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Por Juanita Vélez · 17 de Septiembre de 2017

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El asesinato de Maicol Guevara, un exguerrillero de las Farc que había entregado su fusil y había pedido permiso para ir a visitar a sus papás en una vereda en San Vicente del Caguán, Caquetá,  plantea un nuevo dilema sobre la seguridad de los exguerrilleros y más ahora que los anillos de Ejército y Policía que los cuidaban van a desaparecer muy pronto.

En San Vicente nadie da razón sobre qué pudo pasarle a Guevara. Ni el Ejército, ni las Farc ni su familia, ni la comunidad. Pero su muerte sí abrió el interrogante en el municipio sobre la presencia de gente armada que nadie ha podido identificar.

El asesinato de Guevara

El martes a las diez de la noche en la vereda El Roble de la inspección del Guayabal, en zona rural de San Vicente del Caguán, Maicol Guevara llegaba a su casa cuando dos tipos en una moto Yamaha blanca sin placas le pegaron siete tiros.

 

Según denunció públicamente la Coordinadora Departamental de Organizaciones Sociales, Ambientales y Campesinas del Caquetá, Coordosac, que es una de las organizaciones sociales más grandes de ese departamento, los tipos que mataron a Guevara “habían sido vistos en repetidas oportunidades merodeando el municipio cubriendo su rostro con ponchos”.

Guevara era un exguerrillero de la columna móvil Teófilo Forero que había pedido permiso para salir de la zona veredal de Miravalle en San Vicente y que hace más de un mes estaba viviendo con sus papás en la vereda El Roble, donde nació y se crió, según dijo a La Silla Javier Guependo, un concejal del Polo Democrático.

Ya había recibido los dos millones de pesos que le corresponden a cada guerrillero y hasta donde pudo confirmar La Silla, no era un desertor.

Por eso su asesinato, a 20 kilómetros de donde queda la zona veredal, tiene alarmada a la población de San Vicente.

“La gente me ha llamado mucho a mi a preguntar por qué él sí era un muchacho con carisma, querido por la gente en la vereda. Esto es muy preocupante”, dijo a La Silla el concejal Guependo.

La muerte de Guevara también tiene alarmados a las Farc.

“Ellos (las Farc) están muy molestos con ese tema”, nos dijo una persona que está permanentemente en Miravalle.

“La prueba de que el Ejército no es garantía de seguridad para nosotros es la muerte del camarada. Esa región está llena de Fuerza Pública y mire lo que pasa”, dijo a La Silla Federico Montes, responsable político de las Farc en Caquetá.

En Guayabal, la región en la que mataron a este exguerrillero, hay 30 hombres del Ejército haciendo presencia permanente, según dijo a La Silla el Coronel Óscar Rodríguez, el comandante de la Novena Brigada del Ejército, que es la que hace presencia allí.

“Sería imposible para nosotros ser los centinelas de todos los guerrilleros que están pidiendo permiso para salir, pero si tuviéramos más información sobre hacia dónde van a estar, podríamos planear acciones”, dijo Rodríguez a La Silla y nos dijo que por ahora no se sabe nada. “Ni los papás, ni la comunidad dan razón”, agregó.

El alcalde de San Vicente, Humberto Sánchez Cedeño, del Centro Democrático, tampoco ha citado hasta ahora a un consejo de seguridad para averiguar qué pasó.

Pero aunque nadie responde por Guevara, su muerte sí abrió un debate en el municipio.

El debate de los paras

Según supo La Silla Sur por una fuente que nos pidió no ser citada por su seguridad, en el último consejo de paz que se hizo en el municipio el jueves, a raíz de lo que le pasó a Guevara, se puso sobre la mesa la pregunta de si hay paramilitares en el municipio.

Un rumor que viene rondando desde febrero del año pasado, cuando aparecieron letreros en algunas casas del pueblo con las letras AUC.

“La gente dice que no hay paras, pero sí un sicariato que se está poniendo al servicio de quienes quieren cobrar viejas venganzas”, dijo a La Silla ésta fuente.

Coordosac también denuncia en su comunicado que “en el municipio se han observado personas extrañas que circulan a altas horas de la noche, con los rostros cubiertos. Especialmente perturbando la tranquilidad de la comunidad que se encuentra en la Zona de Reserva Campesina Cuenca del Río Pato y Valle de Balsillas”.

Aunque ni el Ejército, que dice que lo que hay es la disidencia del frente séptimo de las Farc, ni la Defensoría del Pueblo ni líderes consultados por La Silla se atreven a decir que hay paras, lo que sí es un hecho es que en San Vicente los homicidios se han disparado.

De acuerdo con el último censo delictivo de la Fiscalía, que mide semana a semana los crímenes en todo el país, hasta finales de agosto de este año, San Vicente estaba entre los treinta municipios donde más han aumentado los homicidios.

A agosto del año pasado iban 16 y este año, a esa misma fecha, ya iban 25, lo cual representa un aumento del 56 por ciento.

Y si eso viene pasando con civiles, para los exguerrilleros, que ahora pueden moverse libremente y que dentro de pocos días ya no tendrán el anillo del Ejército cuidándolos, la muerte de Guevara es la muestra de que la paz, al menos en San Vicente, está cercada.
 

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