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Por Juanita Vélez · 22 de Agosto de 2019

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Mientras en el sur, la retaguardia histórica de las Farc, el ahora partido no lanzó candidatos propios a alcaldías ni gobernaciones, un exinformante oficialmente demsovilizado de ellos se lanzó a una alcaldía en Putumayo, pero por la Alianza Social Independiente, ASI. 

El médico Edgardo Figueroa ya quiso ser alcalde en 2015, pero antes de lograr un aval la Policía lo capturó en Santander cuando viajaba en una ambulancia con 214 kilos de cocaína camuflada.

Ahora se logró lanzar.

Dice que no con el aval de Farc porque “aquí en el municipio el estigma de ellos es grande y no era conveniente, pero varios de los antiguos camaradas y compañeros me han manifestado apoyo y mis abogados me dicen que puedo seguir adelante”, y porque tiene a un familiar avalado por la ASI como fórmula a la Gobernación. Sin embargo, carga otro peso: su situación legal está en un limbo que nadie ha solucionado y puede terminar sacándolo de la carrera o de la alcaldía, si llega a ganar.  

La novela

Luego de firmar un preacuerdo con la Fiscalía, mientras en La Habana las Farc y el Gobierno Santos estaban en la fase final de la negociación, Figueroa fue condenado en julio de 2016 a 11 años y dos meses de cárcel y fue inhabilitado para ejercer funciones públicas por el mismo tiempo por los delitos de concierto para delinquir agravado, en concurso con fabricación, tráfico y porte de estupefacientes.

 

“Cuando se dio la firma del Acuerdo, como yo era colaborador del 32, me puse en contacto con ellos (las Farc) y me colaboraron, me anotaron en sus listados y me reconocieron porque en muchas ocasiones les serví como colaborador y médico”, dijo Figueroa a La Silla Sur.   

Efectivamente, en mayo de 2017 la Oficina del Alto Comisionado para la Paz lo acreditó como miembro de Farc y un mes después Figueroa le pidió al juzgado que lo condenó que le diera la amnistía de iure (un perdón por delitos políticos como la rebelión o los que son intrínsecamente vinculados a ellos, como el porte ilegal de armas) y la libertad condicional. 

El juzgado decidió ni amnistiarlo ni darle la libertad condicional. Como era de las Farc, dijo que sólo la Jurisdicción Especial de Paz, JEP, podía determinar si los delitos por los que lo condenaron eran conexos con la rebelión y por lo tanto le aplicaban esos beneficios. 

Sin embargo, quedó libre por otra vía. Presidencia creó la figura de los “gestores de paz” con la que 709 reincorporados, entre ellos Figueroa, pudieron salir de la cárcel a hacer pedagogía del Acuerdo. Además, por el Acto Legislativo 01 de 2017, creado apra aplicar el Acuerdo, su inhabilidad sigue existiendo pero está suspendida.

Figueroa se fue al espacio de capacitación de ‘La Carmelita’, en Puerto Asís, Putumayo, a cumplir esa tarea. Aunque inicialmente era por tres meses, Santos prorrogó esa figura  y Figueroa siguó en el espacio mientras su caso llegó a la JEP, donde se sabrá si finalmente tiene a la amnistía, que tumbaría su inhabilidad, o no.

La entrada en la JEP

La Sección de Apelación del Tribunal para la Paz, que es la máxima instancia de la JEP, dijo en un auto de diciembre que Figueroa está en un “limbo jurídico” y que es la Sala de Amnistía de la misma JEP la que debe resolverlo. Mientras no lo haga, no se sabe si al final del día podrá ser elegido o no. Solo si la Sala le da la aministía, quedaría definitivamente sin inhabilidad.  

Aún así, Figueroa buscó del Mais, que tuvo dudas por su pasado judicial. Por eso, se fue a la ASI, que se lo dio.

"Desde la parte jurídica y la veeduría no encontramos problemas. El doctor Edgardo tiene restituidos sus derechos y es pensando en la reconciliación del país que decidimos darle el aval”, dijo a La Silla Berenice Bedoya, representante legal del partido. 

A Figueroa además le convenía lanzarse por la ASI porque hace fórmula a la Gobernación con, Buanerges Rosero, su concuñado y candidato de la ASI que tiene cuestionamientos por recibir el apoyo de la excongresista liberal Argenys Velásquez, a la que la Fiscalía le imputó cargos por el cartel de la toga

A pesar de que la JEP no ha dado su última palabra, Figueroa está tan firme que, cuando hablamos con él, estaba abriendo una cuenta en un banco para su campaña y hace correrías con Rosero.

Si de aquí a octubre la Sala se pronuncia y decide no amnistiarlo, esos planes podrían cambiar. 

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