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Por Jerson Ortiz | Adelaida Ávila Cabrera · 04 de Febrero de 2019

la 4G prometía intervenir más de 400 kilómetros entre Neiva, Huila, y Santana, Putumayo.

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Este viernes la ministra de Transporte, Ángela Orozco, dijo en la cumbre de gobernadores que se hizo en el Huila, que empezaron el proceso de caducidad del contrato de la 4G Neiva-Mocoa porque el contratista Aliadas, de la que es dueño mayoritario el superpoderoso Carlos Solarte, no tiene capacidad para hacerla.

La justificación principal es que después de salir enredado en el escándalo de Odebrecht por el contrato Tunjuelo-Canoas de Bogotá en 2017, a Solarte le cerraron la puerta en los bancos y fondos de inversión.

Pero también lo es que el proyecto tuvo problemas de planeación desde que se lanzó a la luz pública en 2013, bajo la coordinación del entonces vicepresidente Germán Vargas Lleras.

Empezando porque después de que la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, adjudicó la obra en 2015, permitió que la firma mexicana Conoisa que tenía el 35 por ciento de la sociedad, se saliera y le cediera su parte a las empresas de Solarte, con lo cual le aumentó su responsabilidad.

Y siguiendo porque en los estudios no previeron que se presentaran acciones judiciales para proteger tramos de la vía como el ‘túnel verde’ que queda a la salida de Neiva, que frenaron por meses el inicio de las obras.

A todo eso se sumó la pasividad con la que actuó la ANI para presionar a Aliadas a pesar de los reiterados reclamos que se hicieron desde Huila y Putumayo.

A hoy la 4G debería tener un avance de obra del 57 por ciento, pero solo tiene un 5 por ciento.

Por eso, está por verse si la hoja de ruta que trazaron la ministra Orozco y el gobierno Duque y que le da un plazo de 45 días a Aliadas para ceder el contrato a una firma que sí tenga músculo financiero, le da gasolina al proyecto o termina en una caducidad que obligaría a sacar una nueva licitación en 2020.

De los 25 momentos claves que identificamos en la línea de tiempo del proyecto, encontramos que tres tuvieron que ver con la descomposición del consorcio que inicialmente se ganó el contrato, tres con la relación de los Solarte y el escándalo de Odebretch, cinco con reclamos y paros que hicieron dirigentes del Huila por las demoras en las obras, uno con decisiones judiciales que frenaron las obras, y tres con el cierre de la vía porque Aliadas no tomó medidas a tiempo.  

La Silla Sur reconstruyó el paso a paso del proyecto para entender por qué hoy el sur del país no tiene la 4G que le prometieron:

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