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Por Jerson Ortiz · 06 de Septiembre de 2018

Sillas vacías y ambiente de incertidumbre en el Concejo de Neiva.

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Ayer la Fiscalía citó a interrogatorio al concejal Carlos Posada de Cambio Radical para que responda por unos audios en los que supuestamente habla de torturar a un periodista. Ese escándalo se suma al de la captura de nueve concejales más por torcer las elecciones de contralor y personero, y ponen en riesgo el futuro del Concejo para el último periodo de sesiones que inicia en tres semanas.

Una incertidumbre que se da justo ahora que la Alcaldía necesita que haya mínimo 10 de los 19 concejales para aprobar el presupuesto del municipio para el otro año y la creación de una empresa que maneje el alumbrado público.

Estos líos judiciales también dejan tambaleando a los partido políticos que avalaron los concejales y diputados cuestionados de cara a las elecciones regionales de 2019. Por ahora solo la Alianza Verde ha dado la cara.

Los ruidos contra Posada

La citación al concejal Carlos Posada, que se va a hacer el 11 de septiembre, aterriza los ruidos que hay contra él y que lo podrían llevar a correr la misma suerte de los otros concejales detenidos.

 

En ese interrogatorio Posada debe responder por un audio en el que habla de unos planes para torturar a un periodista que se llama William Gutiérrez con quien tiene casada una pelea pública. Y donde menciona su supuesta amistad con sicarios de la ciudad. 

Tras analizar el audio la Fiscalía no solo citó a Posada y a Gutiérrez, sino también al concejal Deiby Martínez que fue el que filtró la grabación. Después de escucharlos determinará si hay méritos para abrir una investigación por tentativa de homicidio.

Pero ese no es el único lío que tiene.

Hace un mes salieron en medios locales otros audios en los que Posada supuestamente habla de darle unos viajes a San Andrés a los concejales que lo apoyen para ser elegido presidente de la mesa directiva del otro año.

Lo que generó rechazo de los concejales que mencionó y que negaron que hubieran hecho acuerdo alguno para votar por Posada.

En ambos casos ha dicho que se trata de montajes de sus compañeros para desprestigiarlo.

Cuando no es por temas judiciales, Posada vive en el ojo del huracán por otras polémicas que van desde haber admitido en un debate que se ha ‘prestado para ilegalidades’, hasta pelear con la prensa porque dijo que tenían que pagarle por entrevistas.  

Ese lado polémico se cruza con su particular manera de conseguir votos llevando bolsas de regalos a los barrios más populares de la ciudad, y regalándole botellas de whisky a los líderes que lo apoyan.

Pese a esos cuestionamientos, Posada saca pecho. “El que hace las cosas bien, siempre podrá andar con la frente en alto”, dice. Pero el llamado a interrogatorio de la Fiscalía lo pone en un escenario similar al que están otros nueve concejales más.

Como contó La Silla, hace dos semanas la Fiscalía ordenó la captura de nueve concejales y seis personas más por torcer los concursos para elegir contralor y personero de la ciudad. Pero como son tantos involucrados las audiencias para determinar si son enviados a la cárcel, cobijados con detención domiciliaria o dejados en libertad, no han terminado.

Hasta que eso no pase el futuro del Concejo sigue en entredicho porque sin los nueve concejales y los ruidos que hay sobre Posada, peligra que se logre formar el quórum mínimo de 10 para las sesiones de octubre, donde al alcalde Lara se juega temas claves de su administración como el alumbrado público porque a la fecha no hay una empresa que lo opere.

Y donde también se debe elegir la mesa directiva del otro año que es de las más peleadas porque es de un año electoral. Con eso ya hay problemas porque ayer suspendieron la convocatoria para elegir secretario general, precisamente porque los concejales encargados del proceso están detenidos. 

Mientras se despeja el panorama, la foto del Concejo es de sillas vacías y de cuestionamientos a los partidos políticos a los que pertenecen los cuestionados y que, a excepción de la Alianza Verde, por ahora han guardado silencio.

El mea culpa de los verdes

El martes pasado una delegación de la dirección nacional de la Alianza Verde, en cabeza del presidente Jorge Iván Ospina estuvo en Neiva para anunciar sanciones contra los dirigentes del partido que están detenidos por el escándalo del Concejo, y para decir que le van a pedir perdón a los neivanos.

Esos dirigentes son el concejal Carlos Sterling y el diputado Oscar Urueña. Ambos están acusados de recibir plata y puestos para direccionar la elección de la personera y el contralor.

(Los otros son Dolcey Andrade del Mais,  Ovidio Serrato y Roberto Escobar de La U, Juan Carlos Ramón y Luis Eduardo Penagos del partido Liberal, Jesús Garzón y Marco Alirio Carrasquilla del partido conservador, Deiby Martínez de Opción Ciudadana).

“Eso nos tiene muy tocados. No nos cabe en la cabeza que se organicen para acomodar las elecciones de personero y contralor que son los funcionarios que deben ser garantes de que se cumplan los derechos humanos, de que se defiendan los recursos públicos”, le dijo Ospina a La Silla Sur.

Por eso Sterling y Urueña no podrán representar al partido en ninguna instancia. En el caso de que queden en libertad no tendrán voz ni voto hasta que el Comité de Ética no termine una investigación que podría terminar con la expulsión de los dos.

Además de eso están cuadrando un acto simbólico para pedir perdón. La idea es que en ese evento estén presentes figuras icónicas del partido como Antanas Mockus, el procurador, el contralor y directivas de la asociación de personeros del país.

Aunque en el papel el perdón busca resarcir un daño político, con ese acto los verdes también le apuntan a otros objetivos políticos.

Uno es tratar de mantener la bandera de la anticorrupción como una de sus lanzas políticas tras el balance positivo que les dejó la Consulta que promovieron. Esto porque desde los resultados de la consulta todos los partidos políticos y el mismo presidente Duque han tratado de adueñarse de esa lucha contra la corrupción.

Y por otro lado buscan limpiar la imagen del partido en el Huila de cara a las elecciones locales de 2019 donde tendrán candidato propio a la Gobernación (sonaba Urueña), buscarán mantener la Alcaldía de Neiva e intentarán sostener o ampliar las cuatro curules que tiene en el Concejo.

De los demás partidos involucrados no se ha emitido un pronunciamiento oficial.

Por ahora el Concejo de Neiva pasa por el peor de los escenarios políticos posibles, y eso se está llevando por delante los intereses de toda la ciudad. 

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