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Por Jineth Prieto · 24 de Julio de 2019

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Ayer el Partido de La U decidió avalar a Jorge Acevedo, candidato del condenado Ramiro Suárez a la Alcaldía de Cúcuta.

La decisión fue sorpresiva porque hasta la semana pasada la puja por ese respaldo estaba entre el exsenador Manuel Guillermo Mora y el exconcejal Jaime Marthey, quien se metió en la carrera como el candidato del representante liberal Alejandro Carlos Chacón.

Con esa reacomodada, Acevedo, quien se inscribió por firmas y ya tenía el coaval de Cambio Radical, se corona como el candidato con más maquinarias en el arranque formal de la campaña.

Eso, porque más allá de los logos de La U y de Cambio en el tarjetón, con el anuncio oficializa que no solo tendrá a la Alcaldía, sino también a la Gobernación moviéndole votos para octubre.

El giro en U

A La Silla le dieron tres versiones sobre por qué  el representante de La U Wilmer Carrillo terminó moviéndose para que su partido avalara la candidatura de Acevedo. 

 

Todas tienen el mismo punto de partida, que básicamente está relacionado con la atravesada de Manuel Guillermo Mora en la definición de ese respaldo.

Él, como había contado La Silla, tras su quemada al Senado apareció inesperadamente en el Partido para reclamar el respaldo a la Alcaldía de Cúcuta y con eso le puso un palo en la rueda a Wilmer Carrillo, quien estaba moviendo fichas internamente para que el liberal Marthey recibiera su apoyo.

La razón para que el lobby fuera para el candidato rojo, tuvo que ver con un acuerdo que sellaron hace dos meses el gobernador de Norte y padrino de Carrillo, William Villamizar, y el representante liberal Alejandro Chacón.

En ese entonces Chacón acordó que apoyaría a la Gobernación a Silvano Serrano, el candidato de Villamizar, a cambio de que él le respaldara a Marthey para la Alcaldía.
 
Y aunque hasta el lunes todo se había acomodado en ese sentido y Carrillo había aparecido en varios eventos alzándole el brazo a Marthey, en los últimos días hubo movidas que reacomodaron el tablero. De ahí las versiones.

La primera que nos dieron tiene que ver con que Carrillo, para neutralizar las intenciones de Mora de competir contra él, habría decidido decirle a La U que apoyara a Acevedo, que no era el de ninguno de los dos y se había preinscrito.

Esa versión no tiene mucho sentido, porque, como habíamos contado, la aparición de Mora como precandidato partía de que tenía muchas probabilidades de que recibir el aval porque fue cofundador del partido y es amigo personal de la mayoría de la bancada en el Congreso, algo que le daba herramientas para valorizarse en la previa electoral.

Así que no tendría mucha lógica que La U decidiera irse con un candidato que no es de las entrañas de ninguna de las dos fuerzas visibles y correr el riesgo de dejar inactiva la fuerza electoral del partido, solo para zanjar una disputa que es común esta temporada.

La segunda versión que nos dieron fue que a raíz de una publicación de La Opinión en la que aseguraron que Chacón definiría a través de una encuesta si seguía con Marthey, Carrillo entró en pánico porque sintió que iban a dejar solo al candidato que estaba apoyando y decidió cambiar de planes.

Esa versión se complejiza porque hay fuentes de los dos lados que nos hablaron de que para tomar la decisión Carrillo habló con Chacón, y que la conversación partidó de que la aspiración de Marthey se había desinflado porque el senador de Cambio Édgar Díaz había terminado con Acevedo, y porque los conservadores y los uribistas decidieron jugar con candidatos propios.

“Hubo un acuerdo y Chacón aceptó que él también se fuera”, dijo a La Silla una fuente del lado del representante liberal.

Sin embargo, ese escenario tampoco es tan claro porque el acuerdo lo hicieron Chacón y el gobernador Villamizar, y no tendría mucho sentido que Carrillo se moviera sin consultar a su jefe político.

Además, porque no habría explicación para que Chacón aceptara que la maquinaria de la Gobernación, que era uno de los principales motores de su candidato, se fuera para la competencia si tenía intenciones de dar la pelea.

La tercera versión señala que el condenado exalcalde Ramiro Suárez, quien está apadrinando la aspiración de Jorge Acevedo, tuvo que ver.

La aparición del condenado Ramiro

Dos fuentes de dos sectores políticos diferentes detallaron esta teoría y coincidieron en la mayoría de los detalles. 

Según esa versión, hace 10 o 15 días (en esto no coincidieron) hubo reunión en Bogotá en la Fundación Santa Fe, donde Ramiro Suárez tiene permiso del Inpec para salir de la cárcel a citas médicas, entre varios sectores políticos.

A esa reunión, según las dos fuentes que nos hablaron de ella, habrían asistido Carrillo, Chacón y Juan de Dios García Negrón -una de las cabezas de la campaña de Marthe. Ahí supuestamente se habría acordado que Acevedo fuera el candidato único de todos esos sectores y que por esa razón ocurrió lo del aval de La U.

“Se ultimaron detalles después. Pero por eso Wilmer inclina el aval para el lado de Acevedo”, dijo una de esas fuentes.. 

Las dos fuentes también coincidieron en decir que García Negrón se negó a hacer parte de esa alianza porque consideraba que Marthey podía hacer trabajo electoral solo.

Además, en que Chacón dijo que estaba de acuerdo con la idea de apoyar de Acevedo, pero que hizo la salvedad de que no podía hacerlo inmediatamente porque él tenía un compromiso con César Gaviria, el presidente del Partido Liberal, de mantener la candidatura propia.

“Sí se miraron encuestas. Se hizo una que concuerda con el resto y es que Acevedo lleva muchos puntos de ventaja sobre los demás”, precisó una de las fuentes. “Fue un tema de cifras”.

Un miembro del grupo de Carrillo que tendría cómo saberlo y otro del de Chacón en iguales condiciones nos negaron que eso hubiera ocurrido, igual fue el caso de García Negrón.

Sin embargo, a raíz de esas preguntas dos políticos más de esos grupos nos dieron otra versión.

“Ese sí fue el mensaje que envió Ramiro. Él trató de influir a propósito de lo de Édgar Díaz, porque su llegada a la campaña Acevedo desestabilizó lo de Marthey, pero eso no quiere decir que Ramiro mande y les dé órdenes a todos”, dijo uno de los políticos que nos habló. Otro nos dio una versión similar.

Cualquiera que haya sido la versión real o incluso si lo fueron todas en parte, lo que al final sucedió fue que La U terminó de empoderar a Jorge Acevedo en la campaña por la Alcaldía de Cúcuta.

La rebarajada de cuentas

Dentro del grupo del gobernador William Villamizar, le dijeron a La Silla que iban a respetar el compromiso con Chacón y que respaldarían al candidato a la Alcaldía que él dijera, porque ese había sido el acuerdo. 

Como ya con el aval de La U y la foto de Carrillo con Acevedo es claro que ese equipo estará en ese bando, incluso dentro de la campaña de Marthey se empezó a dar por descontado que Chacón terminará en otra orilla. 

Sin embargo, Marthey tiene un seguro, que está relacionado con que Chacón actualmente es el jefe del partido en Norte y dejar botada su aspiración sí le podría traer consecuencias con las bases, entre otras, porque los resultados serán una medida de su gestión.

“Chacón no puede hacer como hace cuatro años que dejó botado a Carlos Luna y terminó con Ramiro y con César. Esta vez sí se lo pueden cobrar”, nos dijo un político liberal que hace parte de la campaña de Marthey. “Lo máximo que puede hacer es estar mitadeado”

Ese escenario podría darse por lo menos al inicio, porque aún falta ver si en la mitad de la campaña Marthey decide desistir para irse con Acevedo.

Sin embargo, el escenario sí le funciona a Chacón para darle un mayor compás de espera a Marthey y ver si logra acortar distancia con Acevedo en la primera parte de la campaña, algo que podría hacer al final termine apostándole a su propio candidato.

La Silla supo que por ahora dentro del equipo de Marthey le apuntarán a capitalizar el hecho de que se quedaron sin una carga importante de políticos tradicionales detrás para vender la aspiración de Marthey como la de una corriente antiramista aprovechando el descontento generalizado por la gestión de su ahijado, César Rojas.

De cualquiera manera, sin William Villamizar y sin la certeza de que Chacón estará completamente de su lado, esa candidatura arranca desinflada.

En la otra orilla, Acevedo despega reforzado y con las dos maquinarias más grandes del departamento de su lado, algo que le vuelve a dar protagonismo a Ramiro Suárez, quien hasta ahora no había logrado acuerdos que lo favorecieran tanto como este. 

Así que si nada cambia, y en octubre las cuentas les funcionan a esas estructuras, en Norte de Santander y en Cúcuta triunfaría el continuismo de los dos políticos más poderosos de la región.

CONTEXTO

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