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Por Ana León · 23 de Agosto de 2018

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Dos poderosos contratistas de Norte de Santander, conocidos en los círculos políticos del departamento por moverse en campañas tras bambalinas apostándole a las candidaturas con más oportunidades, se quedaron con la construcción de la primera megaobra de la administración de César Rojas que será pagada con plata de la valorización.

Deben ejecutar $8.502 millones tras ganar una licitación en la que solo compitieron con una propuesta fantasma que presentó una unión temporal en la que figura el hermano de uno de los ganadores.

El proceso

A finales de mayo la Alcaldía de Cúcuta abrió la licitación para construir el Parque Cristo Rey.

La obra es clave para la administración de Rojas porque fue una de sus promesas de campaña, será financiada con recursos de valorización y pretende recuperar uno de los centros turísticos de la ciudad, que fue declarado bien de interés cultural por el Concejo en 2001.

Aunque es en esencia civil (construcción de una terraza mirador, locales comerciales, una plaza y urbanismo) y el presupuesto supera los $8 mil millones, por lo que puede ser atractiva para muchos constructores, solo se presentaron dos ofertas para competir por el contrato: el Consorcio Parque Cristo Rey y la Unión Temporal Cristo Rey.

El primero lo integran Constructora Colombia (Construcol) y M.A. Alquiler de Maquinaria Pesada, representadas por Manuel Guillermo Gil Quintero, y Distripal S.A, empresa de propiedad de la familia de Iván Gélvez, quien está en del sonajero del uribismo para la Alcaldía en 2019.

El segundo lo conforman el Consorcio Constructora Cúcuta de Germán Alberto Berbesí Barroso, un recurrente contratista de la Gobernación, y por Ricardo Gélvez Moreno.

Sin embargo, esa última oferta no entró en la puja por el contrato porque no cumplía con los requisitos mínimos para hacerlo.

Por ejemplo, pese a que el RUT es uno de los documentos básicos para contratar, la empresa de Berbesí presentó uno desactualizado, de 2016. Además, los integrantes del consorcio tampoco presentaron el certificado de medidas correctivas, que constata si alguien ha sido multado por la Policía y que se descarga por Internet.

Como contó La Silla, la práctica de presentarse a licitaciones y luego no presentar los documentos básicos es común en Berbesí.

Este año ya lo ha hecho en dos contratos de la Gobernación en los que se presentó para construir una cancha de fútbol y arreglar escenarios deportivos en Cúcuta.

Además, encontramos que Ricardo Gélvez Moreno, el socio de Berbesí en esa unión temporal, es hermano de Iván Gélvez.

Así que, sin competidor, la sociedad de Gil y Gélvez se quedó con el contrato.

Las relaciones

La aparición tanto de Gil como de Gélvez en la contratación pública de Norte de Santander data de al menos veinte años atrás.

La Constructora Colombia, de Gil, ha ejecutado proyectos de vivienda de interés social y de infraestructura durante décadas en el departamento y de formulación de estudios con el Ejército.

Por otra parte, El Palustre, la empresa que creó el papá de Iván Gelvez y que él y sus hermanos heredaron, nació como una ferretería hace casi 50 años . Hoy, además de ser una de las empresas de mayor tradición en Cúcuta, es una de las principales distribuidoras de materiales de construcción en la región.

Según tres políticos, un empresario, un contratista y un periodista que conocen a Gil y a Gélvez, su crecimiento en contratación pública ha obedecido a que le ponen plata a las campañas con más posibilidades.

“Al que le ven más oportunidades a ese le van (...) Contrataron con Ramiro Suárez, luego con Donamaris y ahora con Cesar. Con el que esté de turno siempre tienen buenas relaciones”, nos dijo uno de los políticos que los conoce, quien añadió que ambos son de bajo perfil a la hora de figurar en política.

De eso no encontramos pruebas, pero por el lado de Gélvez sí hay pistas de que se mueve políticamente.

La más reciente se dio en las elecciones presidenciales cuando Gélvez fue uno de los empresarios más comprometidos con la campaña de Duque en Cúcuta e incluso le hizo una reunión política en la sede de El Palustre.  

Además, en abril invitó al hoy senador conservador Juan Carlos García y al concejal Víctor Suárez -a quienes, según tres políticos de la región, ha apoyado- a la celebración de los 46 años de El Palustre.

Ese mismo día la Alcaldía condecoró a la empresa.

La Silla encontró que El Palustre ha ganado al menos dos contratos con la Alcaldía que cerraron con único oferente pese a que no eran asuntos muy especializados: una subasta en agosto de 2016 para suministrar de materiales para un canal de aguas lluvias por $899 millones, y una contratación de mínima cuantía por $45 millones para un suministro de materiales para las instalaciones de la cárcel.

El Palustre también se quedó con dos contratos de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Cúcuta (de la que la Alcaldía tiene el 80 por ciento) para construir colectores por $1.097 millones. Los dos se celebraron a través de invitaciones privadas en las que solo participó esa empresa.

Por su parte, Construcol se ganó un contrato, por selección abreviada, para construir una sede educativa vía al corregimiento San Faustino por $219 millones, y una licitación por $5.798 millones para embellecimiento del espacio público de Cúcuta.

En el primer proceso fue el único oferente. En el segundo la única otra oferta no acreditó los requisitos mínimos para competir, por lo que en la práctica no hubo puja.

Según los documentos que hasta ahora la Alcaldía ha publicado del proceso del parque Cristo Rey, aún no se ha suscrito el acta de inicio de la obra.

Una vez lo haga empezarán a correr los cinco meses que los dos contratistas tienen para entregar la primera megaobra del gobierno de César Rojas.

Contexto

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