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Por Jineth Prieto · 17 de Septiembre de 2019

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Luego de que la Procuraduría lo suspendiera provisionalmente por segunda vez, tras anunciar que le abriría una investigación por presunta participación en política, el alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, renunció a su cargo.

Como a su mandato solo le restaban tres meses y medio, el efecto de su salida no recaerá directamente sobre la administración sino sobre la campaña para las locales del 27 de octubre.

No solo porque Hernández anunció que saldrá de frente a hacer proselitismo, sino porque lo hará cuando la campaña está en su punto más álgido y los alternativos no han logrado despegar.

Mientras su candidato a la Alcaldía Juan Carlos Cárdenas no se destaca en un grupo de ocho opcionados; Leonidas Gómez, el candidato a la Gobernación de su línea, está en receso por temas de salud en momentos en los que le están recortando ventaja en el área metropolitana; y las listas a corporaciones no han marcado una diferencia significativa sobre las demás.

La suspensión

La Procuraduría Delegada para la Vigilancia Administrativa de Asuntos Sociales y de Paz ayer tomó la determinación de suspender provisionalmente a Rodolfo Hernández como Alcalde de Bucaramanga por presunta participación en política.

 

La decisión se basó en dos hechos en particular.

El primero fue la aparición de un video de Hernández denunciando compra de votos en el espacio reservado para pauta comercial de candidatos en un debate de aspirantes a la Alcaldía del canal TRO.

El segundo fue una entrevista que concedió en La W y en la que lo pusieron en vivo con Juan Carlos Cárdenas, un outsider de la política local que aterrizó electoralmente en esta campaña y tiene su guiño, para que respondiera si lo estaba apoyando. 

Lo de TRO fue controversial porque el video era inédito y en él pidió votar por “un alcalde de los ciudadanos”, cuando al cierre del debate Cárdenas se presentó como el “alcalde de los ciudadanos”.

Y lo de La W también, porque Hernández dijo que apoyaba la continuidad a su legado y Cárdenas dijo en vivo que tenía el “apoyo moral” del entonces Alcalde.

Aunque la defensa de Hernández siempre se ha mantenido en que hacía “pedagogía electoral” y en que no está presionando o usando la estructura de la administración para apalancar aspiraciones, en varios casos descalificó a otros candidatos.

Por ejemplo, en mayo dijo que Claudia Lucero López, miembro de la familia Tavera que sumó varios avales y se inscribió por el movimiento ‘Hagamos Ciudadanía’, hacía parte de una mafia; en agosto que a Sergio Isnardo Muñoz, candidato del Mais, lo habían “manoseado más que una prostituta de Puerto Wilches” en referencia a su trayectoria política; y durante toda la campaña ha dicho que a Fredy Anaya, candidato Conservador y de Cambio Radical, lo que “le importa es llenarse los bolsillos de plata”.

Por eso, no fue sorpresiva la decisión de la Procuraduría de suspenderlo, más cuando argumentó que de seguir en el ejercicio de su cargo era probable que reincidiera en la potencial falta de participar en la campaña. 

Pero tampoco lo fue la decisión de Hernández de renunciar una vez conoció que lo dejarían fuera de la Alcaldía por tres meses, cuando casi ese mismo tiempo resta para terminar su administración.

La renuncia, el punto de partida 

En junio pasado Hernández regresó a su cargo luego de que un juzgado anulara otra suspensión temporal que le impusieron por pegarle a un concejal.

Pero dejó una advertencia: “Si me llegan a suspender nuevamente, me alargan la suspensión, renuncio irrevocablemente a la Alcaldía de Bucaramanga y me salgo a la calle para hacer política”.

En el comunicado que publicó ayer desde la clínica, mientras se encontraba en un chequeo médico por un dolor torácico, dejó claro que en efecto saldrá a hablar de la campaña y que su estrategia para lidiar con el efecto político de su suspensión será presentarse como víctima. 

Primero, porque su principal argumento fue que “atacaron al Alcalde que estaba atacando la corrupción”, y segundo porque asume que lo suspendieron por denunciar un potencial delito de la campaña.

Como calificó la decisión como una “aberrante patraña contra él”, y con eso se fue de frente una vez más contra la Procuraduría que ha criticado -así como a los demás órganos de control- por su celeridad para investigarlo a él y no al resto de los políticos de la ciudad, encendió la pelea.

La salida obligó incluso al Procurador General, Fernando Carrillo, a defender la decisión de suspenderlo.

