Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Juanita Vélez · 20 de Noviembre de 2019

3982

0

Era la madrugada del domingo de elecciones. Las calles de Florencia amanecieron con papeles regados con una orden de captura falsa contra el que, horas más tarde, sería elegido Gobernador de Caquetá. 

“Eso son refritos de mis enemigos políticos mamita”, me dice con su voz ronca y bajita el ganadero Arnulfo Gasca, avalado por el Partido Conservador, cuando le pregunto por ese y otros ruidos, como sus supuestos vínculos con el narcotráfico. 

O el video en su honor que le costó el aval del Partido Conservador a la Gobernación en las elecciones locales de 2011 y la mala fama: la del ‘Patrón de patrones’, grabado en su finca en San Vicente del Caguán por el cantante de música norteña Antony Zambrano, y en el que Gasca salía con gente armada. 

Su versión es que Zambrano le pidió un millón de pesos para hacer el video, que se los regaló y que después le pidió cumplirle el sueño de que él saliera. “Nunca pensé que me fuera a costar tanto cumplirle ese sueño”, dice agotado después de un día de sólo correrías por barrios de Florencia. Y sí. No hay titular de medio nacional que no se refiera a él como “el patrón”.  

Gasca suele regalar plata. “A veces la gente por ahí me dice, que Don Arnulfo, que se me venció la luz y no tengo. Le doy la platica. Yo soy muy entregado a la gente”, me dice. 

En su campaña estaban muy seguros de que en este tercer intento por llegar a la Gobernación (se lanzó en 2011 y en 2015) iba a ganar. Uno de sus asesores más cercanos me dijo que sacaría 65 mil votos. El cálculo fue casi exacto. No varió ni con la supuesta orden de captura. Sacó 66 mil. 

Gritos, abrazos a la salida de la Iglesia de Guadalupe, donde el candidato esperaba los últimos boletines rezando. 

-Felicitaciones Don Arnulfo. 

-Se lo merecía. 

-Nuestro gobernador, por fin, nuestro gobernador.

Luego vino el carro de bomberos en el que se fue de caravana por las calles de la ciudad.

Fue un triunfo tan cantado como maquinado: ganó en todos los 16 municipios y se coronó, como el patrón de Caquetá a sus 67 años. La obsesión de cinco campañas (incluidas dos campañas a la Cámara) se concretó ese domingo 27 de octubre. 

******

“De votar ya estoy mamado, 

y aunque estoy muy resabiado

voy a dar un voto más

porque me inspira confianza,

por ser uno de los nuestros,

porque él sí hará realidad, 

el sueño del campesino, se

le nota la humildad”

Se oyen las arpas de la canción que un cantante de música llanera le regaló para la campaña en un hotel en pleno centro de Florencia. 

Estamos en una reunión que varios uribistas, a tres días de elecciones y que no estaban con el candidato del Centro Democrático, James Urrego, le organizaron. Hay lechona y gaseosa. 

Sube las escaleras agotado por el día, a pesar de los zapatos recién traídos por su hijo, Alexander Gasca, el mayor de ocho hermanos, que vive en México y nos dijo que tiene un negocio de esencias florales.  

Aunque uno de sus asesores me asegura que lo tienen entrenado para que cambie el discurso según el público, y que en eso llevan meses practicando, repitió el mismo. 

Arrancó así:

“Nací en Milán, Caquetá, soy hijo de colonos. Hice mi primaria en Villa Fátima, en un colegio de interno, mi bachillerato en Florencia. Mi papá era ganadero, tenía una sola finca y cuando murió, porque me lo mató la guerrilla a mis 22 años, quedo yo administrándola. 

Tengo cuatro semestres de administración pública. Soy en exitoso empresario. Nunca he dependido de la política y no sé qué es ganarme un salario.

Pese a los desplantes por no tener un título, eso no me hace menos. Soy un empresario que puede manejar al Caquetá”.

A pesar del libreto, que repitió en las tres reuniones a la que lo acompañamos (incluída una en una finca saliendo para Neiva con contratistas de la caja de compensación de Caquetá, Comfaca) ha sido todo un esfuerzo de su equipo que no la embarre conlas palabras. Le pasa mucho.

