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Por Maria Fernanda Palencia | Ana León · 06 de Noviembre de 2019

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Más allá de los quemados y los victoriosos, el día de las elecciones se jugó otra repartición de poder que es menos visible pero que define en gran medida el tablero regional porque deja claro cómo están ranqueados los congresistas.

Revisamos en los 40 municipios de Norte y encontramos que así quedó repartida la torta.

1

Edgar Díaz, el gran elector

El senador de Cambio Radical Édgar Díaz cerró como el que mejor le fue de las locales.

Aunque, como contó La Silla, arrancó en la precampaña de capa caída porque pese a que fue el congresista má votado de su partido, no le dieron facultad para entregar todos los avales en el departamento, coronó siete alcaldías propias y quedó con participación directa en otras cuatro.

Ocaña, el segundo centro electoral de Norte, fue su gran victoria con Samir Casadiego, quien intentaba llegar nuevamente al primer cargo de ese municipio y en esta ocasión solo contó con su respaldo.

Su triunfo es clave, porque más allá del potencial de votantes, ese municipio fue el que marcó la ruptura de su alianza electoral con el representante liberal Alejandro Carlos Chacón, con quien hizo campaña en conjunto para las legislativas.

Debido a esa fractura política Díaz y Chacón terminaron haciendo política en lados separados y se midieron por su cuenta.

Además, de Ocaña, en Ábrego, Gramalote, Herrán, Mutiscua, Pamplonita y Ragonvalia el senador se quedó con alcaldes directamente de su cuerda.

En todos los casos los candidatos de esos seis municipios tuvieron algún coaval, pero él fue el congresista líder detrás de esas aspiraciones y por esa razón los triunfos se los anota él.

También Díaz tuvo parte en alianzas estratégicas. 

En Los Patios, el cuarto centro electoral de Norte, empujó a José Miguel Bonilla, el candidato del alcalde saliente Diego González, quien también tenía el coaval de la ASI y Colombia Renaciente, el partido de los hermanos Cristo -Andrés el senador y Juan Fernando el exministro-.

Díaz también apoyó a los ahora alcaldes electos de San Cayetano y La Esperanza -avalados por el Conservador- y Toledo en coalición con La U. 

Ambos respaldos obedecen a que su grupo está repartido realmente en La U y el Partido Conservador, donde inició su carrera política.

Así que no solo tiene alcaldías a su favor en dos de los cuatro municipios que ponen la mayoría de la votación en todo el departamento, sino que mantuvo su rótulo de uno de los electores fuertes de Norte de Santander. 

 
2

Wilmer Carrillo, el más desinflado

El representante Wilmer Carrillo, quien se convirtió el año pasado en jefe de La U en Norte tras la quemada de Manuel Guillermo Mora, era uno de los apostadores que mayor expectativa generaba para las locales de octubre.

Al ser el ahijado del gobernador suspendido, William Villamizar, sus resultados se convirtieron en una muestra del poder del mandatario en las provincias.

Pero tras el preconteo, fue el congresista más golpeado.

Quedó segundo en once alcaldías, tres del partido y ocho en coalición, entre esas, Arboledas, su ciudad natal. 

Además, quemó a su ficha más fuerte, el exdiputado de La U Wilmer Guerrero, quien renunció a su curul en la Asamblea para competir por la Alcaldía de Ocaña. 

Aunque Guerrero había sumado los coavales de los partidos Conservador y Liberal, solo alcanzó 12.816 votos, la mitad de lo que logró Casadiegos, el alcalde electo del grupo de Édgar Díaz.

Carrillo también perdió en ciudades clave por su poder electoral: Los Patios y  Villa del Rosario. 

Aunque en ambas iba en coalición con el Partido Liberal y Colombia Renaciente, respectivamente, que no haya logrado esas alcaldías es muy diciente porque ambos municipios son determinantes en la puja de poder electoral.  

Y, aunque es cierto que ganó con apuestas propias en Cucutilla, El Carmen, La Playa, Silos y Toledo, ninguno de esos municipios supera los 13 mil votantes potenciales. 

Así las cosas, seis fuentes con las que hablamos concluyeron por aparte que el más desinflado de estas elecciones locales fue él.

 
3

Los dos fuertes de la derecha no capitalizaron en su bastión

Pese a que el representante uribista Juan Pablo Celis contaba con el precedente de que el Centro Democrático arrasó en las presidenciales en Norte el año pasado, su partido casi quedó borrado en las locales y solo puso dos alcaldías.

