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Por Jerson Ortiz · 21 de Noviembre de 2018

Rodrigo Lara Sánchez, alcalde de Neiva.

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Es muy poco probable que el alcalde de Neiva, Rodrigo Lara Sánchez (Alianza Verde) termine la remodelación del estadio de fútbol antes de que acabe su mandato. Un mes después de declarar el incumplimiento a los contratistas a los que se les cayó una tribuna en agosto de 2016, accidente en el que murieron cuatro obreros, aún no se sabe qué se debe hacer para terminarla ni cuánto va a costar lograrlo.

Para no irse en blanco y no incumplir con una de sus promesa del Plan de Desarrollo,  ahora Lara está con sombrero en mano buscando la plata para al menos dejar la obra financiada y contratada.

El conteo regresivo

Después de dos años de pleito jurídico con los contratistas (Consorcio Estadio 2014) y los interventores (Consorcio Interventor Estadio 2014), hace un mes el equipo jurídico de Lara logró declarar la caducidad del contrato que firmó su antecesor Pedro Suárez, al demostrar que ambos incumplieron porque aparte del desplome de la tribuna, no hicieron unos reforzamientos ni cumplieron las normas de sismo-resistencia.

De eso ya había hablado la Contraloría, que dijo que lo que había hecho el Consorcio con los 22 mil millones de pesos girados hasta el momento no era funcional, y la Fiscalía que inclusive ordenó la captura de varios contratistas y de exfuncionarios que adjudicaron la obra. 

Ese incumplimiento, que el Consorcio Estadio 2014 intentó tumbar con recusaciones y echando mano de abogados como Inocencio Meléndez, condenado por el carrusel de contratación en Bogotá, significó un triunfo para Lara pero también marcó el inicio de un conteo regresivo para que el Alcalde responda por el proyecto antes de salir de su cargo.

Por ahora los tiempos no le dan.

Para cumplir, lo primero que debe hacer la Alcaldía es contratar un estudio de ingeniería que le diga qué de lo alcanzó a hacer el Consorcio sirve y qué no, qué falta por hacer y cuánto vale y cuánto tiempo toma hacerlo.

Ese estudio lo va a hacer la Universidad Nacional. Aunque sus ingenieros ya hicieron una primera visita al estadio la semana pasada, no ha presentado la propuesta de cuánto le debe pagar la Alcaldía por ese diagnóstico, cosa que se necesita para firmar el contrato.

Como en ese proceso se puede ir el resto del año, en el presupuesto de inversiones del Municipio para 2019 que se está tramitando en el Concejo no aparece ninguna partida para el estadio. Eso prendió las alarmas entre algunos dirigentes políticos del departamento.

Desde la administración dicen que eso no significa que la obra esté desfinanciada.

“Sin tener el estudio de la Nacional que nos arroje cifras, costos, como Secretaria no puedo asignar nada de recursos. El Alcalde y toda la administración tenemos la voluntad de terminar la obra y hacer lo necesario para dejarla funcionando; cuando tengamos ese informe incluiremos los recursos”, nos dijo Saharay Rojas, secretaria de Hacienda.

 

La apuesta es que el informe de la Nacional esté listo en los primeros días de 2019.

El paso a seguir es conseguir los permisos de la curaduría y las licencias urbanas, para luego contratar la obra. Pero cómo por la cuantía proyectada debe hacerse por licitación pública, eso tomaría como mínimo otros tres meses más.

Ahí ya se podría saber cuándo arrancarían los trabajos.

Sin embargo, un dato que pone a Lara a correr más contra el reloj, es que según las proyecciones de Coldeportes, entidad experta en este tipo de obras y que dijo que va ayudar a terminar la remodelación, los trabajos que faltan podrían tomar 12 meses. Es decir, terminarían en el primer semestre de 2019 siempre y cuando no haya imprevistos.

Por eso, Lara no va a poder cumplir su promesa del plan de desarrollo de “terminar la construcción de la 1a fase y gestionar recursos para la 2a fase del estadio Guillermo Plazas Alcid”.

Lo que sí va a poder hacer es buscar la plata para las nuevas obras.

La vaca

Mientras sale el informe de la Universidad Nacional, Lara y su equipo empezaron a hacer la colecta de la plata que se podría necesitar.

Como si se tratara de una ‘vaca’, están echando mano de lo que tiene asegurado, para luego ir con el sombrero a pedirle recursos al Gobierno Nacional.

La primera fuente que están usando es una que las aseguradoras que les dieron las pólizas a los contratistas deben responder civilmente por sus incumplimientos, según la decisión de la caducidad.

Eso significa que deben devolver al Municipio una plata que puede estar alrededor de los 7 mil millones de pesos, según el abogado Vladimir Salazar, el asesor de la Alcaldía en el tema.

“Eso ya se empezó a tramitar, y las aseguradoras van a responder”, dice Salazar.

La segunda fuente es más compleja.

El proyecto original de la remodelación se financió con regalías, que le iban a ir entrando al Municipio a medida que avanzaban las obras.

El lío es que después del desplome de la tribuna, el Departamento de Planeación Nacional (DNP), que vigila esos recursos, decidió suspender esos giros.

Para levantar la suspensión y poder usar unos 6 mil millones de pesos que quedaron congelados, la Alcaldía debe demostrar que hay razones para pensar que se puede terminar la obra y entregar un estadio que pueda funcionar.

El lobby para lograrlo empieza mañana cuando el alcalde Lara y su equipo jurídico se reúnan con los funcionarios del DNP para buscar la salida.

Para eso tienen una ayudita: las promesas del presidente, Iván Duque, de ayudar a concluir la obra.

Hace dos meses en el Taller Construyendo País que hizo en Garzón, Duque se comprometió a poner plata para el proyecto.

Está por verse si un Gobierno que dice que su presupuesto para 2019 está desfinanciado, y que necesita una reforma tributaria muy criticada para conseguir la plata, mantendrá esos compromisos.

Por lo pronto el tiempo sigue corriendo contra el alcalde Lara, que tiene como plan A mostrar que dejará la plata lista, así no pueda cortar la cinta del estadio.

CONTEXTO

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