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Por Jerson Ortiz · 22 de Diciembre de 2019

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Aunque a partir del 2020 el liberal Luis Enrique Dussán (Huila), el conservador Arnulfo Gasca (Caquetá), Buanerges Rosero de la ASI (Putumayo) y el uribista Jesús Galdino (Amazonas) tendrán retos particulares, compartirán preocupaciones y retos claves para el país en estos casos: 

1

Frenar la deforestación

En el Sur está uno de los principales focos de la deforestación en el país.

El epicentro es el departamento de Caquetá, que fue el más deforestado de Colombia según las más recientes cifras del Ideam.

Como hemos contado, es un lío que está asociado a la salida de las Farc y su rol ambiental en muchos territorios y que tiene que ver sobre todo con la ganadería extensiva y el acaparamiento de tierras, más que con los cultivos de coca, como ha dicho el gobierno de Iván Duque.

De acuerdo con las más recientes cifras del Comité Departamental de Ganaderos de Caquetá, mientras el promedio de cabezas de ganado entre 2005 a 2014 fue de 1.246.611 cabezas al año, en 2015 pasaron a ser 1.340.049 y en 2017 ya iban en 1.809.702 cabezas. Es decir, en apenas dos años reportaron más de 500 mil cabezas de ganado adicionales al promedio de la última década.

Como se trata de un problema de marca mayor en Caquetá para el que incluso hay una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que reconoce a la Amazonía como sujeto de derechos, es urgente que el gobernador Arnulfo Gasca le ponga atención al tema.

El reto de Gasca es articular la propuesta que hizo sobre el tema en su plan de gobierno, con las políticas ambientales que está moviendo el Gobierno Nacional como la estrategia Artemisa que pone al agua, la biodiversidad y el medio ambiente como “temas de interés nacional principal y prevalente”.

Aunque eso signifique un choque contra el gremio ganadero de su departamento del que recibió muchos votos en campaña.

Para enfrentar esa problemática también podrá apoyarse de la recién creada Región Administrativa de Planificación (RAP) de la Amazonía (Caquetá, Guaviare, Putumayo y Guainía), que servirá de eje para la toma de decisiones contra la deforestación, proyectos de ecoturismo y pago por servicios ambientales.

 

2

Meterle el acelerador a la implementación del Acuerdo de La Habana

El Sur fue la retaguardia de las Farc durante las décadas de conflicto.

Pero la implementación del Acuerdo de La Habana no está llegando en los tiempos esperados.

Por ejemplo, el programa de sustitución de cultivos ilícitos, Pnis, ha tenido varios retrasos. Unos por la demora en los pagos a las familias que dejaron de sembrar la hoja; otros por las trabas que hay para aterrizar los proyectos productivos, y eso ha llevado a paros y marchas en Caquetá y Putumayo.

Aunque se trata de asuntos del resorte nacional, el reto para Arnulfo Gasca en Caquetá y Buanerges Rosero en Putumayo, es convertirse en los puentes e interlocutores de todas esas problemáticas.

Así ya se aterrizó por ejemplo en Putumayo, donde las organizaciones campesinas le hicieron firmar un compromiso a Rosero de ser vocero y garante de sus causas justamente en los puntos del acuerdo que tienen que ver con el Pnis, la restitución de tierras, y las inversiones prometidas en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, Pdets.

Los Pdets son los llamados a llevar escuelas, vías, hospitales, proyectos productivos, a regiones del país, como el Sur, que históricamente tuvieron ausencia estatal.

 

3

Cerrarle el cerco a las disidencias

El Sur es un punto estratégico para el proyecto de refundación de las Farc que lideran las disidencias a cargo de ‘Gentil Duarte’. No solo por su posición geográfica que les permite estar fuera del foco de las autoridades, sino porque es ahí donde se está moviendo una cadena fuerte de narcotráfico.

Lo que empezó como la apuesta de un puñado de disidentes ya va en centenares según las versiones oficiales del Ejército.

Como lo contamos, Duarte y sus hombres están tratando de imponer su poder en otroras zonas manejadas por las extintas Farc.

Ya hay registros en el Sur de Caquetá, en municipios como Solano, Cartagena del Chairá, Valparaíso, o más arriba como San Vicente del Caguán.

En Putumayo ya se hicieron sentir en Puerto Asís, Valle del Guamuez, Puerto Caicedo y límites de la frontera con Ecuador.

En Huila, hay alertas tempranas de extorsiones en Algeciras y La Plata, y se trataría de grupos que provienen de Cauca y Tolima.

Por eso el reto de los tres gobernadores de estos departamentos será coordinar un trabajo de inteligencia y campo con las unidades militares de la región, no solo para cortarle el cerco a las rutas del narcotráfico, sino para evitar que se sigan expandiendo y la guerra regrese a los centros urbanos.

 

4

Presionar al gobierno para que Duque les cumpla lo prometido

Hay cuatro compromisos grandes del gobierno Duque con el Sur, que los cuatro gobernadores deben hacer valer.

El primero, terminar la reconstrucción de Mocoa. Después de la avalancha de 2017, la capital de Putumayo quedó semidestruida. Los avances dos años después siguen siendo insuficientes.

De los diez grandes compromisos que asumió el Gobierno Santos y Duque mantiene, dos siguen casi en ceros (la plaza de mercado y la nueva cárcel), siete ya arrancaron pero les falta, y solo uno ya lo cumplieron del todo (construir dos puentes).

La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, que fue delegada por Duque para supervisar la reconstrucción, ya dijo que les va a tomar “unos dos años más”.

Aterrizar ese compromiso del Gobiernos será un reto prioritario para el gobernador Buanerges Rosero, quien no solo ganó en Mocoa con esa bandera, sino que se comprometió a meterle el acelerador.

En Huila, el gobernador Dussán tiene que darse la pela por la carretera de cuarta generación Neiva-Mocoa-Santana, porque esa vía es la que atraviesa todo el departamento y la conecta con el país.

Como contamos, aunque es un lío que dejó el gobierno Santos, desde que arrancó el mandato de Duque se vienen anunciado supuestas soluciones para que nuevos inversores se hagan cargo de la vía.

Pero año y medio después, la carretera sigue abandonada.

Dussán ya fue congresista y conoce cómo tocar puertas en Bogotá. Su reto será no solo exigirle al Gobierno que no le dé más vueltas a esa vía, sino que se fijen unos cronogramas de actividades que permitan atender puntos críticos de la carretera para evitar que se sigan presentando cierres de hasta un mes como ocurrió este año.

En Amazonas el reto de Jesús Galdino será hacer realidad el sueño de tener agua potable, al menos en la capital Leticia. El agua que llega a las casas no es apta para el consumo humano, según las muestras que tiene el Instituto Nacional de Salud. Además, la cobertura es de apenas el 60 por ciento, y la continuidad en el servicio es intermitente.

Fuera de eso, las aguas negras de la red de alcantarillado no tienen ningún tratamiento y se vierten directamente al río Amazonas.

 

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