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Por Ana León · 25 de Octubre de 2019

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Este domingo Rodolfo Hernández no solo se está jugando la continuidad de su gobierno con su candidato Juan Carlos Cárdenas. 

Lo que resulte con los aspirantes que tienen el respaldo de la Liga de Gobernantes de Anticorrrupción, el movimiento con el que le dio plataforma a su proyecto político, será la primera medida de aceite a la campaña presidencial que ya emprendió. 

La recargada

Como contó La Silla, hasta antes de la renuncia de Hernández a la Alcaldía (tras ser suspendido por la Procuraduría por participar en política), ni su ahijado Juan Carlos Cárdenas ni su movimiento Liga pintaban fuertes en estas elecciones. 

 

Por un lado, aunque Cárdenas desde el principio buscó su bendición y convirtió su campaña en una fotocopia de la de Hernández en 2015, no había logrado conectar con los electores ni  tampoco enviar el mensaje de que él era el ungido.

Por otro, si bien el movimiento Liga lanzó varias listas (cerradas porque la premisa es que el trabajo es en función de la lucha anticorrupción y no en torno a proyectos individuales) sus candidatos estaban perdidos porque no habían logrado la manera de visibilizarse.

En todo Santander ese movimiento inscribió listas al Concejo en Girón, Piedecuesta, Málaga, Floridablanca, El Playón, Rionegro y Bucaramanga, y además una a la Asamblea. También, oficializó diez apoyos a Alcaldías en los cinco últimos municipios, más San Gil y Concepción.

Fuera del departamento también hizo apuestas y le puso su sello de respaldo a candidatos a las alcaldías de Saravena en Arauca, y Cúcuta y Ocaña en Norte de Santander.

Eso, tal y como anticipamos, empezó a cambiar a mediados de septiembre cuando Hernández salió al ruedo y se convirtió en la carta de presentación de los candidatos. 

A través de sus mensajes en redes sociales y sobre todo sus populares transmisiones en vivo en Facebook y en Instagram, les dió vitrina e incluso los dejó hacer discurso. 

Su salida al ruedo, incluso sirvió para le diera impulso a la aspiración de Leonidas Gómez, candidato a la Gobernación de los verdes y en el Polo, que tras un cambio de estrategia enredó su aspiración. 

A todos los metió en un solo bloque y con esa movida logró enviar el mensaje de que esos candidatos eran los de él. 

Sus apoyos fueron muy contundentes en la medida en que, si bien algunos de los  candidatos que apoya tienen pasado político reciente, como Ricardo Parra en Floridablanca o Claudia Andrade en Barrancabermeja, Hernández incluso llegó a decir que él sería un garante en su eventual administración. 

Y al menos hay dos casos en los que su influencia sí marcó un compás diferente en la campaña. 

En Bucaramanga Cárdenas pasó de registrar marginalmente en encuestas a encabezarlas tras el apoyo de frente de Hernández, y se convirtió en el sujeto a vencer de la contienda.

Y en Cúcuta, el candidato verde Jairo Yáñez, quien no marcaba en encuestas, alcanzó a subir al cuarto lugar entre 12 candidatos, luego de grabar un video en el que Hernández lo apoyaba. 

En el caso de Liga, el mensaje fue el mismo pero aún no es claro qué tanto ha calado.

Mientras dos fuentes de adentro de ese movimiento nos dijeron que han sentido mucho apoyo en las calles y son optimistas con los resultados (pronostican más de una curul en el Concejo de Bucaramanga y al menos una en Asamblea), dos políticos de corriente alternativa y otros dos tradicionales dijeron todo lo contrario. 

“Lo que van a hacer es dividir el voto de opinión pero no les va a alcanzar para sacar una curul”, nos dijo un político del Partido Verde. 

La explicación en la que coincidieron esas fuentes está en que las listas cerradas al Concejo son difíciles de vender porque representan cargos por los que la gente suele votar más por cercanía o familiaridad con el candidato que por su perfil o propuestas. 

“(Bucaramanga) sigue siendo ciudad pequeña y la gente sigue votando (al Concejo) es por el amigo, por el hermano del compañero del trabajo o por el hijo del vecino”,  nos dijo un político de La U. 

El matiz está en que, tal y como nos dijo un político alternativo, como Hernández cazó pelea estos cuatro años con los concejales, sí logró hacer visibles esos cargos y en esa medida puede que el voto por esa corporación sea más consciente. 

En todo caso, Antonio Sanabria, la cabeza de la lista al Concejo de Liga, sí nos dijo que la pedagogía ha sido difícil en la medida en que la gente está acostumbrada a votar por un número en el tarjetón y no asimilan el hecho de marcar solo el logo. 

El efecto real no se medirá sino hasta las urnas, pero de cualquier manera los votos que saque serán su punto de partida electoral, en la campaña que ya emprendió para ser Presidente. 
 

La apuesta es a largo plazo

En esta campaña Hernández no asumió un rol activo en la organización interna de la Liga porque no podía hacerlo siendo Alcalde.

Sin embargo, de cara a sus planes de ser Presidente, que La Silla reveló hace cinco meses, sí utilizó está campaña para alistar el terreno.

Inicialmente, volvió a acercar a sus toldas  a Carlos Sotomonte, quien intentó llegar a la Alcaldía recogiendo firmas pero al final no le alcanzó y había sido cercano a él porque lo nombró en la junta del Acueducto, y lo convirtió en su mano derecha en la Liga. 

Entre Sotomonte y el mismo Hernández, se encargaron de dejar sembrada la idea de que el trabajo de la Liga en esta campaña es el inicio de un proyecto nacional en cuanto micrófono han tenido.

La idea que promueven es que en las próximas elecciones legislativas (en las que posiblemente Sotomonte sea candidato) la Liga se convierta en un partido político en el que el punto de convergencia entre sus militantes no sea una ideología sino la lucha contra la corrupción.

Es decir, teniendo como espina dorsal el discurso con el que Hernández sostuvo su popularidad estos cuatro años en Bucaramanga. 

Para eso, según nos contó Sotomonte, una vez terminen las elecciones locales, Hernández y él emprenderán una correría por todo el país con dos propósitos: conocer cada región (ninguno de los dos tiene experiencia en la política nacional), y reclutar personas que quieran hacer parte de ese proyecto nacional. 

En esa medida, parte del plan está en que el proceso de selección sea más estructurado, porque en esta campaña los respaldos se dieron con base en hojas de vida que los mismos candidatos radicaron en la sede de la Liga (funciona en las oficinas administrativas de la constructora de Hernández en Bucaramanga).

Así fue que, por ejemplo, resultaron apoyando a Juan Pablo Jiménez, candidato conservador en Saravena, Arauca; o a Hernando Sanguino, quien fue avalado por el PRE en Ocaña, Norte de Santander. 

Lo que resulte será la primera medida de la capacidad de endose de votos de Rodolfo y mostrará qué tanto puede apalancar si concreta su proyecto nacional. 

En todo caso, como tiene varias investigaciones en la Procuraduría y está en la mira de la Fiscalía por el escándalo de la fallida adjudicación de la tecnología de las basuras en Bucaramanga, en el camino tendrá más que sortear que la construcción de su plataforma presidencial. 



 

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