Una fue en Arboledas, que si bien es significativa, pues se le ganó al representante Wilmer Carrillo en su tierra, no es de los municipios más fuertes electoralmente hablando. 

La otra fue la de Puerto Santander pero con la particularidad de que la Alcaldesa electa Maria Virginia Torres, no es directamente de su grupo. 

Por su parte, el senador conservador Juan Carlos García, quien el año pasado se convirtió en el jefe del Partido Conservador tras la quemada de Juan Manuel Corzo, coronó solo una Alcaldía con alguien de su cuerda directa. 

Fue la de Tibú, capital del Catatumbo, con Corina Durán, esposa del candidato asesinado en campaña, Bernardo Betancourt, quien tomó su lugar en la contienda. 

Además, tan solo dos candidatos que sumaron su respaldo en Cácota y Cucutilla, se eligieron. 

Esos resultados, según nos dijeron tres políticos conservadores, uno de los cuales es del grupo del Senador, responde al hecho de que García no jugó a poner Alcaldes sino a ceder espacios entre las distintas vertientes conservadoras para que todos quedaran contentos y trabajaran en función de la gobernación de Silvano Serrano, el nuevo mandatario departamental. 

Además, el miembro de su grupo explicó que su estrategia en las locales es distinta. 

“Él (García) nunca ha sido de preocuparse por poner Alcaldes. Él es más de mantener su estructura poniendo concejales en todos los municipios y luego se hace aliado de los alcaldes”, dijo esa fuente. 

 
4

Ciro Rodríguez sigue siendo el más fuerte en el Catatumbo

El representante conservador Ciro Rodríguez es quien tradicionalmente ha tenido más fortaleza electoral en Ocaña y el resto del Catatumbo. 

Si bien perdió la Alcaldía de Ocaña, municipio en donde es el congresista más votado, dos candidatos de su cuerda ganaron en Convención y San Calixto. 

En ese último municipio, su candidata y alcaldesa electa, Betsaida Montejo, no jugó con el aval azul sino por los partidos de minorías Aico, ADA y PRE. 

Cuatro políticos locales nos contaron que Monjeto se lanzó de esa manera para  evitar rechazo entre los votantes por ser conservadora, dado que ese municipio particularmente tiene una fuerte influencia de izquierda.

Por ejemplo, Farc tenía sus principales apuestas allí y hace cuatro años el Alcalde  Yadil José Sanguino, se eligió con el respaldo de la Asociación Campesina del Catatumbo, Ascamcat, que es políticamente afín a la extinta guerrilla. 

Rodríguez también respaldó a otros dos ganadores en Ábrego y El Carmen, quienes eran fichas del senador Edgar Díaz y del representante Wilmer Carrillo, respectivamente. 

En ninguno de los dos casos los candidatos llevaban el aval conservador, pero la estructura del representante se movió para apalancar su triunfo. 

Además, puso Alcaldes de su grupo en Cáchira y La Esperanza, dos municipios que colindan con el Catatumbo y también hacen parte de la subregión occidental de Norte de Santander. 

Y como Rodríguez trabaja en llave con el grupo del suspendido gobernador William Villamizar, quien suele ponerle votos en las legislativas, también queda con dos Alcaldías del Catatumbo que podrían ser aliadas: 

La de El Tarra, cuyo Alcalde Yair Díaz Peñaranda electo es del grupo del gobernador electo Silvano Serrano, y la de Tibú, cuya Alcaldesa Corina Yazmín Durán es su copartidaria, de la línea del senador Juan Carlos García, quien fue su fórmula en las pasadas elecciones.

 
5

Chacón le cogió ventaja a los Cristo pero no los borró

El representante liberal Alejandro Carlos Chacón se convirtió el año pasado en la cabeza de los rojos en Norte y destronó la hegemonía de los Cristo en ese partido.

Y aunque los tenía rezagados, finalmente la familia de políticos -Andrés el senador y Juan Fernando el exministro- se abrió camino con los avales de Colombia Renaciente y eso les sirvió para no terminar anulados en las locales.

Su triunfo más diciente fue en la Alcaldía de Pamplona, que, además de ser uno de los cinco municipios más grandes de Norte, fue una victoria significativa porque se la arrebataron precisamente a Chacón, quien tenía encendida toda la maquinaria de la Unipamplona en favor de su candidata.

Los Cristo también quedaron con participación en Los Patios y en Ocaña, donde respaldaron a los candidatos de Díaz.

 

CONTEXTO

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