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Por Jerson Ortiz · 20 de Junio de 2018

Iván Duque en una de sus visitas a Neiva, donde le ganó a Petro por un margen menor al del resto del departamento.

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La ventaja de más de 30 puntos porcentuales que le sacó Iván Duque a Gustavo Petro sumados todos los municipios del Huila, se acorta a 11 puntos cuando solo se revisan los datos de Neiva. Eso confirma una tendencia en la capital a la baja para el uribismo y del alza para las candidaturas que se le enfrentan en la carrera presidencial.

De hecho, Petro creció en Neiva del 26 por ciento al 42 por ciento entre la primera y la segunda vuelta, un dato relevante teniendo en cuenta que tanto el Centro Democrático como los movimientos alternativos que estuvieron con él han anunciado que irán por la Alcaldía el año entrante.

Contrario a la tendencia regional

Aunque al igual que en los demás 36 municipios, en Neiva ganó Duque, lo hizo por un margen menor. (Igual pasó en Villavieja donde Petro también pudo superar el 40 por ciento)

 

El domingo pasado Duque sacó allí 63 mil votos mientras Petro logró 40 mil. En términos porcentuales la ventaja fue de 53 por ciento a 42 por ciento. Una brecha de 11 puntos, menor a la de 15 puntos que le había tomado en la primera vuelta.

Eso es muy diferente a los resultados de municipios como Acevedo, en el sur del departamento, donde el candidato del Centro Democrático sacó el 87 por ciento de los votos, o de Colombia, en el norte, donde obtuvo el 83 por ciento. E inclusive menor a la que se dio en los otros municipios grandes como Pitalito donde tuvo el 64 por ciento, o Garzón donde consiguió el 68 por ciento.

Diferencias marcadas que inclinaron el resultado regional a favor de Duque que finalmente se quedó con el 64 por ciento de los votos, frente al 32 de Petro.

El recorte en Neiva se explica porque Petro ganó en puestos de votación masivos como los del colegio Inem, Promoción Social y San Miguel Arcángel de la Comuna Uno, en el norte de la ciudad. Allá la balanza quedó 9.671 votos para el de la Colombia Humana contra los 7.700 que sacó el candidato del uribismo.

Eso gracias al refuerzo de una base multicolor que se armó después de la primera vuelta con dirigentes y concejales de la Alianza Verde, Polo y hasta La U, que estuvieron con Sergio Fajardo.

Ese cambio entre primera y segunda vuelta es el reflejo en el corto plazo de una tendencia sostenido de aumento del voto no uribista.

En 2010 Antanas Mockus obtuvo el 31 por; en 2014 Juan Manuel Santos sacó el 39 por ciento frente al uribista Óscar Iván Zuluaga y ahora Petro subió el listón a 42.

Esa tendencia inquieta a sectores de derecha que movieron la campaña de Duque en el departamento.

“En el Huila hay que revisar lo que ocurre en nuestra capital Neiva.

Queda sobre la mesa es si ese aumento de las fuerzas alternativas marcará la pauta en  las regionales del 2019.

El uribismo parte con ventaja pero no se puede confiar

El pulso entre Duque y Petro, y los movimientos que los acompañaron, va a tener su segundo tiempo en las elecciones regionales de 2019.

Al menos así se interpretó con el discurso en el que Petro reconoció la derrota, y en el que dijo que ahora arrancaba una campaña con miras a conseguir la Presidencia del 2022 y las alcaldías de grandes ciudades.

En el caso de Neiva hay varios dirigentes de la base multicolor que acompañó a Petro, y que suenan para aspirar a la Alcaldía: el exconcejal verde Mateo Trujillo y la exsecretaria de Educación, María del Carmen Jiménez. Pero falta ver que esa alianza perdure hasta el otro año, y logre mantener unida la votación que sacó el exalcalde de Bogotá.

En el caso del Centro Democrático la apuesta está más aterrizada porque aparte de ganar con Duque, en las elecciones de marzo en Neiva sacaron la votación más alta a Senado y la tercera a Cámara.

Para el 2019 irán con candidato propio, a diferencia de hace cuatro años cuando ante la falta de liderazgos fuertes se fueron en coalición con Cambio Radical para apoyar al empresario Germán Bahamón, que al final quedó de tercero.

En carpeta ya tienen un nombre: Cielo Ortiz. Ella es la actual gerente de las Empresas Públicas de Neiva, y una de las funcionarias que es vista como alguien de confianza del  alcalde Rodrigo Lara Sánchez.

Aunque ella está en el cargo por un voto de confianza por su experiencia en el sector privado más que de cálculo político, es paradójico que aspire a relevar al alcalde Lara que justamente se hizo elegir con el voto de opinión derrotando a las maquinarias que Ortiz podría representar con su candidatura.

Habrá que ver si esa apuesta el uribismo puede empezar a imponer en lo local lo que ya marcó en lo regional, aunque en el caso de Neiva no la tenga tan fácil.

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