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Por Jineth Prieto · 26 de Junio de 2019

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Ayer la mesa directiva del Concejo de Bucaramanga posesionó como Personero encargado de la ciudad a Rafael Picón Sarmiento, tras la renuncia de Omar Ochoa al cargo.

Aunque por ser un nombramiento temporal que en principio solo durará mientras se hace el concurso para designar formalmente al nuevo titular de ese ente de control, su llegada se da en un momento clave.

 

No solo porque entra justo cuando arranca en forma la temporada electoral, sino porque su jefe político es el controvertido excongresista Fredy Anaya, quien este año quiere buscar por tercerra vez la Alcaldía de la capital de Santander y es uno de los principales enemigos políticos de Rodolfo Hernández

Sobre su nombramiento le dieron a La Silla dos versiones.

La primera fue que su hoja de vida la propuso directamente el presidente del Concejo Wilson Mora, y que él fue el que le dijo a Uriel Ortiz, el primer vicepresidente, que apoyara el nombre de Picón para sumar dos de los tres votos.

(El tercero era el del segundo vicepresidente Nelson Mantilla, quien inicialmente se opuso porque decía que el reemplazo debía ser el siguiente en jerarquía en la nómina de la Personería, pero a quien convencieron ayer en la tarde porque el encargo solo iba mientras se hacía el nuevo concurso).

Y la segunda versión, que fue la representante liberal Nubia López, quien es esposa de Anaya, la que le postuló la hoja de vida a Mora para que acordara con los dos vicepresidentes su designación.

Cualquiera que haya sido la versión real, lo que sí es un hecho es que no es extraño que el nombre de Picón apareciera porque tanto con Mora como con Anaya tiene historia.

Como contó La Silla, Picón es de las entrañas del grupo de Anaya. 

Él fue el coordinador de la campaña de López en las legislativas del año pasado y fue con el empujón de ese grupo político que en julio llegó a la secretaría general de la Contraloría de Bucaramanga, fortín que es manejado por los concejales liberales. 

Precisamente, por un acuerdo político entre los concejales, ese cargo le correspondió a Wilson Mora, quien también fue el que postuló la hoja de vida de Picón en ese entonces. 

Más allá de eso, que Picón sea Personero de Bucaramanga justo ahora es una movida que pega a varias bandas para la oposición.

Por un lado, porque le da injerencia directa en el ente de control que vigila a los funcionarios de la Alcaldía a Anaya, quien es el candidato que todos los concejales liberales están respaldando para recibir el aval rojo a la Alcaldía.

Y por otro, porque tendrá a alguien que le podrá hacer contrapeso al Alcalde en proyectos que son claves para él y que podrá presionar para que lo investiguen en la Procuraduría por sus pronunciamientos sobre las elecciones de octubre.

Todo cuando la continuidad de Hernández está en vilo por la suspensión que le decretaron mientras lo investigan por pegarle a un concejal y que está frenada por una tutela que debe ser fallada en segunda instancia el próximo mes.

“El anterior Personero ni sonó ni tronó. El acuerdo es que él llega a mover todo lo que haya contra Rodolfo y sus funcionarios”, dijo a La Silla una fuente que supo de primera mano cómo se movió el nombramiento.

Encima, la llegada de Picón le funciona a Mora, porque él está buscando que Anaya apoye a su esposa Glenda Vega, quien si nada cambia se lanzará a la Asamblea en la lista liberal.

Así que aún si el excongresista o su esposa no dieron su guiño y la idea de la postulación solo salió de él, meterlo en el cargo le servía para congraciarse y ampliar sus cuentas con miras a octubre.

Por lo que La Silla supo, la intención de Picón es postularse para ocupar el cargo el siguiente cuatrienio y de hecho eso lo empezó a hablar desde ya con algunos concejales.

Si se mete en el concurso -que arrancará después de que salga el Personero que terminará este periodo- y lo logra, independientemente de lo que pase en la carrera por la Alcaldía, Anaya tendrá a un aliado en un ente de control local los próximos cuatro años.

Por ahora, como es probable que por tiempos Picón termine quedándose en la Personería hasta septiembre -máximo tres meses puede durar el encargo-, el precandidato liberal tendrá cómo meterle un palo en la rueda a Hernández, mientras compite por quitarle la Alcaldía y sucederlo. 

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