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Por Jineth Prieto · 20 de Junio de 2018

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Además de la victoria del voto de libre con la consecuente derrota de las maquinarias en los santanderes, las presidenciales dejaron varios ganadores y perdedores en cada uno de los departamentos (en la mayoría de los casos con miras a las locales de 2019).

Estos son.

Los que ganan

Héctor Mantilla

El Alcalde de Floridablanca es uno de los grandes ganadores de las presidenciales por su cercanía con la nueva vicepresidenta, Martha Lucía Ramírez, su madrina política.

Su grupo -Renace Santander- fue una de las estructuras más fuertes de la campaña uribista en el departamento, y especialmente de Floridablanca, el segundo municipio del área metropolitana de Bucaramanga y el tercer centro electoral de la región.

Con esa victoria, Mantilla se empodera para las locales de 2019, cuando espera lanzar candidatos de su propia cuerda para competir por varios cargos de elección popular.

Además, se fortalece para pelear liderazgo en el Partido Conservador, casa política de la que salió por falta de espacios, y en la que en las legislativas consideró regresar (poniendo candidatos de su cuerda) sin éxito porque no le dieron la figuración que quería.

Alejandro Ordóñez

El anulado exprocurador pasó de quedar en el último lugar en la consulta de la derecha de marzo, a ser el enlace de la campaña de Duque en algunos departamentos-incluido Santander-.

Dos políticos le contaron a La Silla que fue el encargado de reunirse con parte de los caciques para concretar su apoyo y además fue la cara en varias de las reuniones que le organizaron a Duque en Santander.

Aunque aún no se sabe cuál será su figuración en el nuevo gobierno, seguramente recibirá algún nombramiento.

Con él gana también la diputada antigay de Santander, Ángela Hernández, quien fue una de sus escuderas desde la precampaña y es una de las puntas de lanza del grupo político que empezó a armar desde que salió de la Procuraduría.

Los cacaos

Aunque los empresarios más influyentes del departamento arrancaron divididos en su mayoría entre la aspiración de Iván Duque y Germán Vargas Lleras, en la segunda vuelta terminaron alineados con la aspiración del primero.

De hecho, un sector importante de los gremios estuvo todo el tiempo detrás de la aspiración de Duque.

Además de los uribistas más reconocidos del departamento como Martha Pinto de DeHart, y Alberto Montoya, el gerente de la campaña de Duque en Santander fue Rodolfo Galvis Blanco, el director comercial de Vanguardia Liberal, el periódico más influyente de Santander, que en su editorial del domingo invitó a votar por Duque.

Alrededor de los Galvis se aglutina buena parte de la fuerza empresarial del departamento a través del grupo Promisión, que también en su mayoría cerró filas en torno al candidato uribista.

Por eso buena parte de los cacaos terminan victoriosos tras la campaña presidencial.

Lina Barrera

Aunque la representante conservadora arrancó en la campaña presidencial respaldando la aspiración de Germán Vargas Lleras, a tres semanas de la primera vuelta dio una voltereta y aterrizó en la campaña de Iván Duque.

Como contó La Silla en ese momento, parte de su movida obedeció a que en el vargasllerismo no le dieron figuración y a que necesitaba volverse visible en las presidenciales porque quiere buscar una alcaldía o incluso la Gobernación en 2019.

Con ese salto Barrera cayó de pie. No solo porque arrancó a hacer campaña con el candidato uribista con suficiente ventaja y en esa medida recogió a las bases conservadoras, que se sentían identificadas con la aspiración de Duque y de Marta Lucía Ramírez; sino porque se convirtió en la vocera del partido en esa contienda.

Para la segunda vuelta trajo a Santander a su aliado político, el senador electo David Barguil, y organizó -junto a otros conservadores de la región como Édgar Higinio Villabona y Oliverio Solano- una reunión con cerca de mil líderes, en la que estuvo el anulado exprocurador Alejandro Ordóñez.

La lista de alternativa santandereana

Seis de los siete integrantes de la lista con la que compitió la coalición de los verdes, el Polo y la ASI en Santander en las legislativas de marzo (el único que no fue Roberto Schmalbach), pasaron de apoyar a Sergio Fajardo en primera vuelta a Gustavo Petro para la segunda.

Como contó La Silla, su aterrizaje estuvo cobijado principalmente en la bandera de la defensa del páramo de Santurbán, que fue una de sus anclas en las tres semanas de campaña.

Aunque al final no lograron voltear el resultado en los municipios del área metropolitana de Bucaramanga, donde en primera vuelta Duque ganó con 230 mil votos respecto a 84 mil de Petro, su llegada sí ayudó a que el segundo acortara distancia.

Mientras que en los cuatro municipios del área Duque creció su votación con respecto a la primera vuelta un promedio de 39 por ciento; Petro lo hizo entre el 109 y el 143 por ciento.

Eso es muy significativo, porque aunque no se puede medir cuántos votos lograron mover hacia Petro, dado que el senador del Polo, Leonidas Gómez, quien era una de las caras del fajardismo en Santander decidió irse en blanco, la crecida sí se explica en buena parte por su respaldo.

