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Por Jineth Prieto · 04 de Octubre de 2018

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Desde que arrancó la administración del gobernador de Santander, Didier Tavera, en  la lista de grandes contratistas del departamento empezó a figurar G&G Seguros Ltda, empresa que pasó de ser poco conocida en el gremio de las aseguradoras, a quedarse entre 2016 y lo corrido de este año con la intermediación de la compra de todo el paquete de pólizas de siete entidades públicas regionales.

Todo, en medio de denuncias de potenciales oferentes sobre presuntos favorecimientos, y con una particularidad: sus socios tuvieron candidato a la Asamblea por el Partido Liberal en 2015 y son amigos cercanos de Karina González, la esposa de Martín Tavera, el tío del Gobernador, y quien, como ha contado La Silla, es el hombre más poderoso de esa casa política.

El grupo

El grupo empresarial Brachoautos no es muy conocido en Santander, pero es uno de los poderosos del gremio automotriz del departamento. 

 

Es de propiedad de la la familia González Greco y se constituyó formalmente en 2003, según la actividad empresarial que registró en su momento, con el fin de comprar y vender automóviles nuevos y de segunda, comercializar repuestos y accesorios, y prestar servicios de taller.

Aunque desde ese entonces se ha mantenido en el mismo sector, ha pasado por diferentes etapas. 

Al poco tiempo de creado, el grupo se especializó en la venta y compra de taxis con la concesionaria Brachoautos, pero unos años más tarde amplió la modalidad del negocio, creó la marca Grecco Motors y se dedicó principalmente a la comercialización de carros nuevos.

En esa apuesta les ha ido tan bien, que actualmente esa familia es una de las vendedoras autorizadas para los dos santanderes de la marca coreana KIA con tres concesionarios ubicados en Cúcuta, Bucaramanga y Piedecuesta, y tiene la distribución exclusiva de vehículos de servicio público de la misma marca en los dos santanderes con puntos de venta en Bucaramanga y Barrancabermeja.

A la par de ese crecimiento, los González Greco abarcaron varias aristas del negocio y crearon una financiera llamada Finago a mediados de los 2000 que se especializa en otorgar créditos para la compra de automóviles, y de paso incursionaron en el mercado de las aseguradoras con G&G Seguros en 2011.

En toda su historia el grupo Brachoautos tuvo la gran mayoría de su actividad en el sector privado, pero desde la campaña para las locales de 2015 dejó el anonimato y decidió incursionar en lo público.

Ese año no solo uno de sus integrantes dio el salto a la arena electoral, sino que el grupo se convirtió en súper contratista del departamento. 

Ambas movidas coinciden con su cercanía con el clan Tavera. 

La incursión

La entrada en la arena electoral del grupo Brachoautos se dio en cabeza de Javier Saavedra, esposo de Sandra González Greco, una de las socias del conglomerado empresarial.  

Pese a que para 2015 él era casi desconocido dentro del Partido Liberal, entró en el sexto lugar de la lista cerrada a la Asamblea que se armó a última hora en medio de un pulso por el orden de los nombres que ocuparían los renglones. 

Ese cupo, según le contaron a La Silla seis fuentes liberales por aparte, le tocó a Saavedra porque lo pidió el entonces representante Miguel Ángel Pinto, quien para la fecha era uno de los copresidentes del partido en Santander y quien como ha contado La Silla hace parte del clan de la familia Tavera vía Claudia Rodríguez (tía del Gobernador). 

“El acuerdo era que el sexto y el séptimo lugar se lo repartían entre el Pote (Gómez) y Pinto. Él se quedó con el sexto y trajo a Jaime, porque para ese momento nadie lo conocía”, dijo a La Silla una de esas fuentes. Otras cuatro nos dieron una versión casi idéntica.

Además, una sexta fuente nos dijo que el nombre -aunque lo había propuesto Pinto- realmente venía apadrinado por Martín Tavera, tío del Gobernador, empresario de bombas de gasolina y conocido entre los círculos políticos del departamento por ser un financiador de campañas tras bambalinas.

De eso último no obtuvimos pruebas, y Pinto nos dijo que si bien conoce a Saavedra y es su amigo, la decisión de meterlo en la lista en el sexto de los 16 lugares posibles obedeció a que querían reforzarla con sectores diferentes al político.

“Él entró en representación del lado empresarial”, aseguró a La Silla el ahora Senador.

Sea como fuere, el episodio fue muy llamativo porque pese a que al final no logró la curul,  el palancazo de Pinto (y de paso de la casa Tavera) le dio a Saavedra para quedarse -en su primera incursión electoral- con un lugar privilegiado en la lista liberal, cuando ese partido aspiraba a quedarse con entre siete y ocho escaños de la Asamblea.

Por su parte, el debut como súper contratistas de los González Greco ocurrió en 2016, después de que varios de sus integrantes le hubieran hecho campaña a Didier Tavera y él hubiera asumido la Gobernación.

