Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Jerson Ortiz | Juanita Vélez · 01 de Diciembre de 2019

Los secuestros a congresistas del Huila, la familia Turbay Cote y el edifico de Miraflores son señalados al Bloque Sur de las Farc, del que hacía parte Joaquín Gómez. (Imágenes de AFP y EFE)

692

0

Esta semana los magistrados de la Sala de Reconocimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, viajarán al antiguo espacio de capacitación de Pondores, en La Guajira, para oír la versión colectiva dentro del caso de secuestro del Bloque Sur de las Farc. 

Ese Bloque fue el responsable de ejecutar secuestros como el de la familia Turbay Cote en Caquetá, el edificio de Miraflores y unos congresistas en el Huila, que influyeron en la recomposición política de la región porque sacaron del juego a unos sectores y le dieron alas a otros. 

La tarea que emprende la JEP podría aportar la verdad que esas víctimas han reclamado por décadas y responder preguntas como si detrás de esos secuestros hubo empresarios o políticos, lo que marcaría un hito para esta jurisdicción. 

Porque además de lo que les pueda sacar a los exguerrilleros, la JEP podría armar ese relato con los aportes de terceros como el excongresista caqueteño Luis Fernando Almario que pidió pista en esa jurisdicción. 

Eso podría equilibrar la balanza porque hasta ahora han sido más las limitantes.  

Por ejemplo, alias ‘El Paisa’, el excomandante de la columna Teófilo Forero que tiene que ver con todos estos casos, se salió del proceso y se rearmó. Otros cabecillas implicados están muertos, y algunos civiles que habían ingresado en la JEP y podrían hablar del tema desistieron.  

Estos son algunos de los casos emblemáticos que esta versión podría esclarecer. 

1

¿Por que las Farc acabaron la familia Turbay Cote?

Es uno de los casos que más ha marcado la historia violenta de Caquetá y que incluso fue de los primeros expedientes que la Corte Suprema de Justicia le pasó a la JEP en marzo del año pasado. 

Todo comenzó por un secuestro: el del entonces congresista liberal Rodrigo Turbay, a quien las Farc se lo llevaron en 1995 y dos años después apareció muerto en el río Caguán. 

Hasta ahora las Farc no han explicado por qué se lo llevaron. Solo dijeron que murió ahogado en medio de un desplazamiento. En la única prueba de supervivencia que se conoció, una carta que publicó Verdad Abierta, Turbay explicó que estaba tratando de madurar un acuerdo político para su liberación. 

Cinco años después, la guerrilla mató al hermano de Rodrigo, Diego (quien lo había relevado en el Congreso en 1998), a su mamá Inés Cote de Turbay y a varios líderes políticos de esa casa. 

Según testigos, el operativo lo comandó alias ‘Patamala’, que era el jefe de sicarios de la Teófilo Forero. 

Pero aún no está claro qué motivó a las Farc a acabar con el ‘Turbayismo’, como era conocido el grupo político de esa familia. 

Y ahí, además de lo que puedan contar los exguerrilleros, entra en escena el excongresista Luis Fernando Almario, que está condenado a 10 años por ‘parapolítica’ y también está siendo investigado por el crimen de la familia Turbay Cote. 

Una de las líneas de la investigación del crimen de esa familia apunta a que Almario habría instigado a las Farc a cometer ese crimen.

Esa hipótesis está basada en unos testimonios de exguerrilleros que destapó en 2007 el entonces senador Gustavo Petro en un debate sobre ‘Farcpolítica’

Entre esos testimonios está el de un desmovilizado que se llama Gerardo Aguirre Ballesteros, que dice que fue testigo de una conversación entre el exjefe guerrillero de las Farc, Fabián Ramírez, y otro comandante con el alias del ‘Guara’, que menciona que Almario mandó razón de atacar a la familia Turbay porque ellos habían traído a los paramilitares al departamento.  

