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Por Ana León | Jineth Prieto · 16 de Junio de 2018

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En los dos santanderes hay varios temas claves que se jugarán mañana en las urnas y que en la mayoría de los casos están representados con dos visiones completamente opuestas en Iván Duque y Gustavo Petro. La Silla los recopiló.

 

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La visión sobre la intervención del Páramo de Santurbán

Dado que el nuevo Presidente llegará en momentos en los que se está redelimitando el páramo de Santurbán, y tanto Petro como Duque tienen una visión diferente sobre la protección de ese ecosistema, este será uno de los temas claves que se definirá en las urnas para la región.

El trasfondo está en que el páramo es la fábrica de agua de 2 millones de habitantes de los dos santanderes y que la minera árabe Minesa está buscando licencia para extraer 9 millones de onzas de oro en sus inmediaciones, mientras el Minambiente está definiendo cómo será la nueva línea de protección.

La discusión está en que mientras los defensores del páramo consideran que ese ecosistema no debe ser intervenido a ninguna altura (la línea establece en qué punto exacto inicia la protección) porque la construcción de una megamina tiene un potencial riesgo ambiental en los caudales subterráneos; los mineros consideran que si se hace minería responsable y amigable con el medio ambiente es viable extraer oro sin afectar la estabilidad del páramo.

Los dos candidatos están matriculados en una de esas tendencias.

El discurso de Duque ha girado en torno a que su eventual gobierno impulsaría el crecimiento de la industria minero energética del país bajo la premisa de “producir conservando, conservar produciendo”, es decir, buscar la armonía entre la explotación y la protección ambiental.  

Esta semana en una carta que le envió al alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, señaló que compartía la idea de que el desarrollo sostenible debe contemplar el medio ambiente y que eso haría junto con su bancada en el Congreso.

Y en un video que publicó el jueves aseguró que de ser Presidente -manteniendo esa premisa- protegería el páramo porque “tiene un gran valor para la sociedad” y es “vital para garantizar el agua y el medio ambiente”.

Por otro lado, la visión de Gustavo Petro es la de cambiar el modelo económico del país desestimulando la industria minera y petrolera e impulsando la agrícola para luchar contra el cambio climático.

En esa medida sobre el caso específico de Santurbán, Petro ha dicho que se opone al proyecto de Minesa, principalmente  motivado por el mismo argumento de los opositores a su explotación en Bucaramanga.

En la carta que le envió a Hernández -para responderle sobre su posición por este tema- dijo que en su eventual administración aplicará el principio de precaución, dada la importancia estratégica de Santurbán, y no permitiría la extracción minera a gran escala en todo el territorio del complejo ambiental.

 
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El corte ideológico del voto de opinión con más fortaleza en Santander

Desde las elecciones de 2015 el voto de opinión en Santander ha ido ganando espacio. 

En 2015 eligió al alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, y en marzo pasado llevó a Leonidas Gómez al Senado y a Fabián Díaz a la Cámara.

De esos tres políticos, Hernández ha tenido a su favor que no se ha matriculado ni con la derecha ni con la izquierda  (los otros dos son de centro izquierda) y que buena parte de su apoyo radica en los ciudadanos que tienen en común su cansancio con la clase política tradicional. 

En la primera vuelta presidencial en Santander se enfrentaron las tendencias del voto de opinión de la izquierda y la centro izquierda y la del voto de opinión de la derecha.

Mientras que Iván Duque se quedó con el 44 por ciento del apoyo; el segundo más votado fue el candidato de la Coalición Colombia, Sergio Fajardo, con 27 por ciento.

Como contamos en La Silla, buena parte de la disputa en este departamento estará en hacia donde se inclinen los votos de Fajardo y los que sacaron los otros tres candidatos en contienda (85 mil sumados los de De la Calle, Vargas Lleras y Trujillo).

De modo que de lo que resulte el domingo, podrá saberse hacia dónde tira en su mayoría el voto de opinión en Santander. 

Ese resultado también empoderará a una de las dos tendencias con miras a 2019, debido a que ambas tienen planes de seguir creciendo en el departamento y eso les servirá de termómetro, sobretodo por el golpe que recibieron las maquinarias en la primera vuelta.

 
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El tipo de freno a la siembra de coca en el Catatumbo

El aterrizaje de las propuestas de Duque y Petro para frenar la crecida de cultivos ilícitos en el país, tendría mucho eco en el Catatumbo en Norte de Santander, el segundo departamento con más coca sembrada del país. 

Ambos candidatos tienen visiones diferentes sobre cómo atacar el problema.

En el lado de Duque, la mirada está principalmente enfocada en endurecer las medidas actuales.

Como contó La Silla, su idea sería intensificar la erradicación forzada pero no solo el método manual sino con aspersiones aéreas. 

Eso cambiaría el modelo que el año pasado se empezó a implementar con el aterrizaje del Acuerdo de La Habana, que parte de que los campesinos hagan acuerdos de sustitución voluntaria a cambio de que el Estado les dé las herramientas para hacer el tránsito a la economía legal.

Por otro lado, la propuesta central de Petro está en meterle gasolina al programa de sustitución voluntaria y seguir en la línea del Acuerdo de La Habana. 

La política ha ido a paso lento y hoy solo se ha avanzado en Tibú y en algunas zonas rurales de Sardinata (pese a que los 11 municipios del Catatumbo tienen sembrada coca), pero ha permitido que las organizaciones campesinas, que se oponen a la erradicación forzada, apoyen la transformación. 

Cualquiera de las visiones que se adopte será clave para el Catatumbo porque la coca en la región sigue disparada.

El ministro de Defensa Luis Carlos Villegas reveló el viernes que las hectáreas de coca en el país pasaron de 146 mil en 2016 a 180 mil en 2017. Aunque de esas no se conoce aún cuántas están en el Catatumbo, según versiones preliminares publicadas por El Tiempo, podría pasar a ser la zona con mayor área de coca sembrada en el país.  

Eso era previsible porque, como lo habíamos contado, en medio de la espera por los proyectos productivos para la reconversión de sus cultivos, solo en Caño Indio -la vereda que fue el piloto del Posconflicto- desde hace meses hay campesinos que se fueron a trabajar de raspachines en otros municipios o volvieron a cultivar coca.

 
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El tablero de la clase política tradicional para 2019

Tras los resultados de las legislativas el Centro Democrático se creció en los dos santanderes. 

En Santander el uribismo logró una curul más en la Cámara (ahora tienen dos), y Duque ganó con el resultado general del departamento en la primera vuelta.

En Norte, además de que logró una curul en la Cámara, consagró al departamento como su bastión uribista la mayor distancia en votación entre Duque y Petro en las consultas partidistas y la más alta porcentualmente en un departamento en primera vuelta. 

Sin embargo, como ninguna de las curules del uribismo en los santanderes tuvo una votación arrasadora, su poder en la política regional de cara a las elecciones de 2019 lo tendrá impulso si pone Presidente. 

En Norte, como contamos, las maquinarias del gobernador William Villamizar y el exalcalde condenado Ramiro Suárez -quien es el poder detrás de la Alcaldía de Cúcuta-  están debilitadas tras los resultados de legislativas y primera vuelta, y ahora estructuras como la de los senadores electos Edgar Díaz y Juan Carlos García o el representante Alejandro Carlos Chacón están sonando en alianza para las locales junto con el uribismo. 

Ese escenario sería el más probable dado que en esta última semana de campaña el ramirismo se peleó con el uribismo y la fuerza de Villamizar terminó ignorada por Duque. 

En Santander, como la política con maquinarias ha perdido terreno en las últimas elecciones, varios políticos de la región coinciden en que si gana Duque, los uribistas entran a ser protagónicos a la hora de formar coaliciones para recuperar la Alcaldía de Bucaramanga o buscar una Gobernación de derecha. 

Además, si gana Duque seguramente se empoderarán políticos como el exprocurador Alejandro Ordoñez o el grupo del alcalde de Floridablanca, Héctor Mantilla, Renace Santander. El primero porque sería del círculo directo del Presidente y el segundo porque sería el enlace directo con la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez. 

Si por el contrario gana Petro, la clase política de ambos departamentos, sobre todo en Santander -donde ya hay voto de opinión de centro izquierda con espacios ganados-, tiene más alientos para seguir creciendo.

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El eje económico de Barranca

Como la economía de Barrancabermeja está sustentada en la industria petrolera y precisamente por la caída de los precios del barril es que esa ciudad está sumida en una crisis económica, la hoja de ruta que plantee el próximo gobierno para ese sector incidirá directamente en la suerte de los barranqueños. 

En el caso de Duque se le pondría el acelerador al desarrollo de la industria petrolera. 

Si bien él ha dicho que las reservas probadas en pozos convencionales son suficientes para no hablar de fracking durante los próximos diez años (estudios oficiales hablan de 7 años), no ha descartado la posibilidad de hacer fracking.

Eso para Barrancabermeja impacta porque, además de que en el Magdalena Medio existen bloques no convencionales (en los que se usa fracking), implementar esa técnica (cuestionada por sus impactos ambientales) sería la manera de modernizar la refinería. 

El candidato uribista también ha dicho que descentralizará la distribución de las regalías y le devolverá cerca del 50 por ciento de esos recursos a las zonas productoras con lo cual -en principio- podría llegar más inversión para el municipio.

En el caso de Petro la propuesta consiste en desestimular la industria del petróleo e impulsar el tránsito hacia la generación de energías renovables dentro de Ecopetrol. 

El candidato  ha dicho que el cambio sería gradual y tomaría veinte años y que por eso no descartaría la modernización de la refinería; sin embargo, no son claros aún los pasos que seguirá para emprender ese cambio dentro de la matriz económica de la petrolera. 

Lo que sí está claro es que en un eventual Gobierno de Gustavo Petro no habría fracking.

 
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El nivel de tensión en la frontera con Venezuela

Aunque durante el gobierno de Juan Manuel Santos las relaciones con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fueron de mal en peor, dependiendo de quien resulte elegido el domingo puede bajar o aumentar el nivel de la tensión en la frontera. 

Los dos candidatos han mostrado posiciones diferentes. 

Duque ha dicho que volvería a llevar a la Corte Penal Internacional una ‘situación de país’ para denunciar el régimen y que sacaría a Colombia de la Unasur. 

También ha dicho que va a denunciar la presencia de mandos altos del ELN en Venezuela y que en el Catatumbo funciona un corredor de narcotráfico que según él, dirige el Cartel de los Soles desde ese país. 

Además, representa la visión del expresidente Uribe, quien en enero le pidió a las fuerzas armadas de ese país “derrocar a Maduro” y “convocar a unas elecciones libres”.

Por eso es más probable que con Duque la tensión siga aumentando.

Petro, por su parte, no ha hecho pronunciamientos sobre cómo sería su relación con el gobierno de Nicolás Maduro, más allá de referirse a él como un dictador, por lo que está por verse si tenderá puentes o mantendrá distancia. 

Sin embargo, dado que en campaña su posición ha sido más pasiva respecto a las relaciones con Venezuela es más probable que pase lo primero.

 

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