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Por Jerson Ortiz · 19 de Septiembre de 2017

El 50 por ciento de los neivanos tienen una imagen positiva del alcalde Lara según la última encuesta del CNC.

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El comité promotor  ‘Por amor a Neiva revoquemos a Rodrigo Lara’ tenía hasta el sábado pasado para recoger y entregar las 21,700 firmas necesarias para convocar a elecciones y preguntarle a los neivanos si querían sacar a Lara de la Alcaldía. Pero como no las recogieron, prefirieron adelantarse mandando una carta diciendo que desistían del proceso.

De esta manera, y en menos de dos meses, los dos intentos por revocar a Lara Sánchez fracasaron porque, como contamos, no lograron montar en la indignación a los ciudadanos, no tenían políticos de peso al frente, y algunos de los argumentos con los que buscaban las firmas no tenían piso, por lo que no pasarían una eventual revisión del Consejo Nacional Electoral.  

Desistir antes que incumplir

En la cabeza de ‘Por amor a Neiva revoquemos a Rodrigo Lara’ estaba Anayibe Figueroa, una excandidata al Concejo de Neiva en 2015 por Opción Ciudadana que apoyó de manera directa la campaña de Gorky Muñoz, rival de Lara.

Aunque en su momento Figueroa le dijo a La Silla Sur que con ella estaban recogiendo firmas unas 180 personas y que por eso tenían confianza de lograr el objetivo, hasta la semana pasada llevaban “1113 planillas con 15 firmas cada una”, es decir 16.695 registros con las que no cumplían el mínimo.

Por eso, el pasado 4 de septiembre, a una semana de cumplir el plazo para presentar las firmas, los del comité se echaron para atrás basándose en unas consideraciones que se contradicen entre sí.

Primero dijeron que los neivanos no estaban firmando las planillas porque “existe un temor de las personas que votaron en las elecciones de 2015 de que si llegaban a firmar serían reportados con su nombre y documentos para que no accedan a los programas de empleo, salud, educación y vivienda del Municipio”.

Una acusación que la administración negó y que era debatible porque en la carta en la que desisten de seguir en el proceso de las firmas, el Comité no puso ejemplos ni habló de casos concretos. Además nunca hubo denuncias penales o disciplinarias que lo certificaran. 

Luego dijeron que desistían del proceso porque no querían que el Municipio incurriera en los gastos de dos elecciones más, la de la revocatoria, y la del nuevo alcalde en el que caso de que la primera prosperara.

Y que además como las elecciones de Congreso son en marzo, en caso de presentar las firmas y lograr que la Registraduría las avale, “lo más seguro es que la revocatoria se aplazara para darle prioridad a lo de Cámara y Senado, dilatando el proceso”, como le dijo a La Silla Sur la promotora Anayibe Figueroa.

Pero más allá de esas consideraciones, la realidad es que desde que se creó el comité no tenía fuerza.

Como lo contamos en este bus de la revocatoria no se quiso subir ningún político incluyendo a Gorky Muñoz que perdió con Lara a pesar de que tuvo a los partidos tradicionales a su favor. Y eso se representó que el comité no tuviera líderes que agitaran el debate y ayudaran a financiar la campaña como ocurre por ejemplo en Bogotá.

“No hemos logrado que ninguna persona se haya vinculado de forma económica”, dijo en su momento Figueroa a La Silla Sur.

 

Aparte de eso los argumentos que tenían en contra de Lara podían caerse en el caso de que el Consejo Nacional Electoral los revisara porque eran imprecisos. Por ejemplo, el Comité decía que Lara se comprometió a construir 5.000 viviendas y que hasta el momento no había hecho ninguna, pero es prematuro rajarlo porque la promesa es para los cuatro años de alcaldía y apenas lleva año y ocho meses.

Además la meta se ajustó a 4.000 en el Plan de Desarrollo, y según cifras de la Dirección de Vivienda en el 2016 se asignaron 1.463 subsidios que equivalen a 1.463 viviendas nuevas.

Otro argumento  de ‘Por amor a Neiva’ tenía  que ver con la supuesta persecución a los motociclistas. El programa de gobierno de Lara no habla de bajar o subir los operativos contras las motos, pero sí de reducir los índices de accidentalidad. Y entre enero a noviembre de 2016 la accidentalidad disminuyó un 11,04%.

Por eso en la carta de desistimiento, los revocadores señalaron que después de “analizar en conjunto”, encontraron que el Alcalde Lara durante el primer año de mandato no tuvo los instrumentos “presupuestales ni financieros” para ejecutar su programa de gobierno, y que por eso le iban a respetar el periodo.

Con eso concluyeron diciendo que no iban a presentar ninguna planilla y que se hacían a un lado. La Registraduría ya avaló la solicitud archivando de plano todo el proceso.

De esta manera el Alcalde Lara, al que el tema de la revocatoria no le había trasnochado, demuestra que no tiene oposición y que pese a que su imagen de favorabilidad pasó del 65 por ciento en julio de 2016 al 50 por ciento en julio de este año, aún tiene el combustible para terminar su primera incursión política.


 

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