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Por Jineth Prieto · 19 de Junio de 2019

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La reventada interna del Partido Liberal en Santander le terminó dando protagonismo a Cambio Radical en la región.

Aunque el registro electoral de ese partido no es fuerte en el departamento, las decisiones que tome el exvicepresidente Germán Vargas Lleras sobre el aval para la Gobernación podrían hacer que la campaña local despegue en forma.

No solo porque su baraja es la única que tiene a dos candidatos que podrían aglutinar a otras fuerzas tradicionales, sino porque dependiendo de a quién empoderen, los demás partidos -conservadores, liberales, y La U no tienen fichas fuertes- finalmente tomarían partido en la pelea regional.

Con eso de paso se definirá hasta dónde el cuarto departamento más poblado del país se convierte en un espacio clave de la puja nacional entre las estructuras tradicionales y los candidatos que están buscando el voto de opinión.

El inesperado protagonismo

Pese a que Cambio Radical no ha sido una fuerza política decisiva en Santander, desde las legislativas del año pasado ese semblante empezó a cambiar. 

 

Por un lado, porque el clan Aguilar entró formalmente y arrastró consigo una de las votaciones más altas al Senado; por otro, porque aún sin el impulso de esa casa política en la lista a la Cámara, el partido fue capaz de poner uno de los siete representantes.

Desde entonces en el Santander político quedó claro que los Aguilar intentarían poner Gobernador por tercera vez -en esta ocasión con el exsenador del viejo PIN, Mauricio Aguilar- y que en esa medida buscarían el respaldo de ese partido para apalancar su fuerza electoral.

Sin embargo, al tiempo también quedó en evidencia que no tendrían el camino completamente despejado.

Casi a la par de la llegada de los Aguilar a Cambio, empezó a moverse el nombre del controvertido exalcalde de Barrancabermeja, Elkin Bueno Altahona, para ese mismo cargo. 

Bueno es muy cercano al exvicepresidente Germán Vargas Lleras, el jefe natural de ese partido, e incluso durante su fallida campaña presidencial tuvo un cargo directivo.

Ambos aspirantes tienen el ADN de la política tradicional cuando los tradicionalmente poderosos liberales, los conservadores y La U no tienen fichas con potencial, y Jorge Cote, el aspirante del Centro Democrático, no despega.

Eso les juega a favor porque en esa medida tienen cómo sumar con relativa facilidad estructuras de varios sectores, pero también les juega en contra porque no tienen cómo competir el discurso anticorrupción ni cómo sumar el voto de opinión que, si nada cambia, serán clave en el área metropolitana de Bucaramanga que concentra la mitad de la votación de Santander.

Más allá de esa coincidencia, arrancan su campaña desde puntos diferentes, y representan un capital diferente para los políticos del departamento. 

Aguilar lleva varios meses en campaña visitando provincias -en parte recogiendo las 187 mil firmas que presentó esta semana para avalar a su movimiento ‘Siempre Santander’- mientras Bueno, quien tiene su capital político concentrado en el Magdalena Medio, no ha salido a hacer campaña y es prácticamente un desconocido fuera de esa zona.

Aún así, y pese a que está investigado por parapolítica y hace dos años estuvo prófugo, es conocido entre los políticos por respetar acuerdos y darles cabida a todos los sectores.

Algo que no pasa con el clan Aguilar que, cuando ha llegado al poder en Santander, ha desconocido acuerdos y ha gobernado en función propia. 

Por eso, aún cuando Mauricio lleva varios meses encampañado y tiene dentro de sus planes llegar hasta el final, ningún sector se ha sumado a él. 

Sin embargo, eso podría cambiar si termina siendo el elegido por Vargas pues de toda la baraja de candidatos, él y Bueno son los más viables para los políticos tradicionales.  

El aval en suspenso

La puja está tan apretada que tanto Aguilar como Bueno están enviando el mensaje, que no es cierto, de que ya están avalados. 

Eso seguramente lo será para alguno de ellos, la otra semana cuando Vargas Lleras dará el guiño definitivo. Mientras tanto, los dos lados han movido fichas, lo que tiene la presión puesta en Bogotá.

De un lado, Richard Aguilar está reclamando su condición de Senador y la figuración que ha tenido en el Congreso en nombre de Cambio, para que su hermano reciba el aval.

