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Por Jineth Prieto · 15 de Abril de 2019

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El fin de semana pasado el nombre de Emiro Castro Meza pasó de ser desconocido dentro del mapa político nacional, a ocupar titulares de prensa en todo el país por haber protagonizado la extraña redada a la oficina donde despacha quien ocupa el cargo de Alcalde de Santa Marta.

Más allá de las dudas que existen sobre ese hecho, que ya está siendo investigado por la Procuraduría, La Silla averiguó el origen y el poder que a sus 28 años ha amasado este abogado samario, quien también tiene carrera en Santander.

Además, de hacer parte del círculo de confianza de la Vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, fue hasta la semana pasada una de las fichas claves del alcalde de Floridablanca, Héctor Mantilla, y uno de los poderosos a la sombra de su administración.

Los orígenes

Emiro Castro Meza es un abogado egresado de la Universidad de Magdalena que actualmente está haciendo una maestría en Derecho en la Sergio Arboleda.

 

Es oriundo de El Difícil - Ariguaní, un pueblo situado al sur del Magdalena que colinda con el Cesar.

Inició en la política desde que entró a la universidad y empezó a militar en las Juventudes Alzatistas Conservadoras, un grupo que se creó entre 2008 y 2009, y que representaba un ala radical de la derecha en el país.

Fue allí donde logró escalar dentro del partido, y al poco tiempo terminó como suplente del delegado de las juventudes en el Directorio Conservador del Magdalena.

Gracias a eso fue que conoció a Marta Lucía Ramírez en un foro académico y entró a su primera campaña presidencial como voluntario.

Aunque salieron derrotados (en esa consulta Ramírez quedó en tercer lugar dentro de los precandidatos azules y la ganadora fue Noemí Sanín), Castro siguió al lado de Ramírez, así como un puñado de jóvenes que empezó a reclutar en todas las regiones  para hacer su estructura electoral.

Fue ahí donde nació su kínder y coincidieron en un mismo espacio, además de Castro, Juan Camilo Ostos, hoy viceministro de Transporte; Daniel París, hoy asesor para las regiones de la Vicepresidencia; y Héctor Mantilla, hoy alcalde de Floridablanca en Santander.

Junto a París y Ostos, Castro integró el comité promotor con el que Marta Lucía quiso buscar la Presidencia en 2014, y además se volvió una de las caras visibles de su círculo cercano.

Él fue el jefe jurídico de su precampaña y de su campaña, y fue uno de los que estuvo al frente de su defensa cuando la bancada conservadora en el Congreso (en ese entonces apoyaba la reelección de Juan Manuel Santos) demandó su candidatura ante el Consejo Nacional Electoral y la ganó.

“Se ganó la confianza a pulso y luego creció dentro del círculo”, dijo a La Silla una fuente de adentro del grupo de la Vicepresidenta.

Tanto fue así que después Castro pasó a ser director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía en Acción, que es de Ramírez. Salió a mediados de 2015, cuando en la campaña local se fue a su natal El Difícil.

El poder en Santander

Castro apareció en el mapa de poder de Floridablanca cuando Héctor Mantilla, quien había ganado la campaña luego de ser la cara de Marta Lucía en Santander, empezó a anunciar su gabinete.

En Facebook lo presentó como un asesor en temas de derecho constitucional y desde ese entonces lo mantuvo vinculado a su administración.

Llegó allí porque, según le contaron a La Silla tanto Mantilla como Castro, eran amigos personales y el segundo estaba sin trabajo.

Su nombramiento generó ruido porque hizo parte de los nombramientos de Mantilla a personas de otras regiones, como Juan Carlos Ostos, papá del ahora de viceministro Juan Camilo Ostos, como Secretario Educación.

En adelante Castro empezó a desempeñar un papel protagónico en el tejemaneje de la Alcaldía que llamó la atención lo suficiente como para empezar a ser conocido afuera.

Como contó La Silla, fue uno de los que estuvo detrás del nacimiento de Renace Santander como plataforma en el departamento de la campaña presidencial de Marta Lucía el año pasado.

Además Óscar Jahir Hernández, el columnista de Vanguardia, lo nombró en dos ocasiones: una contando que él y Daniel París le habían prestado plata a Daniela Mecón, la esposa de Mantilla, y que había dos hipotecas que lo probaban; y otra denunciando que Fanny Castro Meza, su mamá, tenía contratos en Floridablanca pero que no los ejecutaba y aún así se los pagaban.

La segunda, según le relataron a La Silla seis fuentes que trabajan o han trabajado con Mantilla entre concejales, contratistas y líderes del municipio, está estrechamente ligada al que era el poder que tenía delegado Castro.

“Lo de la mamá fue solo un ejemplo. Los concejales tenían que hablar con él para que les metieran sus recomendados”, nos detalló una de esas fuentes. “Para que me entienda, cualquier persona tenía que hablar con él para los contratos del municipio”

Otra nos explicó: “Él es el que manejaba el computador de la Alcaldía. Tenía el inventario completo de todos los contratistas, sabía en representación de quién llegaban”

Las otras cuatro fuentes nos dieron versiones casi idénticas sobre el papel de Castro en la Alcaldía, y, además, todas nos detallaron que su nombre empezó sonar más porque su estilo es déspota y terminó generando roces.

La descripción coincide con otra versión que nos dio una fuente que ha trabajado con él en campañas de Marta Lucía Ramírez: “Con poder puede ser un tirano. Sabe lo que hace pero no tiene ni idea de tratar gente”.

Hasta este mes Castro alcanzó a suscribir 15 contratos como asesor con la administración de Mantilla. Estuvo en el despacho  del Alcalde, Interior, Hacienda e Infraestructura, y en la Dirección de Tránsito.

Incluso, también se convirtió en contratista del Concejo de Bucaramanga y en la Alcaldía de Piedecuesta en 2018 tuvo dos prestaciones de servicios para asesorar en asuntos administrativos a las secretarías General y de las TIC.

Tanto Castro como el Alcalde Mantilla le negaron a La Silla que existiera un rol de enlace para entregar contratos a concejales o para mediar el ingreso de personal.

“En todas las secretarías yo tengo delegado personal para que esté pendiente de la vinculación de personal y revisen perfiles. Es mi manera de llevar el control y asegurarme de que la vinculación cumpla todos los estándares”, dijo Mantilla a La Silla. “Hubo un momento en que Emiro nos ayudó en eso, pero eso no quiere decir que existan enlaces con concejales o algo similar porque no existe. Es un tema netamente administrativo”

De cualquier forma, los últimos dos contratos que Castro suscribió con Floridablanca este año, fueron liquidados el 3 de abril, es decir, solo tres días antes de que se volviera visible en el país por liderar la extraña redada a la oficina del Alcalde de Santa Marta.

Todo por petición del Secretario de Transparencia de Presidencia y mandatario encargado de ese municipio, Andrés Rugeles, quien a su vez le rinde cuentas a la madrina de Mantilla y de Castro, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

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