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Por Maria Fernanda Palencia · 17 de Diciembre de 2019

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La semana pasada el Concejo de Cúcuta aprobó el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad.

Aunque llegó a esa corporación en medio de una puja entre ambientalistas, veedores y la Cámara Colombiana de Construcción, Camacol, al final pasó  los dos debates sin mucho ruido.

Eso, porque aunque su contratación, como contó La Silla, estuvo metida en varios ruidos sobre presunta corrupción, los puntos más neurálgicos de debate fueron acogidos por los concejales.

Además, porque en sí mismo el documento no representó grandes transformaciones sobre la manera en la que estará concebido el crecimiento de la capital de Norte de Santander en los próximos 12 años.

Estos son los seis puntos claves del proyecto que pasó a sanción del alcalde César Rojas, y que deberá empezar a implementar Jairo Yáñez desde el primero de enero.
 

 

1

Cúcuta crecerá hacia arriba

Una de las expectativas sobre el trámite del POT estaba en cómo iban a definir el crecimiento de la ciudad, debido a que es en ese punto donde se concentran los millonarios negocios de tierras y del sector de la construcción. 

Sin embargo, el perímetro urbano de Cúcuta se mantuvo casi igual al del POT actual, salvo porque incorporó los asentamientos que se formaron ilegalmente en la ciudad en la última década y que fueron legalizados en el gobierno de César Rojas.
 
Es decir, al final no se incluyeron nuevas zonas de expansión urbana, y en esa medida se planteó que el crecimiento de la ciudad privilegiará la construcción de edificios.

Esa premisa, de entrada cambia a futuro la cara de la ciudad, que hasta ahora había sido pensada con la construcción de viviendas unitarias, y de paso pondrá el peso del urbanismo sobre estructuras que concentrarán grandes volúmenes de habitantes en zonas que hasta ahora tenían poca densidad poblacional. 

Para ello, según le explicó a La Silla Margarita Contreras, gerente regional de Camacol, el centro de la ciudad, que además quedó contemplado como zona de renovación urbana, se convierte en una de las principales áreas de desarrollo urbanístico de Cúcuta. 

Como dentro de las zonas de renovación, por ley se debe destinar un porcentaje para vivienda de interés social y prioritario, el POT abre el camino para que este tipo de construcciones sean protagonistas. 

“La idea de mantener el perímetro es integrar los tejidos sociales”, explicó a La Silla el concejal Bachir Mirep. 
 

 

2

El desarrollo será en clave ambiental

Más allá de lo urbanístico, el nuevo POT volvió prioritario el componente ambiental teniendo en cuenta cuatro aspectos.

Por un lado, definió el polígono donde deben construirse cuatro plantas de tratamiento de aguas residuales, algo que es clave porque la ciudad vierte directamente todas las aguas negras a los ríos Zulia y Pamplonita. 

Según le explicó a La Silla Sandra Gómez, ingeniera de Corponor, hay tres que son particularmente importantes -El Cerrito, Quebrada Tonchalá y Quebrada Seca- porque con ellas se trataría el 90 por ciento de las aguas contaminadas.

Por otro lado, Cúcuta era el único municipio de Norte de Santander que no tenía Comité de Educación Ambiental, Ceam, que se encarga de proyectar la protección ambiental y de llevar esas políticas a los barrios, y este POT la crea.

Que exista le dará dientes a la consolidación de proyectos ecoturísticos, como el de Pozo Azul -uno de los principales sitios turísticos en Cúcuta y uno de los ecosistemas más escasos del país-, que garantiza el desarrollo sostenible de zonas con valor ambiental.

El nuevo POT también incluyó nuevas áreas reserva ambiental.

Por ejemplo, protegió la zona rural de Cerro Mono, en la que se hacía minería ilegal, y cobijó los nacimientos de agua que surten los acueductos veredales de Banco de Arena y Palmarito, y el bosque seco en la zona sur de Cúcuta que colinda con San Cayetano, un área protegida que va a quedar como un distrito regional de manejo integral, una categoría de protección que permite la conservación y el desarrollo de actividades sostenibles.

Además, ese documento dejó un plazo de 24 meses para que el alcalde, en este caso, Jairo Yáñez, presente un plan para definir la manera en la que se arborizará la ciudad y se caracterice la vegetación que ya existe, entre otras, para definir la creación de corredores verdes.