Por ejemplo, nos cuenta una fuente de adentro que en una correría por un municipio, dijo en una reunión “ustedes son unos profesionales muy irónicos”, en vez de “idóneos”. Se dio cuenta después en el carro.   

“El viejo es muy básico y sencillo a la vez. Es un man que no le importa que la vaca cague al lado y estén las moscas ahí. Eso le encanta a los campesinos. Se ven en él”, dice el asesor. Pero la fórmula no le había funcionado hasta ahora.  

La mayoría de reuniones políticas de Gasca no fueron en grandes polideportivos. 

Eran en establos y fincas de ganaderos, un sector en el que creció y en el que dice que ha hecho toda su plata, que se ve en sus fincas, famosas entre los caqueteños. Algunas las bautiza con nombres mexicanos, como ‘Tijuana’ o ‘Cuernavaca’. 

La historia que no cuenta en sus discursos es la del hijo del ganadero colono que, en plenos años setentas y a sus veinte años, decide comprar un caballo a escondidas del papá y se mete a un mundo en el que, como nos dijo su medio hermano, Roger Sierra, “hay de todo. Tu ves gente muy rica, gente pobre, narcos. Todo”. 

Gasca se empieza a volver conocido en ferias ganaderas durante los años ochenta por sus caballos. Mismos años en los que, como detalla el informe ‘La tierra no basta’ , del Centro Nacional de Memoria Histórica, comienza el auge de la economía cocalera en el sur del departamento, en municipios como Milán, donde creció.  

Se ponía de a quince, de a veinte millones de pesos por caballo, cuenta él. Fue así, en andanzas de ganadería, que por ejemplo, nos dijo que conoció en Pitalito, Huila, al narcotraficante Juan David Ochoa, una de las cabezas del extinto cartel de Medellín, con quien se encontraron en varias ferias después. 

En 1985 monta su propio criadero y lo bautiza ‘Monterrey’ y se va a vivir un tiempo a Bogotá. “La gente piensa que me fui a traquetear allá, eso no es cierto. Todo ha sido a punta de mis caballos”. 

En los noventas, cuando corría el gobierno de Andrés Pastrana y se creó la zona de distensión del Caguán para las Farc, Gasca regresó al Caquetá y se fue a vivir a San Vicente. 

Compraba y vendía ganado y con esa plata, dice, compraba tierras, en una época en la que las Farc, aún en diálogos de paz, vacunaba sin tregua. El ganadero vivía entre San Vicente y Bogotá. 

La versión que es vox populi en Caquetá tiene que ver con los ruidos que comenzaron a sonarle después.

******

En 1999, El Tiempo lo tituló así: “Caen hermanos vinculados a la mafia”

“Después de varias labores de inteligencia y seguimiento, los efectivos de Antinarcóticos lograron detener en el norte de la capital de la República a los hermanos Arnulfo Gasca Trujillo y Andrés Meneses Gasca, quienes tienen en contra una orden de captura por narcotráfico en la Fiscalía General de la Nación”, dice el artículo. 

La versión de Gasca. “Mi hermano estaba en mi casa en Bogotá y estando ahí le cogen a la mujer de él con coca. Y termino yo ahí involucrado por una plata que me había consignado mi hermano”, me dice. 

Estuvo preso noventa días y logró salir gracias a la defensa de su abogado.

Fue dos años después, en 2001, que grabó el famoso video del ‘Patrón de Patrones’. 

"Yo soy un hombre valiente, 

si hay problemas voy de frente, 

donde yo sé que me buscan ahí estaré yo presente. 

Alegre con mi pistola, voy desafiando la muerte. 

Muchos me siguen los pasos en toditas las regiones,

mi gente me cuida y acaba con los soplones, 

se van a estrellar bien feo con el “patrón de patrones”,

Dice una de las estrofas de la canción, que más tarde se convertiría en su lastre.

Arrancó en política en las elecciones a la Cámara de Caquetá en 2008 cuando se presentó en la lista de Convergencia Ciudadana y sacó 11.758 votos. Perdió con el liberal Álvaro Pacheco. 

Lo intentó de nuevo en 2010 buscando espacio entre los conservadores. Pero el directorio nacional le negó el aval por varios ruidos penales de su entorno. En esas elecciones terminó presentándose por el Movimiento Nacional Afrocolombiano, pero perdió con 10 mil votos.  

Como lo detallamos en La Silla en su momento, cuando se lanzó por primera vez a la Gobernación, que fue para las elecciones regionales de 2011, el Partido Conservador le volvió a aplicar la dosis y le quitó el aval, esa vez por  su aparición en el video ‘El patrón de patrones’. 

Él intentó mantener su candidatura recogiendo firmas pero al final la Registraduría no se las validó porque encontró que de las 60 mil que presentó, solo 10 mil eran válidas. Las demás no correspondían al censo electoral ni eran personas reales. 

Y continuaron los cuestionamientos. 

Como lo contó Verdad Abierta, en marzo de 2012, Carlos Fernando Mateus, alias ‘Paquita’, exjefe del Frente Sur Andaquíes del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas, declaró en versión libre ante la Fiscalía, que el entonces excandidato financió a los paramilitares que delinquieron en Caquetá. 

Sobre ‘Paquita’ él dice que jamás se reunió con él ni con ningún paramilitar.

“Son unos extorsionistas. Han querido meterme en eso, pero yo no tengo nada que ver. No han podido sacarme plata nunca y ahora para la campaña me entero que con eso quieren tumbarme y no. No me sacaron plata antes, tampoco me la van a sacar ahora”. 

Con todos estos ruidos a cuestas, siguió metido en la política y siempre tuvo en la cabeza ser gobernador. 

Se volvió a lanzar para las locales de 2015, ahí sí con una arrolladora votación del directorio nacional azul, de 17 contra uno. El único que votó en contra, como detallamos, fue el entonces representante cordobés David Barguil (hoy senador), quien era el presidente del directorio. La razón: los ruidos que generaban su nombre. 

Igual perdió con 38 mil votos frente a Pacheco (más adelante condenado por paramilitarismo). 

Pese a que Gasca no tiene abierta una investigación hasta ahora por estos señalamientos, Gasca ha pagado otro costo: el de la mala fama y los desplantes. 

Por ejemplo, la hoy elegida alcaldesa de Bogotá, Claudia López, lo llamó mafioso en 2011; y Efraín ‘Fincho’ Cepeda, nos negó haberse reunido con él en el Congreso para que lo apoyara su campaña a las legislativas del año pasado, a pesar de que Gasca nos dijo en ese entonces que había sido una reunión en su oficina.  

Su campaña eterna por la Gobernación siguió este año cuando primero intentó coquetearle al uribismo para conseguir el aval viajando a Neiva a una reunión del expresidente Álvaro Uribe con aspirantes, pero, como siempre, terminó avalado por el conservatismo.

En sus dos primeros intentos, Gasca se lanzó sin mayor planeación, ni contrató gente en redes o marketing. Pero todo eso cambió. 

******

En esta ocasión lanzó la casa por la ventana. 

Según el portal Cuentas Claras, Gasca se gastó 831 millones de pesos en la campaña. Su hermano, Roger Gasca, nos dijo que máximo se gastarían 1.100 millones. 

La plata se vio en asesoría de un publicista internacional y un equipo de estrategas políticos caqueteños y en una apuesta en redes que se volvió la prioridad del candidato. 

Ángel Becassino, el publicista y estratega argentino radicado en Colombia desde los 80 y que estuvo en la campaña para la reelección de Juan Manuel Santos y en la de Gustavo Petro el año pasado, le ayudó. 

“El tema este del video del Patrón de Patrones le generó una lectura de que sólo lo conocen por eso y lo conectan con la cultura narco”, nos dijo Becassino, quien entró a asesorar la campaña hace dos meses. 

“La única forma de oponerte a un error como ese es generando los positivos que tienes para mostrar. Este señor tiene una relación larga como ganadero, empresario y un acumulado de elementos que son para mostrar. Apunté unas lecturas estratégicas sobre cómo corregir el discurso, la actitud del candidato mismo, cosas que son confidenciales”, dijo. 

