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Por Jineth Prieto · 09 de Julio de 2019

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Aunque en las legislativas del año pasado Édgar Díaz se convirtió en el congresista más votado de Norte de Santander y entró a Cambio Radical por la puerta grande, en las locales no ha sido protagonista.

Sus grandes apuestas no están tan rodeadas como pretendía, en el resto del departamento le tocó negociar avales con los candidatos a la Asamblea del partido, y pese a que en Cúcuta ya se decantó por Jorge Acevedo, no está asegurado que Germán Vargas Lleras le dé el aval.

La palidez de las alianzas

Cuando se precalentó la campaña por las locales de este año, entre los congresistas empezó a moverse la idea de que buscaran una fórmula para hacer alianzas en los municipios claves del departamento.

La idea era que cada uno pusiera un candidato único en un centro electoral específico para que fuera apoyado por los demás y así llegaran a las urnas con acuerdos previos que les aseguraran preliminarmente las victorias.

 

Aunque hubo varios acercamientos, al final esa idea naufragó porque cada sector empezó a tirar para su lado y no hubo puntos de acuerdo. 

Sin embargo, al inicio de la carrera electoral la alianza entre el senador Díaz y el representante liberal Alejandro Chacón, quienes hicieron campaña para las legislativas juntos, pintaba fuerte.

“Ellos empezaron a armar alianzas en varios municipios en dónde podían complementarse, que fue lo que hicieron hace un año”, dijo a La Silla una fuente de adentro de Cambio.

Mientras que en el lado de Chacón la principal apuesta fue Jaime Marthey para la Alcaldía de Cúcuta; la de Édgar Díaz estuvo en Ocaña, el segundo centro electoral de Norte, con Samir Casadiego, quien hace cuatro años perdió ese cargo por 113 votos .

Para ambos era importante el apoyo mutuo.

En el lado de Chacón porque arrancó la precampaña tratando de armar una alianza de varios partidos en torno a Marthey y el respaldo de Cambio era clave porque se lo estaba peleando Jorge Acevedo, el principal contendor de su candidato, a través del representante Jairo Cristo, quien es del grupo del condenado exalcalde Ramiro Suárez

En el lado de Díaz porque necesitaba reforzar a Casadiego, debido a que el representante de La U Wilmer Carrillo y el diputado de ese mismo partido Wilmer Guerrero -tienen un movimiento llamado la ‘wilmermanía’- le están apostando a ese cargo y son su principal competencia.

“Édgar y Chacón tuvieron muchas conversaciones. Ellos fueron a visitar a Vargas Lleras a inicios de año para pedirle el aval a Marthey, pero como nada avanzaba, ninguno oficializó el respaldo al otro”, dijo a La Silla un político del grupo de Díaz. “Ellos continuaron hablando con otra gente y cada quien continúo haciendo su juego pero sin anuncios. Todo muy preliminar”.

Y si bien la precampaña estuvo ciertamente estática, la semana pasada se reactivó y con revolcón incluido. 

Ocaña, el florero de Llorente

La wilmermanía, que inicialmente había lanzado al dos veces exdefensor regional del pueblo, Nelson Arévalo, como su candidato en Ocaña, en un giro inesperado decidió sacarlo del juego y lanzar al diputado Wilmer Guerrero directamente por la Alcaldía.

Aunque hay dudas sobre si él está habilitado para aspirar porque es el actual presidente de la Asamblea y en esa medida ha sido ordenador del gasto el último año, con su salida pateó el tablero electoral. 

En la Ocaña política empezó a correr la versión de que con Guerrero en la carrera, Chacón se iría con ellos porque en Cúcuta el representante Wilmer Carrillo -vía el gobernador William Villamizar- ya había pactado con él el apoyo a Jaime Marthey.

Ese escenario es el más factible porque parte de la demora de Chacón en moverse por Casadiego estaba fundamentada en que él no le puso votos en las legislativas y en esa medida él no sentía ningún compromiso; sin embargo, en Cúcuta no había nada completamente definido porque Carrillo aún no tiene el coaval de La U asegurado para Marthey y se lo está peleando con el exsenador Manuel Guillermo Mora, quien se le atravesó a última hora.

En todo caso, como el panorama empezó a dibujarse de esa manera, según le contaron dos fuentes a La Silla que se mueven dentro del grupo de Díaz, el Senador terminó reclamando que lo dejaron solo e inclinó su propia balanza en Cúcuta para el lado de Jorge Acevedo.

Sobre los términos y condiciones de esa alianza nos dieron dos versiones. 

La primera fue que Díaz habló Germán Vargas Lleras, el jefe natural del partido, y que en la conversación le dieron a entender que Acevedo tenía la mayor opción para el aval porque está marcando de primero en las encuestas y hace cuatro años buscó ese mismo cargo con el aval de Cambio (en las legislativas saltó al Partido Liberal y estuvo en la lista a la Cámara pero se quemó, y actualmente está avalado por firmas).