Un fallo de la Procuraduría que destituyó a Almario en 2012 también menciona esos posibles nexos entre Almario y las Farc para atacar otras fuerzas políticas del departamento.  

Al acabar con la familia Turbay Cote, señala la investigación, Almario se habría beneficiado porque sacaron del escenario político al representante Diego Turbay con el que él se disputaba el poderío regional. 

Los dos habían sido elegidos representantes a la Cámara en 1998, y se alistaban para buscar la reelección en en el periodo 2002.

Hasta ahora Almario ha dicho en la justicia ordinaria que no tuvo nada que ver con ese crimen, que todo es producto de un montaje de exguerrilleros. Pero al pedir pista en la JEP, podría hablar de ese tema. 

Ahí también está por verse qué dicen las Farc, porque además de la tesis que apunta a Almario, hay otras dos líneas de investigación que mencionan que pudieron ser políticos del mismo grupo de los Turbay o la misma guerrilla por cuenta propia la que habría tomado la decisión de asesinarlos. 

El lío para la JEP ahí será contrastar lo que ellos puedan decir con la Farc, porque, por ejemplo, alias ‘Patamala’, quien perpetró el ataque, murió en 2009 y se llevó a la tumba muchos secretos de los grandes crímenes políticos de los últimos años en este país. Y su conexión con los autores intelectuales, como lo contó La Silla en su momento.

Alias ‘El Paisa’, comandante de la columna ‘Teófilo Forero’, se salió del acuerdo de paz y montó una disidencia con ‘Iván Márquez’.  Por eso la JEP lo expulsó y ordenó su captura. 

Y aunque el excomandante Fabián Ramírez, que sería clave para comenzar a desenredar la pita, ya dio versión libre en febrero de este año dentro del macro caso de secuestro, está alejado del partido y en esas versiones los comandantes no están dando los detalles de cada caso, sino más bien describiendo su historia en la guerrilla y el fenómeno del secuestro en general. Es decir, quién y cómo se tomaban esas decisiones. 

 
2

¿Hubo políticos detrás del secuestro de los congresistas liberales del Huila?

Es la pregunta que siempre se han hecho los excongresistas Orlando Beltrán, Consuelo González y Jorge Eduardo Géchem, que eran del Partido Liberal. 

A los tres los secuestró la columna móvil Teófilo Forero que hacía parte del Bloque Sur, durante el proceso de paz de la Presidencia de Andrés Pastrana. 

A Beltrán, la Teófilo se lo llevó el 28 de agosto del 2001 de su finca ‘El Rubí’, paso obligado entre la Uribe, Meta, y San Vicente del Caguán. En ese momento hacía parte de la comisión de Paz de la Cámara.

Trece días después, el 10 de septiembre de 2001, las Farc se llevaron a Consuelo González de Perdomo, en la carretera entre Pitalito y Neiva. 

El 20 de febrero de 2002, en una operación sin precedentes, la Teófilo secuestró un avión de Aires con 30 personas a bordo para llevarse a Jorge Eduardo Géchem, el único senador liberal huilense de la época y presidente de la comisión de paz en el Senado.

Su secuestro fue el detonante para que el presidente Pastrana decidiera acabar con los diálogos del Caguán.

Al regresar a la libertad los tres intentaron volver a la política pero con suerte diferente. Géchem y Consuelo se presentaron en las elecciones de 2010 y ganaron una curul en el Senado y Cámara, respectivamente. Pero en las de 2014, cuando también volvió al ruedo Beltrán buscando la Cámara, los tres se quemaron. En las de 2018 mientras Consuelo y Beltrán desistieron y se apartaron, Géchem lo volvió a intentar y volvió a perder. 

Por eso insisten que sus secuestros pudieron tener la intención de sacarlos del escenario político. 

