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Por Juanita Vélez | Adelaida Ávila Cabrera · 01 de Marzo de 2019

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La Comisión de la Verdad arrancó su trabajo en terreno en el sur del país. La entidad que creó el Acuerdo de La Habana para saber qué pasó en 50 años de conflicto armado, tiene tres comisionados pendientes de esta región que, con sus equipos, ya arrancaron a hacer encuentros con organizaciones de víctimas, ex combatientes, fuerza pública y empresarios, para saber qué verdades esperan saber.

Como la Comisión solo tiene un mandato de tres años, no abordará casos específicos, pero sí temas transversales para entender las causas estructurales del conflicto en la región.

De entrada, el trabajo en el sur tiene varios retos. Al ser la retaguardia estratégica de las Farc y ahora el epicentro de la disidencia que lidera Gentil Duarte, lograr que la gente hable en municipios donde la presencia de ellos es muy fuerte no ha sido fácil.

“Cuando las Farc entregaron las armas hubo una primavera, pero en la medida en que la disidencia se ha crecido en lugares como Guaviare medio, Caquetá y Putumayo, la gente no está hablando tranquila”,dijo a La Silla Sur el comisionado Alfredo Molano, que cubre la región de la Orinoquía y la Amazonía.

A eso se suma que no todos en la Farc están tan dispuestos a hablar. Según supo La Silla, han tenido más voluntad de contar los mandos medios y rasos que la cúpula.

Además, como nos lo dijeron por aparte los comisionados Molano y Ospina, en estas primeras visitas a terreno se han topado con comunidades cansadas de entrevistas, talleres y encuentros y con expectativas sobre la verdad que van más allá de lo que puede hacer la Comisión. Por ejemplo, víctimas que quieren que las reparen con plata o que les encuentren el cuerpo de su familiar desaparecido o que no entienden qué sentido tiene volver a contar por enésima vez lo que padecieron.

Aquí están los temas que tocarán las tres macro regiones que tocan departamentos del sur.

 

Región Orinoquía y Amazonía

 

Alfredo Molano

Es sociólogo, escritor y columnista. Tiene varios libros que narran la historia de las Farc, especialmente en sus primeros años, y que tratan de explicar a la guerrilla por dentro. Ha trabajado y estudiado el tema de los cultivos ilícitos, la colonización y se puede decir que conoce el país de cabo a rabo.

Qué departamentos toca: Meta, Caquetá, Casanare, Vichada, Guainía, Vaupés y Amazonas.

 

Qué han hecho: Esta macro región tiene un equipo de 13 personas, pero la idea es que crezca en los próximos meses. Inauguraron dos casas de la verdad, una en Villavicencio y otra en San José del Guaviare, y están por abrir otra en Florencia, Caquetá.

Más adelante la idea es hacer encuentros por la verdad, en los que víctimas y victimarios podrán verse cara a cara en las casas de la verdad. También serán encuentros entre empresarios, militares, ex comandantes de las Farc y autoridades locales para intentar construir el más completo rompecabezas del conflicto.

Las verdades que van a mirar

  • El exterminio de la UP: El sur del país fue una región en la que se vivió particularmente el exterminio de este partido, que nació en 1984 tras los acuerdos de La Uribe entre el gobierno de Belisario Betancourt y las Farc con el objetivo de que ese grupo se acoplara, paulatinamente, a la legalidad.
    Según datos del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, en junio de 1985, desde que se hizo el lanzamiento de la UP en Florencia, Caquetá, comenzaron las tensiones con el Partido Liberal que encabezaba el gamonal político del departamento, Hernando Turbay.
    Las tensiones se agudizaron tanto que comenzó la llamada época del 1 a 1: “por cada militante muerto de la UP moría un militante del turbayismo y viceversa. Esto llevó a la desaparición casi total de la Unión Patriótica en el Caquetá y al enfriamiento de los diálogos de paz en la región”, dice el CNMH.
    Solo en Caquetá fueron asesinados 120 militantes de la UP y en el Meta hay más de 30 masacres registradas contra miembros del movimiento. De ahí que uno de los temas gruesos que analizará la Comisión es cómo fue ese exterminio en el sur y cómo se convirtió en un catalizador de la resistencia guerrillera en la región.
  • La historia de los cultivos ilícitos y la comercialización de la coca: Uno de los ejes que mirará la Comisión es entender cómo se fue tejiendo la historia de esta región en respuesta a la política antidrogas de los gobiernos de turno y eso como incidió en la relación de las comunidades campesinas con el Estado.
    Por ejemplo, en la década de los noventa Caquetá fue uno de los epicentros de la política antidrogas y eso se tradujo en fumigaciones, restricciones de movilidad, capturas y combates en las zonas rurales del departamento. Las fumigaciones hicieron que campesinos, colonos y raspachines de zonas urbanas de Caquetá, Meta, Guaviare y Putumayo se desplazaran y comenzarán las famosas “marchas de los campesinos cocaleros”.
    “Tenemos que contar la historia de los cultivos desde el comienzo y ya tenemos muchos insumos, lo que no hay es una sistematización de todo ese conjunto de información, más lo que nosotros logremos recabar”, dijo a La Silla el comisionado Molano.
  • La colonización en el piedemonte amazónico y su choque con el movimiento indígena: Otra prioridad será mirar la historia de la colonización en el sur del país desde la mirada de los colonos y desde la mirada de los indígenas en Caquetá, Vichada, Guainía y Vaupés.
    También priorizarán cómo ha sido la colonización empresarial y ganadera la relación de todas las colonizaciones con la coca y con el crecimiento del paramilitarismo.
  • El fenómeno del paramilitarismo: De acuerdo con datos del CNMH sobre la entrada de paramilitares al sur, se sabe que la primer vez fue en 1980 en la Llanos del Yarí, de la mano de Gonzalo Rodríguez Gacha. Luego vino una segunda ola entre 1997 y 1998,  a través de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, comandadas en la zona por Antonio Londoño, alias Rafa Putumayo. Y una última incursión en 1998 con la creación del Bloque Héroes de Andaquíes, que pasaría a ser de la estructura del Bloque Central Bolívar, al mando de alias Macaco.
    La Comisión tiene como tarea entender cómo entró y se creció el paramilitarismo en la región y cómo sus residuos se mantuvieron a pesar de la desmovilización, luego del pacto de Santa fe de Ralito.
  • Migración del centro del país hacia los llanos orientales y la zona selvática: Según le explicó Molano a La Silla, el otro eje de la investigación de la Comisión será entender las tres olas de migraciones al sur del país: la primera que fue por los años de La Violencia (1948-1958); la segunda, que fue jalonada por la colonización del estado y la tercera por los cultivos ilícitos.
 
 

Región surandina

 

Alejandra Miller

La línea de investigación de Miller reside en las posiciones que las mujeres han adoptado en el contexto del conflicto armado. Fue una de las principales investigadoras de la Comisión de la Verdad de las mujeres víctimas del conflicto armado que creó el movimiento feminista Ruta Pacífica de las Mujeres.

Qué departamentos toca:Putumayo, sur del Huila, sur del Valle del Cauca, Cauca y Nariño.

 

Qué han hecho: Miller tiene el equipo más chiquito de los tres. Tiene una persona contratada en Putumayo, cinco en Cauca y una más en Huila.

En Huila y Putumayo ya se han sentado con asociaciones de víctimas y de mujeres para preguntarles qué temas esperan que la Comisión esclarezca. “Este año lo queremos dedicar a escuchar a las víctimas, los responsables, los testigos y los terceros”, dijo Miller a La Silla Sur.

Las verdades que van a mirar:

  • Falsos positivos: Este eje de investigación tiene que ver sobre todo con Huila. Según cifras del Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos, que ya presentó un informe a la Sala de Reconocimiento de la JEP, solo en Huila hay denuncias de más de 52 casos de falsos positivos, que suman más de 124 víctimas, y que se habrían cometido en el departamento entre 2006 y 2009.
    Los ojos de las familias de las víctimas apuntan a la Novena Brigada del Ejército, que es la que cubre el Huila con siete batallones, y hace parte de la Quinta División, que se encarga del suroriente del país.
    Esclarecer esos casos es una prioridad para las familias de esas víctimas. Más cuando, según el Observatorio, sobre los casos de falsos positivos en el Huila han salido ocho sentencias y el máximo vinculado fue un mayor por una ejecución extrajudicial ocurrida en Algeciras, un municipio a una hora de Neiva. Más arriba de eso, no han tocado a nadie en el Ejército.
    Aunque la comisión es extrajudicial, es decir, que todo lo que logre recoger no sirve para acusar a nadie, sus insumos seguramente serán claves para entender más a profundidad el contexto de las ejecuciones extrajudiciales en la región.
  • El vínculo del conflicto con las economías extractivistas: Este eje de investigación tiene que ver sobre todo con Putumayo, un departamento donde la tensión entre las empresas petroleras y mineras con las comunidades campesinas es de vieja data, pero además, la presión que recibieron esas empresas por parte del frente 48 de las Farc, que era el que hacía presencia en el departamento, y por bandas criminales como ‘La Constru’, es un tema que la Comisión entrará a mirar a profundidad.
  • La frontera como factor de conflicto: Este eje también corresponde a Putumayo. Como nos explicaba Miller “entender cómo ser un departamento frontera incide en las dinámicas del conflicto es fundamental para el trabajo de la Comisión”. En ese sentido, esclarecer cómo creció el narcotráfico en la frontera con Ecuador y Perú en qué medida la ausencia del Estado permitió que esta zona se convirtiera en un foco de cultivos de coca (Putumayo es el segundo departamento con más coca en todo el país después de Nariño).
  • Los terceros: Una de las preguntas que la Comisión quiere esclarecer es el papel que pudieron jugar empresarios o políticos en los secuestros de las Farc.
    Eso se ve, como lo contamos, en departamentos como el Huila, donde ex secuestrados políticos del Partido Liberal como Jorge Eduardo Géchem, Orlando Beltrán y Consuelo González de Perdomo, pero también empresarios que estuvieron en cautiverio como Aníbal Rodríguez, tienen esa duda.
    Pero también lo muestran episodios como el asesinato del alcalde de Rivera, Luis Humberto Trujillo, en 2004, o el de los nueve concejales de ese mismo municipio dos años después. En todos esos episodios hay dudas que aún hoy persisten en las víctimas sobre qué tan cierto es que las Farc actuaron solas.
  • Cómo el conflicto le tocó a las mujeres: Sobre este punto hay una amplia bibliografía, sobre todo en el libro ‘La guerra inscrita en el cuerpo’, del CNMH.
    Ahí queda en evidencia cómo las mujeres padecieron especialmente el conflicto y por poner sólo algunos ejemplos, el libro relata la violación sexual como arma de control de la población en departamentos como Putumayo, Meta y Caquetá.
    También como muchas mujeres fueron desplazadas y castigadas por los paras por retornar; pero además cómo usaron la violencia sexual como arma frente a las mujeres combatientes de las Farc y con niñas y mujeres indígenas “enamoradas” por efectivos de la fuerza pública que luego fueron declaradas objetivos militares de las guerrillas.
    Todas esas formas de violencia serán exploradas por la Comisión.
 
 

Región centro andina  

 

Carlos Guillermo Ospina

Es un mayor retirado del Ejército. Estudió derecho y administración de empresas. Trabajó por más de dos décadas en las Fuerzas Militares y después fue profesor de la Universidad Militar Nueva Granada. Participó en los diálogos de La Habana en calidad de víctima reconocida del conflicto armado y lidera desde 2013 la Asociación Colombiana de Militares Víctimas del Conflicto Armado (Acovomic) y ha propiciado la creación de más de 20 asociaciones de víctimas en los territorios.

Qué departamentos toca: Huila, Tolima, Cundinamarca y Boyacá.

 

Qué han hecho: Ospina tiene un equipo de 20 personas regadas en toda la región que cubre.

Están a punto de abrir una casa de la verdad en Ibagué y están buscando dónde pueden abrir otra en Huila.  

Por ahora el grueso del trabajo ha sido en el sur del Tolima. En concreto, en municipios que fueron la cuna de las Farc como Planadas, Ataco y Marquetalia. Ahí comenzó a hacer desde el año pasado unos “diálogos entre imposibles” que él describe como “el primer paso para esclarecer el conflicto”.

Para eso él y su equipo ya han hecho unos talleres preparatorios con grupos de familias de militares, policías, ex combatientes de las Farc del frente 21, paramilitares del bloque Tolima, indígenas del resguardo Nasa y sociedad civil de Planadas y Valle del San Juan para que hagan sus memorias del conflicto.

Más adelante, nos explicaba Ospina, la idea es hacer unos intercambios entre estas familias. Por ejemplo, que un sargento de la policía vaya a la casa de un ex paramilitar y viceversa. “Es como un enroque para que se conozcan y vean la vida del otro”, dijo Ospina a La Silla.

Las verdades que van a mirar:

  • Tomas guerrilleras: Durante décadas las guerrillas libraron una guerra centrada en la lógica de expansión territorial y en la idea de llegar algún día a tomarse Bogotá. Según datos del CNMH, de las 1.755 incursiones guerrilleras en centros poblados y cabeceras municipales entre 1965 a 2013, 1.106 (el 63 por ciento) fueron hechas por las Farc, 323 por el ELN (18.4 por ciento), 88 por el EPL (5 por ciento) y 48 por el M-19 (2.7 por ciento).  
    Una de las regiones más golpeadas del país por las tomas de las Farc fue Tolima con 66 tomas, Huila con 67 y Cundinamarca con 74.
    “Me interesa sobre todo entender no solo el daño físico. De eso hay muchos registros, sino la afectación mental, los traumas que desataron esas tomas en los que quedan vivos  y eso como afecta su comprensión del conflicto”, nos dijo el comisionado Ospina.
  • El papel de los partidos políticos en el conflicto: En concreto, la Comisión priorizará este tema en esta región para entender cómo los partidos tradicionales Liberal y Conservador y el partido Comunista influyeron en estas regiones en desatar olas de violencia y qué tanto eso respondía a directrices del partido o a ruedas sueltas.

     

  • La violencia sexual de todos los actores, en especial a la población trans del Tolima: Aunque sobre este tema el CNMH ya tiene un informe llamado ‘Un carnaval de resistencia: Memorias del reinado trans del río Tuluní’, la Comisión quiere esclarecer más cómo se ejerció la violencia sobre las mujeres trans del sur del Tolima, que crearon este reinado entre el 2000 y el 2015 a orillas del río Tuluní,para visibilizar a la población LGBT, pero se convirtió en un foco de violencia de los paramilitares, las Farc y el Ejército por el control de la región, considerada un corredor estratégico para el narcotráfico y paso de tropas, así como una zona que fue la cuna de la guerrilla.
 

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