Carrillo también recordó que Hernández tiene 30 investigaciones en curso y que su familia está vinculada a un proceso penal por el escándalo de las basuras, lo que muestra que si el ahora exalcalde ataca, tendrá respuesta.

Lo que no es claro es qué tanta mella le pueden hacer esas declaraciones a Hernández.

Por un lado, porque esta semana el Procurador está en el ojo del huracán por una denuncia de Vicky Dávila sobre su relación con el magnate Luis Carlos Sarmiento Angulo, lo que le da munición al exalcalde para atacarlo, como en efecto pasó esta mañana en La W.

Por otro, porque la Procuraduría sí es un ente manejado por políticos -Fernando Carrillo entró en representación del Partido Liberal- y, como ha contado La Silla, su burocracia se utiliza en muchos casos para mantener activas redes de clientela de congresistas en todo el país.

Así que por ahora Hernández tendrá de dónde agarrarse si quiere minimizar las implicaciones de la suspensión.

Si por ese lado el exalcalde queda con cierta tranquilidad, no es seguro que pase lo mismo con su aspiración, ya pública, de buscar la Presidencia en 2022.

Eso principalmente porque el Consejo de Estado inhabilitó de por vida a la ahora prófuga exgobernadora de La Guajira, Oneida Pinto, por haber renunciado a un cargo de elección popular antes de culminar su periodo y para participar en política.

"Eso es algo debatible. Solo restaban tres meses y medio de la administración, y la suspensión era por tres. Aquí no se podría hablar de que defraudó la voluntad popular porque no iba a gobernar por lo que le restaba del cargo”, dijo a La Silla un político cercano a él.

A pesar de esa duda, en el grupo de Hernández piensan que era mejor que renunciara para inclinar la balanza en la campaña, pues ante las otras investigaciones activas en la Procuraduría, es probable que exista una decisión en su contra y en cambio tiene más margen de maniobra estando en la campaña.

Y es que con su entrada a la arena, Rodolfo marca un nuevo compás dentro de la campaña.

El turbo para los alternativos

Aunque, como ha contado La Silla, la campaña en Bucaramanga hasta ahora estaba demarcada entre un sector de alternativos que estaba alzando la bandera anticorrupción y un sector de políticos tradicionales que estaba apelando a la capacidad de ejecución para arrastrar votos, con la aparición de frente de Hernández el eje cambia.

En el lado de los alternativos, porque puede unirlos con su popularidad que bordea el 70 por ciento y al ser la cara del voto de opinión en la ciudad.

Eso le da impulso a la aspiración de Cárdenas, quien aunque tenía su guiño y lo estaba trantando de explotar de frente -eso originó la suspensión de Hernández-, no había logrado que la gente lo identificara como el heredero.

Entre los otros candidatos que apelan al voto de opinión, aunque hace menos probable que se vayan a donde Cárdenas -casi todos tienen pasado con la clase política tradicional y Rodolfo los ha descalificado-, les quita fuerza y pone sobre la mesa una eventual unión entre ellos que los convierta en una tercería.

En el lado de los tradicionales, cambia el panorama porque Hernández no tendrá mordaza para atacarlos y eso seguramente obligará a replantear sus estrategias.

Más cuando el exalcalde eligió como enemigos en campaña a Claudia Lucero López, tía del gobernador Didier Tavera y esposa del senador liberal Miguel Ángel Pinto; y al controvertido excongresista Fredy Anaya, que en encuestas están en empate técnico con su candidato.

La aparición de Hernández también tiene efecto en la campaña a la Gobernación, pues le cae como anillo al dedo a Leonidas Gómez, quien en un receso de 12 días y luego de un cambio de estrategia controvertido, tendrá el respaldo de una figura más conocida que él, que en teoría arrastra voto de opinión y que tiene abierto un frente de ataque contra sus contendores.

También le suma a la lista al Concejo de la Liga de Gobernantes Anticorrupción que se inscribió por firmas, respalda a Cárdenas y dirige Antonio Sanabria, uno de los escuderos de la campaña de Hernández hace cuatro años.

Dado que el fuerte del exalcalde está en las redes sociales, y que en las legislativas del año pasado se demostró que pueden ser decisivas en Santander, su principal movida seguramente estará allí.

Así que una vez el gobernador Didier Tavera le acepte la renuncia y entre en la carrera, Hernández inaugurará una nueva etapa que marcará el último mes de campaña.

Lo que resulte el 27 de octubre se convertirá, más allá del resultado global, en la primera medida de su capacidad electoral, luego de ser el palo de la contienda hace cuatro años y de haber mantenido buenas cifras de popularidad durante su mandato pese a los escándalos que enfrentó. 
 

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