Y como en Cúcuta existen tres estaciones de monitoreo de aire -El Salado, el Centro y Atalaya-, que no funcionan todos los días y solo cubren el 50 por ciento de la ciudad, el nuevo POT propone un sistema permanente que incorpore más zonas.
 

 

3

Le puso punto de partida al transporte masivo

El nuevo POT dio un plazo de máximo cuatro años para que en la ciudad se hagan los estudios sobre cuál debe ser el sistema integrado de transporte masivo para la ciudad.

Eso es importante, porque en estos momentos Cúcuta está conectada a través de empresas particulares que se dedican a la guerra del centavo, y hay al menos 4 mil piratas (la población de taxis es de 6.300, es decir, son la menos el 66 por ciento de los que ruedan) que son los que llegan a las rutas más apartadas.

El responsable del empalme con la secretaría de Tránsito y Transporte en el equipo de Yáñez, Magid Gene, le dijo a La Silla que para formular el plan tendrán en cuenta dos documentos base..  

El primero es un estudio del Departamento Nacional de Planeación, DNP, junto a la Universidad Nacional en el que contaron las rutas, los pasajeros, los buses, e hicieron una radiografía del panorama del transporte público de ese entonces. 

El segundo es un documento entregado por Findeter llamado Plan de Acción Área Metropolitana de Cúcuta que hizo un paneo por los diferentes sectores económicos incluido el transporte. 

Sin embargo, el primero está desactualizado (es de 2013) y el segundo no propone un sistema en particular, y solo habla de la necesidad de integrar la movilidad del área metropolitana. 
Los estudios que entregue Yáñez seguramente marcarán el inicio de ese debate en la ciudad, cuando las vías que existen se quedaron cortas para el tráfico actual.

 

 

4

Más parqueaderos para las VIS y VIP

Sin estudios de impacto socioeconómico, los concejales de la comisión del Plan, aumentaron el número de parqueaderos que deberán ser construidos por cada vivienda de interés social o prioritario.

Como contó La Opinión, el  POT de 2011 establecía que por cada ocho VIS o VIP debía haber un parqueadero, y con el ajuste, por ejemplo, por cada vivienda estrato 3 deberán construir uno.

El efecto más polémico es que se incrementa el valor de la casas y eso genera un efecto dominó sobre el consumidor, algo que es clave porque el mercado de esa vivienda es el mayoritario -fue 75 por ciento del total de unidades vendidas este año-.

Por esa razón, desde Camacol le enviaron una carta pidiéndole al alcalde César Rojas que no sancione el POT.

“Este nuevo ajuste ni siquiera lo consultaron”, dijo a La Silla Margarita Contreras, gerente regional de Camacol y miembro del Consejo Territorial de Planeación.

Rojas no se ha pronunciado hasta ahora sobre esa petición, y si la acoge tendría que objetar ese punto en concreto del POT para que vuelva a debatirse antes de finalizar el año.

Si no lo hace, el nuevo Alcalde seguramente tendrá que entrar a lidiar con la presión de uno de los gremios más poderosos de Norte para promover esa modificación en el Concejo durante su mandato.
 

 

5

No incluye la población que ha llegado con la migración

Cúcuta es la principal puerta de entrada a Colombia de los migrantes venezolanos que han salido de su país huyendo del régimen de Nicolás Maduro. 

Desde hace cuatro años, según cifras de Migración Colombia, esa ciudad ha aumentado su censo en 111 mil personas, que son equivalentes a casi una quinta parte de las contabilizadas en el censo de 2005.

Aunque la Secretaría de Planeación respondió a un derecho de petición radicado por un veedor que el contratista sí lo había tenido en cuenta porque revisó los datos de los pasos del Puente Internacional Simón Bolívar y de Puerto Santander, en ninguna parte del documento aparecen nombrados.
 
Y si bien es cierto que la ley no contempla como requisito para la formulación del POT tener en cuenta la población migrante, dado que el fenómeno migratorio ha cambiado la dinámica social de Cúcuta seguramente se sentirá el vacío.

Sobre todo, porque los que se están asentando en buena parte definen planes a mediano y largo plazo en el país, y su permanencia son una nueva variable dentro de la planeación de la capital de Norte.
 

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