Así que como dentro de los planes de esa alianza está mantenerse unida para lanzar candidatos en las locales de 2019, ese es otro termómetro de su fortaleza.

Rodolfo Hernández

El Alcalde de Bucaramanga se metió en la campaña presidencial izando la bandera del páramo de Santurbán.

Especialmente durante la segunda vuelta sus intervenciones públicas giraron en torno a presionar a los dos candidatos para que sentaran posición y dijeran que no intervendrían ese ecosistema durante su eventual gobierno.

Tanto Gustavo Petro como Iván Duque le respondieron una carta en la que les preguntó sobre ese tema, pero solo el primero dijo directamente que no lo haría. Como a raíz de eso Hernández dijo que la respuesta del candidato uribista no era “chicha ni limonada”, y con su salida generó un golpe mediático, a tres días de las votaciones Duque terminó publicando un video en el que decía que se comprometía a defender el páramo.

Así que Hernández gana porque con la presión que metió obtuvo un compromiso público del nuevo Presidente de proteger a Santurbán cuando la discusión sobre su redilimitación está encendida.

Con eso de paso le dio munición a los defensores del páramo para que lo confronten en caso de que en su mandato se le dé vía libre al proyecto de Minesa (la multinacional árabe quiere extraer 9 millones de onzas de oro en inmediaciones del páramo) o a cualquier otro de similares características.

Carlos Toledo

El líder más visible del movimiento Progresista en Santander es uno de los ganadores porque a punta de voluntarios logró coordinar la campaña de Gustavo Petro desde la recolección de firmas hasta la segunda vuelta en el departamento.

Con el resultado de Petro y su anuncio de que en 2019 le meterá impulso a los líderes más visibles de su movimiento, Toledo queda con una plataforma para buscar algún cargo de elección popular el próximo año.

 

Los que pierden

Didier Tavera

El Gobernador de Santander pierde porque luego de su derrota en primera vuelta con Germán Vargas Lleras, quedó anulado del mapa electoral. Si bien, su ahijado político, el representante liberal, Víctor Suárez; y el senador electo liberal Miguel Ángel Pinto, hicieron reuniones políticas a favor de Duque, al final su apoyo no se sintió.

Incluso, decidió pedir vacaciones antes de la segunda vuelta para ir al Mundial de Rusia y con eso envió el mensaje de que su estructura política no estaba jugada con esa campaña.

Ahora que Duque es el nuevo Presidente, seguramente a Tavera le tocará buscar la manera de recomponer esa imagen para tener juego en Bogotá el año y medio que le resta de mandato.

El liberalismo

Más allá de la familia Tavera, los liberales en el departamento pierden porque aunque su estrategia era escampar con la candidatura de Humberto De la Calle para valorizarse en segunda vuelta, terminaron borrados.

El senador Jaime Durán Barrera y el representante Édgar Gómez, aterrizaron en esa campaña hasta el viernes luego de enviar un comunicado de última hora en el que invitaban a votar por Duque.

La llamada a los congresistas se dio luego de que cada uno intentara acercarse por su lado al uribismo y no los tuvieran en cuenta.

Tampoco se sintió durante toda la campaña el otrora cacique rojo Horacio Serpa.

En esa misma línea entran los 10 concejales de Bucaramanga, quienes pasaron de agache en la campaña presidencial, pese a que son los que mueven buena parte de las bases liberales de la ciudad.

El comité de defensa del páramo de Santurbán

Ese colectivo, que en los últimos años ha sido uno de los líderes de la movilización social en contra de la explotación minera de Santurbán, no pierde por haber apoyado a Gustavo Petro, sino porque politizó su principal bandera al tomar partido en la campaña.

Con eso no sólo alejó a varios de los defensores del páramo que son de derecha, sino que sacrificó buena parte de su poder de convocatoria.

Parte del desacierto quedó en evidencia en el plantón por el agua que coordinó el comité el 8 de junio (justo durante una visita de Petro a Santander). Ese evento no fue concurrido y pasó de agache precisamente porque servía para impulsar una causa política.

Los Aguilar

Luego de ser uno de los grupos políticos más fuertes del departamento y en esa medida clave para las presidenciales en la región, tras la derrota de Germán Vargas Lleras, los Aguilar no se volvieron a sentir en la campaña presidencial.

El senador electo de Cambio Richard Aguilar y su papá, el parapolítico Hugo Aguilar, dejaron a sus grupos quietos para la segunda vuelta. Mauricio Aguilar, quien renunció ayer a su curul al Senado para arrancar su carrera para la Gobernación de Santander, solo se movió en redes sociales, según le contaron a La Silla dos fuentes de adentro de ese grupo.

Aunque Aguilar papá tiene una relación de vieja data con el uribismo, y de hecho el expresidente Álvaro Uribe lo ha reconocido en tarimas en Santander, dado que se mantuvieron alejados en esta campaña es probable que a los Aguilar les toque tender puentes nuevamente.

Eso principalmente con miras a 2019, cuando el uribismo -con dos credenciales en el Congreso y a la Presidencia de su lado- lanzará sus propios candidatos para conquistar terreno en lo local.

Contexto

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