Aunque la actividad principal de esa familia está en la comercialización de vehículos, su entrada estuvo en el negocio menos visible que hasta ahora habían tenido y empezó a figurar como una de las grandes  empresarias de los seguros en Santander a través de G&G seguros. 

Su representante legal es Sandra González Greco, quien además de ser esposa de Saavedra -el excandidato a la Asamblea-, es amiga personal de Karina González, esposa de Martín Tavera. 

(A tal punto, que incluso ella y sus hermanos -Silvana y Orlando González Greco- son amigos en redes sociales de los hijos de Martín y Karina) 

“Yo soy amiga de Karina de la vida. Nos conocemos porque tenemos en común que nuestros hijos van a los mismos colegios y desde ahí nos hemos hecho cercanas”, explicó a La Silla Sandra González.

También una fuente que lo sabe de primera mano nos contó que la relación es estrecha porque las dos viven en Ruitoque Condominio (exclusivo sector del área metropolitana de Bucaramanga) y “hacen muchas actividades juntas” con esposas de otros políticos regionales.

Con ese telón de fondo, a solo tres semanas de la posesión de Didier Tavera en la Gobernación de Santander y cuando aún faltaban al menos seis meses para que se conocieran los términos de referencia de los primeros procesos que más adelante ganarían, G&G cambió sus estatutos y amplió su objeto, se capitalizó bajo el argumento de que “las futuras contrataciones” lo demandaban, y extendió su vigencia -la aumentó 5 años- bajo el argumento de que ese era un requisito para contratar en el sector público.

Sobre esa coincidencia González dijo: “Empezamos a presentarnos porque para el 2016 empecé a trabajar con una persona con experiencia en seguros y estaba capacitado para presentarse en licitaciones, esa es la razón”.

En todo caso, en adelante la empresa de una de las amigas cercanas de la esposa de Martín Tavera, cuyo esposo había sido candidato del Partido Liberal a la Asamblea por la línea de esa casa política, inició una vertiginosa carrera como intermediadora de seguros en Santander.

La racha

El negocio de la intermediación de seguros funciona así: una entidad pública lanza un concurso de méritos para contratar a un intermediario que le ofrezca pólizas con las mejores coberturas y buenos precios para asegurar desde bienes, hasta personal y vehículos. 

En esos contratos no es el público el que le paga al intermediario, sino que la aseguradora le da una prima al tercero por haber vendido el servicio. 

Además, son muy jugosos porque se suscriben con vigencias que abarcan varios años y el intermediario cobra prima por cada año en el que se renuevan las pólizas.

Entre agosto de 2016 y agosto de este año, G&G se estrenó en esa industria en lo público y se quedó con siete contratos para la intermediación de la compra de pólizas en el departamento. 

Mientras que en el primer año se ganó la de la Gobernación de Santander, la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, las Unidades Tecnológicas de Santander, UTS, y la del Instituto de Desarrollo de Santander, Idesan; en 2017 se quedó con la del Hospital Universitario de Santander, HUS y la Corporación Autónoma de Santander, CAS; y en 2018 la Empresa de Alcantarillado de Santander, Empas, se la adjudicó.

En todas esas entidades el Gobernador tiene injerencia. 

En las UTS el rector es Omar Lenguerke, esposo de su prima Madga Judith Morales Tavera: en Empas la gerente es Nury Espinoza, esposa de su tío Nelson López Rodríguez; y en las demás fue el que designó o participó en la designación del respectivo director.

Todos esos contratos (salvo el de la CAS) se suscribieron con entre tres y cuatro años de plazo de ejecución, y de los seis que se sometieron a concurso (Empas por ser una empresa de servicios públicos lo entregó directamente), tres se adjudicaron en procesos de único oferente: la Gobernación, el HUS, la CAS.

En todos el común denominador fueron las denuncias porque las entidades pidieron condiciones de experiencia y establecieron factores de puntuación tan específicos, que habrían terminado favoreciendo a G&G y los consorcios que armó

De hecho, La Silla conoció copia de una denuncia que fue radicada en la Procuraduría en agosto pasado donde se acusa directamente a esas entidades de confeccionar los pliegos para favorecer a G&G y a Corredores Colombianos de Seguros, Correcol, que es su socio en los contratos de la Gobernación, la Cdmb, el HUS y las UTS.

En ella, al igual que en las observaciones de los procesos se detalla que las condiciones de experiencia y personal fueron tan restrictivos que ocasionaron que la participación fuera poca y siempre terminara ganando el mismo, pese a lo común del objeto.

Sandra González le dijo a La Silla que esas afirmaciones no eran ciertas, que en todos los procesos en los que se presentó hubo garantías y que prueba de ello es que varios cerraron más de un oferente.

Que sea así o no se resolverá una vez se adelanten las investigaciones por las denuncias que ya están en entes de control. 

Por ahora, lo que queda claro es que un grupo empresarial cercano a los Tavera se metió en la lista de los súper contratistas del departamento, justo cuando ellos tienen el poder.

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