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Por Ana León · 08 de Abril de 2019

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Luego de cuatro años, la semana pasada finalmente se  posesionó la nueva directora en propiedad regional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, en Santander.

Su nombre es Martha Patricia Torres Pinzón, una trabajadora social que aunque tiene fama de técnica, llega con el empujón del representante liberal Edgar ‘el Pote’ Gómez Román, cuyo grupo político ha mantenido el poder burocrático de esa entidad los últimos ocho años.

 

El fortín del Pote

Como hemos contado en La Silla, desde 2011 el Pote Gómez empezó a manejar políticamente el Icbf en Santander.

 

Lo hizo a través de la abogada Ruth Bacca Lobo, quien llegó allí tras quedar en la terna de un concurso nacional. Fue elegida por el entonces gobernador liberal Horacio Serpa.

Bacca Lobo enfrentó varios cuestionamientos durante su administración.

En 2014, por ejemplo, Vanguardia contó que estaba usando el Bienestar Familiar para ponerle votos al congresista liberal;  además, en 2015 fue protagonista de varios titulares de prensa por avalar el concurso Miss Tanguita -consistía en un desfile en traje de baño de menores de edad-.

En medio de ese último ruido, fue declarada insubsistente a mediados de 2015, pero incluso después de su salida, su nombre continuó enfrentando cuestionamientos, y en 2017 la Fiscalía la imputó por irregularidades en la adopción de un menor mientras estuvo al frente del Bienestar.

Aunque desde que salió la dirección se la encargaron a Margy León, una funcionaria de carrera dentro de esa entidad, en los corrillos políticos del departamento se daba por sentado que el grupo de Gómez mantenía el poder burocrático porque el resto de la planta no se modificó.

Si bien desde ese entonces se publicó un concurso para elegir nuevo director de la regional, al final no concluyó con un nombramiento (en La Silla le preguntamos al Icbf por qué, pero al cierre de esta historia no nos dieron respuesta).

Solo fue hasta noviembre de 2017 que abrieron un nuevo concurso.

Esta vez, el proceso tardó año y medio y en febrero pasado, luego de que se cumplieran todas las pruebas, finalmente se conocieron los resultados para la conformación de la terna de la que el gobernador Didier Tavera debía elegir.

A ella entraron Emilson Chávez, funcionario de carrera en el Icbf; Oscar Pernía Maldonado, un médico que también se postuló para ser gerente del hospital del Socorro en 2016; y Martha Patricia Torres Pinzón, una trabajadora social que ha estado tanto en lo público como en lo privado.

La sorpresa estuvo en que Tatiana Abdallah Camacho, sobrina del exgobernador Mario Camacho, condenado por irregularidades en contratación y socio político del Pote, quedó de cuarta y no entró.

Fue ahí, cuando, según nos dijo un congresista que conoció el proceso, el Pote decidió apadrinar a Torres Pinzón, a quien en todo caso conocía desde hace varios años atrás.

Por su lado, los congresistas uribistas Edwin Ballesteros y Oscar Villamizar intentaron apadrinar a uno de los otros dos ternados (Emilson Chávez) e hicieron lobby en la dirección nacional del Icbf para que los ayudaran.

Sin embargo, como la decisión final era de Tavera no tuvieron mucho margen para jugar, en cambio en el lado de Torres sí hubo espacio, entre otras, porque como nos lo contaron dos congresistas por aparte, desde que el Pote es el Presidente de la Comisión Cuarta de Cámara, estrechó relaciones con Tavera.

No pudimos confirmar si él la buscó a ella o ella a él, pero otras tres fuentes (un político liberal, uno uribista que estaba pendiente del proceso y una persona que trabajó con ella) también nos confirmaron que había sido el Pote el que había hecho lobby.

Torres nos negó que esa versión fuera cierta, y dijo que aunque conocía al Representante y lo estimaba, él no había mediado en su designación.

En todo caso, la nueva directora del Icbf sí tiene historia en el grupo del congresista liberal.

 

La nueva directora

Martha Patricia Torres es una trabajadora social egresada de la UIS, especialista en Gestión Humana.

Empezó a figurar en el sector público como contratista de la Gobernación en la década de los 90, primero como coordinadora del programa de bienestar social del Instituto de Previsión Social, al que llegó como practicante, y luego como profesional en la Oficina de la Mujer.

Más adelante se dio a conocer por trabajar con población de la tercera edad, algo que la acercó a la política, y específicamente al grupo del Pote, quien para ese entonces tenía parte de su caudal político en esa población.

Así, aunque Torres nunca ha sido líder política ni ha tenido injerencia en la estructura electoral, para esa época sí era conocida como parte del movimiento Aliados del Pote.

Pero no se hizo visible sino hasta 2001, cuando fue nombrada directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga.

A ese cargo llegó como cuota de la entonces concejal del Partido Socialdemócrata, Luz Helena Mojica, con quien había trabajado en una fundación de madres cabeza de familia y quien a su vez era parte de Aliados.

Esa fue su única figuración visible en el sector público y solo duró un año. Después fue trabajadora social en Hogares Claret y alcanzó a ser coordinadora departamental. En 2006 pasó a ser gerente del programa de la Ong internacional Aldeas Infantiles SOS y estuvo allí hasta 2016.

A mediados de 2017 volvió a figurar en lo público como coordinadora de un subprograma del adulto mayor en la Secretaría de Desarrollo de Bucaramanga.

Según nos dijo una fuente de adentro de la Alcaldía, llegó a ese cargo directamente recomendada por el alcalde Rodolfo Hernández y estuvo hasta 2018.  

Sobre cómo Hernández dio con su hoja de vida dos fuentes de adentro de la Alcaldía nos dieron versiones diferentes.

Una es que Torres se conoce con el Alcalde desde hace años. Otra es que Édgar Gómez y Mario Camacho, quienes a pesar de ser liberales son amigos de Hernández, la recomendaron.

Por su parte, Torres nos dijo que luego de postularse a la plataforma ‘Tu talento es lo que vale’ de la Alcaldía, buscó directamente a Hernández a través de su asistente personal y así la tuvo en cuenta.

Cualquiera que sea la versión real o incluso si todas lo son en parte, como este es un año electoral habrá que ver si bajo la nueva batuta, el Icbf  vuelve a ser utilizado como fortín para la campaña regional.

CONTEXTO

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