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Por Laura Soto · 05 de Noviembre de 2017

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Los jóvenes de Santander y Casanare tienen dos apuestas fuertes para transformar el campo. La primera es comercializar productos desconocidos en el mercado nacional pero con gran valor alimenticio y económico. Y por otro, tener una fuerte participación en las construcción de políticas públicas para los jóvenes. Ambas, fundamentales para lograr un cambio.  

El nopal, el tesoro escondido de Los Santos

Edward Rodriguez Vargas, es de Bucaramanga, tiene 26 años y es el presidente de la Asociación de Productores Agroindustriales Asociados al Cambio Climatico, Proagrosan, empresa cultivadores de nopal, un cactus originario de México que contiene un alto porcentaje de fibra y proteína.

Como Los Santos y sus municipios aledaños son una región muy seca y productos como el cacao necesitan mucha agua optaron por el nopal que no la exige.

Desde que realizó su tesis de grado en negocios Internacionales, Vargas estudió cómo hacer que el producto sea sostenible, cómo exportarlo, cómo sacar derivados del producto como mermelada, y productos medicinales. En su investigación encontró que hay un mercado internacional grande para el producto pero que en Colombia está desperdiciado.

La Asociación nació hace cuatro años, pero sólo hace dos se consolidaron comercialmente. La Asociación la conforman 25 personas y actualmente venden 600 kilos de nopal semanales a Bogotá y Barranquilla.

Vargas dice que el gran reto que han enfrentado es que la gente no conoce el cactus por lo que se desperdician sus beneficios. “En México, el nopal es como el pan”, dice. “Pero poco a poco hemos elaborado productos saludables y orgánicos y nos hemos empezado a organizar. Aunque en un futuro también queremos comercializar el higo, un fruto del nopal”.

En Casanare van por la Plataforma de Juventudes

Miguel Angel Salazar es de Aguazul, Casanare, tiene 28 años y trabaja por las juventudes desde que tiene 12 años. Estudió economía en la Universidad de Pamplona en Yopal y actualmente tiene una microempresa con su madre y hermana en la que producen huevos de gallina enriquecidos con Selenio (un mineral que se encuentra en el subsuelo del Casanare).

“Es tóxico en grandes cantidades, pero en pequeñas es un buen tratamiento para el cáncer”, dice Salazar.

Sin embargo, su labor principal ha sido fomentar una participación activa de los jóvenes en la Plataforma de Juventudes, un espacio impulsado por la Presidencia para la creación de políticas públicas para ellos.

Salazar es el Presidente de la Plataforma Juvenil Departamental del Casanare y de Aguazul desde donde le ha apostado a que los jóvenes de su departamento se organicen políticamente y que aprendan cómo funciona la administración pública para que puedan incidir en ella.

Hasta ahora ha logrado que la Gobernación asigne recursos anuales para el campamento juvenil departamental, formalizar la semana de la juventud en todos los municipios y los campamentos municipales.

“Los jóvenes poco a poco han ido entendiendo que son un sector social y un actor político que debe manifestar sus necesidades, exigir soluciones y aportar en la construcción de la sociedad”, dice Salazar.

La Plataforma Departamental la conforman 20 organizaciones y 4800 jóvenes.

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