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Por Jineth Prieto · 12 de Diciembre de 2019

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Ayer dos noticias judiciales sacudieron al Santander político: la Corte Suprema de Justicia revocó la libertad condicional del parapolítico Hugo Aguilar, quien hace mes y medio logró que su grupo político se quedara con la Gobernación por tercera vez; y pocas horas después, un magistrado del Tribunal Superior de Bogotá le impuso detención en su casa al gobernador saliente Didier Tavera, por el escándalo del Programa de Alimentación Escolar.

En ambos casos La Silla Santandereana aportó con investigaciones (aquí la del PAE y aquí el inventario de los Aguilar) que revelaron cómo los dos políticos, que están entre los personajes más poderosos del departamento, estaban incurriendo en presuntos delitos para favorecerse.

Las dos decisiones sumadas representan un golpe para la clase política tradicional, porque son ejemplos de cómo ha actuado, justo cuando el voto anti clase política ha venido creciendo.

Las decisiones

 

El caso de Aguilar ha sido más mediático, porque se remite a su condena por parapolítica.

Volvió a la cárcel porque le mintió a la justicia cuando dijo que no tenía plata para pagar la multa de $6 mil millones que hizo parte de su condena y que era un requisito para acceder a la libertad condicional.

Ante la supuesta falta de dinero, la justicia le permitió pagar un salario mínimo mensual y salir de la cárcel.

Luego apareció en fotos en un Porsche y fue imputado por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos -La Silla Santandereana reveló que su círculo cercano tenía millonarias propiedades cuyo origen era difícil de explicar-, por lo que la Procuraduría pidió a la justicia que le quitaran el beneficio de la libertad.

La Sala Penal de la Corte Suprema encontró que Aguilar sí había faltado a la verdad y que eso es una violación de las condiciones de su libertad, y por eso decidió devolverlo a la cárcel para que purge los 3 años y 4 meses que le restan de condena. 

El caso de Tavera se remite a un tema sensible: la plata para alimentar a los niños más vulnerables en los colegios.

Sobre cómo ha invertido la plata,  algo que La Silla investigó en varias entregas, es claro que hubo corrupción en la administración Tavera porque Germán Trujillo, la cabeza detrás del contrato para ese programa, confesó que se quería apropiar de al menos $2 mil millones, los devolvió, aceptó los delitos que le imputaba la Fiscalía y está pagando cárcel. 

Lo que está por establecerse es si la cadena de corrupción llega hasta su secretaria de Educación de la época, Ana de Dios Tarazona, o si Tavera tuvo que ver directamente.

La Fiscalía cree que sí y por eso hace varias semanas lo citó a audiencia para imputarle peculado por apropiación a favor de terceros y celebración de contratos sin el cumplimiento de requisitos legales, y para pedir que lo privaran de la libertad. 

Ayer el Magistrado decidió que sí debe estar detenido mientras lo investigan, pero no en una cárcel sino en su casa porque solo le quedan 20 días de Gobernador, y el principal motivo para pedir la detención era que pudiera usar esa investidura para interferir en el proceso.

Ambos hechos tienen implicaciones dentro del tablero de poder de Santander.

Aguilar queda con pista para medir su propio aceite

Mauricio Aguilar, el gobernador electo, será el tercero del clan Aguilar. Así como su hermano, el ahora senador Richard Aguilar en 2011, fue electo en gran medida sobre los hombros de su papá, el parapolítico Hugo Aguilar.

Además, así como le pasó a Richard, entrará a gobernar con su papá preso y sin margen de maniobra directa sobre su administración, porque en principio Hugo quedará recluido en La Picota, en Bogotá, lo que hace más difícil que tire línea permanentemente.

Ese escenario le dio a su hermano para hacer su propio grupo político, que cimentó con prácticas políticas tradicionales y sombras de presunta corrupción que están en investigación, por lo que el nuevo Gobernador llegará con esa misma posibilidad de entrada.

Sin embargo, es improbable que pase, porque es conocido por ser el hijo obediente de Hugo y porque hasta ahora todas las decisiones sobre su carrera política las ha tomado su papá.

“Eso es bueno para el Coronel, pero no tanto para Mauricio porque su carácter no se ha puesto a prueba”, le dijo a La Silla un político que ha trabajado de cerca con los Aguilar y de la línea de confianza del Gobernador electo.

La primera prueba de si será así la sorteará estos días, porque los partidos que lo apoyaron por encima y por debajo de la mesa están reclamando participación en su administración, y sin Hugo cambia la dinámica para darles una respuesta.

“El Coronel era algo así como el armador. La participación de cada sector la estaba cuadrando él, y ahora todos los partidos llegarán a pedir más. La sorpresa estará en cómo actúe Mauricio”, le explicó a La Silla un político que le hizo campaña a los Aguilar.

Por eso, la ausencia del Coronel puede incluso impactar en el equilibrio político que había logrado la familia luego de varios años de un rifirrafe interno por la distancia que tomó Richard siendo gobernador. 

De hecho, el hoy senador podría asumir el liderazgo porque tiene más experiencia que Mauricio, y usarlo para aumentar su pedazo en la repartija de la torta burocrática o para convertirse en la nueva mano derecha de Mauricio.

“Mauricio incluso puede tomar la decisión de hacer una buena Gobernación y de abrir un tercer camino dentro de la casa Aguilar”, nos dijo un político que sellò acuerdos con el clan Aguilar para estas elecciones.

Tavera: opacado, solo y con el panorama nublado

Mientras Aguilar quedó con el camino para gobernar solo, Tavera cierra su mandato con el peor escenario porque sale por la puerta de atrás luego de una administración permeada por cuestionamientos de corrupción, y con eso pierde toda la fuerza el discurso de que su administración era transparente.

Eso es clave, porque su plan era buscar el Senado en 2022.

Además, bajo la mira de la Fiscalía pierde terreno político en su propia casa, donde se enfrenta a la facción de su tía, la excandidata a la Alcaldía de Bucaramanga, Claudia Lucero López, y el senador Miguel Ángel Pinto (esposo de López), quien sería su rival en esas elecciones y no tiene una sombra comparable.

Encima, como Tavera no respaldó completamente a su familia siendo Gobernador, le pueden pasar cuenta de cobro.

“Con Didier disminuido, Pinto y Claudia se fortalecen dentro de los Tavera y se convierten en los jefes políticos de esa casa”, nos dijo un político que ha trabajado con ese clan.

Esa debilidad se suma a que, como ha contado La Silla, durante su mandato dividió más de lo que sumó, fue responsable de la caída del Partido Liberal en octubre; desconoció a buena parte de los militantes y dividió a los congresistas.

Por eso, ya quedó sin la posición de ventaja para seguir en la pelea por el manejo de la Corporación Autónoma de Santander que, como contó La Silla, fue su última apuesta de poder para asegurar su supervivencia política. 

Sin estar al frente de la Gobernación, es probable que se desbarate el empate en el Consejo Directivo que mantenía con su bloque, y que el senador liberal Jaime Durán, quien tiene de aliados a los Aguilar en esta puja, tome ventaja y ponga su ficha. 

En todo caso, lo claro por ahora es que con los golpes a dos de los políticos más poderosos de Santander, el poder local se reacomoda.

CONTEXTO

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