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Por Jerson Ortiz · 06 de Marzo de 2019

Andrade se quedó sin presidencia y sin curul de congresista porque le heredó su estructura a su hermana Esperanza.

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Hoy el exsenador Hernán Andrade quedará oficialmente por fuera de la Presidencia del partido Conservador porque, como contamos, el directorio va a elegir en su lugar al también exsenador Omar Yepes, que es de la línea del expresidente Pastrana y la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

Quedarse sin esa dignidad ahora que tampoco es congresista es algo agridulce para el excongresista huilense.

Agrio no solo porque ya no tendrá el sartén por el mango para definir los avales. También porque sin interlocución directa con el Gobierno queda debilitado a la hora de intentar mantener el manejo de entidades como la Electrificadora del Huila, donde trabajan familiares y aliados políticos suyos, que serán claves de cara a las elecciones regionales de octubre.

Pero a la vez dulce porque en el Huila la expectativa de su equipo político es que su renuncia le de más tiempo para meterse de lleno a liderar la campaña a la Gobernación y para que logren su apuesta de pasar de seis alcaldías, que es lo que tienen hoy, a mínimo 14.

El golpe de estado

Andrade salió de la Presidencia por dos factores.

Por un lado, porque varios congresistas pesos pesados, empezando por Efraín ‘Fincho’ Cepeda, creían que él no tenía buena interlocución con el Gobierno por su pasado santista y que por eso no les estaban dando participación burocrática.

 

Y por el otro, porque a esos mismos congresistas no les gustaba que como presidente, Andrade tuviera intereses propios de fortalecer a su estructura política, que tiene de senadora a su hermana Esperanza Andrade.

Por ejemplo, como contamos, al apoyar candidatos en departamentos donde el conservatismo no tiene congresista, como en el Meta, donde los hermanos Andrade se metieron de lleno a apoyar a un candidato.

Anticipándose a eso, renunció antes que lo sacaran en la asamblea de la dirección nacional que se va a hacer hoy.

“Estaban las fuerzas muy parejas, no había gobernabilidad. Manejar el directorio así en plena campaña era una tortura”, admitió Andrade.

Pero aunque según él era una “tortura”, para su equipo político esa posición era un parte de tranquilidad de que el Gobierno no les iba a quitar las cuotas que les ha mantenido en el Huila.

Con Andrade por fuera, el temor es que el uribismo les quite burocracia, como ya lo hicieron con el villalbismo, quitándoles el DPS y el Banco Agrario.

Lo que está en riesgo

Como Senador, Andrade logró que en junio de 2016 el gobierno de Juan Manuel Santos nombrara en la gerencia de la Electrificadora del Huila (empresa de energía del departamento que tiene una nómina de mil empleados entre funcionarios de planta y contratistas) a un aliado político suyo, el economista Hernando Ruiz López.

Desde entonces, en la empresa han nombrado y contratado a familiares y líderes políticos suyos que en su gran mayoría se movieron en las elecciones de Congreso del 2018 para que su hermana, la abogada Esperanza Andrade, le heredará su curul y para que la lista conservadora a la Cámara fuera la más votada en el Huila.

Lo que varios de esos aliados se preguntan ahora es si estando por fuera de la Presidencia del partido, el Gobierno Duque les va a respetar ese espacio.

“Lo que uno ve es que el Centro Democrático, y en particular el senador Ernesto Macías está detrás de ganar ese espacio, y prácticamente quedarse con todo el manejo público del Huila porque ya le quitó el DPS a Villalba (Rodrigo), y están poniendo gente en el Banco Agrario”, nos dijo Omar Alexis Díaz, precandidato a la Asamblea del Huila, que es de la línea del ‘Andradismo’.

En eso coinciden otros dirigentes conservadores como Tito Murcia, que fue candidato a la Cámara. “Se ve que hay un ambiente de presión por cuestionar la gestión del doctor Ruíz para poner a otro gerente que sí sea del afecto del senador Macías”, nos dijo por su lado.

Esos señalamientos contra Macías tienen un fundamento puntual y es que él ha estado enviando cartas a los ministerios de Hacienda y Minas, que tienen asiento en la junta directiva de la Electrificadora, pidiendo investigar la contratación del gerente Ruiz y la intervención de la entidad.

