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Por Ana León · 20 de Marzo de 2019

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Después de 10 años de intervención, la Superintendencia de Subsidio Familiar decidió liberar la administración de la Caja de Compensación Familiar de Barrancabermeja, Cafaba.

Aunque esa entidad ha pasado debajo del radar del poder en la última década, es poderosa. No solo maneja un presupuesto de $20 mil millones anuales, sino que genera al menos 100 empleos de nómina y 90 contratistas en una ciudad que está en crisis económica tras el globo de la modernización de la refinería.

Como la decisión de la Superintendencia -que si nada cambia se hará efectiva en seis meses- implica que la caja volverá a ser manejada por los locales, empresarios y políticos ya fijaron sus ojos en ella.

Desde hace dos semanas, en el recién electo Consejo Directivo hay puja por la definición de la dirección administrativa.

Detrás del poder de la caja

Hace 10 años la Superintendencia de Subsidio Familiar decidió intervenir Cafaba.

Las razones fueron desde sobrecostos en pequeñas obras de inversión, la falta de información en la Superintendencia para el control de la ejecución del dinero, hasta disminución de las utilidades de la EPS, la IPS y las droguerías que tenía la caja. 

Eso implicó que los empresarios y trabajadores locales, quienes son los que tienen asientos en el Consejo Directivo (5 cada uno), perdieran el control sobre el manejo de esa entidad.

Así que desde entonces lo que sucedió fue que la Superintendencia nombró a un agente de intervención, quien a su vez se encargó de poner director administrativo mientras se hacían todos los cambios que causaron la intervención.

Aunque en teoría con esa decisión las cajas de compensación entran en una suerte de cuarentena, en Cafaba, así como en el resto del país, esos procesos estuvieron empañados por varios ruidos. 

El más reciente fue el que enfrentó la entonces Superintendente y hoy precandidata a la Gobernación del Valle, Griselda Restrepo Gallego, quien, según las denuncias de una exfuncionaria de esa entidad, empezó a proveer cargos para favorecer a sus copartidarios y para su propio beneficio. 

En diciembre de 2015 llegó a dirigir la caja en medio del proceso de reorganización interna Andrés Manuel Torralvo, un abogado de Lorica, Córdoba.

Según dos políticos barranqueños y un periodista de Córdoba,  llegó a ese cargo como cuota del entonces representante a la Cámara por el Partido Liberal y hoy senador, Fabio Amín Saleme. 

La relación está en que la esposa de Torralvo, Lina Corrales Saleme, es prima del congresista. 

Torralvo nos negó que su nombramiento obedeciera a criterios políticos, y no obtuvimos pruebas más allá del parentesco familiar; pero sea como fuere, lo que sucedió desde entonces fue que en Barranca hizo carrera la idea de que Cafaba, en palabras de un político que nos habló, “estaba manejada por costeños”. 

Sin embargo, como el año pasado se anunció que el 95% del plan de mejoramiento de la caja se había cumplido, la balanza de poder empezó a cambiar.

 

La puja

Como con el anuncio de la desintervención uno de los grandes cambios estuvo en que por primera vez en 2008 se elegirían a los miembros del Consejo Directivo.

En julio pasado el Ministerio de Trabajo seleccionó  a los cinco representantes de los trabajadores y en agosto la Asamblea General de Cafaba eligió a los cinco representantes de los empleadores. 

Hasta el 28 de diciembre la Superintendencia aprobó esa elección, y desde ese momento se crearon dos bandos.

Uno es el liderado por Orlando José Kleber, quien llegó por el lado de los empresarios.

Él es un optómetra que ya había sido consejero de Cafaba antes de su intervención, que es conocido en Barranca por ser el director local del Partido Conservador local, y que hecho está sonando como precandidato a la Alcaldía este año.

Según nos dijeron otros dos miembros del Consejo Directivo y dos empresarios que están al tanto de la movida, Kleber quiere poner en la dirección de Cafaba a Alonso Sanabria, un copartidario suyo que fue concejal en 2001 y 2007 en Barranca.

Además, una de esas fuentes, que nos habló bajo la condición de no ser citada, Kleber promovió reuniones durante el mes pasado con cada uno de los miembros del Consejo para concretar el cambio de director.

“Me llamó y tuvimos una cita. Ahí mismo me presentó al que él quiere poner de director”, nos dijo esa fuente, refiriéndose a Sanabria. 

Y si bien empezó a abonar terreno, al tiempo el otro bando también se movió.

En la otra orilla la cara visible es Alonso Saad Cure, un empresario de seguros y dueño del restaurante 48 Steak house, y quien también había sido consejero de la caja hace 10 años. 

Según tres fuentes que están siguiendo la movida de cerca, Saad entró a la puja para hacerle contrapeso a Kleber y evitar que los cambios que él está promoviendo respondan a “fines políticos”. 

En contrapartida, Saad está promoviendo que el director actual se mantenga en su cargo al menos seis meses más, tiempo en el que la Superintendencia seguirá haciendo vigilancia a la caja.

“El director actual va a cumplir 4 años. En su periodo la Caja ha cumplido con las directrices de la Super. Esperamos que en el periodo de seis meses el director se quede para terminar ese proceso de intervención”, nos dijo Saad.

El primer enfrentamiento fue hace 12 días, durante la primera reunión del consejo directivo. 

Ese día votaron para elegir la  mesa directiva, y aunque todo estaba dado para que Kleber tuviera las mayorías para ser presidente, resultó derrotado con seis votos por Saad.

No pudimos establecer cómo se movieron los bandos porque el voto fue secreto y las fuentes que nos hablaron no quisieron decirnos cómo votaron para no dejar en evidencia a cada consejero.

Pero, aunque Saad obtuvo las mayorías para llegar a la Presidencia, hoy no tiene los votos necesarios para mantener al director.  Eso, porque para ese tipo de decisiones se necesitan siete de los diez votos.

Es más, tal y como nos dijo un miembro del Consejo del bloque de Saad, hoy tiene fijos solo cuatro votos, los mismos que Kleber. 

“La votación de la mesa directiva es una cosa pero las demás (votaciones) quién sabe. Además uno (de los consejeros) parece que quiere renunciar (...) Hoy no se sabe”, nos dijo esa fuente.  

Como mañana el Consejo se reunirá para aprobar el presupuesto de Cafaba, se sabrá cómo quedan los bloques definidos. 

Según dos fuentes que están siguiendo de cerca la movida, lo más probable es que el sector de Kleber se vaya en contra de lo que proyecte Torralvo para “mostrar los dientes”.

Así que lo que resulte mostrará con más claridad el lado de la balanza que pesa más en una entidad que vuelve a estar dentro del inventario de poder local del segundo municipio de Santander.

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