De otro, Bueno es de las entrañas de Vargas Lleras y está bien relacionado con todo su círculo.

“Si fuera por corazón, Vargas Lleras le entregaría el aval a Elkin”, nos dijo un político de Cambio. 

La Silla supo que para evitar que las cargas queden en un solo lado, el exvicepresidente le pidió a Ciro Fernández, el representante a la Cámara de Santander, que se estuviera quieto y evitara inclinar la balanza.

“Si Vargas Lleras tuviera las dos credenciales con los Aguilar no tendría mucha explicación para respaldar a Elkin si eso fuera lo que quisiera. Así mantiene las aguas calmadas hasta que se decida”, nos dijo una fuente de adentro de Cambio.

Fernández lo ha cumplido, pese a que confirmamos que los Aguilar y Bueno lo han buscado para que se matricule en un solo lado.

En todo caso, el Representante tiene más en común con Bueno que con los Aguilar. 

El exalcalde de Barrancabermeja fue su padrino político y quien lo lanzó a la arena electoral cuando eran cuñados, y, como ha contado La Silla,  fue el que le puso con la maquinaria de su entonces administración -la segunda más poderosa de Santander- 15 mil de los 30 mil votos que obtuvo en su estreno electoral en 2014.

Por ahora, ni eso ni la cercanía de Bueno con Vargas han sido suficientes para que haya humo blanco, pero a una semana de iniciar las inscripciones, la noticia está cerca.

Los efectos

Lo que resulte de esa puja será clave para acomodar el tablero en Santander. 

Si el aval se lo llevan los Aguilar, Mauricio saldrá al ruedo con su hermano Richard de frente y, con Elkin fuera de la carrera, como la única opción viable y con estructura para los tradicionales que quieran hacer acuerdos electorales.

“Habría que enterrar las diferencias con los Aguilar porque no habría otro camino para coger”, nos dijo un dirigente conservador. “Algunos no lo harán, pero serían marginales”.

Eso seguramente apretaría la carrera por la Gobernación, que quedaría cerrada entre dos grandes vertientes: Leonidas Gómez, como el candidato de los alternativos, y Mauricio Aguilar como el de los tradicionales y el apoyo de por lo menos la parte importante de las bases del Centro Democrático que responden a la corriente de su familia.

Si quien logra el respaldo es Bueno, aunque es más fácil que los demás partidos le pongan la estructura a su aspiración, no sacaría de la carrera a Aguilar, porque éste podría avalarse por las firmas que ya entregó.

En ese caso la torta de los votos tradicionales se repartiría, Aguilar tendría que jugar sin su hermano el senador -por militancia quedaría amarrado y no podría hacerle campaña- y Bueno solo aglutinaría a una parte de los tradicionales y sus estructuras provinciales.

Por eso, un escenario en el que Bueno se queda con el aval de Cambio y Aguilar no se retira, es el más favorable para la aspiración de Leonidas Gómez, quien por ahora no tiene quién le compita con fuerza el voto de opinión ni alternativo y por esa razón tiene esa bolsa de apoyos completa.

De ganar Leonidas, cambiaría la historia en un departamento que ha sido gobernado por políticos tradicionales, siguiendo el camino que abrió la elección de Rodolfo Hernández en Bucaramanga hace cuatro años, y lo que ya ha pasado en regiones como Nariño o Antioquia. 

Así que la decisión de Vargas Lleras no solo marcará el compás de la campaña a la Gobernación, sino que es una señal clave en la puja nacional entre los políticos tradicionales que salieron apaleados de las presidenciales con él, y los que no lo son.

Comentarios (1)

José Saramago ..

19 de Junio

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Este clan Aguilar es de lo peor, y lleristas incondicionales. En el partido de...+ ver más

Este clan Aguilar es de lo peor, y lleristas incondicionales. En el partido de la disciplina para perros que es Cambio Radical, lo que diga Germán Vargas Lleras se cumple o se cumple o sino se exponen a un “coscorron” y a la furia del señor que ya jamas sera presidente de Colombia.
Sobre el antipático, pesado y pedante Richard Aguilar ese es uno de los del “doctorado” falso de Gustavo Castro.

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