 

“Solicito en la brevedad del tiempo realizar una revisión de fondo de la contratación en los últimos tres años y tomar las medidas necesarias”, dice la carta que remitió en diciembre del año pasado.

Macías le dijo a La Silla Sur que no es cierto que esté detrás de la cabeza de Ruiz y que las cartas las envió porque como senador está vigilando que se ejecute bien la plata pública.

Más allá de si es así o no, ahora la pelota está en campo del Gobierno que, como dueño del 87 por ciento de las acciones de Electrohuila, tiene la última palabra. Así se vio en 2016 cuando sacaron de la gerencia a Julio Gómez, que llevaba 16 años en el cargo, para meter a Ruiz.  

Además del manejo burocrático, con la salida de Andrade también se pondría en riesgo su intento de unidad de partido en el Huila de cara a las elecciones de octubre.

La unidad del partido, en veremos

Aunque Andrade logró que los tres precandidatos que hay a la Gobernación (Jorge Fernando Perdomo, Carlos Ramiro Chávarro y Héctor Aníbal Ramírez) se pusieran de acuerdo para definir al candidato único con una encuesta,  antes de su salida no se alcanzó a definir ni qué encuestadora la va a hacer, ni cuál será la metodología, ni cuándo la harían.

Tampoco está claro cómo se van a organizar los cinco foros que se plantearon para que los tres precandidatos presenten sus propuestas.

“Lo que preocupa es que el primer foro es en una semana y no nos hemos reunido para organizarlo. Desde la Presidencia, Hernán le estaba dando orden al proceso, cuando hay un doliente es más fácil”, nos dijo el precandidato a la Gobernación, Carlos Ramiro Chávarro.

El exalcalde de Neiva, Héctor Anibal Ramírez, que también busca el aval azul,  nos dijo que aunque Andrade era ‘prenda de garantía’, cree que su salida no va a generar líos al proceso.

“Creo que no cambian las reglas de juego, hay un acto administrativo del partido que se debe respetar”, nos dijo.

La precandidatura de Ramírez está siendo impulsada por el senador risaraldense Sammy Merheg, que fue otro de los congresistas que se movió para darle el golpe a Andrade.

Esa encuesta es clave porque dependiendo de quién gane, será más o menos probable una alianza con el uribismo.

Según nos dijo Andrade, si gana Chávarro, las posibilidades de una alianza con el Centro Democrático son casi nulas, pero si gana Perdomo “es más posible”, nos dijo.

Tender esos puentes con el uribismo, o consolidar al partido para que se vaya en solitario, será parte del trabajo en terreno que los conservadores le quieren confiar a Andrade.

Siete fuentes del Huila que consultamos para esta historia coincidieron en que al desprenderse de lo nacional, esperan que el exsenador se ponga en modo campaña porque creen que con él en terreno hay más posibilidades de ganar la Gobernación y la mayor parte de las alcaldías.

“Él es un animal político y es muy difícil que le quiten esa condición. Seguramente va a estar metido en las campañas no solo del Huila, sino en Tolima, Cundinamarca y Bogotá donde tiene estructuras fuertes”, nos dijo el excandidato a Cámara, Tito Murcia.

Aunque el exsenador ha dicho que aprovechará el tiempo para terminar una maestría que está haciendo en la Sergio Arboleda, y que va a sacar de nuevo su tarjeta profesional de abogado para ejercer, sí se quiere mantener vigente y para eso va a recorrer los municipios.

“Mientras estén compitiendo los tres (a Gobernación) voy a ir a los foros que vayan los tres, no quiero poner a pelear a nadie. Ellos están creyendo, y tienen la razón, que yo sea un factor de unión”, nos dijo el exsenador.

Mostrar resultados es algo que, más allá de su condición conservadora, le podría abrir las puertas para regresar a la política nacional, porque dentro de su equipo corre la voz de que Duque le ofreció el ministerio del Interior, pero para el año entrante.

Andrade nos negó ese ofrecimiento. "Ayer me vi con Duque y ni me ofreció, ni le pedí".

Sin presidencia, ni credencial, los caminos de Andrade regresan al Huila.

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