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Por Jerson Ortiz · 27 de Noviembre de 2018

El alcalde Lara junto a la secretaria Trujillo, una de sus funcionarios de confianza.

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Ayer Liliana Trujillo, la secretaria general y mano derecha del alcalde de Neiva, Rodrigo Lara, se salvó de que el Concejo votara una moción de censura en su contra. Si se hubiera ocurrido, como estaba previsto, la funcionaria tendría hoy un pie afuera del cargo porque para que la saquen se necesitan las dos terceras partes de los votos, y 10 de los 16 concejales ya estaban listos para dar el sí.

Pero como la votación se aplazó por una solicitud que hizo el concejal verde Juan Pablo Perdomo, uno de los que planteó la moción, tendrá su segundo round el jueves.

Si llegan a tumbar a Trujillo, no solo sería un golpe político contra Lara porque le quitaría a una funcionaria que hace parte de su círculo de confianza. También sería la primera vez que una moción de censura prospera en el Huila y se sumaría a la que el concejo de Bucaramanga votará hoy contra la Secretaria de Hacienda de esa ciudad.

Estas son las dos movidas de poder que hay detrás de la moción.

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Gasolina para un Concejo cuestionado

La principal razón que motivó a nueve concejales (de La U, Cambio Radical, Alianza Verde, Polo, Asi, Mais y Liberal) a proponer la moción es la de ayudar a los nueve sindicatos que tiene la Alcaldía en el pulso que tienen con la secretaria Trujillo para mantener el control de 212 cargos.

Esa puja empezó hace dos meses cuando la Alcaldía dio luz verde a un convenio para elegir funcionarios para llenar esos puestos, que están en encargo, a través de un concurso de méritos que debe hacer una universidad bajo la supervisión del Gobierno Nacional.

Los sindicatos pusieron el grito en el cielo porque se sienten en desventaja. Acudieron a los concejales para meterle presión a la Alcaldía y buscar que se suspenda el proceso o que se haga con condiciones que los favorezcan.

Eso quedó claro durante un debate en el Concejo el 10 de noviembre. En él los concejales Ricardo Vega (Cambio Radical) y Roberto Escobar (La U) le abrieron el micrófono a Yolima Lugo, vocera del sindicato de trabajadores y empleados del municipio Sintraneiv; a Félix Medina, del sindicato Fuerza Comunera; y a James Trujillo, del sindicato de guardas de tránsito -entre otros-, para que denunciaran las supuestas irregularidades del concurso, que van desde fallas en los manuales de funciones hasta la falta de estudios técnicos.

Al abrirles espacio, los concejales pueden generar un golpe de opinión positivo haciéndose de lado de los supuestamente afectados, justo cuando su imagen está de capa caída luego del escándalo que casi deja sin quórum al Concejo

Además, estar en la orilla de los cerca de 500 trabajadores oficiales de la Alcaldía, así implique llevarse por delante a un funcionario clave. También les daría gasolina electoral a los que buscarán reelegirse en 2019 como Roberto Escobar o Dolcey Andrade, y a los que están pensando en lanzarse a alcaldía como Juan Carlos Ramón.

 

 

 
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Una cuenta de cobro pendiente

Para otros concejales como Felipe Hernández (Verde) y Leyla Rincón (Polo) la moción contra Trujillo sirve para pasarle una cuenta de cobro por temas pendientes.

En el 2016, la Secretaria impulsó un proyecto de reestructuración en la Alcaldía que terminó con la eliminación o fusión de secretarías como la de la Mujer, y de direcciones administrativas como la de Juventud, que habían sido creadas en la administración anterior.

Algunos políticos veían esas dependencias como espacios burocráticos que le podían pedir a la administración, y sintieron que eliminarlas los afectaba.

Por ejemplo, Hernández se vio afectado porque tiene entre los jóvenes la mayor parte de su capital electoral y esperaba tener el manejo de la dirección de Juventud, como lo había tenido el entonces concejal verde Oscar Urueña en la administración anterior.

“La Dirección de Juventud, que era un espacio que nos habíamos ganado a pulso los jóvenes, terminó siendo un grupo más de trabajo en medio de varias dependencias. Y la secretaria Trujillo nunca nos justificó el cambio ni nos dio respuestas”, nos dijo el concejal.

En una línea similar está Rincón, que ha insistido en revivir la Secretaría de la Mujer, ya que siendo la única mujer en el Concejo ganaría rédito político al defender la causa de género.

Por esos pendientes, se sumaron al grupo de 9 concejales que propusieron la moción.

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