Otra persona que se metió de lleno a hacerle encuestas fue Carlos Santiago, un abogado que se encargó de mirar, comuna por comuna, en todos los barrios de Florencia y en los municipios, quiénes eran los presidentes de junta mejor calificados por sus campesinos afiliados. A todos ellos los citaron y varios terminaron metidos moviéndole votos.

“Acá nos reunió y nos dijo que quería contar con nosotros. Nos pagó una plata por sacar a la gente, pero nada fuera de la ley”, nos dijo uno de sus líderes, que nos pidió no ser citado. 

La encargada de cuadrar semana a semana la campaña en Florencia y de todo el día D, fue Sandra Farfán, una administradora de empresas que hace varios años se casó con el ganadero.

Esta vez también tuvo un equipo dedicado exclusivamente a redes sociales. Todos caqueteños. 

Le lanzaron página en YouTube donde lo mostraban como el candidato que iba hasta la última vereda del municipio más recóndito del departamento; le compraron ropa nueva para sus reuniones políticas en Florencia. Lo volvieron un producto electoral. 

Así fue como el sábado antes de elecciones tenían los votos calculados.

65 mil en proyecciones, 66.050 en las urnas. 

Muchos de estos votos, como sondeamos de manera informal preguntandole a taxistas, a vendedores informales y a gente que conoce de cerca a Gasca, vienen de un sentimiento de que “ya le tocaba el turno al viejo”, como nos dijeron varios taxistas. 

También nos dijeron cosas como “ya lo que el señor hizo en sus años de juventud, si se metió o no con narcotráfico, pues eso ya tendrá que responderlo él. Pero es que llevaba mucho en campaña y ya le daba a uno como pesar de que nada que ganaba”, nos dijo una vendedora de tintos a la que le preguntamos y que votó por él.

Otros se movieron por la emoción de que era un campesino como ellos. “Allá a la Gobernación llegan muchos preparados, pero don Arnulfo es un hombre de pueblo, que nos interpreta, que lo mira a uno como se mira a él”, nos dijo un líder campesino de San Vicente.

A pesar del cantado triunfo, la llegada de Gasca al poder tiene otra cara que genera preocupaciones. 

******

Como gobernador del departamento más deforestado del país, la visión de Gasca como ganadero preocupa entre ambientalistas. 

Según cifras de 2018 del Censo Bovino del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), Colombia tiene 26.4 millones de cabezas de ganado, de las cuales sólo en San Vicente del Caguán, el municipio más ganadero del país, hay 831.500 reses y a la vez el más deforestado, con 19.652 hectáreas de bosque taladas. 

Gasca dice que promoverá el silvopastoreo (que es tener el ganado en medio de bosques) y que con plata de las regalías compraría maquinaria verde, que es menos dañina con el medio ambiente, para agricultura. Pero más allá de eso, su programa de gobierno no es detallado frente a cómo le haría frente al problema.

Además, tres profesores de la Universidad de la Amazonía (la única universidad pública) nos dijeron que hay incertidumbre porque con todos los cuestionamientos que tiene encima, es posible que lo tumben en cualquier momento. 

En Caquetá hay crisis institucional desde que el exgobernador Álvaro Pacheco terminó preso y quedó de encargada alguien de su cuerda.

Y encima está sobre la mesa el nivel de compromiso que tendrá frente al Acuerdo de Paz en una región clave para el posconflicto. 

Aunque Gasca ha dicho que a pesar de ser víctima porque las Farc le mataron a su papá, apoyaría la implementación, a los de la Farc les preocupa, como nos dijo un dirigente político de ese partido en Caquetá, que al hacer parte del partido Conservador, que está dentro de la coalición del Presidente Iván Duque, se vuelva un freno.

Sobre todo con el antecedente de que en el arranque de la campaña buscó el aval del uribismo para lanzarse.

El electo gobernador dice que nada lo tumbará porque no tiene nada que temer. 

“Yo tengo a la vírgen y a dios de mi lado siempre”, dice con vehemencia mientras me muestra su camándula de la vírgen, que nunca se quita, ni para dormir. 

 

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia