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Por Juanita Vélez · 02 de Agosto de 2017

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En Caquetá, la disidencia del frente primero de las Farc, liderada por ‘Iván Mordisco’, no sólo está extorsionando. En las últimas semanas a la alcaldía de Solano, un extenso municipio que es casi la mitad de este departamento, han llegado denuncias de que también están intentando meter en sus filas a niños y a jóvenes indígenas que se ha tenido que llevar la alcaldía, con el permiso de sus familias, para evitar que los recluten.

Las amenazas

Las denuncias vienen de las inspección Araracuara en Solano y del corregimiento de Puerto Santander en Amazonas, ambos a orillas del río Caquetá, y en los que fuera del Ejército y un inspector de policía en cada uno, no hay más presencia del Estado. 

 

Allí convergen tres resguardos (Guacamayo, Aduche y Aduche Andoke) de las etnias Murui-Muina (antes Huitoto) y Andoke (antes Andoquíes). 

El primero en hacer la denuncia pública hace unos días fue el personero de Solano, Luis Miguel Beleño. “Se viene presentando una situación extremadamente compleja en la inspección de Araracuara donde 11 jóvenes, entre ellos cinco menores de edad, han sido amenazados por la disidencia del frente primero de las Farc. Eso ha traído muchas dificultades porque es una zona extremadamente dispersa”, dijo Beleño hace unos días a medios locales.

Tan dispersa que la única forma de llegar hasta Araracuara es por río, por aviones de la Fuerza Aérea o por un avión comercial de Satena que viaja cada quince días. Entonces si un funcionario de la alcaldía quiere ir tiene dos opciones: o un bote que le toma de a tres a cuatro días en llegar (dependiendo de los rápidos del río) o un día completo en lancha rápida. 

Pero a principios de mayo, cuando hasta las oficinas de la Alcaldía llegó el rumor de que cien niños estaban en riesgo de ser reclutados por la disidencia de ‘Mordisco’ porque miembros del grupo fueron a amenazar a las familias y a decirles que volverían por los niños, la Fuerza Aérea les prestó un avión a funcionarios de la alcaldía, de la gobernación de Caquetá y de la de Amazonas y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, para corroborar la denuncia. 

“Nos dimos cuenta que no eran tantos como cien porque allá en Araracuara hay máximo cincuenta niños, todos indígenas, pero sí constatamos que habían niños y jóvenes amenazados por esa disidencia y que no podían seguir viviendo ahí”, dijo a La Silla Sur una persona de la alcaldía de Solano que pidió no ser citada por su seguridad. 

“Llegan al resguardo, hacen presencia con sus armas y comienzan a charlar con los niños y los jóvenes. A decirles que van a tener una mejor vida, que van a tener plata y esas cosas y que se van con ellos a las buenas o a las malas” dijo a La Silla Beleño, el personero de Solano. 

“Como los niños les dicen que no se van, les han dicho que si llegan a contarle algo a las autoridades les va a pasar lo mismo que a Muti, un indígena de 25 años de Puerto Santander a quien ellos le cortaron la lengua y lo torturaron por hablar de ellos”, agregó el personero. 

“Ellos (la disidencia de Mordisco) vienen desde hace rato extorsionando a la población indígena aquí y convirtiendo este punto (Araracuara) en un corredor de narcotráfico para sacar la droga hacia Brasil por el río Caquetá, que es donde el frente primero de las Farc siempre se había movido”, agregó. 

Según pudo confirmar La Silla Sur con el coronel Alejandro Aldana, comandante del batallón fluvial de la infantería de Marina que responde por lo que pase en los 1.700 kilómetros que tiene el río Caquetá, “la disidencia del frente Primero está llegando a las viviendas y están amenazando a los papás con que se van a llevar a sus niños”. 

Hasta ahora, por cuenta de esas amenazas entre la alcaldía de Solano, el Icbf y las gobernaciones de Amazonas y Caquetá se ha llevado a seis niños con el permiso de sus papás y de las autoridades indígenas para evitar que los reclute la disidencia, incluyendo tres niñas de Puerto Santander. Todos están ahora en manos del Icbf. 

