías con el discurso de que de que si se suma a Chávarro, los dos partidos pueden atajar al ‘castrochavismo’ que supuestamente representa Luís Enrique Dussán por tener el apoyo de sectores de alternativos. 

(Dussán sí tiene el respaldo del Mais, la Colombia Humanas y los verdes, pero nunca ha militado en la izquierda. En el Congreso representó al liberalismo, e incluso hizo parte del gobierno de Juan Manuel Santos en el Banco Agrario como cuota de ese partido.)

La semana pasada, a través de una nota que salió en el Diario del Huila, el exsenador conservador-uribista Jorge Eliseo Cabrera dijo que la visita de Uribe solo tenía como propósito restarle votos a Chávarro para despejarle el camino a Dussán. 

Y que detrás de eso estaba el senador Macías. 

“Para tratar de deteriorar en el sur del departamento la candidatura de Carlos Ramiro Chávarro. Lo que no sabe el presidente Uribe es que la izquierda del Huila, y concretamente Colombia Humana, la de Petro, está respaldando la candidatura del senador Villalba”, escribió 

Esos señalamientos en vez de juntar las causas, terminaron de dividir a la centro derecha del departamento y por eso la apuesta de Chávarro es volverla a unir en estos diez días que quedan alrededor de él.

 

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La plata del Día D

Una de las quejas en común de las campañas a Gobernación es que en esta campaña no hay plata, y por eso ambas campañas han recaudado está guardado para ese domingo 27 de octubre. 

Eso incluye buses, almuerzos, pagos de testigos electorales, y las ayudas que deben llegar a los candidatos a asamblea, alcaldías y concejos, que son los que mueven los votos en los municipios. 

Que haya menos plata que en otras elecciones puede tener dos explicaciones. 

La primera es el efecto Aida Merlano. Hay un temor generalizado en las campañas de que las autoridades judiciales puedan estar encima de ellas tal como ocurrió con la excongresista conservadora que fue condenada a 15 años de cárcel por compra de votos, y que cualquier movimiento raro de plata, de pie para investigaciones o escándalos en plena jornada electoral. 

La otra razón es que los contratistas de obras que usualmente son los que invierten plata en las campañas a cambio de contratos más adelante, no se están arriesgando a aportar porque ven que no tienen la certeza de recuperar su inversión. 

La reforma al sistema de contratación que entró en vigencia en junio obligó a las entidades públicas a implementar los pliegos tipo, es decir unos documentos con reglas de juego generales que permiten que las licitaciones ya no se amarren con especificaciones técnicas o requisitos puntuales. Eso para permitir que se presenten muchos oferentes, y entre más personas participando mayor es el riesgo de perder. 

Un ejemplo de eso está en la Gobernación del Huila. El año pasado cuando aún no estaba la nueva norma, se adjudicó un contrato de 34 mil millones de pesos para hacer unas placas huellas en vías rurales en una licitación que solo tuvo un proponente. Mientras que la semana pasada, con la reforma en pie, se cerró un proceso similar por 27 mil millones de pesos y ahí sí se presentaron 14 empresas de todo el país. 

Como Chávarro, Dussán y Macías tienen candidatos y maquinarias en todos los pueblos, el que logre gastar mejor la plata del Día D posiblemente podrá amarrar ese voto.

 
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Los señalamientos a alcaldes metidos en campaña

En 35 de los 37 municipios, Chávarro y Dussán tienen alcaldes de dónde apoyarse. En Isnos no porque es del Centro Democrático y en Neiva tampoco porque está en manos del verde Rodrigo Lara Sánchez, que no ha dado muestra de meterse en la campaña. 

Pero el empujón de los 35 alcaldes puede verse limitado por un tatequieto que puso ayer la Procuraduría al suspender por tres meses al alcalde conservador de Palermo, Víctor Ernesto Polanía, porque apareció un audio de una reunión en la que él está dando instrucciones para moverle votos a la candidata a la Alcaldía, Silvia Alexandra Castañeda, ficha conservadora que está apoyando a Chávarro. 

En el audio se escucha decir a Polanía, aliado político del representante Jaime Felipe Lozada, que el presupuesto del municipio y las inversiones deben direccionarse a favor de la candidata Castañeda.

La decisión de la Procuraduría podría tener un efecto dominó en los demás alcaldes que también estarían interfiriendo en las campañas y eso podría restarle a Chávarro y Dussán, que son los que más aliados tienen en ellas. 

 
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Quién gana el voto alternativo y de centro que está creciendo en Neiva

En Neiva se juega un tercio de las elecciones a Gobernación, porque ahí votan unas 265 mil personas de las 843 mil habilitadas en todo el departamento. Por eso, las campañas están enfocadas en este remate en crecer ahí, donde además de las maquinarias se pelea un voto alternativo que ha ido creciendo en las últimas elecciones. 

Ese tendencia se vio en la consulta anticorrupción en la que no hubo buses, ni camisetas, ni maquinarias activadas, y en Neiva salieron a votar 102 mil personas, un 38 por ciento del potencial electoral, con lo que la ciudad pudo superar el umbral. 