“Ellos (las Farc) me dijeron algo que no he podido olvidar y es que además de las órdenes de la dirección de la guerrilla, también tenían contactos con políticos en diferentes regiones que estuvieron de acuerdo con la delincuencia”, dijo Beltrán ante las cámaras y micrófonos de la JEP, cuando fue a dar su testimonio, en octubre del año pasado.

Consuelo González nos contó que tiempo después del secuestro sus dos hijas viajaron a la zona de distensión para confirmar si realmente las Farc la tenía porque no habían recibido pruebas de supervivencia. 

“En esa oportunidad, que fue la única que tuvieron de hablar con la guerrilla, las recibe Joaquín Gómez y les dice que alguien del departamento del Huila sugirió mi nombre para que fuera secuestrada”, dijo González.

“Si los tres (González, Beltrán y Géchem) estábamos tan comprometidos en el tema de paz, ¿por qué la Farc la emprendió contra nosotros? ¿por qué sobre todo contra el Partido Liberal en el Huila?” se pregunta Géchem, que también ya dio su testimonio ante la JEP el año pasado.

En ese caso va a ser clave lo que pueda contar Joaquín Gómez, que justamente lidera el grupo de exguerrilleros que vive en Pondores a donde va a ir la JEP. 

 
3

¿Hubo complicidad de civiles detrás de la toma al edificio de Miraflores?

El 26 de julio de 2001 la Teófilo Forero se tomó el edificio Miraflores, en pleno centro de Neiva, y secuestró a 15 personas.

Entre las víctimas estuvieron Gloria Polanco y sus dos hijos. Su esposo, el ex gobernador Jaime Lozada (que tiempo después asesinaron las Farc), decidió lanzar el nombre de ella a la Cámara en 2002 por el Partido Conservador y quedó elegida estando secuestrada.

Polanco salió libre en febrero de 2008 y en noviembre del año pasado habló en la JEP, pero quiso que su testimonio fuera privado.

Aníbal Rodríguez, un reconocido constructor huilense, fue otra de las víctimas de esa toma.

Aunque esa operación la dirigió alias ‘El Paisa’, comandante de la Teófilo, hay dudas sobre quiénes ayudaron con información para montarla.

“Tenían información específica de propiedades mías y valores comerciales de inmuebles que yo le había comentado a una persona y ese valor lo tenía la guerrilla”, dijo a La Silla Sur Rodríguez, quien duró tres años, tres meses y cuatro días en poder de las Farc. 

“No sé por qué pudieron haber participado, si es que estaban amenazados o si eran colaboradores”, añade. 

Por ese entonces era normal en Neiva, como lo confirmamos con una familia a la que le pasó directamente, que las Farc mandaran el mensaje de que si no querían que los secuestraran, tenían que dar el nombre de “secuestrables”, que para la guerrilla era gente con plata.

De esa modalidad podrían dar más detalles los del Bloque, lo que ayudaría a esclarecer si hubo otros secuestros por esa misma línea. 

Esos “terceros coaccionados”, como los llama el libro ‘Entre colaboración y coacción: Verdad Judicial, actores económicos y conflicto armado en Colombia’ de Dejusticia, tenían incentivos para ir a la JEP a contar que los presionaron para que dieran nombres, en vez de quedarse callados y correr el riesgo de que les abran un proceso en la justicia ordinaria.

Del Huila solo se presentó uno, que justamente tenía conexiones con el caso Miraflores. 

Se trata de Hernando Duque, mejor conocido como 'Gan Gan', un reconocido empresario dueño de concesionarios de carros. Según la Fiscalía, que lo detuvo en 2017, fue testaferro del Bloque Sur de las Farc, en especial de ‘Fabián Ramírez’ y alias ‘El Paisa', quienes son los señalados de ser los cerebros de ese secuestro. 

‘Gan Gan’ pidió entrar a la JEP, y eso abrió la posibilidad de que pudiera contar si sabía algo del secuestro, pero después se echó para atrás y se salió porque un juez de la justicia ordinaria lo dejó en libertad.  

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia