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Por Jineth Prieto · 03 de Diciembre de 2019

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En las elecciones de pasado 27 de octubre hubo un poder que se estrenó en Santander pero que pasó desapercibido durante la campaña.

Gente Valiente, un colectivo que empezó a figurar en redes sociales este año y que guarda estrechos lazos con Eco Servir SAS, empresa que es una de las poderosas de los suministros de comida y aseo en centros de salud, y recientemente del Programa de Alimentación Escolar, PAE, tuvo varios candidatos e incluso hizo apuestas dobles en la carrera por los cargos más importantes de la ciudad.

Su potencial electoral le dio para poner curul en el Concejo de Bucaramanga, más de 9 mil votos a la Asamblea, y meterse en las campañas que resultaron ganadoras en la Alcaldía de la capital y la Gobernación.

Este es su poder. 

Los orígenes

De Gente Valiente hay pocos detalles públicos.

 

Los pocos que existían fueron eliminados de redes sociales mientras estábamos en reportería para esta historia, pero tiene una cara visible.

Su nombre es Álvaro Luque Quijano, un diseñador gráfico que dicta conferencias de superación personal y que se presenta como estratega y consultor de marketing político y digital. 

Según le dijo a La Silla, incursionó en política trabajando en varias campañas en Santander, pero se negó a decir cuáles, y no encontramos registros de esa actividad. 

Sin embargo, hasta donde logramos rastrear, está detrás de tres organizaciones formalmente constituidas en el departamento.

  • Luque Agencia SAS que creó en 2015 y está enfocada en temas de publicidad.
  • Life Latinoamérica, fundación que creó en julio de este año y que está enfocada en formación de líderes, pero que en la práctica combina discursos de superación personal con contenido religioso.
  • Gente Valiente, fundación que nació el 15 de octubre de este año, y en la que no aparece directamente. La registraron tres personas, entre esos, un empleado suyo.

De la primera es de la única que aparece registro en el portal de contratación estatal (solo hay contrato de asesoría para la Cámara de Comercio de Bucaramanga), y la última es con la que Luque trabajó en la campaña que acabó de pasar.

Según los registros que aún permanecen en redes sociales, Gente Valiente empezó a figurar como marca el segundo trimestre del año cuando la puja por los principales cargos del departamento estaba calentándose. 

Sobre su creación, la versión de Luque es que obedeció a que “tenía una gran red de contactos” y decidió sumarlos para tratar de llevar a la Asamblea y al Concejo de Bucaramanga “dos ciudadanos libres sin estructura y sin maquinaria”.

Luque no le explicó a La Silla cómo fue el proceso de selección de candidatos, más allá de que los conoció fortuitamente y que le pareció que su perfil se ajustaba a lo que quería impulsar.

En todo caso, al final los ungidos fueron Rubiela Acevedo Monsalve, hija del dos veces alcalde del Carmen de Chucurí, Noel Acevedo (Qepd), y quien hace parte del equipo político del clan Aguilar en esa zona de Santander; y Carlos Barajas, un profesor que hizo carrera en lo público apoyando varias de las aspiraciones más controvertidas del Partido Liberal en la región.

Aunque en la práctica los dos entraron a la carrera apalancados por la misma fuerza, terminaron avalados por partidos diferentes: Acevedo se matriculó en el Partido Conservador, y Barajas resultó en la Alianza Verde. 

Eso ocurrió, según un político que conoció de cerca ese proceso, porque llegar a un partido no era la prioridad de ese grupo.

Una fuente de adentro del conservatismo que estuvo al frente del trámite de los avales, le contó a La Silla que, Acevedo se presentó diciendo que tenía el respaldo de empresarios y que quería probar suerte partiendo de que su papá había hecho política en esa zona del departamento.

“Necesitábamos mujeres y nadie tuvo objeción”, aseguró.

En cambio, sobre la entrada de Barajas a los verdes hay versiones encontradas. 

El secretario de Partido, José Ángel Amador, nos dijo que quien lo recomendó fue Sergio Prada -candidato de los verdes a la Alcaldía de Bucaramanga durante la primera parte de la campaña-; y Prada aseguró que esa versión no era cierta, y que él conoció a Barajas cuando ya estaba avalado: “Sé que tuvo que presentar hoja de vida como todos los demás”. 

Las otras dos fuentes de los verdes que nos hablaron para esta historia dijeron no tener claro lo que se había tenido en cuenta para que Barajas entrara al Partido, pero sí hablaron que tenía el apoyo de Prada.

En cualquiera que sea la versión cierta, o incluso si ninguna lo es, la campaña de ese candidato y la de Rubiela Acevedo a la Asamblea mostraron que detrás de Gente Valiente había más que ciudadanos espontáneos.

La aparición

Álvaro Luque le dijo a La Silla que Gente Valiente era la suma de diferentes fuerzas de Santander. 

Aunque no dio muchos detalles, sí habló de que una parte era empresarial, pero precisó que no estaba ligada a los dueños sino a sus trabajadores; y que otra venía de iglesias cristianas, a las que tenía entrada porque sus feligreses integran buena parte del público que sigue sus charlas motivacionales.

Ambos sectores dan muestras de la movida menos visible de Gente Valiente.

Principalmente porque fue en las iglesias cristianas donde ese colectivo empezó a patinar votos, y es ahí donde empiezan a aparecer empresarios que hasta ahora habían pasado desapercibidos.

Inicialmente Gente Valiente buscó a Jaime Andrés Beltrán, quien fue el candidato de ese sector a la Alcaldía de Bucaramanga y terminó de segundo en la carrera, para respaldarlo.

Según le contó a La Silla una fuente que estuvo adentro de la campaña de Beltrán y que fue testigo, el ofrecimiento llegó por Barajas, quien había acortado distancia con él porque trabajó junto a su esposa Paula Ramírez, en la Contraloría del municipio.

(Barajas llegó a ese ente como cuota de la concejal liberal saliente Nancy Elvira Lora a quien le hizo campaña en 2015, y quien era la que manejaba burocráticamente el Instituto de Empleo de Bucaramanga, Imebú, cuando esta entidad terminó metida en un ‘carrusel’ de contratación.)

Esa misma fuente nos detalló que el ofrecimiento lo hizo junto a Natalia Badillo Navarro, quien es una de las dueñas de Eco Servir SAS, empresa que contrata suministros de comida y aseo en centros de salud y que es una de las más grandes en su género en Santander.

“Estaban juntos. Siempre entendimos el apoyo como un conjunto entre esa empresa y el candidato. Estuvimos en una reunión pública, pero luego no volvieron a aparecer y nos enteramos de que estaban en la campaña de Sergio Prada”, explicó esa fuente.

Barajas le dijo a La Silla que esa versión no era cierta, y en su lugar explicó que no terminó trabajando con Beltrán porque él estaba apoyando a otro candidato al Concejo.

Sobre Natalia Badillo aseguró que la había “visto dos veces”. “Ella nunca me ofreció ni me ha ofrecido su apoyo o el de su empresa”, explicó.

Algo similar le dijo Luque a La Silla sobre la injerencia de Eco Servir y sus dueños en Gente Valiente: “Gente que trabajó en su empresa nos acompañó, como lo hicieron de otras compañìas… no quise conectar con los propietarios de las empresas”. Cuando quisimos indagar más dejó de contestar. 

Rubiela Acevedo no quiso responder las preguntas que le hicimos y solo dijo que ese colectivo era de “un grupo de empresarios”, pero no precisó cuáles; y Badillo no contestó las preguntas que le enviamos, pese a que nos las pidió por correo electrónico.

Sin embargo, encontramos que contrario a las versiones de Barajas y Luque hay varios hilos que unen a esa empresa con Gente Valiente.

La movida inicial

Eco Servir SAS es una poderosa contratista que hasta estas elecciones había pasado de agache en el radar de poder de Santander.

Esa empresa es de propiedad de los esposos Carlos Duarte Valenzuela y Natalia Badillo Navarro, quienes la fundaron en 2010, y  que desde entonces ha tenido un crecimiento constante, en buena parte ligado al sector público.

Entre 2011 y este año, según registros de portal de contratación estatal, ha ejecutado varias decenas de miles de millones con diferentes entidades públicas dentro y fuera de Santander, en su mayoría para aseo y suministro de comidas en hospitales. 

Sin embargo, su primera figuración en medios fue en 2017 cuando se ganó, como integrante de un consorcio y en medio de varios ruidos, un contrato por $32 mil millones para ejecutar el Programa de Alimentación Escolar, PAE, de la Gobernación de Santander.

Más allá de esa figuración, lo que pasó después fue que con la experiencia que le dio ese contrato, la empresa de Duarte y Badillo entró formalmente al gremio de la alimentación escolar y empezò a figurar en los PAE de varios municipios de Santander.

