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Por Jineth Prieto · 08 de Febrero de 2019

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Desde hace algunas semanas el nombre del abogado Miguel Ángel Pedraza se metió dentro del sonajero de precandidatos a la Alcaldía de Bucaramanga.

 

Aunque esta es la primera vez que aparece en un pulso electoral y hasta ahora no había hecho política de frente, su nombre es bien conocido en los círculos de poder de Santander.

Eso, porque con la columna que tiene todos los viernes desde hace siete años en Vanguardia, se ha convertido en uno de los principales críticos de la clase política del departamento. 

Desde esa tribuna, Pedraza, quien el año pasado se ubicó en el primer lugar de los columnistas más leídos por los líderes de opinión en Santander en el panel de Cifras y Conceptos, ha denunciado irregularidades en varias administraciones, criticado alianzas electorales, y el papel de varios poderosos locales.

Por ejemplo, fue por una denuncia que él hizo sobre el contrato de remodelación del estadio Alfonso López de Bucaramanga, que la Fiscalía abrió una investigación que hoy tiene el ventilador soplando sobre la administración del exgobernador y ahora senador de Cambio Radical, Richard Aguilar.

Sin embargo, desde que decidió debutar en la arena electoral y arrancó la carrera para buscar la Alcaldía de Bucaramanga, cambió el rasero y empezó a acortar distancias con varios de los poderosos que han sido protagonistas de sus denuncias.

Desde hace semanas está buscando reuniones con ellos para promover su aspiración política y pedirles respaldo. 

Este año le ha pedido cita dentro del Partido Liberal a:

  • El controvertido excongresista Fredy Anaya, a quien ha cuestionado por su manera de hacer política, por sus negocios y a quien llamó el “Michael Jackson criollo”.
  • El concejal liberal Wilson Mora, de quien dijo tenía “delirios de grandeza” y de “persecusión”, por su reacción cuando lo acusaron de estar detrás de un entramado de corrupción electoral en la Terminal de Transportes, entidad que dirigió por varios años.
  • Se ha sentado con el excongresista liberal Mario Suárez.
  • Con el exgobernador y exsenador Horacio Serpa,
  • Con el exalcalde de Bucaramanga Fernando Vargas, quien terminó inhabilitado en la Procuraduría por irregularidades en contratración y hoy quiere ser candidato a la Gobernación.

La Silla supo que también le interesa sentarse con:

  • El grupo del representante Édgar ‘el Pote’ Gómez, cuya campaña en 2014 terminó envuelta en líos por hacer política con beneficios del Icbf, y el del exgobernador Mario Camacho, quien fue condenado por corrupción. 
  • Con el resto de concejales liberales, incluidas Nancy Lora, Martha Antolinez y Sonia Smith Navas, a quienes ha cuestionado por su baja efectividad en el Concejo y su aparición en escándalos de corrupción locales. (Mientras que a Lora la criticó por su relación con el carrusel de contratos del Instituto de Empleo de Bucaramanga, Imebú;  a Navas la llamó descarada por viajar al Mundial de Fútbol del año pasado y abandonar su curul.)

Sobre el origen de su aspiración a La Silla le dieron dos versiones. 

La primera es que nació de su interés propio y que está moviéndose para sumar apoyos y ranquearse en la carrera; la segunda es que en el fondo está apalancada por el senador liberal Jaime Durán. 

Que sea lo segundo no pudimos confirmarlo porque las cuatro fuentes del grupo de Durán a las que les preguntamos nos lo negaron; pero sí confirmamos que Pedraza y Durán se han reunido para hablar de la candidatura. 

Si al final Pedraza sale a hacer campaña con él, haría su debut electoral con uno de los aliados clave del controvertido exalcalde Luis Francisco Bohórquez, hoy detenido preventivamente por un carrusel de contratación con la iglesia cristiana Manantial de Amor, y quien fue uno de los blancos de sus críticas durante todo el cuatrienio pasado.

Durán es tan cercano a Bohórquez que en 2017 Vanguardia contó que Glenys Pedraza, la esposa del controvertido exalcalde, estaba en la baraja de candidatos a la Cámara como fórmula del Senador.

Sin embargo, como Pedraza quiere ser el candidato de la alianza que, como contó La Silla, están buscando varios partidos para competir con el del grupo del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, también está acercándose a políticos de otras vertientes.

Hasta ahora ha solicitado reuniones con:

  • El concejal del viejo PIN, Pedro Nilson Amaya, de la línea del parapolítico Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil.
  • El exsenador conservador condenado por la ‘Yidispolítica’, Iván Díaz Mateus.
  • El exsenador de Cambio Radical, Bernabé Celis, quien se hizo fama en la política por su habilidad para negociar burocracia.

Además, esta semana se reunió con Martha Pinto de De Hart, una de las manos derechas de Álvaro Uribe en Santander, a quien el expresidente y ahora senador recomendó que buscaran en la región para charlar sobre candidaturas.

Si su intención de ser el candidato de la coalición de partidos tradicionales tomara vuelo dentro del Centro Democrático o de Cambio, Pedraza también haría política con otros sectores de poderosos que ha cuestionado. 

En el uribismo, estaría Óscar Villamizar, hijo del condenado Alirio Villamizar, y con Edwin Ballesteros, emproblemado por irregularidades en su gestión como gerente de la Esant, de quienes dijo que eran “más de lo mismo pero con otro empaque” ; en Cambio, con el clan del parapolítico Hugo Aguilar y de su hijo, el exgobernador Richard Aguilar, habituales protagonistas de sus columnas.

“Aquí el tema es cuál de los dos se tragaría el sapo más grande. Si ellos por apoyarlo después de que fueron cuestionados en sus columnas, o él por sumar su apoyo después de criticarlos”, dijo a La Silla un político que nos pidió que no lo citáramos porque no quiere que lo ubiquen en ninguna precandidatura. “Lo que sí es cierto es que la aspiración de Pedraza neutralizaría muchas cargas, que el perfil funciona por la coyuntura de la anticorrupción, y que aún con las diferencias podría unir”.

Pedraza tiene a favor que no es cuestionado, que aunque ha litigado para políticos locales no ha militado con ellos (fue abogado personal de Rodolfo Hernández pero se distanció de él en el último año), que su hoja de vida está ligada a la academia (ha publicado 10 libros sobre derecho procesal penal y es conferencista habitual en varios espacios), y que más allá de sectores políticos guarda buenas relaciones con empresarios. 

Por ejemplo, es cercano a varios de los cacaos del departamento, entre esos a los directivos de Vanguardia, a quienes ha asesorado; además, gracias a su columna, su nombre es bien recibido en esos círculos de poder.

Lo que está por verse es si esas relaciones se mantendrán intactas si al tiempo sella alianzas con sectores cuestionados.

Si Pedraza sigue en la línea del Partido Liberal seguramente le tocará pelear el respaldo con Claudia López, tía del gobernador Didier Tavera, (de esa familia también ha sido crítico y no se ha reunido con ellos), y hasta con el mismo Fredy Anaya, quien está esperando a que se defina si hay consulta interpartidista para participar.

Eso sin contar con que cada partido tiene su propia baraja y hay pulsos internos en los que su nombre tendría que superar a los de los militantes de antaño y los intereses de cada grupo político.

Como en estas semanas se estarán tomando decisiones se sabrá si la aspiración de Pedraza despega y debuta en la arena electoral sellando alianzas con varios de los que criticó desde las columnas que lo convirtieron en un referente de opinión regional.

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