La segunda fue que hubo una reunión en la Clínica Santa Fé, por uno de los habituales permisos médicos que le da el Inpec al condenado Ramiro Suárez, y que allí en presencia de varios miembros de ese equipo político lo convencieron finalmente de entrar a apoyarlos a cambio de participación en el eventual gobierno de Acevedo.

Díaz nos negó haber hablado con Suárez para tomar su decisión, pero sin importar cuál sea la versión real, lo que quedó claro con su movida fue que le puso presión a Vargas Lleras para decidir el aval en Cúcuta y que de paso se desmarcó de Chacón completamente.

Mientras que ahora tiene a las dos credenciales del partido en Norte con Acevedo; Chacón, quien es su amigo personal, sigue presionando para que le apoyen a Marthey.

“El pulso que se tiene que dar en estos días es duro. Si fuera por corazón Vargas Lleras decidiría por Chacón, son amigos de toda la vida; pero es muy difícil ignorar a los dos congresistas sin romper el partido regionalmente”, nos contó un político de Cambio que conoce al detalle el manejo del partido.

Pero independientemente de lo que suceda con Cúcuta, el balance de Díaz al final tiene más grises porque tampoco obtuvo el papel protagónico en la entrega de los demás avales del departamento

El freno de mano

Édgar Díaz se eligió en marzo del año pasado como Senador de Cambio Radical con la votación más alta de un congresista en Norte de Santander.

En total sacó 81 mil votos -59 mil se contabilizaron en su departamento natal-. y fue el candidato de Cambio más votado en todos los municipios de Norte menos en Cúcuta y Bochalema.

Ese resultado le dio para entrar al partido de Vargas Lleras con doble beneficio.

Más allá de la credencial, la expectativa estaba en el poder que había adquirido porque  siendo el mayoritario se convertía en el jefe del partido en el departamento y tenía el poder de dar avales y de reforzar su estructura este año.

Si bien al inicio se movió así, y de hecho La Silla supo que cerró varios acuerdos previos con Chacón en diferentes municipios del departamento similares al de Ocaña, hace unas semanas le pusieron freno de mano.

Pedro Leyva, diputado de Cambio, se le atravesó porque se dio cuenta de que estaba armando estructura para ponerle votos a lista de La U y no a la de su partido y fue a Bogotá a quejarse. 

La explicación está en que Díaz aterrizó en Cambio el año pasado por un acuerdo con Vargas Lleras pero realmente su grupo está repartido en La U y el Partido Conservador.

“Lo que Édgar estaba haciendo era entregar avales bajo la condición de que había que apoyar a Luis Mejía, que es su diputado de La U, en todos los municipios”, dijo a La Silla una fuente que lo supo de primera mano. Otras dos nos dieron una versión casi idéntica.

Como eso rompía al partido porque dejaba sin gasolina a la lista de Cambio a la Asamblea, en Bogotá se metieron.

Dos fuentes de adentro le contaron a La Silla, que Vargas Lleras envió a Hernando Angarita, quien es su mano derecha en Norte y representa la línea de Leyva, a atajar a Díaz.

Una de esas fuentes nos detalló que sentaron a Leyva y a Díaz -Jairo Cristo no entró a pelear porque el aval que le interesa está en Cúcuta- y que se acordó que la lista a la Asamblea también podría dar algunos avales en el departamento para asegurar votos. 

El golpe en el ego es grande para Díaz porque entró a negociar espacios que ya creía ganados y en los que el otro congresista no se estaba atravesando.

Además, porque en medio de esa pelea le desbarataron acuerdos que ya tenía avanzados y eso le resta cuando su apuesta es reforzar la estructura con la que se eligió en el Senado para 2022.

“A Édgar le dijeron que le respetaban que no moviera su grupo con Cambio Radical, pero que no le quitara el oxígeno a la lista de la Asamblea y lo convencieron de negociar”, dijo a La Silla una fuente de adentro el partido que conoce al detalle la ruptura. "En lo único qué hay acuerdo es en el aval para Silvano Serrano a la Gobernación".

Según esa misma fuente, los acuerdos ya van en un 90 por ciento. Sin embargo, todavía hay problemas por los avales de Los Patios, Toledo y Chinácota.

Así que aunque en las legislativas Díaz se convirtió en el gran elector de Cambio en Norte de Santander, en las locales le dieron papel secundario.

Habrá que ver cómo acomoda su estructura para seguir mantiendo poder cuando le tienen el freno de mano puesto y si en Cúcuta su guiño a Acevedo inclina la decisión de Vargas Lleras.
 

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