En la primera vuelta presidencial los votos de Gustavo Petro y Sergio Fajardo sumaron 77 mil votos, superando los 69 mil alcanzados entre Iván Duque y Germán Vargas Lleras. 

En similar medida se notó en las elecciones de Alcaldía de 2015, cuando Rodrigo Lara Sánchez que iba impulsado por la ola verde sacó más de 70 mil votos frente a los 50 mil votos que logró Gorky Muñoz que tenía detrás a las maquinarias liberales, conservadoras, la U y Cambio Radical. 

Para ganar Neiva, los candidatos a la Gobernación tienen estrategias diferentes. 

Chávarro está haciendo campaña de la mano de Muñoz, quien pinta fuerte para ganar la Alcaldía. Ambos han salido a hacer eventos masivos en las comunas, y han compartido tarima en reuniones que les han hecho caciques políticos locales como la exgobernadora Cielo González Villa. 

A esos apoyos, les está sumando un discurso de mano dura contra la delincuencia y la drogadicción. Chávarro está diciendo que de ganar la Gobernación va a prohibir el consumo de drogas en espacios públicos y va a decretar el toque de queda para menores de edad, para así evitar que caigan en pandillas. 

Dussán, por su parte, está buscando a los alternativos. Esta semana recibió el apoyo del excandidato a la Alcaldía, Raúl Rivera, que mueve un grupo de la Colombia Humana, y al candidato del Polo y la Alianza Verde, Dilberto Trujillo. 

A ellos los reforzó el espaldarazo del excandidato presidencial Sergio Fajardo y de un grupo de congresistas verdes como José Luis Córdoba e Iván Marulanda que aterrizaron sus equipos locales ahí. En su bus también sumó a los resguardos indígenas, a los del Polo y la UP. 

Ese voto alternativo lo está combinando con maquinaria porque tiene el apoyo de la estructura liberal que maneja el senador Rodrigo Villalba, y que tiene a tres concejales y dos diputados. También recibió la estructura del cuestionado exalcalde Pedro Suárez, que está investigado por el escándalo del estadio de fútbol, y  la del excongresista y exalcalde Héctor Javier Osorio.

Su discurso está enfocado en mostrarse como el candidato con mayor experiencia, porque aparte de la Cámara de Representantes, tiene paso por entidades del agro como el Banco Agrario, Finagro y el Ministerio de Agricultura. 

 
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A quién le pesa más el fantasma de El Quimbo

Al igual que hace cuatro años, esta campaña ha revivido la discusión sobre las responsabilidades que pudo haber tenido clase política del departamento frente a la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo, que inundó más de 8 mil hectáreas. 

Aparte de las demoras con las compensaciones sociales, ambientales y económicas por parte de la constructora del proyecto, Emgesa, el debate se agitó porque en plena época de inscripciones de candidaturas se cayó una tramo de la carretera nacional que conecta con el centro y sur del Huila en una zona que fue inundada por El Quimbo. 

De inmediato las redes sociales se inundaron con videos, algunos editados, de un debate que se hizo en el Congreso en 2008 y en el que participaron los hoy candidatos Dussán y Chávarro como congresistas, y Macías como secretario de Agricultura, con posturas diferentes sobre la megaobra. 

Aunque los tres han dicho que en ese momento no podían hacer nada para evitar la obra porque era potestad del Gobierno Nacional, desde sectores sociales y académicos han cuestionado que ninguno de los tres hizo parte de las manifestaciones que se convocaron en la época para intentar tumbar el proyecto. 

Esa queja la ha liderado el líder ambientalista y profesor universitario Miller Dussán, quien intentó ser candidato a la Gobernación pero no consiguió el aval. “Mientras Macías buscó que El Quimbo fuera multipropósito para meterle proyectos de piscicultura que lo podrían beneficiar porque es un gran piscicultor, Chávarro decía que el Huila no se podía negar a una inversión tan grande, y Dussán se limitó a decir que el proyecto no era viable bajo las condiciones iniciales, pero cuando se cambiaron no lo rechazó”, dice.  

Ahora el profesor Dussán está promoviendo el voto en blanco, como un voto de castigo para los tres candidatos. 

Los candidatos se defienden. 

Manuel Macías sostiene que respaldó la postura de la Gobernación de garantizar compensaciones sociales, económicas y ambientales a los afectados, y que al final El Quimbo no dejó espacios para la piscicultura.

Chávarro dice que no solo él sino toda la clase empresarial del departamento vieron en el proyecto un motor de desarrollo regional, pero que como no salió como se esperaba hay exigir que se cumpla con lo pactado y cerrarle la puerta a más hidroeléctricas. 

Dussán señala que la posición que planteó en 2008 es la misma que tiene hoy día y que por eso está en contra del fracking y las represas. 

El malestar con El Quimbo es latente en el centro y sur del departamento. Está por verse a quién le pesará más ese fantasma.  

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