Aparte de esos casos, también hay tres jóvenes mayores de edad (dos de 18 años y uno de 19) que vivían en Araracuara y que están viviendo ahora fuera de allí porque también fueron amenazados. 

“Los mayores de edad dicen que no nos pueden decir nada ni darnos información que porque los tienen a ellos y a sus familias amenazados”, nos dijo la fuente de la Alcaldía. 

Todas estas denuncias han sido documentadas también por la Defensoría Regional de Caquetá, que ya presentó un informe de riesgo hace diez días alertando sobre la situación.

“En el caso especial del riesgo de reclutamiento en Araucara hemos advertido en algunos espacios interinstitucionales esta situación y el actuar de los grupos al margen de la ley, así como acompañamientos y asesorías individuales a la población”, dice el informe. “La situación no mejora y por el contrario se ven riesgos y dificultades en esta población entre otras cosas por la vulnerabilidad de sus habitantes”, dice el texto.  

Aunque según el personero Beleño últimamente no han vuelto a recibir denuncias y “yo permanentemente estoy en contacto con la autoridad indígena y dicen que la cosa está más tranquila, estamos alertas y continuaremos denunciando”.

Que el riesgo del reclutamiento se mantenga muestra varias cosas.

Lo que muestra esta amenaza

Que la disidencia de ‘Mordisco’ esté amenazando menores de edad y gente joven para entrar a sus filas es una muestra de que quieren entrenar gente, tienen una visión a largo plazo y buscan agrandar el negocio del narcotráfico, que es a lo que se dedica aquí. 

También es una muestra de que la ausencia total del Estado en estas regiones hace prácticamente imposible atender estos casos en tiempo real.

“Nosotros nos enteramos de una denuncia de estas tres o cuatro días después de que pasan porque son regiones donde no hay señal de teléfono, no hay nada. Si la gente quiere denunciar tiene que venirse hasta el casco urbano de Solano y eso les toma todo ese tiempo”, dice el general Aldana.

Lo otro que muestra es que mientras no haya una estrategia efectiva para perseguir a las disidencias de las Farc y a las bandas criminales, los niños y jóvenes seguirán siendo la carne de cañón más fácil. Y no solo para ser reclutados: como le decía a La Silla Paola González, que ha trabajado en temas de prevención de reclutamiento y es investigadora de la Fundación Ideas para la Paz, FIP, “los utilicen en servicios específicos como hacer sicariato o extorsión. Los subcontratan porque se vuelven un tercero fácil de comprar para hacer esos servicios”.

Según cifras del Icbf en Nariño, Meta, Caquetá, Chocó y Guaviare, donde como hemos contado han aparecido nuevos grupos tras la desmovilización de las Farc en las zonas veredales, es donde se concentran más de la mitad de los casos de niños que entre enero y junio de este año se han escapado de estos nuevos grupos o los ha rescatado el Ejército. Eso técnicamente se conoce como “desvinculados”.

Entre enero y junio (no tienen cifras más recientes) en Caquetá se han desvinculado 15 niños, en Nariño 28, en Meta 23, en Guaviare 16 y en Chocó 13.

Y quizás lo que más evidencia el caso de estos niños en Caquetá, donde como ha contado La Silla Sur este año han aumentado los homicidios y también el cobro de ‘vacunas,  es que la salida de las Farc no ha significado menos violencia en su retaguardia histórica y que por eso, la gente está esperando las respuestas tempranas que ha prometido el Gobierno desde antes del cese bilateral de fuego.

Comentarios (1)

JuanD

02 de Agosto

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Este tipo de cosas son las que debemos plantearnos los ciudadanos para el 2018...+ ver más

Este tipo de cosas son las que debemos plantearnos los ciudadanos para el 2018. La paz no está completa, necesitamos un gobierno responsable y ágil en la implementación del posconflicto. Cualquier fisura en la determinación para trabajar por un país sin conflicto armado solo traerá más desgracia para los que sufren de verdad esta guerra, por ellos y por nuestro futuro debemos elegir bien

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