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Por Maria Fernanda Palencia · 04 de Octubre de 2019

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Aunque la popularidad del exalcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández está cimentada en parte en haber purgado la administración de funcionarios y contratistas corbatas, internamente generó tantas fracturas que ahora hay un grupo de empleados públicos matriculados con la campaña de Fredy Anaya, a quien graduó como su principal enemigo.

 

El miércoles en la mañana hubo una reunión que fue citada y organizada por dos funcionarios de vieja data de la Alcaldía en el Club Unión a la que asistieron empleados del municipio que quieren moverle votos a esa aspiración.

A diferencia de lo que suele suceder con este tipo de reuniones, donde los asistentes acuden a la citación por temor a que los saquen de la respectiva administración, en esta ocasión comprobamos que todos fueron voluntariamente.

La encargada de convocar gente para el encuentro fue Mary Albarracín Rojas, una abogada que durante 35 años ha estado vinculada a la Alcaldía y que actualmente es técnico operativo.

Según nos relató, buscó personas que simpatizaran con Anaya y las abordó en los cubículos usando en clave el eslogan del candidato, ‘Madruguemos a trabajar’.

Si el funcionario respondía afirmativamente a la pregunta “¿Usted también está madrugando?”, le daba el resto de los detalles de la reunión, que, entre otras cosas, incluía el pago de $12.500 equivalentes al desayuno que consumiría ese día. 

La promesa era que Anaya llegaría al sitio de la reunión para hablar con los asistentes.

Ese ejercicio lo hicieron por todos los despachos, menos en el quinto piso del edificio municipal, que es donde están  los funcionarios más cercanos a la línea del exalcalde Rodolfo Hernández. 

Al final, alcanzaron a reunir a 56 de los casi 381 empleados públicos de la planta de personal de la Alcaldía.

La logística de la reunión también estuvo organizada por Wilson Motta, un ingeniero de la Secretaría de Infraestructura quien presentó una queja ante la Procuraduría porque Rodolfo Hernández lo señaló de corrupción.

Él, según nos relataron fuentes del Club Unión, fue la cara para pedir prestado el salón y hacer el papeleo.

La Silla no pudo entrar al encuentro porque era privado, pero tres personas que estuvieron en él nos contaron que el discurso de Anaya giró en torno a devolverles beneficios que en la administración de Hernández fueron restringidos y abolir medidas como la del seguimiento a la puntualidad.

Más allá de esas versiones no obtuvimos detalles porque en la entrada les quitaron los bolsos y los celulares a los asistentes, y no quedó ningún registro, pero aún si solo fue eso de lo que se habló es clave para Anaya.

Principalmente porque por esas razones y por el trato que inicialmente les dio a los empleados públicos del municipio, quienes interpusieron al menos una decena de denuncias por acoso laboral, conducta y agresión verbal, promovidas por ellos.

Así que la reunión deja claro que dentro de la Alcaldía en la era de Hernández, hay un sector que no se siente identificado con su gestión y que le hará fuerza a la campaña de su principal enemigo político.

 

 

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