Solo este año se ha quedado con dos contratos de ese programa en la Gobernación (dividió en zonas el plan para evitar más ruidos sobre presunta corrupción) por $17 mil millones, y está ejecutando el mismo programa en Piedecuesta y Girón. 

(Varios de esos contratos Eco Servir los ejecuta en asocio con Sergio Delgado, quie es fundador junto a Badillo y Duarte de Ecocatering y fue uno de los socios del Germán Trujillo, quien, como reveló La Silla, era el zar del PAE que terminó preso por irregularidades en ese programa en Santander.)

La segunda vez que Eco Servir sonó en medios fue durante la pasada campaña y lo hizo a través de Natalia Badillo Navarro. 

Como contó La Silla, ella empezó a aparecer como una de las cabezas de ‘Las Manuelas’, plataforma que agrupaba al grupo de mujeres que respaldaba la campaña del excandidato a la Gobernación y hoy diputado electo, Leonidas Gómez. 

En ese momento Badillo negó tener alguna injerencia en esa campaña y dijo que su rol no era más que el de una simpatizante común; sin embargo, La Silla comprobó que su injerencia fue tal que incluso pagaba el contrato de una de las mujeres encargadas de la operación de ese grupo.

Aunque, además, la dueña de Eco Servir nos habló de que su empresa no tenía favorito en la contienda y que no se metía en política, sí reconoció que de haberlo hecho hubiera sido por el excandidato verde y actual gerente de la Clínica San Luis, Sergio Prada Marín, o por Jaime Andrés Beltrán, quien se avaló por el movimiento Colombia Justica Libres, porque le parecían buenos candidatos.

Con Prada en particular tenía relaciones comerciales porque Eco Servir contrata con la clínica San Luis.

Esa afirmación cobra vigencia en este momento porque ese fue el mismo patrón de Gente Valiente: entró respaldando a Beltrán y pasó a donde Prada. 

Sobre ese colectivo  y su relación con Eco Servir no tuvimos respuesta de Badillo, pero en la previa de la campaña empezaron a ser evidentes los lazos.

Por ejemplo, en un video sobre empleados de su empresa en el que Badillo aparece dando una entrevista, aparece el logo del colectivo.

Luque le dijo a La Silla que el video lo hizo como un proyecto de Gente Valiente, pero no explicó por qué justo a empleados de Eco Servir, y más cuando no existía registro de proyectos similares con otras empresas. Tampoco nos dio referencias de otras empresas que apoyaran a su colectivo.

Por su parte, Badillo no respondió el cuestionario que le enviamos. 

En todo caso, durante la campaña, Eco Servir figuró en varios episodios de las movidas de Gente Valiente.

Los hilos y la campaña

Carlos Barajas le insistió a La Silla en varias ocasiones que su campaña no tuvo nada que ver con Eco Servir y que Gente Valiente no era un colectivo que respondiera a los intereses políticos de esa empresa.

“Yo asesoré como abogado a un grupo de mujeres de Eco Servir. Llegué allá por intermedio de una conocida paisana mía, y ellas quedaron agradecidas y cuando me lancé me apoyaron, pero fue por decisión de ellas, no mía. La empresa no tuvo nada que ver”, aseguró.

Sin embargo, desde muy temprano su aspiración estuvo ligada a Eco Servir.

Arrancó su precampaña desde mayo entregando regalos a las empleadas de esa empresa por el día de las madres.

E incluso lo hizo con las trabajadoras del programa ‘Escobitas’, que están vinculadas a un contrato que Eco Servir ganó en Bucaramana y que ejecuta junto con David Conde (quien también fue el socio de Badilo y su esposo Carlos Duarte en el contrato del PAE en la Gobernación) para asear colegios públicos.

Volvió a hacer una actividad similar con las empleadas de Eco Servir a mediados de junio en la previa del arranque formal de la campaña.

E incluso ofreció empleos de Eco Servir como parte de Gente Valiente.

Además, la mayoría de sus reuniones fueron en el restaurante Casa de las Rosas, que es de propiedad de Natalia Badillo y de Carlos Duarte.

Según Barajas, él pagó por el alquier de ese establecimiento en algunas ocasiones y ese no era su sitio habitual de reuniones.

“Una vez hubo un problema con la señora Natalia Badillo porque se dio cuenta que yo estaba haciendo política en el restaurante. Yo no soy de sus afectos, ella no me habla y no nos hemos visto más de dos veces”.

Sin embargo, cuatro fuentes que tuvieron contacto con su campaña detallaron que las citas con Barajas se cumplían en ese restaurante.

La Silla fue hasta ese lugar y le preguntó a una de las  empleadas por Gente Valiente y ella nos lo confirmó.

“Eso es lo de la política. Si era aquí, pero desde las votaciones ya no es. Pero sí es de Eco Servir”, explicó.

Además, contrario a la versión que nos dio Barajas sobre su poca relación con Badillo,  encontramos esta imagen en la que posa junto a ella, a Rubiela Acevedo, la candidata a la Asamblea de Gente Valiente, a José Ángel Amador, el secretario de Alianza Verde.

En la imagen también aparecen Karolina Ochoa (camisa negra con flores), excandidata al Concejo de Girón por los verdes que se quemó, y  Gustavo Fuentes (primer hombre de izquierda a derecha), esposo de Natalia Marín, quien a su vez hizo parte de la lista al Concejo de la excandidata a la Alcaldía de Bucaramanga, Claudia Lucero López, y quien se quemó.

De ellas no obtuvimos detalles de su participación en Gente Valiente, pero ambas se presentaban en redes sociales con '.co' al final de sus nombres. Patrón que se repitió con Barajas.

Por aparte, encontramos registros de que Eco Servir compartió contenido de Rubiela Acevedo para la campaña.

“En Eco Servir partían de que tenían la capacidad de poner concejal y diputado porque hacían cuentas con los votos de todos los empleados”, le dijo a La Silla una fuente del gremio de la alimentación escolar que conoce de cerca esa empresa. “Ellos tienen manipuladoras de alimentos en varios municipios, y con los contratos en los hospitales decían que podían poner entre 10 mil y 15 mil votos”.

Otras cuatro fuentes que conocieron el proceso de Barajas y Gente Valiente nos dieron una versión muy parecida sobre la modalidad, y de hecho dos de ellas nos relataron por aparte un episodio que ocurrió con la campaña del ahora alcalde electo, Juan Carlos Cárdenas

“Carlos (Duarte) planilló más de 40 reuniones y Cárdenas no asistió a la mayoría por agenda. Hubo un momento en que se sintió desconocido y amenazó en irse con sus 10 mil votos, que era lo que él decía que tenía”, dijo una de esas fuentes. 

La cuenta de los votos, según dos relatos que conocimos por aparte, consistía en que existía una especie de multinivel y entre más personas atrajeran los líderes podrían cobrar una comisión al final, pero ninguna fuente nos entregó pruebas de que fuera así.

Barajas nos negó que existiera plata al final pero sí dijo que existía el multinivel y que calculaba su potencial electoral partiendo de los líderes de base que tenía -habló de 350- y la capacidad de cada uno de multiplicarse consiguiendo votos por su cuenta.

Sea como fuere, lo que al final pasó fue que Barajas no se acercó a los 10 mil votos, pero cerró con poco más de 3 mil que le dieron para quedarse con una de las 19 curules del Concejo de Bucaramanga. 

Aunque Rubiela Acevedo no alcanzó la curul fue una de las sorpresas porque cerró con más de 9 mil votos, y los conservadores calculaban que no superaba los 3 mil. 

Y Gente Valiente diversificó sus apuestas para los cargos más grandes del departamento. 

Para la Gobernación primero estuvo con Leonidas Gómez, así como la dueña de Eco Servir.

En la recta final dobló la apuesta y también impulsó la campaña de Mauricio Aguilar, a quien invitó a una reunión cuando faltaban pocos días para las elecciones. 

Como para la Alcaldía de Bucaramanga se quedó sin Sergio Prada, pasó a la aspiración del ahora alcalde electo Juan Carlos Cárdenas, a quien invitó a la misma reunión de Aguilar.

Actualmente, Natalia Badillo hace parte de la comisión de empalme de Cárdenas, y según le confirmaron a La Silla las cabezas de ese proceso, integra la ‘Comisión de inclusión social poblacional'.

Es decir, una de las empresas poderosas de Santander quedó con asiento preferencial en la entrada del nuevo gobierno en Bucaramanga, con curul en el Concejo de la capital, con un caudal electoral medido en las provincias y congraciada con el Gobernador entrante.

Todo, a través de un colectivo cuyas relaciones pasaron desapercibidas en las locales, y del que desaparecieron todos sus registros una vez empezamos a indagar sobre él.  Así como también desapareció la página oficial de Eco Servir en Facebook.
 

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